lxl_gisela_lxl

Registrado: 19 Mar 2007 Mensajes: 73
 
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Publicado: Jue Ago 16, 2007 3:34 pm Asunto: |
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-Ron…yo…yo te amo…-
-Yo también, Herms…quédate tranquila… -dijo el pelirrojo abrazándola fuertemente.
-Hermione…-hablo Ginny- ¿Que fue lo que te dijeron…?- Hermione miro a su amiga y luego a Ron. Suavemente alzo su mano y el apoyo sobre la mejilla del joven.
-Que…que… debo casarme…en seis meses- dijo sollozando.
-¡Pero eso es perfecto! Si nosotros ya--- comenzó Ron, pero Hermione le interrumpió.
-Con Malfoy, Ron…debo casarme con Malfoy…- dijo aferrándose al pecho del pelirrojo, quien miraba a su amigos asustado.
-¿Que?- balbuceo Harry.
-No hay salida…o me caso con el…o rompo mi varita…y…y ya saben lo que eso significa…Ron, yo no quiero olvidarte…pero tampoco puedo hacer esto…- Dijo la castaña apoyando sus manos sobre el rostro del pelirrojo. Ron por su parte parecía tener una especie de batalla en su cabeza, ya que la miraba, pero no estaba allí, y repentinamente se puso de pie y salio corriendo. – ¡¡¡RON!!!-
-Hermione…déjalo…creo que necesita estar unos momentos a solas…- le dijo Harry suavemente mientras le ayudaba a ponerse de pie.
Hermione aprovecho a pensar la situación en la que se encontraba su vida, mientras se dirigía hacia la oficina de la orden, donde estarían reunidos aun algunos de los miembros, tendría que existir una posibilidad de deshacer el contrato.
-¿Que parte de “no estaremos en paz hasta matarnos” no entiende?- le dijo Hermione a su director, que ahora estaba en un cuadro de la pared de la sala de la orden, y al representante de su difunto padre. – ¡prefiero morir que vivir junto a el por el resto de mi vida!-
-Quédese tranquila, Lady Rebecca, Su padre, Lord Byron, hizo ese compromiso sabiendo que con el señor Malfoy estaría salvo- dijo Andrew
-¿Que cosa? ¿Acaso podrían evitar que el me mate?- pregunto secamente. Aun y todo lo que había ocurrido, Hermione tenia la impresión que a Draco tampoco le alegraba este arreglo, es obvio que seria capaz de matarla, con tal de no cumplir con el matrimonio, aunque mancharse las manos no era de el.
-A decir verdad, no, pero al menos estará protegida de algún ataque de los mortifagos. Pero también hay una cláusula que especifica que si usted se encuentra embarazada, el señor Malfoy no podrá herirla físicamente…- Hermione comenzó a llorar descontroladamente, Solo escucho en la lejanía a Dumbledore pedirle al señor Andrew que se retirara. Luego de que Andrew se fuera. Luego de unos minutos, cuando estaba mas tranquila, Hermione hablo.
-¿Por que me hizo esto? ¿Acaso no sabia el daño que me hacia?-
-Tu padre nunca explico por que hizo este arreglo- dijo Dumbledore suavemente- Pero dijo que se había asegurado que el contrato tuviese medidas de seguridad…creo que hay algo mas que un simple arreglo matrimonial. Tu padre, era un mago experto en magia antigua, y por lo que tengo entendido, estaba trabajando en un proyecto cuando fue asesinado. Creo que esa investigación marcara la victoria para nuestro bando, para así vencer a Voldemort. Por supuesto, tienes todo el derecho de optar por romper tu varita—A decir verdad, me gustaría que continuaras con la investigación de tu padre.
No se cuan lejos llego, pero seguramente eres la única con la capacidad necesaria para terminarlo… ‘¡Genial! Mas presión…si yo no termino el trabajo de mi padre Voldemort ganara y todo cuanto ame se vera destruido…’
-‘...hay puertas que solo tu voz abrirá, y explicaciones que solo tus ojos verán…’- dijo Hermione repitiendo las líneas que su padre le había escrito al final de la carta. Dumbledore asintió.
-Si, pero ten en cuenta que puede ser peligroso. También desearía que te unieras a la orden, antes de casarte. Tu trabajo será el mas pesado, seguramente, deberás trabajar sobre las bases que dejo tu padre, bajo las narices de un hombre que seguramente se convertirá en un mortifago…-
-Lo entiendo...- murmuro. Y el trabajo de su padre seguramente marcaría la diferencia en la batalla contra Voldemort. Sabía que decisión debía tomar.
-Otra cosa es que puedes divorciarte de Malfoy, Si es que llega a ser atrapado en actividades de Mortifago, obteniendo toda la herencia para tu, mas sus bienes personales y, obviamente, la custodia legal de sus hijos…- ¡Así que si había una salida! Hermione sabia que seria la primera esposa de un mortifago que rezaría cada noche por que lo atrapasen y enviasen a Azkaban.
Con un gesto, asintió, sellando su propio destino, el que ella misma forjaría con sus propias acciones.
Estaban terminando la plática, cuando Molly entro por la puerta de la oficina.
-¿Como te encuentras, Hermione?- le pregunto gentilmente.
-Digamos que sobreviviré, pero no me casaría con Malfoy, aunque fuera el ultimo hombre en la tierra…pero como no puedo negarme…pues no se- la mujer le sonrió.
-Mi niña – dijo abrazándola, mientas Hermione nuevamente lloraba – Sabes que siempre estaremos a tu lado…nunca te dejaremos sola, ni mi pobre Ronnie – al escuchar su nombre Hermione lloro con mas fuerza y desespero – Hermione…quédate tranquila, sabes que hay una salida…y es la mas probable, Draco se unirá a los Mortifagos…será cuestión de tiempo…-
-Pero yo amo a Ron…quiero estar con el, casarme con el…-
-Déjame decirte que eres la mujer mas valiente que he tenido el privilegio de conocer…-
-¿Entonces por que tengo tanto miedo?- Pregunto Hermione. Tenía miedo. Miedo de todo lo que implicaba casarse. Miedo de cual seria la tarea que su padre le dejo para que continuara. Miedo de la reacción de Ron, de preferir casarse con Malfoy, a vivir en el mundo muggle. Y allí aparecía el mayor de sus miedos; el miedo al fracaso. ¿Que tal si no estaba preparada para la tarea? Había miles de formas por las cual podía fallar, y mas teniendo a Malfoy a su lado... ¿Que tal si el arruinaba todo? ¿Que tal si le contaba a Voldemort que era lo que planeaba?
Y lo peor de todo, ¿que tal si algún día llegaba a sentir algo por el…y dejaba nublar todo sentido de razón, y fallar? Al menos eso jamás pasaría, ‘prefiero enamorarme de una Mimbulus mimbletonia, que de Malfoy’ Estaba segura de que no importara que fuera lo que el contrato dijera sobre como tratarse el uno al otro. Su corazón aun podía decidir por si mismo.
-Tienes miedo, por que es algo natural- explico dulcemente la señora Weasley- La valentía no te impide tener miedo, y si no lo tuvieras, deberías tener miedo de no tenerlo.- Hermione asintió, no se sentía valiente en estos momentos. Resignada, quizás.
-Entonces leamos esa maldita cosa... ¿Donde esta el señor Andrew?- dijo Hermione, pretendía terminar con todo estos de una vez por todas.
-Esta viniendo. Necesitamos unos testigos, así que el profesor Snape y yo nos hemos prestado. Snape fue en busca de Malfoy, así que pronto llegaran…- Hermione suspiro.
-¿Pero Ron? Que dirá cuando se entere que usted firmo…- le pregunto a Molly.
-No te preocupes…yo se que será duro para el- Dijo limpiando las lagrimitas de las mejillas de Hermione.- pero veras como con el tiempo se recuperara. Además…ya sabes que tienes una salida…solo hay que ser paciente- le dijo con un tono maternal.
-¿Que tanto confía en el señor Andrew?- le pregunto al cuadro donde Dumbledore había vuelto a aparecer.
-El no es miembro de la Orden- le respondió dumbledore- Pero era un fiel sirviente de tu padre. No estaba familiarizado con el trabajo de tu padre, pero siempre lo apoyaba. Tiene una percepción de las legalidades de todas las acciones, sabe captar los más mínimos detalles, pero supongo que es digno de confianza, mas con la tarea que se le ha encomendado. De todas formas, no hay razón para creer que debe saber mas de lo que sabe…- Escasos minutos después, Andrew apareció por la puerta de la oficina de dumbledore.
Hermione lo miro, desde que se habían presentado no le había prestado ni la más mínima atención; era un hombre mayor, su cabellera comenzaba a teñirse de gris, era de estatura baja y regordete, pero en su rostro tenia una expresión de calma.
-¿Como se siente, Lady Rebecca?- le pregunto Andrew
-Un poco...quisiera, que me llame Hermione- dijo.
-Como desee. No estaba seguro, pero la formalidad siempre es la primera opción hasta que uno este seguro. Hablando de su nombre, se le permite tener el nombre que le pusieron sus padres adoptivos, pero como su segundo nombre. Legalmente deberá deshacerse del apellido “Granger”, por supuesto. Quien desee escribirle será bajo el nombre de Lady Byron, Rebecca, o Hermione…pero en eventos públicos, es mas apropiado que use su nombre completo, Lady Rebecca Byron, hasta que este casada, luego será Lady Rebecca Byron de Malfoy-
-Gracias por la aclaración- dijo secamente, lo cual el no aprecio como sarcasmo, por que dijo…
-OH, de nada mi Lady. Déjeme decirle que su voz me recuerda a la de su madre. Si cierro mis ojos, casi me creería que hablo con ella, pero sus rasgos, sin duda, son los de su padre. Se parece mucho a su abuela-paterna. Claro que nunca la conocí, pero en el castillo hay un retrato de su juventud…- Hermione, no sabia realmente como responder a eso, pero la llegada de Draco y Snape se la ahorro.
Malfoy fulmino con su mirada a Hermione, se acerco a su lado y se reclino sobre la silla que se encontraba libre.
-Segundo aviso; Granger, Rompe la varita...o haré de tu vida un infierno...- le susurro al oído. Sin dejarle tiempo de responderle. Draco tomo la silla y la puso contra la pared de la sala, lo más alejado de ella que podía. Luego de que todos se hubieran sentado, El señor Andrew tomo el pergamino y aclaro su garganta.
-Bien, será mejor que comencemos con esto- dijo abriendo el pergamino, dejando que este cayera por debajo del escritorio y comenzó a leer- Sección uno; Lady Rebecca Byron y Draco Malfoy fueron prometidos desde su nacimiento, el uno al otro, según las leyes de Inglaterra, donde este acuerdo de matrimonio fue redactado. Así mismo se detallan las condiciones del evento…
I. Al cumplir los dieciocho años de edad, Lady Rebecca Byron, queda legalmente prometida a Draco Malfoy, hijo de los ingleses Lucius Malfoy y Narcissa Malfoy.
II. El matrimonio se llevara a cabo exactamente en seis meses, apartar de la fecha de la abertura de este contrato.
III. Ninguno de los prometidos podrá cometer adulterio, luego del matrimonio. Lady Rebecca Byron simplemente no podrá ser tocada, ni besada, por ninguno otro hombre más que su prometido, su cuerpo instantáneamente se lo impedirá, sin inflingirle dolor alguno. Draco Malfoy, no podrá tocar, besar o mirar a nadie más que a su prometida, tanto antes como después del matrimonio de lo contrario el castigo más leve será un punzante dolor de cabeza que durara por el lapso de diez minutos.
-¿Que¿Por que a ella no le darán dolores de cabeza?- protesto Draco.
-Sencillamente, señor Malfoy, por que es una Lady, es contra las normas y buenas costumbres, inflingirle dolor a una dama…- respondió Andrew. Mientras Hermione le lanzaba una mirada de triunfo.
-¿Y por que--- pero snape le interrumpió
-prosiga, por favor…- Dijo Snape, lanzándole una mirada reprobatoria a Draco.
IV. Luego de la ceremonia y, de haberlo, el festejo. Si bien, Lady Rebecca no puede ser forzada bajo ningún punto de vista a actuar en contra de su voluntad, es condición necesaria que el matrimonio sea consumado.
-NO! Primero muerta!- grito Hermione al oír la cuarta condición.
-Granger…quiero decir, mi Lady - Dijo diciendo su nombre burlonamente- Ahora se queja…ya vera como rogara por mas…- Dijo Mirándola lascivamente. Hermione se quedo mirándolo preocupada… ¿Realmente lo estaba disfrutando? Disfrutaba humillarla, disfrutaba saber que probablemente el seria el primer hombre en su vida, cosa que, como ella sabia, no era así para el.
V. Tampoco podrán herirse el uno al otro, están mágicamente protegidos por este contrato matrimonial
Así siguieron un par de cláusulas más, donde se detallaban normas de convivencia y comportamiento. Hermione no podía ser forzada a mantener relaciones con Draco, si ella no lo deseaba, tampoco seria obligada a compartir la misma cama. Pero ahí venia el planteo que siempre se hacia, NO PODIA, pero no había nada que le impidiese a Malfoy hacer lo que el quisiera con ella, solo tendría un dolor de cabeza… ¿Y que si para evitar el dolor tomaba alguna poción?
Aparentemente había una especie de “tiempo de cortejo” que seria supervisado por su padre, o su tutor, es decir el señor Andrew. Otra de las secciones hablaba sobre los herederos…debía haber dos; el primero, debía nacer entre los primeros dos años de matrimonio, y el segundo, entre los tres años siguientes al primero. Pero la sección treinta y seis fue la que mas llamo la atención de Hermione.
Si llegara a descubrirse a Lord Malfoy, ejerciendo actividades que lo involucrase con Lord Voldemort y/o sus mortifagos, ya sea siendo miembro activo o no, o entablando algún tipo de relación sospechosa; Lady Rebecca esta en todo su derecho de divorciarse de su esposo, dejándole a este sin derechos de percibir bien alguno. En caso de que esto ocurriese, la suerte de Lord Malfoy quedara en manos de la Orden del Fénix y del Ministerio de Magia.
Los ojos de Draco se abrieron de golpe. Ahora sabia que había una salida, solo que no era la que se esperaba. Para cuando llegaron a la sección setenta, que era la ultima, Hermione tenia en su rostro una sonrisa de triunfo, sabia que Draco seria un mortifago cuando Voldemort se enterase de todo esto y lo obligarían a volver con ellos…no tardaría mucho tiempo en librarse de el.
-…Esto concluye con la parte de poner al tanto a los testigos, lo único que queda es que firmen el contrato, y al hacerlo, dejan claro que saben del contenido del mismo y sus condiciones, pueden aceptarlo o romper sus varitas…- Termino Andrew, alcanzándoles el pergamino al extremo de la mesa donde se encontraba Hermione, esperando para las firmas. Hermione y Draco se miraron fijamente, cuestionándose el uno al otro las opciones que tenían.
-¡Olvídalo!- le dijo Hermione- No romperé mi varita, si quieres salir de esta rompe la tuya.-
-Ni loco haré algo como eso Gra...er, Lady Byron- soltó- Sabes, muchas chicas creerían que se han ganado la lotería, y tu ves todo esto como si te fueran a enterrar viva!- Hermione sonrió, y le dijo con voz indiferente.
-Te equivocas…hasta prefiero mil veces que me entierren viva a que estar junto a ti…-
-¿Como crees que reaccionaran tus amiguitos cuando esto se haga publico? Temdras suerte si alguno de ellos te sigue hablando...-
-Sabes que Malfoy¿Quieres hacerlo publico¿Quieres que todos se enteren que estamos comprometidos? Pues Hagámoslo! Podríamos poner la historia en la portada del Profeta, no me importa un bledo si el mundo entero lo sabe¿Y sabes por que? Así todo el mundo sabrá que me caso contra mi voluntad! Obligada por un estupido contrato.- Las mejillas de Draco se sonrojaron, muuyy levemente, y abrió furiosamente su boca para replicar, pero Snape hablo primero.
-No tiene caso discutir esto- Dijo el profesor- Sus opciones por el momento son, firmar o alguno de ustedes deberá romper su varita. Y ya que ambos han manifestado no querer romperlas, les deja con la única opción, firmar- Dijo señalándole una pluma a Hermione, quien la tomo y firmo “Lady Rebecca Hermione Byron” donde Andrew le indico. Luego prácticamente arrojo la pluma al rostro de Draco. El la miro como si le hubiese arrojado una venenosa serpiente, en lugar de una pluma.
-Firma, o rompe tu varita y sálvanos de este suplicio ahora mismo- dijo Hermione tranquilamente.
-Fue mi tercer aviso…- El firmo.
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Registrado: 19 Mar 2007 Mensajes: 73
 
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Publicado: Mie Ago 22, 2007 6:08 pm Asunto: |
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-¿Estarás bien, Hermione?- pregunto al verla pasar furiosamente.
-Si, gracias. Solo necesito un lugar para gritar en paz...- dijo, sabiendo donde debía dirigirse. Hermione siguió caminando con la mirada fija en cualquier parte menos en lo que tenía frente a ella, y sin quererlo se golpeo contra Ginny.
-¿Hermione? ¿Que paso? ¿Estas bien?- le pregunto viendo la cara de enojo y preocupación de su amiga. Hermione no le contesto y siguió de largo - ¡¿Hermione!?-
-Solo necesito estar sola…luego los veo…-dijo desapareciendo tras la puerta de su habitación.
Hermione necesitaba descargar su bronca sin ser molestada ni escuchada por nadie. Entro al cuarto y lanzo hechizos silenciadores. Lo primero que hizo fue gritar, gritar hasta que su garganta le doliera tanto que no lo pudiera soportar. Luego se dejo caer en la cama y lloro, lloro como nunca lo había echo. Lloraba desesperadamente.
La única forma de salir de esto era que Malfoy fuera atrapado como Mortifago. Y eso sucedería luego del matrimonio, y seguramente no seria atrapado en la primera semana, o el primer mes. O quizás el primer año! No había manera de evitar la boda, lo cual significaba, según lo especificaba el contrato, que el matrimonio debía ser consumado...en la noche de bodas.
No seria capaz de dar algo tan especial, por primera vez, a alguien que no amaba y deseaba, y que tampoco la amaba a ella. La última guerra contra Voldemort, duro diez años! ¿Que tal si hasta ese entonces Malfoy no era atrapado? Debería hacerse a la idea de tener hijos, para ese entonces... ¿Que tal si nunca lo atrapaban? Merlín, estaba comprometida con Malfoy! lloro hasta que no le quedaron más fuerzas, lo único que podía sentir era el dolor apoderándose de ella.
Hermione espero a que fuera la hora de que todos se fueran para bajar a la sala. Se dejo caer en uno de los sillones que estaban frente a la chimenea aun sollozando. Por suerte todo parecía estar tranquilo, pero al cabo de unos minutos sus tres amigos bajaron las escaleras.
-Hermione…¿Que fue lo que sucedió?- Hermione nuevamente empezó a llorar, abrazándose a Ron. Luego de unos minutos estaba lista para contarles que habían firmado el contrato. Luego todos se quedaron el silencio.
-Es un sueño…en unos minutos me despertare…seguro…que si…- Dijo Ron, quien fue el primero que pudo hablar. Se pellizco a si mismo para despertarse, pero le dolió – Merlín! Esto no puede estar sucediendo...no estoy soñando...- Teóricamente todo tendría un final feliz, Hermione se quedaría con el bueno, o sea, Ron. Si ella era forzada a casarse habría alguna forma de impedirlo: si el malo era descubierto antes de la boda, la hermosa princesa seria rescatada por su príncipe azul, y vivirían felices por siempre.- No me creo que hayas firmado…- Ron tenia tantas ganas de decirle que todo saldría bien, que ella jamás tendría que casarse con Malfoy, y que algún día ellos dos serian felices juntos.
-Ron…tienes que entenderme…es la única forma de ayudar a Harry y vencer a Voldemort…luego, quizás mas adelante encontremos la forma de terminar con el matrimonio.- dijo suspirando melancólicamente.
-Juro que lo mato…Hermione no me importa…prefiero terminar mi vida en Azkaban que verte sufrir…y saber que aquel te…te…antes que yo…- dijo apretando sus puños fuertemente.
-Ron…no lo hagas…no quiero lastimarte mas…debo hacerlo, tu sabes que yo tuve elección, es solo que preferí la opción de seguir viéndote, y a los demás…a que vivir sin magia…-
-¿No hay alguna forma de evitarlo?- pregunto Ron desesperadamente.
-bueno...una- dijo Hermione lentamente- Si lo atrapan en actividades de Mortifago o que tengan que ver con Voldemort, o algún otro mago o bruja afiliado a Voldemort, me puedo divorciar de el. Pero ese solo esa salida-
-Hay que considerar todas las opciones, y esa no es menor- dijo Harry. Hermione giro su cabeza y lo miro.
-Harry, se lo que estas pensado…y no...No dejare que cuando te conviertas en auror, Malfoy sea tu blanco…tienes otras tareas. Nada y repito Nada es más importante que eso. Prométeme que no dejaras que Malfoy se convierta en una distracción para ti!- Harry abrió su boca para protestar – prométemelo!- dijo firmemente. Finalmente Harry suspiro y asintió.
-Bien Hermione, lo prometo.- todos se pusieron de pie y fueron a dormir, excepto Hermione, quien había decidido quedarse un rato mas leyendo frente a la chimenea. Ya era tarde y realmente había tenido un día demasiado largo, por lo que lentamente se fue quedando dormida.
Draco en aprovechaba cada oportunidad para fastidiar el día del trío…si no era por que les recordaba a todos del compromiso, hacia comentarios alusivos a la noche de bodas, frente a Ron, lo cual hacían que el pelirrojo se le cruzaran los cables y quisiera matar al rubio. No había momento de paz.
Hermione siempre estaba cerca de Ron, aunque las cosas desde aquella noche se habían vuelto mas tensas, aun así se sentía contenida y protegida. Harry y Ginny le decían alguna que otra frase de aliento cada vez que pasaban por su lado, mientras que Draco procuraba mantener una distancia prudente de la castaña y sus amigos.
El día anterior, el señor Andrew llevo a Hermione a conocer a la familia de Draco. Narcissa Malfoy le atendió sonriente, pero algo en su mirada la contradecía, Hermione sabía que alguien como Narcissa Malfoy no paraba de preguntarse como una sangre sucia había resultado ser una sangre pura y más rica que ella. La mujer sonrió, sirvió el te y charlo un poco con ella.
Hermione se anoto mentalmente pasar el menor tiempo posible junto a Narcissa Malfoy; prefería que las serpientes actuaran como tales y no poniendo una mascara. No vio a Lucius por una razón obvia. Si el hombre se aparecía en la vista de Hermione, ella seria capaz de lastimarlo severamente. Y pensándolo bien, hasta Draco quizás le ayudase a lastimar a su propio padre. El no se veía feliz con el arreglo, al igual que ella.
En la mañana del lunes mientras desayunaba junto a sus amigos, una lechuza les entrego el Profeta.
Hermione fue la primera en tomarlo, y deseo con todas sus fuerzas no haber visto lo que vio. La primera página del diario estaba dedicada a una nota sobre una heredera desaparecida, encontrada y un arreglo matrimonial que la comunidad mágica miraría con recelo.
-¿que pasa?- le pregunto Ginny al ver la cara de su amiga. Hermione alzo su cabeza para contestarle, pero justo en ese momento entraba Draco. Hermione enrollo el periódico y se lo lanzo al rubio.
-¿Estas contento? Querías que se hiciera público! Pues te felicito!!– le grito mientras salía fuera de la cocina. No quería volver a su habitación, ya había pasado gran parte del día allí…así que decidió ir a dar una vuelta por los jardines. Camino largo rato hasta que se sentó sobre una roca que había en medio del campo. No sabia cuanto tiempo había pasado ni cuantas cosas habían pasado por su cabeza, pero alguien se sentó a su lado.
Una fresca fragancia varonil le recorrió entera, sabia que Ron no era de usar fragancias durante el día, solo lo hacia para ocasiones especiales, mientras que había una persona que siempre procuraba mantener en pie su imagen.
-Malfoy…- murmuro.
-El mismo…No es que me importe lo que pienses…pero yo no mande nada al Profeta- Dijo apoyando sus codos sobre sus rodillas y reclinándose hacia adelante. – Creo que fue Andrew…- dijo sin sonar muy convencido…- Hermione – La castaña alzo su vista sorprendida por como le había llamado, últimamente se refería a ella como “Granger” o directamente ridiculizaba su verdadero nombre, pero nunca, nunca le había llamado por su nombre, por “Hermione” – lo siento, Lady Rebecca- se corrigió al ver la expresión en el rostro de la joven.
-No es por eso…es que nunca…no importa…- Dijo recordando que estaba hablando con Malfoy, no tenia por que ponerse sentimental solo por que el rubio la llamo por su nombre, después de todo era solo eso, un nombre – ¿Querías solo decirme eso?-
-No…solo advertirte…no me fío mucho de Andrew…deberíamos tener cuidado…y…-
-Disculpen…disculpen…- gritaba un hombrecito que corría hacia ellos, nunca lo había mirado bien, pero el señor Andrew no tenia pinta de ser una mala persona, su corta estatura y redondez le hacían parecer simpático, pero había echo publico su compromiso sin consentimiento de ella…- Jóvenes…no deben estar solos…no es correcto…- dijo entrecortadamente intentando recobrar el aliento luego de correr unos buenos metros.
-Tranquilo Andrew…no la voy a morder…- dijo Draco poniéndose de pie.
-OH…señor Malfoy, tengo algo para usted…- dijo entregándole un sobre. Mientras Draco se concentraba en abrirlo, Hermione se dispuso a aclarar los tantos con el señor Andrew, explicándole, más bien ordenándole que nunca volviera a hacer algo sin su consentimiento. Draco se alejo unos pasos examinando una pequeña caja que había en el sobre, la abrió lentamente y la cerró, mirando desconcertado al señor Andrew, quien a pesar de estar siendo “regañado” por Hermione, este le sonreía. Draco se acerco a ellos y le entrego la cajita a Hermione.
-Toma- dijo Draco casi arrojándole lo que tenia en su mano – Creo que debes usarlo…- Hermione lo miro confundida y bajo su vista a la pequeña caja de terciopelo verde, abrió la caja y tomo el anillo que había dentro. La alhaja de oro tenía en su centro una esmeralda de un tamaño bastante considerable, rodeado de otras mas pequeñas, si el anillo no hubiese venido de las manos de Malfoy, habría estado maravillada con el regalo.
Entonces noto que había una serpiente a cada lado del anillo, con sus colas entrelazadas en la parte que da a la palma de la mano, allí sus colas rodeaban una minúscula piedra negra y las bocas de las serpientes estaban en dirección al diamante.
-¿quien la escogió?- pregunto.
-Su padre, a decir verdad- le dijo Andrew. Hermione se coloco el anillo, el cual seguramente estaría encantado, ya que se ajusto a su medida. – bien –
-Excelente…será mejor que arreglemos los horarios para sus salidas de cortejo.- luego de discutir varios minutos, Hermione y Draco finalmente acordaron reunirse solos, en compañía de Andrew una vez por semana. ‘Como si nos hiciera falta un chaperon’ se dijo a si misma ‘ no necesitaremos uno para el propósito que fue creado, además el contrato nos impide matarnos, así que Andrew no es de mucha ayuda, mas que para corroborar que las citas se llevaran a cabo’
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