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EL AMOR MAS ALLA DEL BIEN O DEL MAL HYD lemon
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triada




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MensajePublicado: Jue Ene 17, 2008 3:00 am    Asunto: EL AMOR MAS ALLA DEL BIEN O DEL MAL HYD lemon Responder citando

EL AMOR MAS ALLA DEL BIEN O DEL MAL HYD
AVISO""CONTENIDO SEXUAL EXPLICITO"
Hola a todos por aqui una nueva en el foro jejeje. Aqui publicando mi fan fic con una pareja que realmente me encanta Draco y Herms; tmb de una vez aviso que ete fic es un poco raro ademas que contiene escenas sexuales bastante explicitas
Ojala les guste y si quieren comentar adelante; las criticas son bienvenidad si me ayudan a mejorar.
Bueno sin mas preambulos
Besos desde México
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Hermione Granger caminaba despreocupadamente recordando lo que su madre le había pedido que comprara: “Un kilo de huevo, mantequilla, leche y… y… mierda no lo recuerdo… que era… que era… así y polvos para hornear”.
En ese momento un cosquilleo en la nuca le produjo la sensación de que estaba siendo vigilada. Giro la cabeza para comprobar que las calles de Cambridge no había ni un alma.
“Que extraño” miro su reloj (12:05) “La hora pico…” pensó mientras seguía buscando la fuente de su incomodidad en la ventanas. Todas las cortinas estaban corridas y las persianas cerradas. Se encogió de hombros restándole importancia a la situación y reanudo su marcha.
No pasaron más de dos minutos cuando oyó el crujir de una rama lo cual hizo que se parara en seco y girara la cabeza nuevamente. Si en efecto, había una rama en el suelo y estaba rota justo por la mitad, lo cual indicaba que alguien la había pisado.
Inspecciono la calle con sus ojos y de nuevo comprobó que estaba sola.
“Juraría que… No… tengo delirio de persecución” con este último pensamiento una sonrisa se apodero de su rostro.
Reanudo la marcha con paso tranquilo. Cumplió el mandato de su madre e inmediatamente sus pies la llevaron a la entrada de una bella casa de dos plantas con un jardín delantero hermosamente arreglado. Entro al recibidor y coloco sus compras en la mesa
- Mamá, ya llegue.- grito la castaña- Ya te traje lo que querías.
No obtuvo respuesta y entro a la cocina esperando que ella se encontrara allí, pero no vio a nadie.
- Mamá ¿Dónde estas?- grito mas fuerte.
Un silencio se apodero de la casa. “Ellos no salen sin avisarme” pensó preocupada.
Oyó como un jarrón de rompía en mil pedazos. La castaña ahogo un grito dirigiéndose al lugar donde había escuchado el sonido.
Cual fue su sorpresa al ver a sus padres amordazados e inmovilizados a través de cuerdas.
- Mamá, papá ¿Qué paso? ¿Quién les hizo esto?- pregunto muy rápido intentando desatar a su padre.
El pañuelo que estaba en la boca del señor Granger cayo dejándole respirar mejor.
- Vete de aquí, es una trampa. Sal de la casa porque…- pero no pudo terminar ya que un encapuchado había aparecido cerca de Hermione y la había tomado por los brazos, lastimándola.
- Aléjate de ella- grito fuertemente el señor Granger.
- Tú no puedes ordenarme nada estúpido muggle. Has osado el tocar a la señorita y eso nadie te lo va a permitir. Nos la llevaremos para entregársela a su padre.- dijo el encapuchado que estaba sosteniendo a Hermione.
- No, no lo pueden hacer. Dumbledore nos dijo que…
- No importa lo que ese viejo decrépito les haya dicho, él ya no esta para defenderlos o ayudarlos. Que ingenuos, ahora morirán también por su atrevimiento.- justo cuando iba a levantar su varita otro encapuchado apareció cerca de el y le susurro algo al oído.- Siéntanse privilegiados muggles porque el señor los quiere de rehenes- dijo con asco en la voz- Llévenselos.
- No le hemos dicho nada- dijo como último comentario el señor Granger junto a su mujer que estaba desmayada para luego también desmayarse el por un hechizo.
-¿NO LE HAN DICHO NADA? Estúpidos muggles, como se atreven a negarle su pasado a la heredera de nuestro señor. Esto será mas difícil.- se dijo en un susurro al tiempo que giraba la cabeza para ver los ojos avellana que estaban inundados en lágrimas.
Hermione no entendía nada, ¿Qué era lo que no le habían dicho? ¿Qué era lo que le habían ocultado? Antes de poder hablar el silencio se vio desecho por el encapuchado.
-¿Quién eres?- pregunto secamente el hombre.
- Yo… yo… soy Hermione Granger- contesto con voz temerosa, sentía como su labio inferior temblaba, aunque curiosamente se sentía tranquila.
-¡NO!- grito exasperado el hombre.- Tu verdadero nombre es Cristal Ryddle
-¿Qué? Eso es imposible, yo no puedo ser… NO, no es verdad.
- Guarda silencio, es verdad, nunca me permitiría jugar con algo así. Tú fuiste hurtada por una sanadora después de que nacieras y entregada a Dumbledore para ser protegida de tu verdadero padre: el Señor Tenebroso. Tu madre murió de tristeza al no encontrarte.
<<Veras Dumbledore fue muy inteligente al esconderte entre la gente muggle y entrar a Hogwarts como una sangre sucia y ponerte en Gryffindor, si, el tenía el suficiente poder para manipular el sombrero seleccionador y cambiarte de casa. El sabia que el sombrero te podría poner en Slytherin al ser la última descendiente de Salazar, al igual que tu padre, así que hizo apremio de todo su poder y convenció al sombrero de que te pusiera en Gryffindor, eso hizo mas difícil tu localización pero al final lo hicimos y de una manera muy curiosa, resulta que el hijo de uno de nuestros mortífagos se fijo en que tenias una marca muy parecida a la de nuestro señor en el brazo izquierdo.- señalo su brazo y de inmediato Hermione se arremango para poderla ver, si tenía una marca que según sus padres se había hecho de pequeña al jugar con agua caliente –Es la forma de una serpiente, también Salazar la tenía y sin duda alguna mi amo también la tiene.
- Pero yo no puedo ser hija de un ser tan despreciable. Yo no quiero ser hija de el. Antes muerta.- contesto con mucha furia en su interior, aunque algo dentro de ella estaba feliz al enterarse de que no era una sangre sucia pero de inmediato ese sentimiento se cambio por uno de odio. Había sufrido tanto por ser lo que no era, una de esas cosas casi la mataba y sin mas grito:
- Si soy hija de Voldemort ¿Por qué el basilisco me persiguió y casi mata? ¿Por que nunca fue en mi ayuda cuando las personas amenazaban en matarme? Tal ves existió una luz de esperanza o de cariño pero ahora ya no hay nada. Ese ser despreciable quería acabar conmigo y ahora… quiere que regrese a el. Es ilógico.- contesto muy aturdida tomando asiento en uno de sus cómodos sillones.
- Ya te dije que guardaras silencio y que respetes a tu padre porque el no es tu igual. De cualquier forma, al que le deberías pedir una explicación es a tu ex-director, pero por desgracia ya esta muerto así que tendrás que quedarte con las dudas.
Hermione planeaba responder a aquel insulto pero su cuerpo se paralizo ya que un desmaius le había sido lanzado.
Hermione despertó por los rayos de luz de luna que se colaban por la ventana como mercurio e inundaban el cuarto con una luz plateada. Su cabeza le dolía mucho justo como hacia después de haberse desmayado y caído al suelo bruscamente.
“¿Dónde estoy?” se pregunto inspeccionando la habitación. Era un cuarto muy grande, cuatro veces más grande que el que tenía en Cambridge. Una hermosa cama con dosel y sabanas de seda estaban debajo de ella. Todos los muebles estaban hechos con la mejor madera y con tallas de serpientes por doquier.
- Que bien que despertó, señorita.- una voz chillona se oyó de detrás de la puerta de la habitación.
-¿Quién anda ahí?- pregunto Hermione con mucho miedo ya que la voz no le era conocida.
- Es la elfina domestica Astrid, señorita. ¿Desea algo?- pregunto cortésmente la elfina dejándose de esconder atrás de la puerta. La elfina se parecía mucho a Dobby, aunque claro era más parecida Winky.
Al parecer a la elfina la lastimaban mucho o ella misma se hacia daño constantemente porque podía ver vendas y cicatrices, aquel estado le pareció repulsivo, sentía lástima por la elfina en la cual descargaban su rabia y sus frustraciones.
- No gracias, Astrid, eres muy amable. ¿Te puedo preguntar algo?- dijo tiernamente la chica para no asustar a la elfina.
Astrid no estaba acostumbrada a que la trataran tan bien, ni siquiera a que le hablaran así que solo asintió.
-¿Quién te hizo eso?- pregunto la chica señalando las cicatrices y vendas.
- Yo, señorita- contesto con la misma voz chillona.
- Y ¿Por qué?
- Porque Astrid se a portado mal, y debe castigarse. Mi señor es tan bueno conmigo que no me golpea, no desde que esta usted aquí.- contesto bajando la cabeza.- Pero Astrid se siente mal cuando no la golpean por ser mala elfina así que ella misma se daña.
- Pero eso esta mal, por cierto ¿En que parte me encuentro?- pregunto cambiando de tema al ver que la elfina parecía incomoda.
- En su mansión, señorita- contesto.
-¿Mansión? Y ¿En que parte de Inglaterra estamos?
- Estamos en Salazar serpent, un hermoso valle.- contesto la elfina agradecida de que no siguiera preguntándole cosas, aunque de todas formas tendría que auto castigarse.
Hermione se asomo por la ventana, cientos de enormes casas se levantaban a todo lo largo de una bonita avenida. La mansión en donde ella se encontraba estaba en medio de todas ellas levantada sobre un monte dando a entender que las personas que lo habitaban eran mucho mas ricas que las que estaban a su alrededor.
-¿Salazar serpent? He oído hablar de el, mas bien leído. Pero ¿no era un mito?- pregunto a la elfina
-No- contesto una voz fría y penetrante. Un escalofrío recorrió la columna vertebral de la chica. Conocía la voz aunque nunca la había oído.- Al igual que Godric, Salazar hizo su propia residencia. Pero claro, su ubicación solo esta confinada a un grupo de personas. Aquí vivirás hasta entrar al colegio, que no será dentro de bastante tiempo, hija.- Lord Voldemort estaba parado en el marco de la puerta, parecía mas humano que las veces anteriores. ¿Qué le había pasado?
- Tú no eres mi padre- contesto Hermione bruscamente
- Al parecer ya se te notifico que eres hija mía. Que lástima, yo mismo lo quería hacer.- contesto con tono sarcástico.
- Si, y digamos que no es una noticia muy satisfactoria.- contesto la chica de cabellos castaños.
- No dije que lo seria- dijo el Señor Oscuro.
La elfina estaba todavía parada, pues nadie le había pedido que se fuera. Se impacto con la noticia de saber que su señor tenía una hija y que ella iba a ser la encargada de cuidarla. De inmediato y antes de que le dijeran algo abandono la habitación sin ser percatada.
Con aquel último comentario también Voldemort abandono la habitación.
Dentro de la cabeza de Hermione no se formo nada claro, pero una vocecilla le hablaba, la voz era apenas perceptible. Nunca había conversado con su subconsciente pero esta segura de que existía. La diferencia era que esa voz no era su subconsciente sino otra cosa que pronto descubrirá.
“Cristal… Cristal… Cristal…aprovecha el poder que te dan para hacer lo que quieras con el. Tanto bueno como malo. Aprovéchalo.” La voz estaba desapareciendo poco a poco, justo como hacia un eco distante después de mucho tiempo.
En ese momento, Hermione tomo una decisión: El respeto que no había tenido mientras ella había sido una “sangre sucia” lo tendría intimidando a los demás por ser la hija de Lord Voldemort y se aseguraría que aquellos que se creían con pureza en la sangre y que eran seguidores de este ser, pagaran todo lo que le habían hecho a personas como a ella; de eso no había duda: todos pagarían. Y al final ella podría hacer cosas buenas y destruir lo malo que hizo su “padre”. Aunque eso tal vez no sea exactamente lo que iba a ocurrir.
Hermione se acomodo en la cama que ocuparía más de un mes y se durmió. A la mañana siguiente Hermione se despertó ya muy tarde, ya que en la noche sueños extraños la acosaban y despertaba sudando frío. Era algo incomodo.
El sol de medio día iluminaba todos los cuartos de la mansión, la castaña bajo corriendo las escaleras sin siquiera saber a donde se dirigía. Realmente no sabia nada, de hecho no sabia porque estaba corriendo ya que la casa simplemente le era desconocida.
Abrió las puertas de una habitación buscando a alguien quien le diera informes de donde se localizaba la cocina ya que tenía hambre. Para su sorpresa, un puñado de personas la voltearon a ver ya que había abierto las puertas con mucha agresividad. Algunas personas que la joven desconocía se habían parado con las varitas en alto por si alguien se le había ocurrido irrumpir sin ser invitado a la casa de su amo. Pero al ver a Hermione bajaron las varitas y las cabezas y susurraron un “Lo siento, señorita” casi al unísono.
Hermione los vio con asco, esa actitud no le hacia sentirse bien. Camino hasta donde se encontraba Bellatrix, esta intento pararse pues no quería estar cerca de ella ya que la odiaba por el simple hecho de que no era su hija. Bellatrix amaba al Señor Oscuro y cuando se entero que su esposa había tenido una hija y que después ésta había sido apartada de su lado, juro encontrarla y al enterarse que Carmen, nombre de la verdadera madre de Hermione, había muerto sus días de sufrimiento acabaron y trato de acercarse su amo pero el siempre la aparto.
Bellatrix no quería estar cerca de la hija de la mujer quien le había quitado toda su dicha al unirse con el único hombre que había amado. Pero no importo en lo mas mínimo ya que Hermione estaba sentada a un lado de ella sin darle importancia a las caras que ella hacia.
-¿Cómo amaneciste Bella?- pregunto cortésmente Hermione.
- En la cama y en ayunas- contesto sarcásticamente, no la toleraba.
-¿Dónde puedo comer?- ignoro el comentario sarcástico de la mujer que estaba a su lado y siguió hablando
- Al parecer, aquí no. Yo te recomendaría que te fueras muy lejos y te perdieras. Pero claro, tenemos que cuidar a la “princesita” para que no le pase nada.- contesto ácidamente, era algo muy frustrante para ella ya que su amo le había encargado específicamente a ella que la cuidara. A regañadientes había aceptado pero no estaba contenta.
-¿En serio? Así que si me trato de escapar y lo logro, a ti ¿te matan?- dijo la castaña imitando el tono ácido de Bella a la perfección y esperanzada de que lo que había preguntado fuera verdad. ¿Desde cuando era así?
- No creo que huyas, no eres tan mala para dejar a tus “padres” aquí o ¿me equivoco?- la expresión que hizo Hermione hizo que una carcajada sonora rompiera el silencio que la intromisión que la joven había hecho y que todos los mortífagos se volviera a verle. –Lo sabia, no tengo porque preocuparme. Te recomiendo que te vayas al comedor, ahí te van a servir tu comida.- dijo con un tono bajo pero no menos venenoso.
- Ya ves, ¿Qué te costaba decirme eso?- pregunto con mucho orgullo la castaña, siempre conseguía lo que quería.
Se levanto de su asiento y dio una última mirada a Bellatrix. Por un momento se quedo parada y después señalo a un joven con ojos azules y cuerpo atlético. Bastante atractivo aunque…
- Tu, me podrías decir ¿Dónde esta el comedor?- pregunto Hermione coquetamente.
El mortífago la guió hasta una puerta y después hizo una reverencia para dejarla pasar.
- Gracias, veo que puedo contar con alguien que me sirva en esta asquerosa casa.- dijo con una sonrisa malévola. El chico de no más de 20 años se ruborizo.
- Es un “placer” servirle- dijo el mozo con una rápida mirada de arriba abajo, dando doble sentido a la palabra “placer”. Esto hizo que Hermione entrara con una sonrisa al comedor, pero de inmediato se borro al ver a la persona con quien tendría que comer.
Lord Voldemort estaba sentado en uno de los extremos de una amplia mesa, demostrando así que el mandaba en esa casa.
- Veo que estas ya despierta, Cristal. Me alegro.- dijo a la castaña con un tono que se le acercaba bastante a llamarse amable.
Hermione nada mas asintió, no estaba de humor para aquellas charlas que no iban a llegar a ningún lado.
- Traigan la comida- dijo rápidamente el Señor Tenebroso al ver que Hermione se había sentado al otro extremo de la mesa que fácilmente media unos 8 metros.
Los minutos pasaron rápido, ninguno de los dos quiso hablar. Hermione pensaba que tal vez podría acostumbrarse pero después se río de ella misma por habérsele ocurrido ese pensamiento y decidió no perder el control que tenía de la situación ya que ameritaba que fuese una muy buena actriz y una excelente mentirosa.
- Te recuerdo que se Legeremancia. – dijo el Señor Oscuro rompiendo el silencio.
- Espero que me enseñes Oclumancia- contesto con un tono frío pero sincero.
- Tendrás que aprender modales de etiqueta…
- Tengo modales.- interrumpió bruscamente la chica.
-A callar cuando un hombre habla- continuo ignorando el comentario de su hija.- A caminar, a hablar y aprenderás artes oscuras en Durmstrang ya que en…
-¿Durmstrang?, pero yo todavía no termino Hogwarts.- dijo Hermione interrumpiéndolo nuevamente.
- Te dije que no me interrumpieras. ¡Crucio!- de su varita salió un rayo de color azul que cayo en el pecho de la chica provocando que se cayera de su asiento y promoviéndole un inmenso dolor.
Pasaron segundo pero a Hermione le parecieron horas. Después de sentir que ya no se le clavaban las cientos de agujas imaginarias en su piel se incorporo y se sentó. El dolor que hacia unos instantes había sentido fue horrible, indescriptible, tanto para decidir que no quería que se lo volvieran hacer.
Recupero su respiración normal y después lanzó una mirada de profundo odio a su verdadero “padre”.
- Pensé que era tu hija.- dijo con tono amargo
- Y lo eres, pero eso no me impide corregirte- contesto con una sonrisa mostrando todos los dientes manchados y asquerosos.
El hombre se incorporo y antes de cruzar la puerta para salir, giro y se encontró con los ojos avellana de su hija perdida.
- Por cierto, no me gusta tu apariencia. Se te enseñara todo lo que quiero que aprendas. Y vendrá alguien para arreglarte. No quiero que mi hija parezca una asquerosa muggle.- con este último comentario lanzó una carcajada lo mas fuerte que pudo, esto hizo que se le helara la sangre a Hermione.
Hermione se encerró en su habitación y saco un libro que tenía como titulo “Historia de la magia oscura” y lo leyó hasta que oscureciera para quedarse dormida.

A la mañana siguiente la castaña fue despertada muy bruscamente por un grito de desesperación por parte de Bella.
- Levántate, ya es tarde. Ya esta aquí y te esta esperando
Hermione lanzo un bostezo muy prolongado y después se talló los ojos.
-¿Quién esta aquí?- pregunto con voz cansada.
- Lumiêree, el que te va a arreglar. – contesto mas desesperada la mujer de pelo negro y mirada asesina.
-¿Arreglar? Bueno…- despidió otro bostezo y esto hizo que Bella se sintiera todavía peor, era inaguantable
-Vístete- ordeno secamente la mujer.
- No tengo ropa- dijo Hermione exasperándola todavía mas.
- Se nota que no eres curiosa ni metiche- dijo la morena con un tono frío y venenoso- Revisa el closet y los cajones, ahora vístete.
Hermione obedeció y se levanto perezosamente de la cama, camino hasta las puertas de roble con tallas de serpientes y las abrió. Ropa a la derecha, ropa a la izquierda, zapatos por montones, accesorios de diamantes y cristales turcos, maquillaje y en unos cajones ropa interior de la mas fina calidad.
Hermione nunca había sido vanidosa, pero con tanta ropa y de tan buena marca ¿Como podría negarse a probársela?
- Ponte cómoda- dijo Bellatrix quien espero hasta que Hermione saliera del baño ya cambiada y arreglada. – Te presento a Lumiêree- diciendo esto abrió la puerta donde una cabeza pelirroja se asomaba para luego pasar todo el cuerpo. Un hombre de no más de 25 años, con cuerpo atlético y con rasgos femeninos apareció dándole un beso a Hermione en la mejilla.
Hermione se quedo en seco ¿Podría ser un hombre tan gay? Hermione no criticaba las tendencias sexuales de nadie pero prefería poner su margen al hablar de ellas.
- Bonjour mademoiselle, ¿comme t’appelles-tu?- preguntó el hombre amaneradamente (buenos días señorita, ¿como te llamas?)
-Pardon ne pas parler français- contestó amablemente la castaña (perdón pero no se hablar francés)
- Eso no es de impogtancia ahoga, mi nombge es Lumiege, ¿Ella es el carreaux (diamante) que debo pulig?- pregunto tiernamente el hombre.
- Si, ella es- contesto Bella con veneno en la voz. El joven lo noto pero no le dio importancia
- Y ¿Qué es lo que señog quiege que haga con ella exactement?
- Que la cambies y que sea irreconocible. –contesto echándole una mirada divertida a la joven niña.
- Très bien, en ese caso… - movió su mano haciendo un gesto que indicaba que Bella podía dejar la habitación y mientras mas rápido mejor. La habitación se quedo un silencio por un momento mientras Lumiêre veía de arriba abajo a Hermione.
La chica se quedo parada no sabiendo que hacer. No le agradaba que la vieran de esa forma pero no podía hacer nada.
- Très bien, pego todavía no me dices como te llamas.- dijo muy bruscamente el joven
- Según yo, Hermione Granger, pero… todos los demás Cristal Ryddle.- contestó de mala gana la chica.
-¡Oh dieu! ¿Tu eges la hija de mi Logd? Je ne peux pas le croire (no lo puedo creer)- dijo muy emocionado
- Le recuerdo que no se hablar francés pero si lo entiendo- contesto la castaña que estaba oyendo todo lo que el pelirrojo decía. Los ojos de Hermione también estaban recorriendo el cuerpo del hombre que estaba en frente de ella y después reparo en una marca que tenía el hombre en el brazo izquierdo. No hizo ninguna pregunta, no por el momento
- No te pgeocupes, ahoga ¿Qué es lo que te hagemos?: Pgimeramente tu cabello, un desastge total, en segundo tu postuga tegible, espantosa y en tegcego tu andag
-¿Qué tiene de malo todo lo que dijiste?- pregunto Hermione muy extrañada.
- Tout.
La chica simplemente no entendía que le pasaba al hombre.
Al principio el pelirrojo examino su cabello y después de mojarlo lo corto sin previo aviso.
- Espera ¿Qué estas haciendo?- pregunto Hermione viendo unos de sus rizos en el piso
- Lo que tengo que haceg o sino me matan- dijo Lumiêre muy desesperado por la actitud de la chica.
Hermione no quería ver morir a nadie y menos a alguien tan… especial. Sabía que con Lumiêre podía expresarse siempre y cuando no insultara a su “Lord”.
Sin más que hacer le dio permiso de seguir. Era triste que le quisieran quitar lo único que la seguía uniendo al mundo donde antes estaba, pero de todas formas la iban a obligar a cambiar así que acepto con mucha tristeza.
Después de eso el pelirrojo le dijo que cerrara los ojos para poder hacer algo. Muy obedientemente los cerró mientras seguía hablando con el hombre.
Después de acabado el tratamiento se levanto y se vio al espejo.
No se reconocía ni ella misma. Sus cabellos que antes tenía más abajo de la cintura ahora estaban un poco mas abajo que su hombro, ya no había rizos sino ahora su pelo era lacio y lo que antes era de un color castaño ahora era rubio.
-¿Rubia? ¿Por qué? ¿Qué tenía de malo el castaño?- pregunto Hermione muy enojada con el estilista.
- Nada, es solo que el señog dejo clagas ogdenes de dejagte igeconocible- contesto sencillamente el pelirrojo.
Hermione tenía que admitir que aquel corte y aquel color le sentaban bien pero no era justo que la trataran de cambiar de la noche a la mañana, no era justo que le implicaran reglas y costumbres que no estaba educada para acatarlas. No podía decir nada porque en sus manos estaba el bienestar de su familia y no quería perderlos.
- Très bien, ahoga sigue lo mas sencillo, la postuga y el andag.
Sencillo, bueno eso depende de para quien sea. Hermione estaba acostumbrada a caminar como quisiera y sin ninguna queja pero… ya no podía ser la misma porque ni su nombre era igual. Así que tuvo que acatar las órdenes del pelirrojo y no mostrarse nunca grosera por miedo a recibir otro cruciatus.
La primera lección fue algo dura ya que el hombre se sentaba muy… exagerado y ridículo. Ella se creo su propio estilo dentro de los límites y se le acepto sin embargo tenía que esforzarse mucho porque regularmente se encorvaba al caminar y a Lumiêre no le agradaba para nada.
- Roziel, trae libros- una elfina domestica apareció de la nada cargando libros de todos los tamaños y colores. Lumiêre se le acerco a la ahora rubia y después se los coloco en la cabeza- Camina- ordeno el pelirrojo.
Hermione se sentía tonta haciendo eso pero de todas formas obedeció recordando lo que tenía que hacer.
Bueno, para no hacerles el cuento mas largo, Hermione no había podido hacerlo las primeras veces pero después de ponerle más empeño lo logro en menos de 2 semanas. Tenía cuatro clases con Lumiêre: Etiqueta: el arte de saber vestir, saber andar, etc.; baile: merengue, salsa, tango, vals, paso doble, flamenco, jazz, baile moderno, etc.; modales en la mesa: la posición de los cubiertos, como comer en un salón, etc.; y modales sociales: cuando hablar, como hablar, cuando callar, etc. Las cuatro clases eran muy aburridas y cuando se entero que había acabado satisfactoriamente el “curso” una sonrisa ilumino su rostro pero una advertencia por parte del hombre la dejo dudando: - Tú piensas que yo fui malo, pego… Bellatrix es peog
“¿Bella? ¿Qué tenía que ver ella en todo eso?” Esa pregunto surco su mente por unos instantes y después de eso subió las escaleras elegantemente justo como le había enseñado el pelirrojo, al finalizar el recorrido de las escaleras de mármol oyó unos aplausos sarcásticos por parte de su maestro. La chica decidió ignorarlos y, después de muchos días de levantarse temprano y de mucho esfuerzo emocional para no matar a su profesor, se tiro en su cama: cómoda y suave. La “rubia” esperaba que el próximo día llegar pronto para poder hacer algo nuevo.
Lo que ella no sabia era que se iba a arrepentir de aquel último pensamiento que por su mente paso antes de quedarse profundamente dormida.

Los rayos de un sol hermoso atravesaban las cortinas con facilidad y se colocaban en la cara de un joven apuesto de 17 años de edad, con cabello azabache y con una cicatriz en la frente en forma de rayo. Sus párpados se fueron abriendo lentamente hasta dejar ver unos ojos color esmeralda. Harry Potter era un joven con un pasado singular, un pasado que simplemente el no recordaba con exactitud y que realmente no se esforzaba mucho por recordarlo.
Miles de preguntas pasaban por su cabeza, pero solo una le importaba ¿que hubiera pasado si Voldemort no existiera?, la respuesta era fácil, sus padres estarían con vida y no importaría nada ya que estaría con ellos, con su mejor amigo y con la chica a quien creía amar. Es de humanos cometer errores. En su mente, mataba a Voldemort pero sin saberlo, también mataba a esa chica a quien por mas de 6 años se había dicho a si mismo que la amaba y que la necesitaba. Ahora esa joven, Hermione Granger, que ni siquiera había dado muestras de vida en todas las vacaciones volvía a su mente, como todas las mañanas esperando encontrar una carta que demostrara su paradero. Era claro que nadie sabía que se encontraba en casa de Voldemort en una parte de Inglaterra que todos desconocían. Era obvio que nadie sabía que era hija del ser más despreciable en la faz de la Tierra. Era de suponerse que ese mismo sol que había despertado al joven también despertaría a la chica que estaba imaginando; pero no de una manera amable. Bellatrix se encargaría de eso.
- Despierta, despierta, ya es hora- grito a todo pulmón Bellatrix
-¿Qué pasa? ¿Por qué me despiertas?- pregunto somnolienta la nueva rubia
- Hoy comienzan tus lecciones de… artes oscuras: como defenderte y como atacar, ejercicios para aumentar tus reflejos, teoría de las artes oscuras, pociones y… quita esa cara o te la quitare con muchos cruciatus- dijo altaneramente la mujer.
Hermione no le había agradada la sensación del crucio así que con esa amenaza en su mente se levantó lo mas rápido que pudo y se coloco unos cómodos pantalones deportivos.
Se asombro al ver como estaba acomodado el recibidor, una habitación del mismo tamaño que el gran comedor.
Había un pizarrón arrinconado en una esquina con una banca igualmente acomodada al otro lado del pizarrón; había un pasamano de dos metros de altura, un potro y unos aros y había una plataforma de duelo, justo como la que Lockhart había colocado en el gran comedor en segundo año.
- Todos los días apartar de mañana te levantaras a las 6 de la mañana para estar aquí a las 7:30 y comenzar con hechizos y encantamientos, después de eso sigue la historia de las artes oscuras, después pociones y al último a las 3 tendrás tus clases de gimnasia. Si llegas tarde conmigo, cada minuto será un cruciatus o algo peor.- dijo la morena interrumpiendo la concentración de Hermione - Tendrás que aprender, primeramente a defenderte pero… sin varita.- dijo la mujer con ojos que desbordaban locura desmedida.
-¿Quién hizo mi horario?- pregunto secamente la rubia.
-¿No adivinas?
- Mi padre- contesto esperando que esa fuera la respuesta
- Equivocada, fui yo… mi amo me ordeno que te entrenara, al fin y al cabo serás la heredera y no puedes defraudar el linaje de Salazar Slytherin.
Hermione dio un suspiro y decidida a no recibir ningún cruciatus accedió a todo lo que le decía Bella.
Bella se subió al escenario y ordeno a la chica que hiciera lo mismo. Sin siquiera avisarle un cruciatus se deposito en su pecho haciendo que se cayera al suelo. Hermione la vio con odio. Al segundo intento del cruciatus Hermione se agacho justo a tiempo y después corrió en dirección a su atacante. Un petrificus se apodero de ella e hizo que se quedara inmóvil en el aire. Bella la vio y soltó una carcajada que invadió todo el recibidor.
- Un hipopótamo con tutú seria mas rápido que tu. Al pertenecer a la casa de Godric Gryffindor y ser su símbolo un león pensé que serias mas… veloz y ágil pero creo que me equivoque.
“Inténtalo sin tu varita y veremos si eres tan ágil” pensó Hermione, ya que no podía articular palabra.
-Te recuerdo que se Legeremancia. Así que… tendré que enseñarte Oclumancia puesto que no me interesa mucho saber lo que piensas.
Para su mala suerte ese día no recibió solo un cruciatus sino 15 pero de los 30 que le había lanzados haber recibido 15 era algo bueno.
Hermione se sentía desfallecer cuando la loca de Bella dijo con aire frustrado que la lección de defensa había acabado y que después de un receso de no más de 30 minutos continuarían con la parte teórica.
Williams, un mortífago, le ofreció una poción que le quitaría el dolor de los cruciatus. Ella se sintió salvada y daba gracias a Dios porque que todavía se podía apiadar de ella.



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Beatrixe Elfina




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MensajePublicado: Jue Ene 17, 2008 10:40 am    Asunto: Responder citando

UN FIC NUEVOOOOOOOOOOO!!!

Esta muy bien!!

gracias por avisar que tenia contenidos sexuales

siguelooooooooooo!



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MensajePublicado: Jue Ene 17, 2008 3:17 pm    Asunto: Responder citando

aaa me a encantado todo..!!
esta lindo auqne allgo escalofriante.,,,.,!
poero qien imaginaria a hermione de rubia..!!!
aaaa weno solo pase pa dejarte mipost y espero qe te pases por el mio..!!
besotes



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me robe la imagen de la red pro aporco no esta linda xD
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MensajePublicado: Jue Ene 17, 2008 3:57 pm    Asunto: Responder citando

me gusta espero ke lo kontinues pronto!!



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potterch




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MensajePublicado: Sab Ene 19, 2008 1:19 am    Asunto: Responder citando

CONCUERDO CON CHOLE, BELLA Y ARY, ESTA MUY BUENO TU FIC


SIGUELO PRONTO!!!



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triada




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MensajePublicado: Dom Ene 20, 2008 3:37 am    Asunto: Responder citando

Hola. Gracias muchas gracias por sus comentarios. Me alegro mucho que les haya gustado y ojalá sigan leyendo
Bueno las dejo cn la actualización. Disfrutenla muxo
Besos desde México
---------------------------------------------
Pasaron 25 minutos y después de eso un hombre viejo y con mirada seca se paro en frente de la chica que estaba recostada en un sillón de la mansión. El hombre era alto y tenía algunas canas que surcaban la melena negra de su cabeza. Al parecer era un hombre muy anciano ya que cientos de arrugas inundaban su cara, poseía párpados caídos y cara adormilada. Su cuerpo era delgado y aunque parecía un zombi demostraba tener mucha sabiduría.
Un sonido gutural salió de la garganta del hombre llamando la atención de la joven. Hermione lo estudio detenidamente, los ojos avellana de la chica se quedaron estáticos en una marca del brazo del hombre.
Toda la casa estaba llena de mortífagos, no era de extrañarse. Pero Hermione se sentía tan incomoda con eso que… de una u otra forma se tendría que resignar a estar siempre acompañada de lacras como aquellas. La resignación le llegaba poco a poco con cada día que seguía encerrada entre esas enormes cuatro paredes.
- Buenas días, mi nombre es Adam D’Ursi, y seré tu maestro de Historia.- dijo cortésmente el anciano
-¿D’Ursi? Es un apellido italiano ¿no?- dijo muy curiosa la joven
- Si, en efecto soy italiano
-¿Le puedo preguntas algo?- sin esperar respuesta continuo- ¿En cuantos países, mi padre tiene dominio o por lo menos cuantas naciones le conocen?
- Toda Europa conoce el nombre del Señor Tenebroso y bajo su mando están tanto ingleses como franceses como italianos, españoles, búlgaros, noruegos, irlandeses, húngaros y mas, que no te podré decir ya que eso por el momento no nos interesa. Aparte de enseñarte tus raíces, te enseñare idiomas. <<Así que nos espera un muy extenuante día por delante comenzando con Bellatrix y terminando con Brox. Tienes dos horas conmigo: una de historia y otra de lingüística.
Hermione no necesitaba poner mucha atención ya que con los viajes que había hecho con sus padres sabia muchos idiomas, aunque no le gustaba hablarlos pero los sabía.
El hombre se sorprendió al comprobar que la joven tenía mucho conocimiento sobre muchas cosas y su acento se amoldaba perfectamente al idioma que hablara.
Las dos horas pasaron muy rápido para Hermione que estaba emocionada aprendiendo cosas sobre su legado.
- Es todo por el día de hoy, señorita. Puede retirarse- dijo amablemente Adam.
Hermione estaba un poco triste porque a continuación seguía pociones. ¿Qué esa materia la tenía que seguir a todos lados? Pero no se podía quejar ya que si lo hacia podrían amenazarla con hacerle daño a sus padres.
Otros 25 minutos pasaron y ahora una mujer con cabellos oscuros y tez extremadamente pálida entro a la habitación.
- Buenas días, mi nombre es Ángela Lewis y le enseñare pociones.- la voz de la mujer demostraba que no era muy amable ni simpática y que ni por un instante podría ser buena con ningún ser viviente.
A Hermione le recordó mucho a Snape, pero la pequeña diferencia radicaba en que… no le podía decir sangre sucia o insultarla o hacerla sentir menos ya que… bueno, sus ventajas tenía ser la hija de Lord Voldemort.
- Tengo entendido que eres muy mala en esta materia en… Hogwarts ¿no es así?- dijo con veneno en la voz, no le agradaba decir el nombre de aquel colegio.
- No justamente, lo que pasa es que el profesor que nos imparte esta materia no le agradan los “sangre sucia” y deduzco que el no estará al tanto de mi nueva situación así que el siempre me ponía menor calificación que a los demás por ser lo que era y que no soy en realidad.- contesto sinceramente.
“Lo primero que voy a hacer llegando al colegio: reírme de Snape” memorizo su nuevo dato hasta estar segura de no olvidarlo nunca.
-¿Te refieres a Severus Snape?- pregunto cortantemente la mujer
- Si
- No te preocupes, con lo que estas aprendiendo… nadie se atreverá a decirte algo malo. Tengo entendido que tu prometido esta contigo en Hogwarts ¿Es verdad?- pregunto mas amable que al principio pero con la misma frialdad a flor de piel.
-¿Prometido? Yo no tengo ningún prometido- dijo la antes castaña levantando la ceja con actitud de no saber de que hablaba.
- Oh, si que lo tienes, me extraña que tu padre no te haya dicho nada aún, según se estas comprometida desde que naciste.- dijo confundida la mujer
- Y ¿me podría decir quien es?- dijo la rubia tratando de sacarle mas información
- Se trata de…
-ESO será sorpresa.- interrumpió una voz mas fría que la de la bruja que Hermione tenía en frente. Lord Voldemort hacia su aparición después de algunos días de desaparecido.
- Mi Lord, lo siento no sabia que era secreto- dijo Ángela muy asustada e inclinándose para hacer una reverencia a su señor.
- Te mataría por tu estupidez pero… eres la única que sabe lo suficiente de pociones y de cómo reconocerlas por el olor, aparte Cristal todavía no esta acostumbrada a ver morir personas así que… no quiero ser yo quien le muestre como hacerlo. – con esto desapareció del recibidor dejando en un silencio abrumador a las dos mujeres que estaban ahí.
La bruja no hizo ya ningún comentario que no fuera de pociones.
Las dos horas que tenía con ella pasaron muy rápido ya que no tenía que estar más que al pendiente de una sola alumna.
Después de que Ángela diera la clase por terminada, Hermione fue al comedor a tomar algo ya que no había desayunado bien y tenía bastante hambre.
Al principio se encontraba muy aprensiva al tener algo de comida en frente de ella ya que pensaba que podía tener veneno o algo por el estilo, pero siempre comía muy bien sin sentirse mal así que bajo la guardia con respecto a la comida; no sabia que eso seria su perdición.
Las horas que la chica tenía libre se la pasó haciendo los deberes encargados por los diversos maestros que se le habían asignado a su enseñanza, se sentía como en Hogwarts, mejor ducho en Durmstrang, bueno no tiene importancia en donde se creía estar, ya que las dos eran escuelas y en las dos se encargaban deberes.
Después de acabado las cosas que tenía que hacer, tiempo le sobraba para dormirse un rato ya que en la mañana había madrugado de una manera no muy cortés y… bueno ustedes ya saben.
La joven se durmió en un mullido sofá cerca del recibidor.
Llego la hora de despertar pero no podía hacerlo hasta que una voz en su oído hizo que se incorporara asustada y mareada.
- Señorita, la están esperando- dijo Astrid con la misma voz chillona.
Hermione recordó de inmediato que todavía le quedaba una clase y después dio unos pasos para ir al recibidor.
- Llegas tarde, aunque… por esta vez te lo voy a pasar por alto. Mi nombre es David Brox y seré el encargado de volver a traer a la vida tus reflejos perdidos.- un hombre apuesto estaba entre unos cuantos aparatos de ejercicios gimnásticos. Era alto con pelo negro azabache justo como el de su amigo Harry y tenía unos brazos bastante marcados y una voz muy varonil. Traía ropa deportiva muy cómoda a la vista. Al igual que todos, en aquella casa, en su brazo izquierdo estaba la marca tenebrosa. A Hermione no le extrañaba ya que ella misma la poseía también aunque no era tan notoria.
- Y ¿para que voy a necesitar estas cosas?- pregunto la rubia señalando los aparatos.
- Pues para ejercitarte y para tener flexibilidad; comenzaremos con elasticidad para seguir con combate cuerpo a cuerpo y terminaremos con maniobras gimnásticas.- dijo el hombre con una voz muy seductora.
En ese momento Lumiêre bajaba las escaleras muy elegantemente. Pasó por atrás de David y sin previo aviso le dio una nalgada. Brox solo sonrió y después le cerró un ojo con actitud de “En tu cuarto a las ocho”.
Hermione se quedo impactada con lo que había hecho su estilista y en el como había respondido su profesor de gimnasia. No podía creer que ese hombre con voz tan… varonil y tan seductora y con porte tan atractivo fuera gay. No lo podía creer simplemente era algo ilógico.
“Las cosas no son lo que parecen” le dijo una voz que había escuchado en otra ocasión.
- Si… bien, ¿Comenzamos?- pregunto con la misma voz tan encantadora de siempre Hermione seguía sin emitir palabra y solo asintió.
- Lo primero que tenemos que hacer es ver que tan flexible eres. ¿Sabes hacer arco?- pregunto el joven a su alumna.
- Estuve en clases de ballet cuando niña pero me interese mas por los libros y me salí.- contesto la rubia y después de eso intento hacerlo.
Para su sorpresa le había salido y después se dio la vuelta haciendo una rueda de carro justo como lo había hecho David.
- Muy bien, muy bien. Ahora, equilibrio.
Las tres horas que tenía que estar con David pasaron muy lento ya que Hermione no tenía ganas de hacer nada de lo que el hacia. Su entusiasmo se vio restablecido cuando le dijo que empezarían a practicar combate cuerpo a cuerpo. Hermione puso especial cuidado a esto ya que quería atacar a Bellatrix y así descargar toda su ira y frustración en ella. Quería herirla
“¿Desde cuando soy así? Nunca podría herir a alguien y ahora… quiero herir a Bellatrix, esto no esta bien. Hermione tienes que mentir, no volverte una de ellos”.
- Bien esto es todo por hoy, mañana continuaremos en donde nos quedamos- dijo David con una sonrisa muy linda que hizo que Hermione se ruborizara, aunque claro ella sabia que el no lo había hecho con esa intención.
Subió a su habitación y espero a que Astrid le trajera la cena. Para luego seguir leyendo el libro que las noches anteriores había leído y después dormirse en su cómoda cama.
Los días pasaron de igual forma, pero Hermione había notado que no había sido notificada de los nuevos materiales que necesitaba para su último año en la escuela de magia y hechicería.
-¿Por qué no me ha llegado la carta de Hogwarts?- pregunto una mañana a Adam
- No creo que sea yo el indicado para responder a esa pregunta, señorita.- contesto cortésmente
- Y ¿A quien le puedo preguntar?- dijo la rubia
- Lo más probable es que a su padre.- dijo de igual manera el hombre
- Muchas gracias- contesto la joven con una amable sonrisa en su rostro, lo cual hizo que la cara tiesa del hombre se relajara para formar lo más parecido a una sonrisa sincera.
-¿No piensa ir a preguntarle? La clase ha acabado ya- dijo el hombre.
Hermione subió las escaleras en busca del Señor Oscuro. No le hizo falta mucho tiempo porque de inmediato lo encontró.
- Señor, ¿Me podría decir donde esta la carta de mis útiles escolares?- dijo de inmediato cuando cruzo la puerta para entrar a la habitación de su padre.
- Aquí esta, llego esta mañana.- dijo el hombre y se la tendió a su hija.- Me tome la molestia de abrirla.
-Gracias- dijo en un tono sarcástico la chica con cabellos antes castaños.

Estimada señorita Granger:
Por motivos que esta fuera de nuestro control el ingreso a Hogwarts no será este primero de septiembre si no hasta nuevo aviso. No es motivo para alarmarse ya que es un tiempo de luto por la reciente muerte de el ex – director de este plantel educativo.
De cualquier forma eso no quiere decir que se vea exenta de comprar los libros del nuevo curso. La lista esta adjunta con esta pequeña nota informando lo anterior.
Atte.:
Minerva McGonagall
Directora del Colegio de Magia y Hechicería.


Después de la nota venia una lista no muy grande de los libros que tendría que comprar.
-¿Qué ha pasado en el colegio? ¿Qué ha hecho?- dijo Hermione inmediatamente después de terminar de leer lo que la nueva directora había escrito.
- No ha habido ninguna muerte, si eso es a lo que te refieres. Pero tal vez he asustado un poco a los maestros y a la comunidad mágica. – contesto con maldad en los ojos y en la voz. Hermione sentía miedo solo con el simple hecho de estar en frente de aquel sujeto. Las cosas que había leído sobre el y sobre lo que había hecho en el pasado eran algo espeluznantes, y enterarse que por sus venas corría semejante sangre se sentía asquerosa y sucia.
-¿Qué ha hecho?- volvió a preguntar. La respuesta que le había dado no era de su agrado. El estar mas de un mes atrapada en esa casa sin comunicación alguna le hacia perder la razón, tenía ganas de cambiar de ambiente.
- Eso es algo que todavía no debe de importarte. Me han comunicado que has avanzado mucho con tus clases a lo largo de este mes. Así que te daré un premio.- los ojos de Hermione se abrieron por el asombro de aquellas palabras dichas.- Si, no es necesario que te sorprendas. El 31 de octubre es tu cumpleaños ¿no es así? Entonces que mejor ocasión para presentarte a la sociedad que el día que cumplas 17 años.- dijo el Señor Oscuro.- Puedes retirarte.
Hermione acato la orden y después se quedo parada afuera de la habitación.
“¿Presentarme a la sociedad? ¿Qué quiso decir con eso?” esas preguntas no tenían todavía una respuesta concreta pero decidió olvidarlas. Hermione fue a su habitación y recordó que había pasado un mes en casa de sus padres, julio, un mes es la mansión, agosto y su cumpleaños era hasta octubre así que… suponía que no iba a entrar al colegio hasta mediados de noviembre. Le quedaba septiembre. Un mes con las torturas constantes de Bellatrix era más de lo que pudiera soportar.
Ese día era sábado así que la dejaron descansar pues había sido buena niña y había hecho todo lo que le habían pedido.
Regularmente le daban permiso para visitar a sus padres en las mazmorras de la mansión. Pero jamás le habían permitido salir a los jardines de ésta.
Ese día pidió permiso nuevamente para salir. Y como suponía le dijeron que no.
Hermione se resigno y se acomodo cerca de una ventana muy grande en la biblioteca de “su” mansión. El día era estupendo y hacia mucho tiempo que no cambiaba de ambiente. Recordó un hechizo para la invisibilidad y se lo echó. Decidida a hacer lo que quería y segura de que nadie le vería.
Hermione cruzo el recibidor rumbo a la puerta principal con todo el sigilo que le era permitido. Cuando estuvo a unos pasos de tomar la perilla de la puerta una voz la dejó helada.
- Ni se te ocurra, la puerta tiene hechizos para proteger la mansión de intrusos. Aparte de tener interruptores que permitiría detectar la intromisión de cualquier persona. Por lo mismo nadie usa esa puerta simplemente aparecen y desaparecen de aquí.- Lord Voldemort estaba parado en medio de las escaleras de mármol. Con aire de superioridad se acerco a su hija que seguía bajo el hechizo de invisibilidad y con un golpe suave en la cabeza de la joven volvió a aparecer. – No quiero que intentes huir. Ya sabes lo que pasaría si lo intentas.- dijo el hombre con voz tétrica pero “amable”. Era el único ser humano que podía hablar de muerte sin inmutarse. Eso en realidad daba miedo.
Hermione se retiro de su lado y después de eso se dirigió de nuevo a la biblioteca. Donde se quedo leyendo tanto libro que pudiera.
Su lectura de comprensión era rápida y su velocidad para leer era impresionante. Después de un rato de leer muchos libros su estómago le pedía comida. Hermione fue a la cocina donde unos 11 o 12 elfos domésticos trabajaban arduamente.
Los elfos la vieron y acudieron a ella para darle algo que le apeteciera.
A Hermione nunca le había agradado que aquellas criaturas fueran esclavas por lo mismo las trataba bien y de vez en cuando les decía que buscaran su libertad a lo que ellas le contestaban “Nosotros no sabemos ser libres. No sabemos divertirnos y hasta que usted llego no conocíamos el buen trato. Por lo mismo si nos dieran una prenda no nos iríamos por estar a su lado, señorita.” Hermione siempre se sentía halagada pero nunca conforme, quería que esos seres fueran libres pero entendió que no podían ya que desde hacia mucho tiempo ellos dependían de los humanos para vivir. Si les daban una prenda simplemente no podrían vivir más ya que no conocían otra vida u otro oficio, pero eso dependía del trato que sus respectivos amos le daban, por ejemplo estaba el caso de Dobby que ahora trabajaba en Hogwarts.

El mes de septiembre pasó igual que el de agosto y seguía sin recibir la carta que le informaba que podría regresar a Hogwarts.
Justo el primero de octubre Bellatrix entro en el cuarto de Hermione para decirle que iba tarde a su clase.
-DESPIERTA, ¿Qué no ves que ya son las 12 del día? Eso te costara más cruciatus de lo que podrás soportar.- con voz alta y fría que despertó de inmediato a Hermione.
- Aprende a tocar la puerta- dijo ella ignorando todo lo que la mujer le estaba diciendo.
- Crees que eso me importa. ¡Cru…
- ¡Expelliarmus!- grito Hermione mucho antes que pudiera terminar de decir la maldición de la tortura.
Al momento de entrar Bella a la habitación de la joven, Hermione había tomado su varita que estaba depositada a un lado de su mesa de noche. Cuando vio lo que quería hacer la mujer, Hermione se incorporo y lanzo el hechizo de desarme. Después de que el cuerpo de Bellatrix saliera de la habitación para pegarse en la pared contraria a la puerta Hermione alzo su varita.- Claudo ostium.
Y con esto la puerta se cerro de golpe. La mujer trato de abrirla con Alohomora pero las enseñanzas aprendidas en esos dos meses daban sus resultados ya que el hechizo que lanzo a la puerta servia para que solo se abriera por adentro y por afuera les fuera imposible abrirla con cualquier hechizo.
Bella desistió de su intento de abrir la puerta y Hermione se quedo dormida todo el día y se levanto a las 3 para bañarse y arreglarse para bajar a comer.
Cuando abrió la puerta de la habitación alguien la tomo por el brazo para luego tomarla por el cuello y negarle el acceso al aire de entrar por sus pulmones.
David le había enseñado como zafarse de esa situación sin la necesidad de una varita. Así que Hermione dio un golpe con el codo en el estomago de su atacante esto hizo que se liberara del abrazo y después se giró para luego depositar un golpe con la rodilla en la cara de una persona que no reconoció. Hermione corrió escaleras abajo para localizar a cualquier persona que la pudiera defender. Para su suerte encontró un mortífago a quien comento lo que acababa de sucederle.
El hombre subió las escaleras pero lo único que encontró fue una mancha de sangre en el suelo cerca de la habitación de la joven.
De inmediato bajo las escaleras nuevamente en busca del Señor Oscuro para informarle que su hija había sido atacada por sabrá Merlín quien.
La noticia recorrió toda la casa, esto provoco que a Hermione se le privara de todas las cosas a las que en dos meses se había acostumbrado.
El resto del mes, dos sujetos custodiaban su puerta y le negaron el derecho de hacer ningún hechizo.
Los días pasaron como de costumbre y Hermione seguía siendo entrenada.
Tres días antes del fin de mes, Hermione se levanto muy alegre pues esperaba que entrara el mes de noviembre de improviso para recibir la carta donde le decía que podía regresar a Hogwarts, su verdadero hogar.
Bajo las escaleras para desayunar a lado de su “padre”.
- Te levantaste temprano, Cristal- dijo la voz lúgubre del hombre con apariencia maléfica.
- Le he dicho que no me llame Cristal, mi verdadero nombre es Hermione- dijo bruscamente la joven, exasperada de que no le hiciera caso
- Espero que alguna vez me llames padre- siguió hablando ignorando el
comentario de la chica.
- Jamás le podré decir padre, antes muerta.- contesto con sarcasmo.
- Eso se puede arreglar.- este último comentario la hizo retrocedes en su propio asiento. Sabia que el Señor Oscuro nunca jugaba con cosas así y le daba miedo que cumpliera su amenaza.
- ¿No planeas comer?- pregunto rompiendo el silencio que el mismo había provocado.
Hermione vio su plato, un delicioso desayuno estaba servido en frente de ella. No reconoció el tono de voz de la insistencia de su padre. El nunca se comportaba así, pero como habíamos dicho anteriormente ella había bajo la guardia con respecto a su comida y como también dijimos eso seria su perdición.
Lucios Malfoy hacia servido una poción en la avena de la joven y en su jugo, por mandato de su amo. Esa poción servia para olvidar quien era y de donde venia pero hacia que todo lo aprendido en toda su vida se hiciera mas un instinto que un recuerdo, así que en sí sus recuerdos estaban presentes pero ya no a nivel consiente sino a nivel del subconsciente. Pero como había dicho Ángela, la creadora de la poción, los recuerdos del corazón no se podían borrar así como la unión que tenía con sus padres y amigos no se podría jamás romper, pero si confundir y con el tiempo relegar. Tan solo un sorbo de la poción serviría para hacer efecto.
Hermione tomo un trago de su jugo y después cuando se disponía a comer parte de su avena, la cuchara se resbalo de su mano pero ella no pudo impedirlo ya que una sensación de vértigo se apodero de ella. Tomo su cabeza entre sus manos y después levanto la cabeza para ver en donde se encontraba, la sensación había desaparecido junto con todos sus recuerdos pero no sus sentimientos.
-¿Quién eres?- pregunto el hombre que estaba delante de ella, viendo su reacción
- Yo… no lo se, ¿Quién es usted?- pregunto la joven que había olvidado todo en un abrir y cerrar de ojos.
- Yo soy tu padre, tu nombre es Cristal Elizabeth Ryddle. Eres la heredera de todo lo que ves, cumplirás 17 años al final del mes de octubre. Eres parte de una familia muy reconocida de magos.- dijo Lord Voldemort
- Y ¿Mi madre?- pregunto con mucha curiosidad. El miedo que antes había en sus ojos al hablar con aquel hombre había desaparecido pero algo le hacia temerle. Ese algo también le decía que debería tener cuidado pero… ¿De que?
- Ella murió de tristeza porque unos muggles te habían quitado de nuestro lado. Debes odiar a esos seres que te apartaron de nosotros igualmente debes odiar a los nacidos de ellos con poderes mágicos, a ellos se le llama sangre sucias
Las palabras que el decía, la joven las sabia. Aunque no recordaba de donde o como pero le eran conocidas y su significado le era familiar.
- Tú eres la única hija que tengo así que eres a la única que obedecerán los hombres y mujeres que veas aquí, junto con los elfos domésticos, tú seguirás mi legado. Debo decirte que antes de que llegaras acá, antiguamente se te conocía con el nombre de Hermione Jane Granger, muchas personas desconocen tu nombre todavía, aquellas que te llamen así no es necesario contradecirlo. Reconocerás que existe gente mejor que otras. En estos momentos los mejores somos nosotros, tú y yo que somos sangre limpia. Igualmente existe gente que a traicionado su propia sangre y a confraternizado con muggles, debes odiarlos también, a ellos se les llama traidores de la sangre. Además…
- Pero es algo absurdo, nosotros somos sangre limpia pero no por eso somos mejores- dijo Hermione (por razones obvias seguiremos llamándola Hermione para evitar confusiones solo en algunos casos la llamaremos Cristal, por ejemplo cuando hable con su subconsciente)
“Me lo imaginaba, bien lo dijo Lewis, ella no perderá su carácter pero si puede aflorar otra personalidad” pensó el Señor Tenebroso para sus adentros.
- Es cierto, pero la sociedad así lo ve y no podemos hacer nada y espero que no defraudes a tu padre comportándote de una manera insulsa.- dijo con superioridad y después se dio la vuelta para abandonar el comedor.
-¿Padre?- el hombre se quedo petrificado, nunca le había dicho aquellas palabras que ablandaron su corazón (según nosotras tiene corazón).- ¿Dónde estudio?- pregunto sin mas reparo
- Estudias en Hogwarts y perteneces a la casa de Gryffindor, no por voluntad propia sino porque te obligaron a entrar a esa casa. Si te preguntas en que casa estuve yo te diría que en la misma que tú debiste entrar, sino fuera porque el antiguo director “convenció” al sombrero seleccionador, y de la cual viene nuestro legado: Slytherin.- contesto, notando que la cara de la rubia se extrañaba de los nombres y después comprendía de lo que hablaba. Hermione se levanto de su asiento y después fue en dirección a donde se encontraba su padre. Cruzaron el umbral de la puerta juntos.
El recibidor estaba cubierto de un manto negro por los cientos de mortífagos que esperaban que la hija de su amo por fin se convirtiera en la verdadera Cristal, esto no quiere decir que Hermione no fuera su hija mas bien quiere decir que ella no reconocía como tal este hecho y que dentro de su ser, aunque había acatado todas las ordenes, seguía habiendo rebeldía. Las cabezas estaban tapadas e inclinadas. Hermione caminaba con aire de superioridad justo como su padre. El mismo algo que le decía que tenía que temer le hacia sentirse extraña pero eso se vio cambiado por el hecho de saber que cientos de personas le obedecían y el poder que en esos momentos gozaba nunca lo había sentido.
Su padre desapareció dejándola sola. Esto no le incomodo a la chica y subió las escaleras. Al final de estas había un espejo de cuerpo completo. La joven se inspeccionó y noto que no era nada fea, al contrario era alguien muy hermosa con cuerpo bien desarrollado y curvas pronunciadas pero que estaba tapado por unas ropas flojas que le hacían verse gorda y para nada sexy.
De inmediato fue a su cuarto. En realidad sus pies la guiaron por instinto no tanto por recuerdo propio. Saco faldas y pantalones ajustados junto con camisas y blusas escotadas e igualmente ajustadas que hacían remarcar sus curvas.
Se la paso todo el resto de la mañana y parte de la tarde probándose ropa grandiosa.
La joven bajo las escaleras de la misma forma como le había enseñado Lumiêre y después de eso se dispuso a entrar al comedor.
Los dos últimos días, Hermione había estado recorriendo la mansión. Unas horas antes de su fiesta de cumpleaños vio una puerta atrás de un cuadro de su madre que le llamo la atención, abrió la puerta y unas escaleras en forma de caracol se levantaban en frente de ella. La chica tenía la sensación de que ya había estado ahí, puso su pie en la escalera y de inmediato se vio bajando hasta las mazmorras de la mansión donde estaban sus padres adoptivos, aunque claro ella no los recodaba.
Una puerta de madera de pino se encontraba bajando las escaleras, la rubia no dudo y la abrió. Era un lugar con escasa luz y hecho de piedra que albergaba a cientos de ratas y demás criaturas mágicas. Escucho un ruido procedente de otra parte de la habitación, el ruido se repitió pero la joven se percato de que no era un ruido normal sino más bien el quejido de alguien que sufre. Hermione avanzo a la puerta de donde salían los quejidos. Un hombre y una mujer estaban amarrados por los pies. Tenían llagas y estaban golpeados. La mujer no tanto, pero el hombre fácilmente podría tener unas costillas rotas. Hermione se quedo petrificada con la escena, aquellas personas hacían que sintiera ganas de llorar y de ir a abrazarlos y besarlos y decirles que todo iba a estar bien pero la educación que le habían inculcado en esos dos meses y el asco que tenía que sentir por ese tipo de personas le hizo retroceder.
-¿Hermione? ¿Eres tu?- el hombre no reconocía a la joven que estaba parada en frente de ellos.
La chica no contesto, ¿Por qué sentía ganas de llorar? ¿Por qué sentía ganas de ir a abrazarlos? ¿Por qué tenía la necesidad de llamarlos papás? La cabeza de Hermione se lleno de imágenes de cuando era niña, palabras de consuelo. Se vio a ella misma escondida debajo de su cama y una mano le decía que podía salir que no había peligro. La joven volvió a tener la sensación de vértigo. No supo el porque pero salió corriendo de la habitación, corrió escaleras arriba y antes de llegar a la puerta atrás del retrato de su madre una pared de levanto en frente de ella haciendo que se cayera al suelo y se lastimara la muñeca. Lord Voldemort estaba en medio de la puerta, no esperaba ver a su hija ahí.
-¿Qué haces aquí?- pregunto con una voz mas fría de lo habitual.
- Yo… yo…- antes de poder contestar a la pregunta a la joven se le nubló la vista y se desmayo.
El Señor Oscuro la levanto del suelo. Se dirigió a las escaleras de mármol para luego subirlas y buscar el cuarto de su hija para depositarla en su cama. Todavía quedaban 7 horas para que la fiesta de cumpleaños se llevara acabo así que la dejo descansar.
-¿Por qué ha pasado esto?- pregunto el Señor Oscuro a Ángela
- Tal vez sus padres le hicieron recordar algo, es probable que no haya hecho efecto la poción con un solo trago. Es de preferencia que la tome otra vez o varias veces.- contesto con voz aguda la mujer
-¿Y si mato a sus padres?
- No, eso seria algo muy malo. Los sentimientos que la une a ellos están muy bien por arriba de un simple hechizo, en otras palabras si los mata, la podría matar a ella también.- dijo la bruja lo más rápido que pudo para que su amo no se desesperara.
-¿Tienes lista la poción para darle mas?- pregunto el Señor Oscuro con su habitual tono frío.
- Si mi señor. En seguida se la traerá.- y con esto la bruja se perdió de vista para entrar a la cocina y buscar el resto de la poción que le había dado anteriormente. Hermione estaba despertando poco a poco, se incorporo para inspeccionar el lugar donde se encontraba, le parecía extrañamente familiar.
- A despertado- oyó decir a alguien no muy lejos de su cama.
En un instante en su habitación había 4 o 5 personas que le eran familiares pero que no recordaba muy bien.
- Toma esto- le dijo una mujer con apariencia malvada pero con ojos que expresaban preocupación.



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MensajePublicado: Dom Ene 20, 2008 11:28 pm    Asunto: Responder citando

PRIMERA!!!


excelente, increible capitulo


siguelo pronto!!!



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MensajePublicado: Lun Ene 21, 2008 3:04 pm    Asunto: Responder citando

wou wou wou...
eso estuvo lindo n_n algo impresionante maggnifico..
me dejaste anonada... y qiero mas... si qe si...
me encanta asi qe siguelo oks... saludos y actualiza pronto antes de qe me coma mis uñitas de la emosion.... u_u besos



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me robe la imagen de la red pro aporco no esta linda xD
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ARY




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MensajePublicado: Lun Ene 21, 2008 3:18 pm    Asunto: Responder citando

siiiiii siguelo!!!!!



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Beatrixe Elfina




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MensajePublicado: Mar Ene 22, 2008 12:11 pm    Asunto: Responder citando

Sigueloooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

besotototes!!^^



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triada




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MensajePublicado: Mar Feb 05, 2008 12:00 am    Asunto: Responder citando

hOLA
Disculpen si me tarde en actualizar pero es que ya entre a la escuela y me quita bastamte tiempo.
Pero bueno que bueno que si les ha gustado XD me alegro bastante y ojala sigan disfrutando. Los dejare con una gran actualizacion y de nuevo les reitero ES BASTANTE EXPLICITO asi que si no les gusta mucho eso no lean mejor
Besos desde Mexico
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Hermione tomo la copa que le tendía y tomo un sorbo del líquido. La sensación de vértigo se apodero nuevamente de ella y después de esperar unos segundos todos la vieron. Un hombre alto con cara demoníaca y mirada perversa se dirigió a ella. La chica no retrocedió, aquel sujeto, que habría infundido miedo a cualquier otra persona, se veía preocupado por ella y aunque su apariencia era aterradora la joven no le tuvo miedo.
-¿Quién eres?- pregunto inmediatamente después de acercársele
- Soy Cristal Elizabeth Ryddle y soy tu hija- contesto sencillamente la chica viendo extrañada a su padre.
El hombre dejo escapar un suspiro de alivio y después se alejo de ella para cruzar la puerta y dejarla con las personas que habían esto al pendiente de la hija de su señor.
- Bueno ya que estas bien, es momento para que te arreglen. ¡Lumiêre!- dijo una mujer anciana que reconocía con el nombre de Raquel.
-¿Ya despegto? que aleggia, ahoga vamos a agegagte- dijo el hombre con el mismo tono amanerado de siempre y su acento francés a flor de piel- Falta cinco hogas paga la fiesta pego nos vamos a tagdag un poquito mas, ya que eges tu la festejada.
A Hermione le gustaba que la consintieran así que dejo que el hombre le hiciera todo lo que le quería hacerle: peinarla y despeinarla, maquillarla y desmaquillarla.
En eso se fueron las 5 horas y media, aunque contaba con su varita Lumiêre era muy exigente a la hora de arreglar a alguien y mas a la hija de su amo.
- Lista, j’ai fini- dijo el pelirrojo, muy emocionado al ver su obra maestra.
Hermione estaba increíble, tenía puesto un vestido de color blanco con encaje y hecho de organza con detalles rojo sangre en al falda. Traía puesto un corsé que hacia que el busto se levantara y sobresaliera por el escote, estilo imperio, del vestido. Las mangas eran acampanadas y le llegaban al codo, como la falda del vestido las mangas tenían detalles rojos. Y en su espalda un escote que llegaba un poco mas arriba del cóccix. Su peinado estaba en forma de corazón, el pelirrojo había puesto detalles rojos en su cabeza y la forma en como estaba maquillada era muy peculiar ya que había delineado los ojos con un rojo intenso y las sombras de sus ojos estaban combinadas con rojo y negro, tenía brillos alrededor de los ojos como simulando un sueño.
Hermione se veía espléndida, se puso el antifaz que hacia juego con el vestido ya que como era Halloween y las invitaciones que habían mandado a todos los hogares de familias puras decía que tenían que ir con disfraz y estar puntuales a las 9:00 p.m.
A las 10 en punto el recibidor estaba lleno de cientos de personas que vestían de negro. Todos estaban conversando entre si muy animadamente. De inmediato todos callaron al ver que un hombre estaba en medio de las escaleras, todas las cabezas hicieron una reverencia.
- Sean todos bienvenidos a mi humilde casa- todos rieron, la mansión de Lord Voldemort podía ser todo menos humilde.- Espero que la tardanza de mi hija no les haya molestado- y aunque así fuera ninguno diría nada.- Todos sabe lo mucho que he buscado a mi hija- no era verdad pero la mayoría asintió- y ahora que la tengo haré publica su entrada a nuestra sociedad. – Todos estaban atentos – Les presento a Cristal Elizabeth Ryddle.- con este anuncio una hermosa joven con cabellos rubios, andar seguro y cuerpo espectacular se dirigía a las escaleras para bajarlas lentamente justo como le habían enseñado un pelirrojo peculiar.
Hermione caminaba erguida y con una sonrisa un poco forzada ya que estaba nerviosa pero lo disimulo muy bien. Bajó las escaleras sin ningún problema y caminó hasta llegar a un lado de su padre. Cuando llego a su lado todas las cabezas de los presentes estaban inclinadas haciendo una reverencia para mostrarle a la chica que era respetada aunque no querida.
El Señor Oscuro hizo un movimiento con la mano para que continuara la ceremonia. Las puertas principales se abrieron para dejar pasar a once jóvenes de la misma edad que Hermione aunque mas altos que la chica. Diez de los jóvenes estaban vestidos todos de negro justo como las personas mayores, y cerrando la marcha un joven con aire petulante entraba muy elegantemente con un traje negro pero camisa blanca que contrastaba excelentemente bien con su tez pálida. El joven era alto y rubio, tenía espalda ancha y cuerpo bien formado, una cara cuadrada con rasgos finos y Hermione no dudaba que debajo de la manga de su traje estuviera presente la marca tenebrosa; tenía la sensación de haber visto aquel andar y aquel cuerpo anteriormente pero no lo recordaba con exactitud.
Los jóvenes pasaron delante de Hermione tomando su mano para besarla. Esta aceptaba cada beso pero después iría a lavarse la mano, de eso estaba segura. El último de los chicos, que tenía un antifaz como todos los presentes, la tomo de la mano pero antes le dedico una sonrisa y la miro a los ojos y para su sorpresa besó su palma en lugar de su dorso. La rubia se escandalizo pues sabía lo que eso significaba: Deseo y sexo.
“Ojos grises” pensó la rubia. La mirada del último chico le hizo sentir sensaciones que nunca, anteriormente, había sentido. Su pecho se oprimió y su respiración se agito. La mirada del chico le hizo recordar cosas, muy parecido a un sueño que se tiene y que después se olvida… pero algo le decía que no fue un sueño.
El mozo no reconoció aquellos ojos color avellana que por 6 años había visto, tal vez no los reconoció porque simplemente no le había puesto la suficiente atención.
Un vals rápido invadió el salón de baile.
- Ahora mi hija bailara con su prometido- dijo la voz fría del anfitrión.
El último joven que le había besado la mano, la tomo por la cintura y empezaron a moverse con el ritmo de la música dando empiezo al baile de Halloween.
- He esperado con ansia el momento de conocerle, milady- dijo el mozo a su oído después de terminada la pieza y comenzando la otra.
- Creo que me encuentro en desventaja, mi joven prometido, ya que usted conoce mi nombre y yo ignoro el suyo- le contesto la rubia igualmente acercándose al oído de su guapo acompañante.
La voz de la chica le era extrañamente familiar al joven. Pero ¿de donde?
- Mi nombre no es de importancia en estos momentos, milady. Disfrute de su cumpleaños que por esto se ha hecho este baile, en honor a usted.- dijo el chico
- Pero no me hables de usted, llámame por mi nombre. No me agrada que las personas me traten con superioridad solo porque mi padre es un Lord- contesto la chica audazmente. “Aparte de ser la hija del hombre que mas miedo infunde en la nación mágica, claro esta”.
- Esta bien.- contesto el rubio disimulando una sonrisa.- Hay que ir a otro lado, aquí hay mucho ruido.- dijo el joven de ojos grises a la muchacha que tenía en frente.
Hermione solo asintió y se dispusieron a marchar a otro lado, pero un hombre con la misma mirada que el joven los intercepto y le dijo algo al oído a su prometido, a Hermione le pareció que eso era una falta de educación muy grave. Después de unos segundo el rubio avanzo hacia ella y siguieron son su marcha.
-¿Quién era?- pregunto Hermione una vez fuera del alcance de la música.
- Mi padre- contesto sencillamente el joven
-¿Y que quería?- pregunto nuevamente la antigua castaña.
- Milady, es de mala educación hacer tantas preguntas- dijo el rubio tratando de librarse del interrogatorio.
- Lo se, pero si vamos a ser marido y mujer tendrás que acostumbrarte a mis múltiples preguntas- dijo con una sonrisa en su rostro.- Hacia mucho que no veía las estrellas- dijo Hermione cambiando rápidamente de tema y viendo hacia arriba.- Me quitare el antifaz para ver mejor- dijo y sus manos se dirigieron a su rostro pero otras manos le tomaron las muñecas y unos ojos grises se fijaron en los avellana de la chica.
- No, es un baile de Halloween y no quiero conocerte en realidad hasta media noche- dijo el mozo con astucia.
Los dos estaban muy cerca uno del otro, sus aromas se fundían en uno solo y sus alientos se mezclaban embriagando a sus sentidos. De un momento a otro las manos del chico ya no estaban sosteniendo las muñecas de Hermione sino que estaban sujetando la cintura de la joven acercándola más. La respiración de Hermione estaba agitada y su pecho subía y bajaba; las manos de la chica rodearon el cuello de su prometido y así sus labios se juntaron para formar el primer beso de la joven. El rubio noto que la dama no tenía experiencia besando, así que no quiso profundizar el beso y por un momento solo jugó con los labios de la chica depositando dulces besos. Choques eléctricos recorrieron los cuerpos y nuevas sensaciones se apoderaban de sus sentidos. El rubio empezó a acariciar la espalda descubierta de Hermione provocando que la respiración de ella se agitara más. Hermione bajo los brazos para colocarlos en la cintura del joven; el beso seguía su marcha mientras los jóvenes exploraban los cuerpos de tenían en frente. De pronto Hermione sintió el frío de una pared que se levantaba atrás de ella. El rubio la había acorralado para seguir besándola y así profundizar mas el contacto haciendo que su lengua acariciara los labios de la joven robándole un gemido de satisfacción. Las manos de Hermione exploraban el bien formado abdomen de su prometido, una mano cerca de su seno la hizo volver a la realidad y poniendo las manos en los pectorales del rubio lo separo lentamente.
-Espera- dijo con voz débil Hermione.
- He esperado 17 años para conocerte. No me pidas que me detenga- contesto el apuesto joven y antes de que Hermione pudiera protestar otro beso atrapo su boca impidiéndole articular palabra. La joven solo atino al corresponderle con igual pasión el beso que se le había regalado. Podía sentir la pasión y el deseo que aquel beso le transmitía. El chico coloco su mano en su cuello para luego ir bajando por su pecho. Hermione solo podía entregarse a las nuevas sensaciones.
¿Qué haces? Es un completo desconocido. ¿Qué no ves que lo único que quiere contigo es sexo? (subconsciente)
“¿Quién eres? ¿Qué haces en mi cabeza? (consiente)”.
*¿Quién mas podría ser? ¿Tú hada madrina? Madrina es lo que te pondría si tuviera un cuerpo físico, pero espera… puedo controlar tu cuerpo *- con esto la joven sintió como su brazo se levantaba y un pellizco se depositaba en el otro brazo.
- Auch- dijo repentinamente la chica que estaba siendo “acorralada”.
- Lo siento ¿Apreté demasiado?- pregunto el rubio.
- No, tu estas bien… ¿En donde estábamos?- pregunto inocentemente la rubia.
De inmediato el joven volvió a besarla fervientemente y su mano seguía explorando el magnifico cuerpo de la hermosa mujer que tenía en frente. El rubio acariciaba su espalda pero Hermione notaba que su mano estaba llegando más allá del escote, por fortuna, o desgracia como lo quieran ver, el vestido tenía mucho vuelo así que no se podía sentir nada. El mozo empezó desesperarse de sobremanera. La rubia lo noto pero no le dio importancia ya que el joven se empezó a divertir con algo que había olvidado por el repentino gemido de dolor. La boca del rubio acariciaba lentamente su cuello.
¿No entiendes verdad? pregunto de nuevo esa incesante vocecilla
“¿Quién eres?” pregunto Cristal
¿Quién mas puedo ser mas que tu subconsciente? Mi nombre de Hermione Granger
“¿Hermione Granger? Ese es el nombre con que antes me llamaban”
*Exactamente, el cuerpo que usas no es el tuyo… metafóricamente. Le pertenece a alguien más… en sentido figurado. La verdadera dueña es aquella que, este bueno para nada que te esta besando el cuello, por cierto no besa nada mal, llamaba sangre sucia.”
“Pero acabo de conocerlo”
*¿Estas segura? ¿Esos ojos no te recuerdan nada? *. Cristal aparto a su prometido por unos segundos para contemplar los ojos que minutos atrás la habían atrapado y embriagado. Una sensación de odio recorrió su cuerpo pero fue sustituida por el deseo del momento. La pareja se siguió besando.
Pero fueron interrumpidos por unos pasos que se aproximaban, el rubio se acomodo el antifaz y su saco y la chica se acomodo el vestido que había tratado de ser subido.
- Señorita, su padre la espera.- dijo un elfo domestico que había ido por su señora.
- Ya vamos Jeff- contesto con una sonrisa en los labios la rubia.
El elfo se fue brincando de emoción ya que le encantaba recibir una sonrisa de su ama.
- Vamos, antes que tu padre te mande a buscar y nos encuentre en una situación un poco embarazosa- dijo el rubio con miedo en la voz, al parecer el chico tenía experiencia en cuanto a los correctivos del Señor Oscuro y estar manoseando a su hija no seria nada bueno. Aunque estaban comprometidos no le daba derecho de abusar de ella fuera de tiempo.
La rubia quería seguir aprendiendo más, pero era cierto lo que su prometido le había dicho. Los jóvenes avanzaron pero antes de llegar al salón de baile un ligero beso se deposito en los labios de la hermosa mujer haciendo que se sonrojara y provocando una risa del joven de quien estaba acompañada.
- Ya llego la festejada- dijo una voz fría detrás de ellos. Una voz que los jóvenes reconocieron, pero la reacción de ambos fue distinta. La rubia dio una sonrisa leve pero sincera a su padre, mientras que el chico se ponía nervioso y el miedo se reflejaba en sus ojos.- Se va acercando la hora para conocer quien es el que esta debajo del antifaz pero antes vamos a cenar algo delicioso que prepararon los elfos.- continuo un poco mas amable que de costumbre.
El rubio se dio cuenta de la influencia que tenía Cristal en su amo. Ese podría ser su pase a ser el próximo Señor Oscuro y junto a él la hija del antiguo Señor Tenebroso. La rubia era hermosa, sorprendente e inteligente y no cabía duda de que era virgen. Aparte de todo era la hija del Señor Tenebroso; sin duda alguna si la chica hubiera resultado ser fea eso no hubiese sido impedimento para casarse con ella, pero para su fortuna su prometida era hermosa, incluso mas hermosa que Pansy Parkinson, “la otra” como solía decir el rubio a sus amigos pues ellos sabían que estaba comprometido con Cristal Ryddle, pero eso no le impedía visitar camas ajenas y no se lo impediría nunca. El no sabia nada del pasado de su prometida pero su padre le dijo que tenía que hablar con él urgente cuando volviera de “conocer” bien a su futura esposa.
- Señorita, me tengo que ver en la penosa necesidad de tener que abandonarla por unos minutos. Pero no se preocupe, milady, ya que mis amigos me harán el favor de acompañarla.- dijo el blondo y levanto una mano para que un grupo de chicos llegara a lado de la rubia en cuestión de instantes.
La adolescente no le agrado que su prometido se fuera sin decirle una explicación más exacta. Pero al ver que se aproximaban unos jóvenes encabezados por dos muy apuestos acepto gustosa.
El joven rubio se retiro de su lado al verla rodeada de los mozos.
- Un placer mi bella dama, mi nombre es Blaise Zabini- dijo un chico de tez morena, con cabellos caoba oscuros y ojos negros con pestañas largas (así nos lo imaginamos). Un brillo especial de lujuria combinada con maldad la hizo tener nuevas sensaciones pero no tan placenteras como las que había experimentado minutos atrás con su prometido. El moreno tomo su mano y la beso con unos labios suaves y tentadores. La rubia esbozo una sonrisa traviesa y provocadora.
- Mi nombre es Jack Spencer, hermosa mujer- ahora le tocaba el turno de besar la mano de la chica con escote provocador a un mozo con cabellos rubios más oscuros que su prometido, tez bronceada, labios finos y ojos verde aceituna. La antigua castaña recordaba esos nombres pero no supo exactamente de donde. Los labios de Spencer eran fríos pero había algo en eso que extendía sensaciones por la columna de la rubia.
- Y ellos son Crabbe y Goyle- dijo Blaise con desprecio en la voz. La chica lo noto pero no le dio importancia.
Los jóvenes robustos que estaban cerrando la marcha solo inclinaron la cabeza.
- Disculpen mi indiscreción, ¿Pero no nos habíamos visto antes?- pregunto tímidamente la chica.
“Claro idiota, ellos son los que te hacían la vida mas complicada, ellos junto con tu apuesto prometido te insultaban diciéndote sangre sucia ¿Lo recuerdas?”
- Milady, yo nunca olvido una cara y menos una tan hermosa.- contesto coquetamente Jack.
La rubia contesto esta insinuación con una radiante sonrisa que hizo que al rubio se le detuviera el corazón y su respiración se agitara. La deseaba pero maldijo su suerte pues el líder de la pandilla tendría la suerte de ser marido, amante y amigo de aquella chica que lo había enamorado escandalosamente. Y para colmarle mas la paciencia aquella rubia con cuerpo esbelto y espalda descubierta sabia que la deseaban pero hacia mas grande la agonía de sus admiradores secretos al verlos con una mirada picara y provocando momentos incómodos de parte de los jóvenes invitados, pues las hormonas masculinas, en la etapa en la que se encontraban la mayoría de los mozos, era la edad de la calentura desmedida.
La rubia hermosa se había sentido atraída de inmediato a su prometido, el cual seguía sin aparecer y sin decirle su nombre, (aunque claro ustedes ya saben quien es pero se le seguirá en anonimato hasta las 12), ya que el le había dicho sin palabras que esperaría hasta el momento adecuado y el lugar indicado para hacerla suya y que de eso no se libraría tan fácilmente. Una leve caricia en su espalda le hizo salir de su ensimismamiento. Reconocería esas manos aún con los ojos vendados, el perfume de su prometido penetro en las fosas nasales de la chica embriagándola de nuevo y seduciéndola a la boca de la serpiente para devorarla viva mientras estaba consiente de lo que ocurría
- Perdona mi tardanza, mi bella acompañante y futura esposa, pero mi padre
me retuvo más de la cuenta. Espero que mis amigos te hayan tratado igual que
yo - dijo el blondo depositando sus labios en el suave cuello de la rubia. Ésta
cerró los ojos y mordió su labio inferior dejándose llevar por las sensaciones
que recorrían su cuerpo. Le importaba un maldito bledo quien la viera haciendo
esa demostración de poco control sobre sus hormonas, las sensaciones que la
recorrían en ese preciso instante no las cambiaría por nada y estaba segura de
que no las olvidaría jamás. Aunque ese tiempo podía llegar de improviso y
quitarle todo lo que le importaba en ese segundo.
- No creo que la hayamos tratado justamente igual que tu, Draco. No
podríamos - contesto Blaise que estaba muy serio ya que sentía una envidia
tremenda al líder de la pandilla a la que pertenecía, por la suerte de ser elegido
como el prometido de la chicas mas hermosa que jamás habían visto sus ojos.
(¿Sus ojos? ¿Visto? No lo podemos creer, jajaja). Si el hubiera nacido un día
antes, estaba seguro que la suerte del moreno habría cambiado, pero no fue
así, el destino había metido su mano ahí para que esta pareja fuese prometida
en matrimonio y la joven fuera salvada, amada y perdida por la misma persona.
Pero eso todavía no sucedía.
- Eso es cierto Blaise, ya que si lo hubieran intentado, te quedas sin manos- la rubia rió por la ocurrencia de su prometido pero al ver lo pálido que se ponía el moreno que estaba en frente de el, se percato de que no era ninguna broma y que amenaza dicha, amenaza que se podía cumplir.
- No te preocupes, mi fiel acompañante, que mi padre y sus vasallos me han
educado bien en artes oscuras. Y si alguien se atreve a tocarme sin mi
permiso- miro de reojo a Blaise para indicarle que no era su caso- yo misma
me encargo de desaparecerlo.-