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potterch

Registrado: 16 Nov 2007 Mensajes: 119 Ubicación: Sala comun de Hufflepuf
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Publicado: Jue Feb 21, 2008 12:43 am Asunto: |
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infierno...
la palabra justa
ya pensaba yo que todo estaba siendo demaciado facil ..... |
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roma
Registrado: 14 Nov 2007 Mensajes: 40
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Publicado: Dom Mar 16, 2008 5:08 am Asunto: |
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HOla chicos,
disculpenme si los hice esperar tanto tiempo antes de publicar pero tuve muchisimos problemas que gracias a Dios ya se resolvieron. Aquí les dejo otro capitulo del fic, muy pronto tendrán el otro
Muchas gracias por esperar
Un abrazo
Roma
Cap 23
Noli Rogare, Quom Impetrare Nolueris.
No pidas algo que no quieras obtener(Seneca)
El cuarto estaba oscuro y silencioso, iluminado solo por una pequeña vela sobre la mesita de noche. Los ojos le escocían por el esfuerzo de mantenerse despierto.Sentado en un rincón, Ron trató de ordenar sus pensamientos. Sus ojos estaban humedos de lágrimas. Logró mantener el autocontrol frente a todos los demas desde que fue dado de alta del hospital San Mungo. Se mantuvo fuerte frente a todos manteniendo una fachada de autocontrol. Logró solo esbozar una pequeña, temblorosa sonrisa.
Ron se encerró en su cuarto y Harry lo siguió en silencio. El pelirrojo se arrojó sobre la cama, golpeando con fuerza la inocente almojada debajo de él.- "Malfoy ganó. Dijo cupamente a Harry. – “..aun que salió perdiendo, ganó igualmente."
Harry lo miró incomodo.– “No creo que él se sienta tan ganador como crees, en ese preciso momento.”
Ron levantó la mirada y en su cara el moreno pudo leer una mezcla de emociones contrastantes… estaba fuera de control, sacudido por una tormenta de sensaciones que se acentuaron aun más en las largas horas transcurridas en ese lugar infernal.
Harry se dejó caer sobre la cama cercana y miró el rostro abitualmente neutral de su amigo deformado por la impotencia, la desesperación. Ninguno de los dos era un maestro a la hora de externar sus sentimientos, pero la montaña rusa de emociones que fueron obligados a experimentar en los últimos dias fue.... aleccionadora.
Por muchos años, Ron tuvo un rol importante en la vida de Hermione. Vivieron tantos momentos juntos, tantos roces y miradas a escondidas. El poder compartir con ella la felicidad de tenerla de vuelta debió ser su ricompensa En lugar de eso Ron fue totalmente ignorado.
¡Eso debía dolerle!
Nada ocurrió como él lo pensó… ella era una mujer, amarrada de por vida a otro y lejana años luz de lo que ellos fueron... de lo que nunca más serían.
Era necesario que Ron aceptara eso. No era de sorprenderse si todo eso le probocaba un evidente sufrimiento. Harry no tenía esperanzas de poder lidiar con los repentinos altibajos de humor de su amigo.
Y después, estaba Draco Malfoy, que parecía intencionado a portarse frente a todos como el yerno cariñoso que cualquier madre hubiera querido para una hija suya.
Ron lo odiaba.
"Deja de mirarlo así, Ron." Harry le dió un codazo en las costillas a la hora de la cena, mientras Molly se desvivía para hacer que Hermione se sintiera nuevamente a casa.
¿Mirarlo? Yo?"
Harry tironeó la manga de su camisa y lo arrastró fuera, en el jardin, lejos de miradas indiscretas. – “Se que haces lo que puedes, pero no es suficiente.”
Ron lo miró, ceñudo. – “¿Hago lo que puedo para qué?”
“Para portarte como un amigo. Estás convencido que deberás seguir una especie de codigo comportamental para no ser sacado a patadas del Club de los Amigotes. No funciona así. Necesitas relajarte ¡deja de esforzarte de ser tan imprescindible para ella!
Ron rió amargamente. – “¿Indispensable? Nah... invisibile tal vez.”
Harry lo miró. – “En serio, Ron¿qué esperabas... que te pusiera al centro del universo solo porque casi perdiste la vida por ella? ¡solo eres su amigo... tendrás suerte si recordará tu cumpleaños!”
“Yo... solo… pensé..” – Ron cerró la boca, no muy seguro de saber lo que esperaba de ese regreso a casa. Solo sabía que no era eso lo que imaginó que ocurriría... ciertamente no pensó que llegaría a ser un simple complemento en la vida de Hermione.
“¿Pensaste que te necesitaría, verdad?”
Ron levantó la mirada y lo miró a los ojos. “Si.” Ron miró al interior de la casa y observó la figura de ella de lejos. Iluminada por la luz de la chimenea, lucía pálida y demacrada mientras acariciaba su vientre con manos temblorosas. Malfoy vigilaba sobre ella como un halcón. – “Fui su amor platonico por años, Harry. Siempre creí que podía existir un “nosotros” y ahora me siento tan... prescindible.”
“¿Estás decepcionado de ella?”
Ron lo miró. – “Merlín ¡NO! Tal vez esperaba que una vez que hubieramos logrado sacarla de ese infierno se sentiría destrozada y que yo estaría ahi para ayudarla a recoger sus pedazos.”
“Y descubriste que eres tu el que se destruye por los celos sabiendo que se mudó al cuarto de su novio.” – Harry se mordió los labios. – “Ella te quiere mucho... y te admira.”
“Ella quiere a su amigo Ronald. No sabe siquiera quien soy, ahora. Creo que la estoy asustando.”
“Probablemente la asustas, Ron. Quisiste trasformarla en el centro de tu mundo, y ahora pareces esperar que ella haga lo mismo contigo.”
Ron sacudió la cabeza.“ ¡ESO NO ES CIERTO!”
"Ah no?"
“Estoy feliz del hecho que esté bien. Tuve horribles pesadillas sobre el estado en que hubiera podido encontrarla.
Harry asintió. – “¿Entonces por qué no puedes ser feliz de que haya regresado en esa casa?”
“Yo SOY feliz.” – Masculló el pelirrojo, con un tono de voz que demostraba todo lo contrario.
Harry sacudió la cabeza. “No... eres MUUUY infeliz.”
Ron se escondió la cabeza entre las manos. – “No puedo hacer que eso funcione. No se que hacer con mi vida o con lo que siento... o con...”. Suspiró. - "Hermione... Ahora todo es diferente."
"Diferente como?" – Inquirió el moreno.
El pelirrojo se mordió el labio inferior. - "Hay mucha distancia ahora entre nosotros...."
Harry levantó una ceja. - “¿Y quien la puso ahí?"
“¡Yo! almenos creo, pero cada vez que intento acercarme... ella da un paso atrás.”
"Soy tu amigo, Ron, pero no soy ciego frente a tus culpas. Jugaron a las escondidas por demasiado tiempo y ahora es tarde para recriminar."
Ron miró otra vez la silueta de la chica iluminada por la luz dorada de las llamas. ¿de verdad podían seguir siendo amigos y nada más? La idea de alejarse de ella le resultaba intolerable. Si su destino era mantener un rol marginal en su vida entonces sería el amigo mejor del mundo. Eso D-E-B-I-A ser suficiente. Porque no podía soportar la idea de perderla, y si se hubiera obstinado en tratar de ser algo más ella huiría.
Trató de convencerse de que no debía sentirse tan desdichado, ella no iría a ningun lado después de todo. Seguía siendo su mejor amiga... nada cambiaría realmente entre ellos.
Solo necesitaba aprender a convivir con la idea de saberla de otro.
Los recuerdos de esa horribile noche eran muy confusos en su mente... pero uno entre todos permanecía fuerte e inquebrantable en su memoria: las manos de Hermione mantuviéndolo anclado a la conciencia por todo el trayecto hacia el San Mungo. Cuando deliraba a causa de la fiebre probocada por las heridas, el contacto con esa mano lo mantuvo amarrado a la vida, le permitió sentir que en las largas las en las que estuvo suspendido entr la vida y la muerte, él fue el ser mas importante par ella.
No podía esconderlo más. Él amaba a Hermione. La necesitaba. Algunos dias atrás, cuando abrió los ojos y la vio sentada a un lado de la cama, angustiada por él no pudo evitar pensar que nada sería como antes, que ella llevaba en su vientre el hijo de otro.
Pero los últimos dias los pensamientos y sentimientos que empezó a reconocer por lo menos frente a él mismo lo se transformaron en una obsesión, saliendo al descubierto a pesar de su voluntad.
Como la mañana en que, bajando a desayunar, sorprendió a Hermione durmiendo en los brazos de Draco, acurrucada en el sofá de la sala, frente a la chimenea encendida.
Ron se detuvo, tragando duramente.
Fred y George, Harry y Ginny bajaron detrás de él, aun desperezandose, pero Ron no los escuchó llegar, hipnotizado por los reflejos en los rizos de Hermione. Por el rostro que él soñó cada noche por todo el tiempo en que ella se quedó prisionera de ese monstruo, preguntándose lo que él le estaría haciendo o si algun dia volvería a verla viva. La pálida mano de Draco Malfoy acariciando protectoramente los contornos del vientre aun plano de la joven mujer que pudo ser suya.
Fred caminó silenciosamente hasta la cocina y giró la cabeza. Ron estaba de espaldas así que él no pudo ver la expresión en los ojos de su hermano menor, paralizado debajo del marco de la puerta. Observó la pareja con una leve sonrisa maliciosa, después miró nuevamente a Ron y murmuró: - “En serio deberías buscarte un vida propia, Ronnie.”
Harry palideció y retuvo en aliento cuando Ron se enderezó, como si acabara de despertar en ese mismo instante, y giró la cara hacia los gemelos.
Fue en ese instante en que se dieron cuenta de que tenía los ojos llenos de lágrimas y los dedos crispados sobre el palmo de la mano. Emudecieron... y aun antes de abrir la boca para remediar a esa metida de pata, Ron susurró, con voz quebrada:
"Debí ser yo el padre de su bebé.”
Parecía frágil y desorientado, como un niño. Para Fred y George él siempre sería el berrinchudo hermanito menor del que aun amaban burlarse... pero frente a ese rostro devastado, luchando contra las lágrimas, ellos también se quedaron sin palabras.
Después de un rato Ron se dio cuenta que los gemelos seguían parados a pocos pasos de él, con una idéntica expresión de bochorno en la cara, se acercaron a él inciertos, por primera vez inseguros de como actuar, y él sintió toda la tensión abandonarlo.
"Disculpa Ron. Non debimos decir eso".
Ron miró a su hermanos, sorprendido por el hecho de de que parecían tan ansiosos por disculparse. "Todo está bien, no dijeron nada que no fuera verdad. Tengo la culpa de todo lo que me pasa.... pensé que ella estaría siempre ahi para mi, ni en mis peores pesadillas pensé que algun dia se enamoraría de Draco Malfoy "
Harry y Ginny se acercaron también, ella estaba pálida de indignación. - "A decir verdad.” Siseó Ginny mirando a los gemelos con reproche. “Los hombres saben ser tan increiblemente idiotas a veces” "
Ante eso, nadie se atrevió a replicar.
...................................................................
En ese instante, Hermione despertó, gritando. Sus manos se agarraron al aire un par de veces, como si quisiera alejarse de alguien. Los brazos de Draco la acariciaron. Él no parecía sorprendido por lo que acababa de pasar, como si hubiera afinado una tecnica para tranquilizarla y ahora estuviera actuando por instinto reflejo. Después sus ojos se abrieron y Hermione pareció calmarse. Parpadeó por unos instantes y después su mirada enfocó la silueta de Draco, una tenue sonrisa iluminó su cara.
Sin saber que tenía audiencia a algunos mentros de distancia, Draco la besó – “¿Hola, como estás?”
Ella miró a Draco, que tenía profundas ojeras surcándole los ojos a causa de las largas horas en vela sonrió también. – “Mejor que tu, segun lo que parece.”
Por toda la noche él vigiló su sueño, aterrorizado ante la idea de quedarse dormido y descubrir – despertando – que ella desapareció otra vez. Se preguntó por cuanto tiempo tendría que convivir con ese terror… probablemente por lo que le quedaba de vida. - “¿Otra vez esa pesadilla, Hermione?" Sus ojos grices la miraron inquisitivos y Hermione desvió la mirada. – “¿No quieres hablar de eso?”
Ella lo miró, secándose las lágrimas. Sus manos temblaban visiblemente. - “Es salgo que deberé superar yo sola. No podrás tenerme la mano por lo que nos queda de vida.”
Draco tomó las manos de ellas entre las suyas. - "Ponme a prueba."
Ron, incapaz de tolerar todos esos arrumacos se acercó a ellos, en actitud belicosa. – “¿Qué le hiciste, imbecil?? ¿por qué está asi???”
Draco lo fulminó con la mirada. - “No hables de lo que no sabes, Weasley.”
Ron cruzó los brazos y lo miró, furioso. - “Cuentame entonces ¿qué nos estan escondiendo?”
Draco apretó los puños, amenazante. - “¿Te lo diría porque es tu asunto, verdad???qué te hace suponer que tienen el derecho de saberlo todo, eh???
Ron no se dejó amilanar. - “Te diré porque, Malfoy: ella vive en esta casa, está bajo la proteción de la Orden ¡y a pesar que debería sentirse a salvo parece estar peor que nunca! en lugar de sentirse protegida se ve cada vez más desmejorada ¡duerme mal y come menos!” - Ron se acercó a ella y la miró, preocupado. - “¡dinos la verdad, Hermione!”
Ella parpadeó mirandolo seria. - “Qué verdad no les estoy diciendo??
Ron bufeó. - “Que él te hace infeliz.”
Ella se enderezó y lo miró. - “¡No es cierto!” – Replicó, decidida.
“Entonces explicanos porque luces como un fantasma desde el dia en que regresaste. ¡Te sobresaltas ante el menor ruido... casi no comes y ¡mira las ojeras que tienes! ¿qué diablos pasa?”
Hermione bajó la mirada. -“De veras no querrás saberlo, Ron”
Él la miró. - “Ponme a prueba.”
Hermione sacudió la cabeza. Sabía que debería enfrentar ESE tipo de conversación con ellos, tarde o temprano. Sus amigos sabían ser extremadamente obstinados a veces... y no se rendirían hasta obtener una respuesta. - “Ron...”
“Nada puede ser peor que no saber, Hermione. No tolero verte asi.”
Ella suspiró, entendiendo que ya no podía postergar el momento de la verdad. –“Aun tengo pesadillas por las noches... bueno... en realidad cada vez que cierro los ojos.”
“¿Sobre... Lucius Malfoy?” – Preguntó Harry, con voz ahogada.
Ella se frotó nerviosamente las manos. - “Sobre lo que pasó mientras estuve encerrada.”
“Entiendo.”
“Creo que no... No se si lo que vivo en mis pesadillas sean bromas crueles de mi mente o no... estuve incociente por casi todo el tiempo.. pero se... que esas pesadillas no me dejan en paz.” – Ella miró al suelo, respiraba aceleradamente ahora.. .todos ellos pudieron ver una profunda desesperación en sus ojos.
“Hey.” - Dijo Ron tiernamente, su voz sonó extrañamente calmada, aun a sus oidos. “Solo dilo, Herm.”
Ella se mordió los labios, y gruesas lágrimas bajaron por sus mejillas. Ella las secó rabiosamente con el dorso de la mano. - “Sueno que sigo encerrada en ese lugar y ... él...”
Y repentinamente, la burbuja de silencio que los protegió de la cruda realidad estalló en el interior de cada uno de ellos.
Hermione se escondió la cara entre las manos, recordó esos puños estrellándose en su cuerpo, esas manos agarrándola con violencia, los gritos y las palabras humillantes. Recordó ese rostro deformado por el odio y no fue capaz encontrar un parecido con el muchacho que que ahora tenía tan cerca, tratando de acariciarla con la voz y la mirada...
¿Como podian ser, padre e hijo, tan diferentes?
Ella levantó la mirada, y se dio cuenta de que Harry y Ron estaban pálidos como la muerte, moviendose sobre sus asientos que repentinamente parecían haberse transformado en cojines de clavos... Lo que ella no alcanzó a decirles los aterrorizó más que cualquier otra cosa.
Una extraña furia en blanco y negro ardió en las entrañas de Ron, eclipsando todo lo demás. Estaba como paralizado debajo de todo ese infierno de lágrimas y silencios...
Ahí estaba ella... frágil... valiente... desesperada... dicendoles que ese... ese...
¿por qué diablos no lograba respirar?
Ella los miró, sonrojáda por la humiliación, tal vez tomando el silencio de todos ellos como una condena. Ron pudo ver una sombra de dolor en sus ojos. – “No debiste preguntar, si no estabas preparado para las respuestas.” – Ella empezó a hiperventilar, su pecho subía y bajaba entrecortadamente.
Sintió las manos de Draco acariciando dulcemente su espalda. – “Tranquila.” - Murmuró
Pero Ron no parecía intencionado a callarse. - “Debías hablar de eso, Herm. No podías seguir actuando como si nada hubiera ocurrido. Prefiero saberte enojada al verte fingir que nada ocurrió. Lo se, me odiarás para haberte obligado a enfrentar todo eso. Soy egoísta cuando se trata de ti, y a veces puedo ser torpe, injusto o todo lo que quieras... pero no soporto verte tan pasiva, como si creyeras que fue tu culpa. ”
Ella bajó la mirada y balbuceó. – “Yo....”
Repentinamente él sintió la necesidad de acercarsele, de transmitirle seguridad y consuelo, pero dio un paso hacia ella y Hermione retrocedió instintivamente, como si creyera que la lastimaría o algo parecido. Y por alguna extraña y misteriosa razón, eso hizo que los ojos de Ron se llenaran de lágrimas. Pero no pudo irse y dejar que ella pensara que lo que ese monstruo le hizo cambiaría de alguna forma la opinión que todos tenían de ella.
“No lo hagas, Hermione.”
Ella lo miró. - “¿Qué cosa?”
“No permitas que lo que pasó acabe contigo... No le regales la satisfacción de saber que ganó destruyendo todo lo que eres.” – Expetó Harry - “No dejaremos que te lastime otra vez.”
Ella rió amargamente. - “¿Y qué piensas hacer para impedirlo, Harry?”
“Lo que sea... buscaremos esa asquerosa serpiente hasta debajo de las piedras si será necesario, y usaremos un lenguaje que pueda entender ¡Y NO ESTAMOS HABLANDO DEL PARSEL!”
Continuará........................................
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roma
Registrado: 14 Nov 2007 Mensajes: 40
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Publicado: Dom Mar 23, 2008 4:33 am Asunto: |
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CAP 24
Res est solliciti plena timoris amor.
El amor es cosa llena de ansioso temor(Ovidio)
Con repentina y horripilante claridad, Ron se dio cuenta que a pesar de sus ingenuas esperanzas, la amistad nunca sería como antes. Eso ya era imposible, mucho más después de todo lo que pasó. Podía verla nada más como la mujer que amaba y así sería como lo vería siempre, por mucho que se esforzara. No existia camino de retorno y ahora por culpa de su estupidez, tampoco existiría un futuro.
Despertó sobresaltado sintiendo una violenta punzada en la cabeza. No estaba acostumbrado a tomar alchool y ahora su cuerpo clamaba venganza. Se obligó a ponerse de pie y caminó decidido hacía la habitación donde ella se encontraba. Tocó despacio a la puerta y cerró los ojos, sintiendo como el débil eco de esos golpes resonaba dolorosamente en su cabeza.
Su mente no podía recordar exactamente lo que pasó la noche anterior, pero algo en un recondito rincón de su cerebro gritaba que debía disculparse.
............................................
Cuando Draco y Hermione despertaron abruptamente por los ruidos que hicieron temblar las paredes de la entera mansión, abrieron los ojos, aun somnolientos, y bajaron juntos de la cama. Draco apoyó protectoramente sus brazos alrededor de la cintura de ella, que avanzó insegura hacia la puerta, extrañada por los ruidos que provenían del pasillo, donde una voz desafinada y sospechosamente conocida cacareaba una canción.
Hermione abrió la puerta y se sobresaltó al reconocer el responsable de tanto escandalo. Tocó una vez más, y la puerta se abrió. Hermione apareció frente a él aun en bata y pantuflas. Recargado en la pared de enfrente, totalmente borracho, Ron levantó la botella, la cara como plastificada en una enorme y forzosa sonrisa.
Él la miró como tragándosela, como si no la hubiera visto en años. Era mucho más hermosa de lo que recordaba. Él intentó erguirse en toda su estatura. – “Hermione!¡Que... amable de tu parte... asomarte a saludar...”
Ella se le acercó, preocupada, y Ron sintió como su piel se quemaba en el punto exacto del brazo en que ella lo agarró, encendiendo todo su cuerpo, hasta cada una de sus terminaciones nerviosas. No pudo evitar cerrar los ojos y se mareó.
"Ron" - Murmuró ella
Él percibió cierta conmoción en su voz. Cuando abrió los ojos, se enfrentó su mirada. - "Hermione, vine a decirte que lo siento. Tuve miedo antes y tengo miedo ahora y todavía no sé como encontré el valor para hacerlo en este momento, quizás es porque te extraño y ya no soporto estar sin ti, pero realmente no importa porque al fin pude decírtelo y lo siento si no es lo que querías escuchar... pero pensé que deberías saberlo. Creo que deberías saber lo que pruebo por ti."
No estaba lo suficientemente lúcido para darse cuenta que su confesión estaba formada por frases inconexas o parecía solo un balbuceo. Tampoco le importó darse cuenta que estaba llorando, ni que su corazón le saltara en el pecho, brincando desde su garganta hasta el estómago. Ya nada importaba.
Fue un completo tonto. Un tonto apasionado e ingenuo por haber creído las cosas incorrectas, incluyendo las hermosas mentiras que él mismo tejió para sobrevivir. - "Puedo aprender a no demostrarlo, puedo fingir no amarte, puedo esconderlo, lo juro. No te lo diré nunca más, lo prometo."
Ella trató de detener ese derroche de palabras. Sintió las manos del Draco tensionarse contra las suyas. -“Estás demasiado sensible ahora... no es bueno que enfrentemos el asunto en ese momento.”
"Estoy demasiado sensible porque tengo miedo de perderte, ¿Como haré si te pierdo?". Aquella noche, Ron no se podía callar nada en absoluto. " Nunca me sentí así. - Trató desesperadamente de controlar el pánico, necesitando que ella lo escuchara atentamente. Acto seguido, él se abalanceó hacia la castaña intentando abrazarla. Pero con sus bien entrenados reflejos de buscador, Draco la tomó por los hombros poniendola fuera del alcance del pelirrojo.
Ron lo miró con profundo odio. Pareció darse cuenta solo en ese instante que el rubio lo miraba con los labios apretados y una cara de pocos amigos, pero decidió ignorarlo por completo. Concentró nuevamente toda su atención en Hermione, su boca se dobló en un puchero de cachorro degollado. Él olía a alcool y lucía peor que nunca en su vida.
Draco acortó aun más la escasa distancia que lo separaba de ella, apoyó protectoramente la mano derecha sobre la espalda de Hermione y se dio cuenta que ella temblaba. La acarició intentando tranquilizarla. El pelirrojo permaneció en silencio por algunos instantes, pasándose la mano por el cabello despeinándolo aun más, y observó, como hipnotizado, el contraste de los pálidos dedos de Draco sobre la piel de ella.
Y no aguantó. – “¡Maldito cerdo!” - Se abalanceó sobre el rubio intentando golpearlo, pero Draco se apartó en el último instante haciendo que Ron se tambaleara cayendo de bruces en el suelo.
Hermione gritó, horrorizada. – “¡RON!”
Los brazos de Draco rodearon su cintura, reteniéndola. – “No. Hermione. Está totalmente borracho. No te acercarás a él, podría lastimarte. Está fuera de control.”
Hermione intentó protestar. - “Él nunca sería capaz....”
Draco acercó la cara a oido de ella y murmuró. - “No puede controlar sus reacciones...”
Sirius y Harry se asomaron desde las puertas de sus habitaciones. A Sirius bastó una sola mirada para darse cuenta de lo que pasaba. Junto al moreno levantaron a Ron de peso y lo arrastraron hacía su habitación. El hombre sacó la varita y murmuró un hechizo... Ron cayó inconciente sobre la cama en cuanto tocó la almohada.
Una vez seguro de que el muchacho no sería capaz de mover ni un solo musculo, Sirius regresó con Harry a la habitación de Draco. La puerta seguía abierta y Hermione seguía mirando el Whisky de Fuego que brotaba de la botella casi vacía empapando la alfombra. El hombre entró y levantó la botella entre dos dedos, con una expresión de profundo enojo esculpido en la cara .
Miró al rubio y dijo, escuetamente. – “Necesito hablar contigo ¡AHORA! Harry se quedará con ella. Aun que creo que Ron quedará fuera de combate hasta mañana.”
Draco vio como Harry la acompañaba hasta la cama arropándola cuidadosamente. Hermione apoyó cansadamente la cabeza sobre la almohada y le dedicó una débil sonrisa. El rubio siguió a Sirius hasta su habitación, aun alterado por lo que acababa de ocurrir.
El hombre cerró la puerta tras él y enfrentó a su sobrino, ceñudo. - “Después de lo que acaba de pasar es más que evidente que ustedes no podrán seguir viviendo bajo el mismo techo que él. Necesitan un cambio de ambiente.”
Draco lo miró, asustado. – “!Hermione sigue en peligro, no es prudente que se aleje de Grinmauld Place!”
“Es cierto. Pero puedo proporcionarles un lugar seguro donde quedarse, hasta que las cosas se tranquilicen. Es una suerte que Molly y Arthur se fueran a visitar a Charlie en Rumania. No se como hubieran tomado todo lo que acaba de pasar. Tengo razones para pensar que hasta que los tres se vean obligados a convivir bajo el mismo techo no habrá posibilidad de que las cosas mejoren.”
“¿Qué sugieres?”
“Que se muden a la vieja casa del tio Alphard.”
Draco levantó un ceja, extrañado. - “El tio... ¿quien?”
Sirius sonrió amargamente. - “No me sorprende que no conozcas su nombre... mi dulce madre se encargó de borrarlo del arbol genealogico de los Black cuando se le ocurrió heredarme todos sus bienes muriendo, casa incluida. Naturalmente solo es una vieja demora en estado de abandono, pero tiene la ventaja de ser indetectable para todos menos que para mi. Estoy seguro que bastarán unos cuantos hechizos domésticos para que vuelva a ser acogedora otra vez.”
“¿Ella y yo... solos en esa casa?” – Preguntó Draco, como si no pudiera creer a la suerte de tener un poco de privacidad lejos de la bulliciosa y siempre ajetreada casa de Grinmauld Place.
Y sobre todo.... lejos de cierto pelirrojo.
....................................................
El dia después Ron Weasley despertó con una espantosa resaca.El recuerdo de lo que ocurrió la noche anterior lo golpeó con la fuerza de una bludger de diez toneladas. El silencio que reinaba no lo ayudaba a adormecer los fantasmas en su cabeza, evitando recuerdos dolorosos. Tenía la mirada perdida. Su mano se movió automaticamente hacía la mesita de luz, tratando de conseguir más trago, pero en cuanto logró encontrar otra botella una mano firme y fuerte lo detuvo en el acto.
"Creo que ya bebiste demasiado", siseó Harry, sacándo la botella de los dedos temblorosos de Ron.
Su reacción fue tardía. "Vete al diablo". Contestó el pelirrojo. – “Quién diablos te crees que eres?”
Harry lo miró, serio. - “Agradece que tu mamá no volvió aún. Si se enterara del numerito que armaste ayer no podrías volver a sentarte hasta que cumplas los cuarenta.”
Ron enterró su cabeza entre los brazos. Escuchaba a su mejor amigo hablar y hablar, pero no le importaba demasiado. No pudo evitar ese sollozo que se le estancó en la garganta.
"Dios, si empieza a llorar otra vez, lo hechizaré ", gritó Ginny, entrando en ese instante por la puerta.
Ron creyó haber escuchado esa voz familiar. Su corazón comenzó a latir con más fuerza. Levantó la cabeza esperanzado, pero Hermione no estaba por ninguna parte. Sus ojos se cerraron otra vez.
Más gente se sumó a esa reunión matutina. - "¿Alguna vez lo vimos tan mal?" - Preguntó Fred.
Ahora él sabía exactamente de lo que se estaba perdiendo y lo lamentaría por el resto de sus días.
"Tienes que terminar que esta auto compasión". – Expectó Fred.
"Si, nos estás deprimiendo", George agregó, tratando obviamente de agregar un dejo de consuelo.
Ron los ignoró. Ni siquiera les pidió que estuvieran allí. El dolor que ahora sentía era su propia culpa. Reconocer esto no calmaba el dolor pero ayudaba a entender su resentimiento. No podía culparla por no haberse enamorado de él.
Deseó adormecer el dolor, viajar a a época feliz en que se creyó incapaz de enamorarse. Se volvió adicto a ella. No existía punto de retorno y tampoco quería que hubiese. Se alimentaba de esta adicción.
Comenzó con roces. Luego con la invasión del espacio personal. Insinuaciones que esperaba que entendiera y a veces que no entendiera.. Moría por la necesidad de tocarla y se sentía culpable por eso. Ahora estaba pagando por sus pecados.
"No te deprimas tanto." dijo Harry. "Tú y yo sabemos que llegará mañana y todo se habrá arreglado entre ustedes, serán amigos... unidos como siempre".
¿Era así como ellos los veían? Unidos... No lo estaban, ¿o acaso si? Ron no podía ser consolado. Ellos no lo entendían. Las cosas nunca serían igual y era su culpa.
Sabía que mostrar sus sentimientos y emociones sería un error. Un gran error. Abrió su corazón de la forma más primitiva y estúpida posible. "Se merece algo mejor que yo", murmuró tristemente. Se sentó con los hombros caídos.
"Bien, todos sabemos eso", bromeó George.
Normalmente, Ron hubiera reaccionado mal ante ese punzante comentario pero esta vez la respuesta de su hermano pareció desinflarlo como un globo.
"¿Te puedes callar?" Exigió Fred, mirando fijamente a su gemelo. "No quiero verlo llorar otra vez".
Ni siquiera le importaba que lo hubieran encontrado lloriqueando en su habitación. ¿A quien le importaban las apariencias? Ahora sin embargo, sentía curiosidad. "¿Qué hacen todos aquí?” Preguntó con desconfianza.
"Ah", comenzó diciendo Harry. Luego se detuvo. Los tres chicos se miraron, incómodos.
Ron suspiró, apoyando la cabeza entre las manos preguntándose cuando se irían para poder aurocompadecerse en paz. El zumbido en su cabeza empeoró, sentía los ojos secos e inyectados en sangre y desesperadamente quería calmar la sed en su boca. - "¿Ella quiso que me controlaran para que no me lanzara un Avada?" - Liberar la amargura fue casi un alivio. Contuvo la angustia, el dolor y la tristeza, y ahora por primera vez se daba cuenta que debía manifestarlos para aliviarse.
"Quería asegurarse de que estuvieras bien", dijo Harry sin molestarse en esconder la amargura en la voz.
Por supuesto. Hermione era sensible y cariñosa. Sabía que lo estaba lastimado....así que pidió a Harry que lo cuidaran entre todos para que no cometiera ninguna locura.
El pelinegro siseó. - "Eres un idiota".
Ron se quedó perplejo y sorprendido a punto que levantó la mirada para enfrentar a Harry. Ron suspiró. "Lo sé".
"No, en serio. Eres un idiota".
"Te escuché , ya es suficiente. Estoy de acuerdo. Después de lo que pasó ayer ella no querrá verme nunca más." – murmuró, abatido.
Hubo un momento de silencio y luego Harry dijo. "Espero que no estés hablando en serio". Intercambió una mirada con Fred y se dio cuenta de que tenía que verla.
En ese instante.
Se levantó de la cama como impulsado por un resorte, fulminado por la descarga de adrenalina que lo llevó a correr hacía la puerta con la gracia de un huracán. Tropezó con casi todo lo que se encontraba en su camino.
Harry y lo gemelos se quedaron mirando el marco de la puerta de donde Ron acababa de desaparecer, boquiabiertos.
................................................
Ron recorrió la distancia que lo separaba del cuarto en que ella se encontraba. Se detuvo frente a la puerta de esa habitación y tocó, suavemente.
Se quedó inmóvil, expectante. Su corazón perdió un par de latidos al imaginar la escena que se llevaba acabo al otro lado de la puerta... El silencio lo ensordeció, llenando su cabeza de la imagen de ella abriendo los ojos a lado de otro. Después, un sonido de pasos acercandose lo hundió en el pánico más total.
En ese instante la puerta se abrió, y una cabellera rubia apareció del otro lado. Las miradas de los dos muchachos se enfrentaron en silencio, Draco pareció evaluar el estado del pelirrojo por un segundo. Ron sostuvo dignitosamente el escrutinio de la mirada gris de Draco y ese – de mala gana - abrió un poco más la puerta para dejarlo entrar.
Sin una palabra, el rubio eligió algunas prendas de su baúl, dió un rápido beso a la castaña y se encerró en el baño. Un embarazoso silencio bajó entre ellos, y por algunos segundos el ruido del agua llenando la bañera fue el único sonido en el ambiente.
Ron sintió que el corazón estaba a punto de salirsele por la boca. - "Lo siento, Hermione" - Dijo antes de perder el valor. Las lágrimas cayeron a pesar de su voluntad de detenerlas.
“Ron.” – Dijo ella, incómoda. – “No es necesario que te disculpes. Olvida lo que pasó.”
“No puedo, Hermione. Al parecer solo soy capaz de hacer estupideces. Mi plan no fue... brillante tampoco esta vez. En realidad nunca fui capaz de actuar racionalmente cuando se trataba de ti. Me equiboqué desde un principio. Utilicé mi relación con Lavander para despertar tus celos sin entender que todo lo que debía hacer era sincerarme contigo.”
"Así que estuviste fingiendo que no me querías para que yo me enamorara de ti?" - preguntó ella, incrédula.
Era absurdo por tantas razones que no sabía por dónde empezar. "- Tenía como mil motivos diferentes para actuar como lo hice y ahora todos parecen estúpidos. Parecía un plan brillante en mi cabeza", dijo defendiéndose.
Ella se le acercó. – “Lo siento Ron.”
El pelirrojo levantó la mirada hacia ella. – “Yo lo siento mucho más que tu.” - Él la abrazó, maldiciéndose mentalmente por haberse denegado el regalo de abrazarla cuando aun podía hacerlo. La estrechó aun más fuerte, sintiendo una sensación de calor recorrerle la espalda.
................................................................
Cuando Draco salió del baño, chorreando agua y cubierto solo con una toalla blanca amarrada a las caderas, la escena que lo acogió fue como una patada en el estomago: Ron se encontraba en el medio de la habitación....
....y Hermione estaba en sus brazos
El primer instinto de Draco fue arrancar sus brazos lejos de ella gritando: “¡ES MIA!”
Pero el rubio, aun temblando de rabia, resolvió no hacerlo. Haciendo alarde de todo su autocontrol, entró a la habitación dejando que las gotas de agua chorrearan libremente por el piso, y cuando se encontró lo suficientemente cerca, sacudió violentamente su cabeza dejando que las gotas de agua los salpicaran, interrumpiendo el abrazo.
Draco notó con alivio que Hermione se alejó bruscamente del pelirrojo antes de que ese se decidiera a dejarla ir.
Sin poder reprimir del todo su antiguo caracter despectivo, Draco miró obstentadamente haciá la cama aun deshecha, sabiendo que la mirada de Ron iría en la misma dirección. La tensión en el cuarto se volvió casi insostenible.
Hermione, aun envuelta en su bata miró a los dos chicos y se alejó. Sus mejillas estaban encendidas en una interesante tonalidad de rojo cereza.
En el pesado silencio que siguió, Hermione abrió uno de sus cajones y sacó ropa limpia, dio un última mirada a los dos muchachos y se encerró en el baño.
Ron dió una mirada disgustada hacía la cama y abandonó la habitación.
El rubio entró en el baño y la encontró parada frente al espejo. Lo miró con severidad – “¿Qué diablo fue eso?”
“Dimelo tu.” – Replicó Draco. – “Eras tu la que estaba abrazando a otro en el medio de la habitación.”
Ella no se dejó amilanar. - “Para que te enteres... era él que me abrazaba...”
Draco sonrió, diabolicamente“Si... claro ¡Pero de ahora en adelante tendrá sus manos lejos de ti! Si no quiere que yo...”
“¿Qué? ¿le pegarias?”
Él siseó. - “No preguntes si no quieres escuchar las respuestas, querida.”
“Oh... Por Merlín... !Madura, Draco! Él solo vino a disculparse por lo que pasó ayer. Es como un hermano para mi”
Draco suspiró y apretó los puños, tratando de calmarse. “¡Él no se considera tu hermano! Te desea…. De verdad.”
La cara de Hermione se transfiguró en una radiante sonrisa. – “Es increible... hiciste todo ese teatro para marcar tu territorio ¿no es así? No se si darte una cachetada o besarte, Draco.”
Él la abrazó posesivamente, levantó su mentón con los dedos y acercó su boca a la de ella. – “Besame.... me cachetearás después.”
La bañera se llenó de agua perfumada y vapor, y muy pronto Hermione olvidó el porque debería cachetearlo, la pasión que Draco le demostró en esos instantes fue, sin duda, suficiente para perdonarle cualquier cosa que pudo haber hecho mal en su vida. Y fueron muchas cosas.
Fue solo mucho después que Draco le dijo que debería empacar sus cosas y seguirlo... Escuchó boquiabierta cuando Draco le contó que los dos se mudarían a un lugar secreto por algunos dias... Le describió ese refugio entre un beso y otro, murmurando a un milimetro de su oido. Y ella olvidó todo... los oidos llenos de esas palabras... de promesas murmuradas con esa voz de cama deshecha....
Y sonrió.
Continuará.....
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potterch

Registrado: 16 Nov 2007 Mensajes: 119 Ubicación: Sala comun de Hufflepuf
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Publicado: Jue Mar 27, 2008 12:20 am Asunto: |
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POR LOS PNATALONES DE MERLÍN!!!!
QUE TIERNO!!!
ES QUE ME DERRITO POR MALFOY...
CONTINUA! |
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roma
Registrado: 14 Nov 2007 Mensajes: 40
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Publicado: Lun Mar 31, 2008 3:28 pm Asunto: |
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Hola Potterch
aquí tienes otro capitulo
Espero que lo disfrutes
Un besote
Roma
CAP 25
Navidad frente a la chimenea
Hermione acogió con alivio la noticia de la mudanza a la vieja casa . El hecho que ellos dos permanecieran en Grinmauld Place como pareja siempre sería un motivo de sufrimiento para el pobre Ron... y eso la incomodaba mucho.
Draco - que seguía siendo en el fondo el mismo muchachito vengativo de siempre – experimentaba un cierto retorcido placer el poder ostentar el amor que ellos dos se profesaban frente a Ron... y lo mismo ocurrió la última noche que pasaron en esa casa.
Al acercarse la noche de Navidad, todos se esmeraron mucho en decorar la casa para la Nochebuena. Por todo el tiempo Draco encontró la manera se sorprenderla en cada esquina de la casa cargando en sus manos enormes ramas de muérdago, correteando trás ella para besarla mostrándose especialmente afectuoso en presencia del pelirrojo.
“¡No tienes remedio!” – dijo ella entornando los ojos, fingiendo frustración.
Draco sonrió diabolicamente.- “¡No! lo tengo toda la culpa es tuya. Esta enfermedad es crónica.” - respondió reclinándose sobre ella.
“¿Enfermedad?”
“Tú eres mi enfermedad crónica.” - respondió él riendo.
Ella hizo un puchero - “¡Vaya! Me dijiste muchas cosas desagradables desde que te conocí, pero compararme con una enfermedad supera a todo lo anterior.” - respondió ella volteando el rostro en fingida indignación para esquivar los labios del rubio.
“Yo supero a cualquiera, mi amor.” - respondió él sonriente –“ pero no es un insulto, sino una verdad.” - concluyó él, besándole el cuello.
“No deberías hacer eso si en verdad quieres aliviarte de esta enfermedad.” - rió ella sintiendo cosquillas.
“¿Quién dijo que quiero hacerlo? Me duele el corazón de vez en cuando, y el resto del cuerpo la pasa mal lejos de ti. . . pero la mayor parte del tiempo estoy en la gloria.” - concluyó mordisqueándole el lobulo de la oreja. – “No sabía lo que significaba estar enamorado. Pensé que era solo sentirse, a salvo, completo. Pensé que era posible amar a alguien y al mismo tiempo recortar un espacio para mi. Pero no, no es así."
Ella simplemente no pudo evitarlo. Él la miró con esa traviesa, abierta sonrisa y levantó la rama de muerdago con un elegante malabar de la varita, una nube de chispas doradas se esparcieron todo alrededor como fuegos artificiales en un parque de diversiones.
Después. Él murmuró, con una voz tan cargada de electricidad que sintió un suabe temblor recorrerle la espalda: - “Ya fue suficiente, mi amor. Ahora mismo vendrás conmigo.”
Aun antes de que ella pudera darse cuenta de lo que pasaba, él la tomó en brazos y la condujo hasta la chimenea, y desapareció con ella en una nube de humo verde.
.................................................................
Siempre existió una constante en los recuerdos de todas las navidades que Ron transcurrió en su casa o en el castillo de Hogwarts desde que tenía once años. Un perfume suave, una presencia calida que le llenó e corazón y el alma desde mucho antes de que pudiera darse cuenta de que acababa de entrarle en la sangre.
Al acercarse a la habitación de Hermione, Ron sintió como se le encogía el estomago con punzadas de ansiedad y dolor. Ella no se alejaría de todos ellos porque era imposible que algo así sucediera. Eso era todo.
Frente a la puerta de esa habitación, él se detuvo un momento para respirar. Lo hizo con dolor, como si los pulmones hubieran empequeñecido.
Giró el picaporte y entró en la habitación.
La luz que entraba por las cortinas abiertas de par le lastimó los ojos. Parpadeó para enfocar la vista. Tras unos segundos, el mundo empezó a hacerse más nítido. Y el corazón se le paró en seco.
La habitación estaba vacía.
No.
Parpadeó de nuevo. Le pitaron los oidos.
No.
La cama estaba deshecha, despojada de las sabanas y las colchas que hasta la noche anterior decoraban la cama de ella simplemente no estaban ahi.... asi como ninguna de sus pertenencias. Los cajones abiertos, los armarios desolantemente vacíos, sin ningun rastro de su presencia.
No.
Miró a su alrededor y no vio a nadie. De todos sus libros, del cepillo que se encontraba en el tocador tamóco había rastro.
No.
No. No. No. NO.
Acababa de equivocarse de habitación... o de pasillo... o de piso...O de vida. Le temblaron las rodillas.
.........................................................................
Algunos copos de nieve cubrieron dulcemente la antigua cabaña, envolviendo todo con una mágica atmosfera navideña. Las ramas de muerdago parecían brotar de las paredes en cada rincón de la casa. El fuego chispeaba alegremente en la chimenea encendida, iluminando el cuarto con una luz temblorosa y dorada... haciendo que las decoraciones de hielo brillaran como preciosos cristales flotando sin prisa alrededor de un enorme arbol decorado de estrellas.
El piso del inmenso cuarto frente a la chimenea estaba cubierto por una mullida alfombra y algunos enormes cojines. Miles de velas, esparcidas por todo los lugares estratégicos del enorme cuarto, flotaban sobre sus cabezas.
Sobre una baja mesita de madera, se encontraban varias bandejas de comida que desprendían un aroma delicioso.
La miró con una enorme sonrisa estampada en la cara. – “¿Sabes cocinar?”
Ella levantó una ceja, y después, en un fingido tono autoritario, dijo: - “Soy una sabelotodo, mi amor.... los libros de cocina no tienen secretos para mi.... seguir a la letra las recetas no es muy diferente que seguir un libro de pociones... después de todo.” – Contestó ella, riendo.
“Siii, mi amor... eso huele muy bien. Y apuesto que sabe aun mejor.”
“¿Por qué no lo compruebas ¿Tienes hambre?”
En respuesta Draco se tumbó sobre la alfombra con un plato recolmo de fresas apoyado sobre su estómago, recostado contra los almohadones.. con sus pies desnudos tendidos hacía el calor de las llamas. Lentamente, y mirándola a los ojos, Draco levantó un panecillo caliente con los dedos y se lo llevó a la boca, gimiendo.
Después, él tomó la muñeca de ella con una extraña desesperación en los ojos y la jaló contra él. Él tomó una fresa entre los dedos y la sostuvo, muy cerca de su boca. Sus miradas se encontraron y él la retó con los ojos y una gran sonrisa.
“¿Quieres?”
La Hermione sabia y normal tal vez hubiera ignorado la sugestiva invitación... pero ninguno de los dos podía reconocerse a si mismo esa noche, asi que ella tomo su muñeca con la mano derecha, acercó sus labios al bocado que él le ofrecía y comió la frutilla de su mano.
Después Draco concentró nuevamente su mirada sobre la mesa, con una maliciosa sonrisa. Como si hubiera imaginado un momento como ese desde mucho tiempo...Tomó una fresa entre los dedos y la puso entre sus bocas.
Se inclinó otra vez y ella notó como la luz de la llamas jugaba con las simetrías de su rostro
Estaba disfrutando la fresa pero era consumido por el deseo de saborear a Hermione. Mordió otra vez y finalmente succionó lo que quedaba del fruto en su boca. Era la cosa mas increíble que podía haber probado en su vida.
Tomó otro pequeño fruto, saboreando la sorprendente combinación de sabores y texturas. Hermione sabía mucho mejor que qualquier cosa que hubiera probado en toda su vida .
Sus ojos grices se cerraron en una sorprendente muestra de apreciación del sabor, gimiendo quedamente, lentamente... masticando, tragando, ella abrió sus ojos y se dio cuenta que él la miraba, más asombrado todavía.
"Tenías razón, Draco. Es muy rica".
Él se agachó sobre ella y la besó. Sin prisa.... como si tuvieran todo el tiempo del mundo para hacer eso. Ella nunca pensó que sería tan delirantemente apasionado y a la vez, dulce y gentil.
Ella se esforzó de mantener los ojos abiertos. LA expresión de su cara cuando la besaba era algo que la dejaba sin respiración. Él era tan hermoso. El sonido que hacía con su boca hizo que todo el cuarpode ella vibrara trasmitiéndole todo su calor.
Nunca disfrutaron tanto comer en toda su vida como esa noche. Los banquetes no solían ser tan.... interesantes en Hogwarts.
"¿Qué haremos para el Año Nuevo, Hermione?", preguntó él mirándola maliciosamente, esperando que este ritual se convirtiera en una tradición de vacaciones.
Pero las atenciones que él le dedicó no le dieron la oportunidad de contestar a esa pregunta. Esa era otra de las grandes habilidades de Draco. Con sólo envolverla entre sus brazos podía hacerle sentir que nada malo iba a suceder jamás.
De repente, el tono jocoso de la conversación se desvaneció como por arte de magia y las palabras de Draco, dichas en tono bajo y contenido, quedaron como flotando en el aire.
Abrió sus ojos color miel y le sonrió. En ese instante Draco abrió suavemente la blusa de ella. la recostó sobre los almohadones y deslizó sus dedos reverentemente sobre su vientre.
Apoyó los labios sobre la leve redondez que empezaba a entreverse en el cuerpo de ella y murmuró: - “Hola pequeño.” Su voz está tranquila pero su rostro grita su felicidad y su asombro con brillantes ojos atónitos, un leve rubor en su piel y sus labios.
Su mano se unió a la de él sobre el suave vientre de ella, finalmente libres de disfrutar de ese amor, de sentir que un futuro era posible.
Desde ese instante el lugar se volvió algo pequeño como para que pudieran permanecer separados por una distancia mayor a un dedo.Enmarcando el rostro de Hermione entre sus manos, él profundizó su beso.
Hermione observó sus faccioes iluminadas por las llamas. Su pelo color de la luna, cayendo desordenadamente sobre su frente, iluminaba su cabeza como una brillante corona. Deseó grabar en su mente esa imagen. Draco respiraba con dificultad, sus ojos grices estaban oscurecidos por el deseo.Pero sus manos transmitían suavidad, dulzura y más amor del que pensó que podía recibir un día.
Draco estaba fascinado. El cabello de Hermione, totalmente desordenado por sus dedos, brillaba enmarcado por la luz del fuego que estaba a sus espaldas. Sus ojos estaban dilatados y oscuros, sus mejillas sonrojadas, sus labios levemente hinchados y estaba total y absolutamente hermosa. Más hermosa de lo que jamás la había visto.
Draco la miró con algo parecido a la veneración y delineó con suavidad la curva de su hombro, siguiendo el recorrido de su clavícula y ese simple roce hizo que un estremecimiento la recorriera de pies a cabeza y su respiración se hiciera más pesada.
El chispoteo de las llamas iluminó todo en una atmosfera de irrealidad como si estuvieran suspendidos en una burbuja donde era posible olvidarse del resto del mundo.
Las manos de Draco parecían haber adquirido vida propia, dejando estelas de fuego por donde pasaban.
Su voz, enronquecida por la emoción, repitió el nombre de ella como un mantra, arrastrándola a un juego excitante y peligroso del cual no quería escapar...atrapada en una especie de embrujo..ella se abandonó, dejándolo todo en sus manos.
¡Y qué manos...!
Recorrió los bordes de su blusa abriéndola sobre el pecho de ella como un telón. Feliz como un oso glotón que acaba de encontrar la miel...
Ella rozó la tela de su camisa, deslizándola por su espalda con caricias cada vez más audaces... Susurrando algo que los oídos de Draco no llegaron a percibir, pero que otra parte de su anatomía recibió fuerte y claro.
¡Merlín!
Sus besos hablaron por él, recubriéndola como una lluvia de fuego.
Sus labios devoran los de ella, apasionados y salvajes. Su cuerpo vibró bajo ese toque y ella bendijo sus manos, su boca... y su talento.
“¡Oh...!”
Cada palabra a milímetros de su piel la dejó a punto de consumirse en llamas por combustión espontánea.
Sus brazos la rodearon, acariciándola, moviéndose al compás de su cuerpo en perfecta sincronía.
Una salvaje felicidad explotó entonces en el pecho de Draco cuando se derrumbó sobre ella apretándola contra su cuerpo. Acunándo la mujer en sus brazos, y la promesa de vida que crecía dentro de ella.
Continuará...................................
Nota de la autora: esa es la mejor postal de Navidad que podría inventar para ustedes.... espero que hayan disfrutado leyéndola como yo disfruté escribiéndola
Un fuerte abrazo y mis mejores deseos para ustedes
Felice Fiestas
Roma
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roma
Registrado: 14 Nov 2007 Mensajes: 40
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Publicado: Lun Mar 31, 2008 3:28 pm Asunto: |
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Hola Potterch
aquí tienes otro capitulo
Espero que lo disfrutes
Un besote
Roma
CAP 25
Navidad frente a la chimenea
Hermione acogió con alivio la noticia de la mudanza a la vieja casa . El hecho que ellos dos permanecieran en Grinmauld Place como pareja siempre sería un motivo de sufrimiento para el pobre Ron... y eso la incomodaba mucho.
Draco - que seguía siendo en el fondo el mismo muchachito vengativo de siempre – experimentaba un cierto retorcido placer el poder ostentar el amor que ellos dos se profesaban frente a Ron... y lo mismo ocurrió la última noche que pasaron en esa casa.
Al acercarse la noche de Navidad, todos se esmeraron mucho en decorar la casa para la Nochebuena. Por todo el tiempo Draco encontró la manera se sorprenderla en cada esquina de la casa cargando en sus manos enormes ramas de muérdago, correteando trás ella para besarla mostrándose especialmente afectuoso en presencia del pelirrojo.
“¡No tienes remedio!” – dijo ella entornando los ojos, fingiendo frustración.
Draco sonrió diabolicamente.- “¡No! lo tengo toda la culpa es tuya. Esta enfermedad es crónica.” - respondió reclinándose sobre ella.
“¿Enfermedad?”
“Tú eres mi enfermedad crónica.” - respondió él riendo.
Ella hizo un puchero - “¡Vaya! Me dijiste muchas cosas desagradables desde que te conocí, pero compararme con una enfermedad supera a todo lo anterior.” - respondió ella volteando el rostro en fingida indignación para esquivar los labios del rubio.
“Yo supero a cualquiera, mi amor.” - respondió él sonriente –“ pero no es un insulto, sino una verdad.” - concluyó él, besándole el cuello.
“No deberías hacer eso si en verdad quieres aliviarte de esta enfermedad.” - rió ella sintiendo cosquillas.
“¿Quién dijo que quiero hacerlo? Me duele el corazón de vez en cuando, y el resto del cuerpo la pasa mal lejos de ti. . . pero la mayor parte del tiempo estoy en la gloria.” - concluyó mordisqueándole el lobulo de la oreja. – “No sabía lo que significaba estar enamorado. Pensé que era solo sentirse, a salvo, completo. Pensé que era posible amar a alguien y al mismo tiempo recortar un espacio para mi. Pero no, no es así."
Ella simplemente no pudo evitarlo. Él la miró con esa traviesa, abierta sonrisa y levantó la rama de muerdago con un elegante malabar de la varita, una nube de chispas doradas se esparcieron todo alrededor como fuegos artificiales en un parque de diversiones.
Después. Él murmuró, con una voz tan cargada de electricidad que sintió un suabe temblor recorrerle la espalda: - “Ya fue suficiente, mi amor. Ahora mismo vendrás conmigo.”
Aun antes de que ella pudera darse cuenta de lo que pasaba, él la tomó en brazos y la condujo hasta la chimenea, y desapareció con ella en una nube de humo verde.
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Siempre existió una constante en los recuerdos de todas las navidades que Ron transcurrió en su casa o en el castillo de Hogwarts desde que tenía once años. Un perfume suave, una presencia calida que le llenó e corazón y el alma desde mucho antes de que pudiera darse cuenta de que acababa de entrarle en la sangre.
Al acercarse a la habitación de Hermione, Ron sintió como se le encogía el estomago con punzadas de ansiedad y dolor. Ella no se alejaría de todos ellos porque era imposible que algo así sucediera. Eso era todo.
Frente a la puerta de esa habitación, él se detuvo un momento para respirar. Lo hizo con dolor, como si los pulmones hubieran empequeñecido.
Giró el picaporte y entró en la habitación.
La luz que entraba por las cortinas abiertas de par le lastimó los ojos. Parpadeó para enfocar la vista. Tras unos segundos, el mundo empezó a hacerse más nítido. Y el corazón se le paró en seco.
La habitación estaba vacía.
No.
Parpadeó de nuevo. Le pitaron los oidos.
No.
La cama estaba deshecha, despojada de las sabanas y las colchas que hasta la noche anterior decoraban la cama de ella simplemente no estaban ahi.... asi como ninguna de sus pertenencias. Los cajones abiertos, los armarios desolantemente vacíos, sin ningun rastro de su presencia.
No.
Miró a su alrededor y no vio a nadie. De todos sus libros, del cepillo que se encontraba en el tocador tamóco había rastro.
No.
No. No. No. NO.
Acababa de equivocarse de habitación... o de pasillo... o de piso...O de vida. Le temblaron las rodillas.
.........................................................................
Algunos copos de nieve cubrieron dulcemente la antigua cabaña, envolviendo todo con una mágica atmosfera navideña. Las ramas de muerdago parecían brotar de las paredes en cada rincón de la casa. El fuego chispeaba alegremente en la chimenea encendida, iluminando el cuarto con una luz temblorosa y dorada... haciendo que las decoraciones de hielo brillaran como preciosos cristales flotando sin prisa alrededor de un enorme arbol decorado de estrellas.
El piso del inmenso cuarto frente a la chimenea estaba cubierto por una mullida alfombra y algunos enormes cojines. Miles de velas, esparcidas por todo los lugares estratégicos del enorme cuarto, flotaban sobre sus cabezas.
Sobre una baja mesita de madera, se encontraban varias bandejas de comida que desprendían un aroma delicioso.
La miró con una enorme sonrisa estampada en la cara. – “¿Sabes cocinar?”
Ella levantó una ceja, y después, en un fingido tono autoritario, dijo: - “Soy una sabelotodo, mi amor.... los libros de cocina no tienen secretos para mi.... seguir a la letra las recetas no es muy diferente que seguir un libro de pociones... después de todo.” – Contestó ella, riendo.
“Siii, mi amor... eso huele muy bien. Y apuesto que sabe aun mejor.”
“¿Por qué no lo compruebas ¿Tienes hambre?”
En respuesta Draco se tumbó sobre la alfombra con un plato recolmo de fresas apoyado sobre su estómago, recostado contra los almohadones.. con sus pies desnudos tendidos hacía el calor de las llamas. Lentamente, y mirándola a los ojos, Draco levantó un panecillo caliente con los dedos y se lo llevó a la boca, gimiendo.
Después, él tomó la muñeca de ella con una extraña desesperación en los ojos y la jaló contra él. Él tomó una fresa entre los dedos y la sostuvo, muy cerca de su boca. Sus miradas se encontraron y él la retó con los ojos y una gran sonrisa.
“¿Quieres?”
La Hermione sabia y normal tal vez hubiera ignorado la sugestiva invitación... pero ninguno de los dos podía reconocerse a si mismo esa noche, asi que ella tomo su muñeca con la mano derecha, acercó sus labios al bocado que él le ofrecía y comió la frutilla de su mano.
Después Draco concentró nuevamente su mirada sobre la mesa, con una maliciosa sonrisa. Como si hubiera imaginado un momento como ese desde mucho tiempo...Tomó una fresa entre los dedos y la puso entre sus bocas.
Se inclinó otra vez y ella notó como la luz de la llamas jugaba con las simetrías de su rostro
Estaba disfrutando la fresa pero era consumido por el deseo de saborear a Hermione. Mordió otra vez y finalmente succionó lo que quedaba del fruto en su boca. Era la cosa mas increíble que podía haber probado en su vida.
Tomó otro pequeño fruto, saboreando la sorprendente combinación de sabores y texturas. Hermione sabía mucho mejor que qualquier cosa que hubiera probado en toda su vida .
Sus ojos grices se cerraron en una sorprendente muestra de apreciación del sabor, gimiendo quedamente, lentamente... masticando, tragando, ella abrió sus ojos y se dio cuenta que él la miraba, más asombrado todavía.
"Tenías razón, Draco. Es muy rica".
Él se agachó sobre ella y la besó. Sin prisa.... como si tuvieran todo el tiempo del mundo para hacer eso. Ella nunca pensó que sería tan delirantemente apasionado y a la vez, dulce y gentil.
Ella se esforzó de mantener los ojos abiertos. LA expresión de su cara cuando la besaba era algo que la dejaba sin respiración. Él era tan hermoso. El sonido que hacía con su boca hizo que todo el cuarpode ella vibrara trasmitiéndole todo su calor.
Nunca disfrutaron tanto comer en toda su vida como esa noche. Los banquetes no solían ser tan.... interesantes en Hogwarts.
"¿Qué haremos para el Año Nuevo, Hermione?", preguntó él mirándola maliciosamente, esperando que este ritual se convirtiera en una tradición de vacaciones.
Pero las atenciones que él le dedicó no le dieron la oportunidad de contestar a esa pregunta. Esa era otra de las grandes habilidades de Draco. Con sólo envolverla entre sus brazos podía hacerle sentir que nada malo iba a suceder jamás.
De repente, el tono jocoso de la conversación se desvaneció como por arte de magia y las palabras de Draco, dichas en tono bajo y contenido, quedaron como flotando en el aire.
Abrió sus ojos color miel y le sonrió. En ese instante Draco abrió suavemente la blusa de ella. la recostó sobre los almohadones y deslizó sus dedos reverentemente sobre su vientre.
Apoyó los labios sobre la leve redondez que empezaba a entreverse en el cuerpo de ella y murmuró: - “Hola pequeño.” Su voz está tranquila pero su rostro grita su felicidad y su asombro con brillantes ojos atónitos, un leve rubor en su piel y sus labios.
Su mano se unió a la de él sobre el suave vientre de ella, finalmente libres de disfrutar de ese amor, de sentir que un futuro era posible.
Desde ese instante el lugar se volvió algo pequeño como para que pudieran permanecer separados por una distancia mayor a un dedo.Enmarcando el rostro de Hermione entre sus manos, él profundizó su beso.
Hermione observó sus faccioes iluminadas por las llamas. Su pelo color de la luna, cayendo desordenadamente sobre su frente, iluminaba su cabeza como una brillante corona. Deseó grabar en su mente esa imagen. Draco respiraba con dificultad, sus ojos grices estaban oscurecidos por el deseo.Pero sus manos transmitían suavidad, dulzura y más amor del que pensó que podía recibir un día.
Draco estaba fascinado. El cabello de Hermione, totalmente desordenado por sus dedos, brillaba enmarcado por la luz del fuego que estaba a sus espaldas. Sus ojos estaban dilatados y oscuros, sus mejillas sonrojadas, sus labios levemente hinchados y estaba total y absolutamente hermosa. Más hermosa de lo que jamás la había visto.
Draco la miró con algo parecido a la veneración y delineó con suavidad la curva de su hombro, siguiendo el recorrido de su clavícula y ese simple roce hizo que un estremecimiento la recorriera de pies a cabeza y su respiración se hiciera más pesada.
El chispoteo de las llamas iluminó todo en una atmosfera de irrealidad como si estuvieran suspendidos en una burbuja donde era posible olvidarse del resto del mundo.
Las manos de Draco parecían haber adquirido vida propia, dejando estelas de fuego por donde pasaban.
Su voz, enronquecida por la emoción, repitió el nombre de ella como un mantra, arrastrándola a un juego excitante y peligroso del cual no quería escapar...atrapada en una especie de embrujo..ella se abandonó, dejándolo todo en sus manos.
¡Y qué manos...!
Recorrió los bordes de su blusa abriéndola sobre el pecho de ella como un telón. Feliz como un oso glotón que acaba de encontrar la miel...
Ella rozó la tela de su camisa, deslizándola por su espalda con caricias cada vez más audaces... Susurrando algo que los oídos de Draco no llegaron a percibir, pero que otra parte de su anatomía recibió fuerte y claro.
¡Merlín!
Sus besos hablaron por él, recubriéndola como una lluvia de fuego.
Sus labios devoran los de ella, apasionados y salvajes. Su cuerpo vibró bajo ese toque y ella bendijo sus manos, su boca... y su talento.
“¡Oh...!”
Cada palabra a milímetros de su piel la dejó a punto de consumirse en llamas por combustión espontánea.
Sus brazos la rodearon, acariciándola, moviéndose al compás de su cuerpo en perfecta sincronía.
Una salvaje felicidad explotó entonces en el pecho de Draco cuando se derrumbó sobre ella apretándola contra su cuerpo. Acunándo la mujer en sus brazos, y la promesa de vida que crecía dentro de ella.
Continuará...................................
Nota de la autora: esa es la mejor postal de Navidad que podría inventar para ustedes.... espero que hayan disfrutado leyéndola como yo disfruté escribiéndola
Un fuerte abrazo y mis mejores deseos para ustedes
Felice Fiestas
Roma
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potterch

Registrado: 16 Nov 2007 Mensajes: 119 Ubicación: Sala comun de Hufflepuf
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Publicado: Sab Abr 05, 2008 1:09 pm Asunto: |
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ME ENCANTA ME ENCANTA ME ENCANTA!!!
PERO QUE TIERNOS!!!!
NO ES DRACO PERFECTO?
A MI ME PARECE QUE SI...
QUE SUERTUDA HERMIONE!
SIGUELO!!! |
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roma
Registrado: 14 Nov 2007 Mensajes: 40
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Publicado: Jue Abr 10, 2008 2:02 pm Asunto: |
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Holaaaaa,
aquí va otro cachito más del fic
Un besote
Roma
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CAP 26
Numquam Periclum Sine Periclo Vincitur.
El peligro nunca se vence sin peligro.
Hermione se movió inquieta en la cama… desde la noche anterior se quedó dormida con un extraño presentimiento oprimiéndole el pecho. Una terrible amenaza - aun invisible si no en el mundo de sus pesadillas - se hizo tangible esa noche.
Sutil... impalpable como los tentaculos de una piovra invisible.
Ella resbaló lentamente en la inconciencia, imposibilitada a reaccionar, a emerger del profundo abismo en que sus pesadillas acababan de arrastrarla. La voz de Lucius Malfoy se insinuó en su cabeza... baja... escalofriante, sin que ella fuera capaz de entender de donde provenía.
Estaba en su mente... esas palabras retumbaron en el interior de su cerebro, siniestras como una condena a muerte.– “No tienes escapatoria, sangresucia lo que fue mio una vez.... puede volver a serlo.”
Algo frío le rozó el vientre, causándole una sensación de incomodidad. Bajó a mirada y vio la punta de la varita de Lucius recorrerle cruelemente el cuerpo. El bebé se movió como si presintiera el peligro y estuviera tratando de escapar moviendose en sus entrañas. Las manos de ella intentaron moverse para buscar calor y conforto en el cuerpo de Draco al otro lado de la cama.
Pero ella no logró mover un solo músculo. Era como si sus brazos no tuvieran voluntad propia.... como si alguien la estuviera controlando como una marioneta. Fue esa misma fuerza desconocida, la que la impulsó a salir de la cama aun en ropa de dormir, alejandose del calor y la seguridad de las sábanas. Descalza.
La vieja cabaña del tio Alphard estaba totalmente a oscuras, silenciosa. Ella recorrió el pasillo y alcanzó la puerta principal. Algunas pequeñas chispas de fuego – en la chimenea – desprendían débiles lenguas de fuego. La silueta de su vientre, ahora bien visible debajo de la piyama, resaltó dulcemente en la tenue luz que iluminaba el cuarto.
Las manos de ella agarraron firmemente el pómulo de la puerta y esa se abrió. Exponiendo la muchacha al frio aire de la noche. Un viento helado entró entonces en la cabaña, apagando violentamente el fuego en la chimenea. El eco de una risa siniestra resonó entonces en la noche oscura... Un hombre encapuchado salió de las sombras acercandose lentamente a ella. El tenue brillo del cristal que balanceaba en su mano chispeó por un instante y flotó en el aire inmóvil de la noche.... guiando los pasos de la joven mujer para la que fue creado.
Ella desapareció, engullida por la noche oscura.
..............................................
Frío. Una honda sensación de frío se apoderó de sus huesos, como si una fuerza invisible acabara de sacar todo el calor de la habitación. Parpadeó, en la oscuridad, tratando de distinguir la figura de ella entre las sábanas.
El otro lado de la cama estaba vacío. Observó la huella de la cabeza de Hermione sobre la almohada y la acarició con la mano.La tela estaba estaba helada, como si ella se hubiera levantado hace mucho tiempo.
Se levantó, preocupado, abriendo la puerta del baño. – “¿Hermione?”
Observó extrañado los pies de la cama. La pantuflas rosadas estaban en su lugar, ordenadamente alineadas al borde de la alfombra. Ella no amaba caminar descalza por la casa.
Extrañado, salió del cuarto y atravesó el salón en cuatro zancadas para buscarla en la cocina. Una corriente de aire helado lo embistió en pleno, paralizandolo en el medio del salón.
La puerta que daba hacia el exterior estaba abierta de par en par. - “¿Hermione? ¡HERMIONE!” Salió rápidamente al exterior de la casa, como un loco, llamandola a voz en cuello. - “N...no... ¡Merlín! no de nuevo, por favor no.. ¡NO!!!”
El pánico lo paralizó por un instante... Que ella no se encontrara en la casa podía querer decir solo una cosa: alguien debió haber hecho que dejara la casa para alejarla de la protección del Encanto Fidelio.
Y él sentía que ese alguien era su padre.
Salió al exterior apretando convulsivamente la varita y gritó: - “¡VESTIGIUM!”
Las huellas de lo pies de Hermione aparecieron evidentes ante sus ojos. Ella debió haber caminado por varios metros hasta el exerior del jardin, desapareciendo ahi donde empezaba el bosque.
Algo brillaba medio escondido en la hierba. Draco se agachó para recoger esa extraña piedra en el suelo.Al parecer, su padre lo retaba a sumar indicios para invitarlo a seguir su siniestro juego.
El cristál negro era un objeto siniestramente familiar que Draco aprendió a asociar – desde la más tierna edad – con el hechizo de Magia Oscura preferido por su padre.
El Inspicio Mentis.
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Una gran nube de humo verde iluminó violentamente el salón de Grinmauld Place. La silueta de un joven hombre alto y rubio apareció, iluminada por las llamas. Brillantes destellos de luz iluminaron su pelo y su piel brillante como la luna, sus pies desnudos.
Sus ojos brillaron como el mercurio en la oscuridad de la noche, cuando empezó a correr hacía los pisos superiores como alma que lleva el diablo.
Harry abrió los ojos, sobresaltado, escuchado el ruido sordo de esos pasos, cuando las viejas escaleras de madera empezaron a crujir bajo el peso del recien llegado. Harry agarró su varita y gritó: - “!Lumos!” – Justo a tiempo para ver el rubio entrar en el cuarto, ansimante....abriendo violentamente la puerta.
“!E... ELLA!” - Draco tenía el rostro desencajado y el aire de quien acababa de correr por kilometros sin detenerse. Trató de articular algunas palabras, pero con escaso exito. - “No estaba cuando...desperté”
Harry palideció. – “¿Qué le pasó a Hermione?”
Draco sacudió la cabeza. – “Salió de la cabaña en plena noche.... Tengo una idea de como pudo pasar eso... Él la lastimará.”
Harry apretó los puños. – “¿Tu padre?” - Draco asintió. – “¡Se supone que nadie podía entrar en la cabaña.... estaba protegida!”
Draco se pasó histericamente una mano en el pelo y el moreno se dio cuenta que sus dedos temblaban. Tenía los ojos febriles y una expresión de horror esculpida en la cara.... Harry nunca lo vio tan descontrolado.
“Mi padre encontró la manera de obligarla a salir... Llevar acabo algunos hechizos de Mágia Oscura puede requerir muchos ciclos lunares. Él siempre se jactó de ser un maestro en ese tipo de hechizos. Usó el control mental para alejarla de la protección de la casa y se la llevó.” – Draco puso una mano en su túnica y sacó el cristál negro de su bolsillo.
“Esto...” – murmuró él con voz rota. – “Es un indicio que él dejó en el lugar en que desapareció, y estaba destinado a mi. Quiere que lo alcance.”
“¿Que significa?”
“Se está agrietando. Este cristal encierra un objeto personal de la victima, algo que haya permanecido amarrado a su cuerpo, como uno de sus rizos. En este caso actua como una jaula, englobando la verdadera esencia de la victima hasta controlarla por completo. Funciona como un Imperius a distancia, pero es mucho mas definitivo y peligroso.”
Harry corrió hacía la cama de Ron y lo sacudió. El pelirrojo abrió perezosamente un ojo y repentinamente – en la niebla de su sopor, distinguió el perfil del rubio a pocos metros de su cama.
¡Eso fue más que suficiente para que Ron entrara en modalidad Pit Bull! Una fracción de segundo más tarde estaba saltando al cuello de Draco. Los brazos de Harry le agarraron fuertemente las muñecas obligándolo a soltar a su rival. – “¿Qué haces aquí, maldito? ¿Por qué la dejaste sola?”
Draco permaneció inmóvil, la mano derecha acariciando el cristal. Lo miró a la cara y susurró. - “Yo no la dejé en ningun momento... Weasley. Pero eso no fue suficiente para mantenerla lejos del peligro... y no lo será hasta que ese hombre siga rodeando sobre ella como un buitre.”
Ron levantó un ceja. - “¿Te refieres a tu padre?”
Draco lo fulminócon la mirada. - “Uno no elige los parientes, Weasley.
Harry giró la cabeza para mirar a Ron. Le tomó alunis segundos procesar esas palabras, pero cuando lo hizo su rostro se volvió blanco como la cera: estaba en estado de shock.
“Ron...” – lo llamó Harry poniendo su mano sobre el hombro de su amigo –“ ¿Me escuchas?”
Pero él no mostró ninguna reacción. Sus ojos estaban vidriosos. Harry observó que el pelirrojo tenía las manos crispadas sobre los pantalones de su piyama, y temblaba de manera casi imperceptible.
“¡Ron, Ron!” – lo llamó de nuevo
“¿Mmmm?” – Respondió el pelirrojo.
“Escuchaste lo que dijo Draco ¿No es así?”
“Sí . . . ese maldito se la llevó” – Contestó Ron mirando a Harry – “¿No estás pensando que ella está muerta ¿O sí?” – dijo Ron con tono desafiante.
“Nadie dijo eso Ron” – replicó Harry tratando de sonar tranquilo pero sintiendo que su fe se comenzaba a desvanecer poco a poco.
“¡Perfecto, porque ella está bien!” – afirmó Ron con una convicción que asustó a los demás – “¡No le pasó nada!” – gritó hacía Harry como si éste hubiese pronunciado una blasfemia – “¡Ella está bien!” – insistió casi en un rugido.
“Está bien, Ron. Nadie está diciendo lo contrario.” – Harry trató de calmarlo. –“Tenemos que establecer lo que haremos.” - Ron solamente asintió con la cabeza volviendo a su mutismo.
Los minutos que siguieron fueron muy parecidos a la antesala del infierno, aunque para cada uno la experiencia fue marcadamente diferente. Ron se hundió lentamente en una lúgubre depresión. Sin saber cómo enfrentar la desesperante situación ante el anticipado sentimiento de pérdida, simplemente dejó fluir sus angustias en un inconsciente despliegue de irritación que la gente a su alrededor tuvo que sufrir.
Y Draco fue el blanco favorito de su rabia. – “¡Deja de evadir la realidad y comprende de qué se trata este asunto!” – Rugió Ron visiblemente molesto.- “Ya pasamos antes por este tipo de situaciones, y puedo decirte que no se gana nada con negar la verdad! Solo era cuestion de tiempo para que pasara eso... ella pagará por tu culpa!”- dijo el joven con abrupta aspereza. - “Al menos podrías actuar como un hombre y ver la realidad. Acepta que tu unico deber es y salir de aquí a matar al bastardo que tienes por padre!
“¿Y desde cuándo tienes derecho a decirme lo que debo hacer, Weasley?” – preguntó Draco sintiendo que el delgado hilo que contenía su temperamento explosivo acababa de hacerse polvo –“ ¿Me iluminarás con tu sabiduría para saber lo que tengo que sentir? ¿Qué sabes tú de mis sentimientos?” – respondió Draco. La furia ya empezaba a encenderse en sus ojos. “Son mi mujer y mi hijo los que están en peligro... y es MI PADRE el que los quiere muertos ¿tienes un vaga idea de como eso me haga sentir?”
Ron relajó sus puños crispados. Sin hallar las palabras apropiadas que decir, se limitó a abandonar la habitación en silencio. El rubio y el moreno se quedaron callados por un rato, cada uno confundido y sin ánimo.
Harry se desplomó sobre el sofá haciendo descansar sus codos sobre las rodillas y enterrando el rostro entre las manos. En ese instante la puerta se abrió y Sirius apareció en el cuarto, seguido por Narcissa y todos los Weasley
La mujer se acercó a su hijo y lo abrazó con fuerza. Draco escondió la cara en su regazo, demasiado perturbado para hablar. - “Hijo, todo eso debe acabar.”
Él la miró con ojos vacíos, y habló con una voz que ni él pudo reconocer. - “¿Pero como? Lo primero que hice fue usar el pasaje segreto para regresar a ese maldito lugar, pero ella no estaba ahí... la llevó a otra parte y no tengo idea de como alcanzarla.” – Después llevó una mano a su bolsillo y sacó la piedra para enseñarla a su madre. – “Dejó eso tirado en el jardin de la cabaña, y ni un solo indicio para alcanzarlos. No tengo ninguna posibilidad de encontrarla.”
En ese instante se escuchó un pequeño “plop” y una voz estrídula resonó por todo el cuarto. – “Lo que usted dijo no es del todo exacto, joven Draco Malfoy.”
Tdos los presentes giraron la cabeza sorprendidos. Dobby acababa de aparecer en el medio del cuarto. – “Yo se como ayudar a la joven amiga de Harry Potter.”
Se hizo un silencio tan hondo que el tiempo pareció detenerse por un instante. Dobby tragó duramente por algunos segundos, sintiendose al centro de atención de todo el mundo. – “Fui el elfo doméstico de los Malfoy por mucho tiempo y como esclavo – en más de una ocasión – fui obligado a hacer más de un trabajo sucio, incluyendo el tener que sepultar a los cadaveres que él sembró por el camino. El refugio que ustedes conocen no es el único lugar... también existe otro, en las entráñas del bosque que rodea Malfoy Manor.”
Harry lo agarró por los hombros. – “¿Y qué esperas para llevarnos ahi?”
Narcissa lo interrumpió. – “Hijo... no irás a ningun lado. Estás demasiado alterado para actuar con lucidez. En esas condiciones harás que tu padre lo asesine y y no lo permitiré.”
Draco sacudió la cabeza. “Aún asi iré, madre. Soy el único que pueda hacerlo.”
Narcissa esbozó un sonrisa triste. - “Yo ire en tu lugar.”
Draco la miró como si acabaran de brotarle cuernos de la cabeza. – “Tu no puedes....”
Ella lo miró, seria. - “Hijo mio, el hecho de que me haya obstinado a vivir como una ciega por todos esos años jugando a ser la dama del castillo no quiere decir que haya olvidado que soy una bruja. Tu tia Bellatrix nunca pudo ganarme en ningun duelo mágico, y con eso te digo todo.”
“Pero...”
“Nada. Dobby me acompañará.” – Giró la cabeza hacia el aludido y el pequeño elfo sonrió, asintendo con la cabeza. - “Iré de todas formas. Tu padre tendrá que explicarme dos o tres cositas ¡y una de ellas se llama Amanda!”
Dicho eso, ella agarró la pequeña mano del elfo y desparecieron juntos con un plop.
Draco se quedó paralizado por un instante mirando el espacio en el que segundos antes se encontraba su madre, y se desplomó sobre la cama de Harry con la cabeza entre las manos. Totalmente frustrado y en la imposibilidad de seguirlos.
No quedaba más que esperar.
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Dobby y Narcissa se materializaron en la cercanía de las cataratas que marcaban los confines de Malfoy Manor. Ella retrocedió al darse cuenta de que se encontraban a un solo paso de un peligroso barranco. Miró al pequeño elfo, sorprendida. – “¿Por qué aparecimos precisamente aquí?”
El elfo la miró, serio. – “Porque el barranco es la puerta de entrada al refugio que busca, mi señora.”
Ella abrió desmesuradamente los ojos. – “¿Qué cosa?”
“Todo aquel que quiera entrar usando ese pasaje lo logrará solo a pacto de creer firmemente de encontrar la puerta.... como en el caso del andén 9 y ¾. Solo hay que pensar que así será.”
Ella sonrió amargamente. – “Es gracioso ¿no crees?”
“¿Qué cosa, mi señora?”
“Que la única manera para alcanzar un desalmado como mi esposo sea cumplir un gesto de fe.” – Dicho eso, ella se acercó al barranco, cerró los ojos y se dejó caer al vacío.
El pequeño elfo buscó la mano de la mujer mientras ambos caian. En la niebla de su terror, ella se dio cuenta de que Dobby murmuraba un hechizo en un extraño idioma.... hasta que, repentinamente, se dio cuenta que el viento ya no soplaba tan fuerte en sus oidos, que ya no estaban precipitando al vacío.... y que todo, a su alrededor, estaba sumergido en la más absoluta negrura.
Narcissa sacó la varita mágica y una débil luz iluminó un largo y tétrico pasillo de piedra. El elfo movió algunos paso hacia la derecha y ella lo siguió, un paso trás otro en el intento de alcanzar a Dobby, que avanzaba por el pasillo cada vez más rápidamente.
“No hay un segundo que perder, mi señora .Ella está en peligro. La impulsará a matarse si no llegaremos tiempo. Éstá controlando su mente ahora mismo. Ella aun cree que se encuentra a salvo en la cabaña, aun no sabe que su vida corre peligro.”
“¿Como estás tan seguro?”
Dobby la miró con tristeza. - “Ya conozco la procedura, señora. Miss Amanda corrió la misma suerte que la señorita Hermione. Pero entonces nadie corrió a su rescate.”
“¿Por qué no la ayudaste?”
Él la mir´con tristeza - “Intenté hacerlo, mi señora. Yo me encargaba de llevarles comida y cuidarlos mejor que pude... pero un día él patrón se dio cuenta y me ordenó dejar de hacerlo... llamar ayuda, o ayudarlos a escapar de ninguna forma. Un esclavo como yo no puede elegir de que lado luchar... el esclavo se transforma en lo que el patrón desea.”
“Pero ahora pudiste hablar.”
“Como elfo libre, mi señora, se me permite tener una conciencia propia.” – Contestó Dobby, inflando el pecho con orgullo. - “Ahora tenemos que buscarla. No hay tiempo que perder.”
Dobby chasqueó los dedos y lo dos aparecieron en el interior de una especie de caverna. Extrañada, Narcissa miró a su alrededor, tratando de entender el porque el elfo eligió precisamente ese lugar para salir al descubierto. Miró frente a ella, la oscuridad de la noche hacía imposible ver mas allá de un metro de distancia. Un viento helado y amenazador resoplaba entre los árboles.
La punta de la varit de ella iluminó levemente el tétrico lugar en el que se encontraban.
Dobby sabía que la situación era extremadamente grave. El entero lugar era una trampa mortal para la prisionera.
La vio en ese preciso instante, acurrucada contra una roca. Tenía los brazos doblados sobre el pecho y estada meciéndose suavemente, el rostro iluminado en una dulce sonrisa. La jaula que encerraba Hermione no estaba hecha de barrotes, si no de ilusiones creadas por la mente enferma de Lucius. Ya lo vio pasar con Amanda, que fue a su encuentro con la muerte cuando creyó que él la salvaría.
Por nada en el mundo ese hombre debía saber que el elfo se encontraba ahi. La única esperanza que ellos tenían era usar la astucia... sorprenderlo.
Narcissa observó la dulce redondez en el vientre de Hermione, y volvió a pensar en el rostro angustiado de su hijo, en la profunda desesperación que vio en sus ojos antes de deajr ese cuarto. Sintió una descarga de ira crecer dentro de ella. El odio hacia su esposo debía ser la única cosa que la mantenía de pié.
Él se encontreaba ahí, escondido en alguna parte, maniovrando los hilos de esa trampa invisible.
Ven... mosca querida... a mi telaraña.
Ella no permitiría que Lucius involucrara a su hijo en una trampa mortal. – “Lumos maxima” – Rugió. – “¡Sal al descubierto, cobarde!”
Su esposo apareció entonces, saliendo al descubierto. Ella movió algunos pasos, enfrentándolo. - “¿COMO PUDISTE LUCIUS?”
La mirada del hombre era cortante como el acero. - “¡Me traicionaste.... y morirás por eso!”
Ella lo miró con odio. - “¡Yo no fui la que sepultó a su propio hijo en una tumba excavada en las mazmorras de la mansión de familia!”
Los ojos de Lucius se transformaron en dos fisuras. – “¡Y tu lo sacaste de ahi... no debiste interferir!”
Los dos empezaron a caminar en circulo, enfrentándose como dos fieras en una jaula – “¿Querias que lo dejara morir en ese hueco infernal como una rata?”
“¡QUERIA QUE APRENDIERA A OBEDECERME!” – Expectó el hombre.
“¿Transformándolo en un demente incapaz de pensar?”
Lucius movió las manos en un gesto de impaciencia. - “ES PELIGROSO QUE UN MUCHACHO EMPIECE A PENSAR POR SU CUENTA Tu lo TRANSFORMASTE EN UN DEBIL... LOS MALFOY NO SON DEBILES Y NO SE MEZCLAN CON SANGRESUCIAS!”
Narcissa lo miró, acercandos. - ¿Estás seguro... esposo mio? ya no te acuerdas de Amanda? ¡No te dio tanto asco saber que era una impura por todo el tiempo en que la tuviste en tu poder. Acabaste con ella y con el hijo que tu mismo generaste con esa violencia. No permitiré que acabes con la vida de...”
“¿....otro bastardo sangresucia?” – Subrayó él.
Ella levantó una ceja y siseó. - “¡Cual es el problema! ¡apuesto a que qualquier impuro sería un mejor regalo para la humanidad que un bastardo sangrelimpia como tu!”
Lucius sonrió cruelmente. - “Dudo que tendrás la oportunidad de vivir para descubrirlo. ¡CRUCIO!”
Ella sintió un dolor lancinánte explotarle en el pecho y se dobló sobre si misma por el dolor. Lucius la miró, sonriendo cruelmente. Sin aliento, con la visión ofuscada por el dolor, buscó el pequeño elfo con la mirada y se dio cuenta de que acababa de aparecerse a lado de la castaña, abrazandola como un pequeño ángel protector, desapareciendo con ella justo en el instante en que su esposo levantaba otra vez la varíta contra ella.
“¡Sectusempra!”
Narcissa cerró los ojos, rehusandose a aceptar que la última cosa que sus ojos verían antes de morir sería la mirada de odio de su esposo... suplicó a un Dios en el que no creía que su hijo la perdonara por dejarlo solo.
Después sintió una extraña sensación embargarla, como si su cuerpo estuviera flotando muy.... muy lejos de ese lugar de dolor y muerte.
Después, todo fue oscuridad.
Continuará........................................
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potterch

Registrado: 16 Nov 2007 Mensajes: 119 Ubicación: Sala comun de Hufflepuf
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Publicado: Vie Abr 11, 2008 12:48 am Asunto: |
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NARCISSA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
MURIO........
Q TRISTE!!! |
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roma
Registrado: 14 Nov 2007 Mensajes: 40
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Publicado: Jue Abr 17, 2008 2:22 am Asunto: |
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HOla,
aquí va la continuación del fic ... para que finalmente sepan lo que pasó con Cissa
Comenten... critiquen.... espero señales de humo
Un besote
Roma
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CAP 27
Omnia Vincit Amor
El Amor lo Puede Todo
Draco vio el bulto vacilante que avanzaba medio a los tumbos por el oscuro pasillo de Grinmauld Place. Draco se acercó tratando de ver quién era, cuando vio que esee bulto de forma indefinida caía en el suelo y trataba en vano de levantarse. La voz que escuchó en ese instante le heló la sangre mucho más de lo que toda la nieve del mundo.
“Ayu... denos.”
Por una fracción de segundo se preguntó si el cansancio no le estaría jugando una mala pasada, pero reaccionando, corrió hasta Dobby, que hacía notables esfuerzos para sostener los cuerpos de dos mujeres en estado de inconciencia- ¿Madre ¿Hermione? ¡Por Merlín!
Dobby depositó los dos cuerpos en el piso con toda la delicadeza de la que fue capaz y lo miró, apenado.- “Las dos están muy mal... lo siento, joven Malfoy. No actué con suficiente rapidez.”
Solo en ese instante Draco se percató de la palidez el el rostro de Hermione, y de la sangre que empapaba el cuerpo de su madre- “¡Demonios! Dobby ¡corre a llamar a los demás!”
Dobby desapareció con un chasquido y Draco se arrodilló a lado de las dos mujeres de su vida, sintiendo que el pánico lo invadía. Sintió una irracional oleada de rencor hacía su madre. - “¿como se le ocurrió asumir ese riesgo? Exponerse de esa manera fue una verdadera locura.”
“Su madre fue muy valiente, joven Draco. No dijo ni una sola palabra cuando su padre la hirió de muerte y la abandonó ahi para dejarla morir.”
“Hace mucho tiempo que él dejó de ser mi padre, Dobby.” – Murmuró, con una voz que ni él mismo reconoció. Después presionó sus manos temblorosas sobre una profunda herida en el pecho de su madre, tratando de detener el sangrado, rezándo ni él sabía a quien para que la ayuda llegara pronto.
Siempre extremista en todas sus emociones, Draco no era capaz de sentir nada a medias.
Normalmente podía soportar la desgastante constumbre de vivir tan apasionadamente, pero experimentar tantas sensaciones contastantes en las últimas horas lo llevó casi al límite de su resistencia emocional.
No se sintió capaz de administrar todas esas emociones juntas.
Severus Snape apareció ahí como un remolino; evaluó la gravedad de las heridas y sacó de una enorme maleta de cuero una infinidad de potes y botellas, seguramente sacadas de sus escoltas personales en Hogwarts. Actuó rapidamente para sanar las heridas de la mujer, tal como un día lo hizo con Draco. Gracias a sus cuidados Narcissa se recuperó en los dias siguientes, sin aparentes consecuencias para su salud.
Pero Hermione no fue tan afortunada.
Snape lo miró. – “Solo podemos esperar a que ella reaccione ya que en su estado sería arriesgado darle alguna poción.” - Draco asintió con la cabeza como aturdido, sintiendo que el piso se desvanecía bajo sus pies tragándoselo por completo. El peso de su angustia se hacía cada vez más doloroso.
La piedra estaba cada vez más agrietada y Draco supo, con desgarradora certeza que nada podría hacer para evitar la muerte de Hermione, a menos que lograra encontrar un contrahechizo que detuviera el proceso.
El rostro de ella estaba muy pálido y sus labios lucían levemente azulados, como si su vida colgara de un hilo invisible. Draco la transportó hacía su cuarto depositándola en la cama con infinita ternura. Acarició su vientre y se sintió desposeido al darse cuenta de que ese gesto de ternura – tal vez – no la despertaría nunca más.
Una hora más tarde Harry y Ron tocaron a la puerta, cargando una cantidad de gruesos libros que Ginny y los gemelos tomaron en la bibliotece de Hogwarts.
Lo único que se escuchó en la habitación fue el sonido de sus propias respiraciones, y el crujido de las viejas páginas amarrillentas de los antiguis libros. Buscaron desesperadamente una solución, sabiendo que con cada error cometido, con cada segundo perdido ella se acercaba más a la muerte. Contra un conjuro de Magia Negra como ese, al parecer, nadie pudo encontrar una cura.
Draco se quedó por horas observando ese objeto maldito... preguntándose como salvarla. Ese no podía ser el fin... Debía existir algo que pudiera vencer los poderes oscuros que la aprisionaban.
El cristal yacía en una teca en el dormitorio de los dos. Aislado por muchos hechizos de protección que Draco conjuró personalmente. Hermione se veía cada vez más frágil y lejana a medida que la superficie del cristal se agrietaba.
Él vivió recluido en ese dormitorio... obsesionado | |