Narcisa Snape (Cissy)

Registrado: 07 Sep 2006 Mensajes: 168 Ubicación: Mortifaga
 
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Publicado: Vie Ago 17, 2007 10:42 pm Asunto: |
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Bueno, aquí traigo otro lemmon
Este... cambia de guión respecto a los anteriores, en esta, es tipo: alumna/profesor xDD
Que conste que no soy viciada de est, pero de vez en cuando no hace mal escribir hot
No me tomen por guarrilla XD
En fin, espero que os guste
¿QUE HACES AQUÍ?
Estaba sentada a los pies de la cama de Severus.
No se había movido a penas un milímetro de dónde se había quedado, sumida en lo más hondo de sus pensamientos.
Quería a Severus con todas las fibras de su ser. Lo necesitaba, sentir sus manos acariciando su piel, sus labios rozándose. Sabía que cuando había aceptado ir a dar clases particulares nocturnas con él, eso pasaría. Y… ¿para que esperar si anhelas algo con todo tu ser? ¿Para qué negarle al cuerpo lo que el alma pide a gritos?
Lentamente, pero con seguridad en si misma, se levantó y entró en el baño.
Mientras se quitaba la túnica, no dejaba de pensar en Ana, su querida alumna de solamente 17 años. Extrañamente, sabía que aquella noche surgiría lo que tanto tiempo llevaba esperando; pero… no se creía capaz. Sentía miedo irracional de hacerle daño, y no sabía si sería capaz de dominar el intenso instinto de tenerla, después de todo, solo era una niña. Pero comprendió que su amor era más fuerte que cualquier cosa. Intentó no imaginarse el tacto de la piel de su espalda, mientras el agua caliente corría por su cuerpo, envolviéndolo en vapor.
De pronto, notó una presencia detrás de él, y se le encogió el estómago, mientras de daba la vuelta.
Y entonces la vio. Y creyó ver un ángel bajado del cielo.
Envuelta en vapor, con el agua cayendo sobre ella, el pelo mojado, y sus hermosos ojos marrones brillando con intensidad.
-Srta. Rickman… ¿Qué hace aquí?-preguntó suspirando. La pregunta le resultó estúpida; pero agradeció poder pronunciar algo. Era realmente hermosa. La miró durante un instante de arriba abajo.
Su piel parecía tejida con pura nieve, sus hombros delicados y frágiles, bajó la vista por su pecho, perdiéndose en aquel paraíso, desconocido para él. Su abdomen suave, y su ombligo pequeño y redondo. Su vista siguió más allá de sus caderas, perdiéndose entre el infinito vapor que los envolvía. Sus piernas largas y torneadas.
Ana también se había permitido un pequeño recorrido visual, y todo lo que vio la dejó agradada. Aquellos pétreos músculos que la invitaban a perderse entre ellos. Su abdomen, plano y formado y… un escalofrío la recorrió al darse cuenta de que Severus estaba… bien dotado…
Lo tomó de la barbilla y lo obligó a mirarla a los ojos.
Se perdieron en los ojos del otro, mientras las manos de Severus se dirigieron suavemente a las caderas de Ana, y la chica, lentamente se acercó a él, pasándole los brazos por los hombros, acercándose a él tanto como le fue posible.
Sus senos se aplastaron suavemente contra su torso desnudo, y Severus inspiró con fuerza; mientras Ana notaba como algo se le clavaba en el vientre.
-Ana…
-¿Si…?
-Eres preciosa-le susurró antes de buscar sus labios, con suavidad.
Por fin, despues de tantp timepo, se encontraron, con una dulzura indescriptible, y se acariciaron lentamente mientras sus labios seguían unidos.
Las manos de Severus bajaron suavemente de las caderas de Ana, y ella bajó sus manos, recorriendo los pectorales de él, acariciando su abdomen, pasando a sus costados, y recorriendo su formada espalda, suspirando en medio del beso.
Severus se limitó, a con cuidado, arrinconarla contra la pared de la ducha, mientras el agua resbalaba sobre sus cuerpos.
Sus labios abandonaron los de Ana, para bajar por su cuello húmedo.
Ana gimió entrecortadamente y le apretó la espalda, acercándolo más a ella.
Una mano de Severus abandonó el trasero de Ana, y avanzó lentamente por su cintura, hasta llegar a su abdomen. Una vez allí, subió, acariciando su cuerpo con manos resbaladizas, haciendo que Ana volviese a gemir entrecortadamente.
Se separaron levemente y se miraron a los ojos.
Aquellos labios hinchados, los ojos entrecerrados y el pelo sobre la cara, hicieron que los sentidos de Severus se nublasen por completo.
-Severus…
-Dime…
-Que…-lo miró a los ojos-Estás buenísimo-murmuró sonriendo.
Su profesor le devolvió la sonrisa.
-Pues soy todo tuyo-le dijo al oído con voz ronca.
La espalda de Ana se erizó por completo, mientras que Severus subía una mano traviesa por su abdomen. Los ojos de la chica se cerraron mientras los labios de Severus bajaban por su cuello, y sus manos por sus caderas, para acercarse, cada vez más peligrosamente a su intimidad, a la que se acercó con un dedo, en un tímido roce superficial, que hizo que la chica soltase un respingo y se aferrase a él. Repentinamente tensa.
-No te haré daño-le susurró mientras le daba dulces besos en la comisura de los labios, intentando relajarla.
-Ya lo sé-musitó ella dejando que su cercanía y el agua caliente se entremezclasen con su excitación, e intentó ahogar el gemido que se escapó de su garganta cuando el dedo de Severus se deslizó suavemente por su intimidad, apartando suavemente los labios para acariciarla en las zonas más sensibles, haciendo que le fallasen las piernas y que Severus tuviese que sostenerla contra la pared.
Aquel roce provocaba que todo su cuerpo se erizase bajo el agua, que su vientre fuese recorrido por miles de chispas de placer, que de pronto sintiese una humedad que nada tenía que ver con el agua que los rodeaba.
Los labios de Severus se dirigieron a su oreja derecha, y la acarició suavemente, con la punta de la lengua, haciendo que ella se estremeciese, mientras introducía en ella un dedo, vacilante, temeroso de hacerle daño, pero provocando que ella cerrase los ojos y apoyase la cabeza contra la húmeda pared.
-Ana… ¿estás bien?
Ella asintió con la cabeza, sin abrir los ojos, y notó como su profesor le cubría el rostro de pequeños y tiernos besos, mientras empezaba a, muy suavemente, mover su dedo, haciendo que Ana contuviese la respiración agitada, que luchase por respirar, por luchar contra la nueva ola de placer, procedente del dedo de Severus acariciándola, de sus labios recorriendo su oreja, su otra mano acariciando su espalda. Un placer que le impedía respirar, la obligaba a gritar, agónicos suspiros de placer, que en vano lograba contener, y que le resultó imposible cuando otro dedo de Severus entró en ella, y notó su dedo pulgar acariciándola en el clítoris.
No pudo evitarlo, necesitaba gritar, o se ahogaría. Suspiros cada vez más violentos escapaban de su garganta, mientras notaba como se empezaba a hinchar; de pronto, como un terremoto, notó que explotaba, que su cuerpo se contraía en torno a los dedos de Severus, que salieron de su interior y la abrazó.
Ana escondió la cabeza en su hombro, respirando con dificultad.
-Ana, mi vida… nos saldrán escamas si seguimos aquí.
Ella asintió con una sonrisa.
-Severus, cariño… me temo que… no puedo caminar-susurró.
-¿Te he hecho daño?-preguntó alarmado.
Ana esbozó una pícara sonrisa.
-Si eso es daño… adoro el dolor-se acercó a sus labios.-Me siento sin fuerza en las piernas-musitó antes de besarlo.
Severus asintió, y sus manos bajaron hasta los muslos de la chica, donde, tras ejercer una leve presión, los subió hasta su cintura., dejando que su intimidad rozase con la de Ana, que no pudo reprimir un suspiro cargado de matices placenteros.
Se acercó al mueble y tomó una toalla, con la que los envolvió a ambos, dejando a Ana de pie, firmemente apretada contra él, dentro de la toalla.
Los tiernos besos que intercambiaban, no hacían nada más que aumentar la excitación de Severus, que parecía en la gloria con aquellos besos.
Cuando estuvieron lo suficientemente secos, Severus tomó a Ana en brazos y la llevó hasta su cama, dándole dulces besos en la mejilla, para depositarla con suavidad sobre la colcha blanca y arrodillarse a su lado, acorralándola con ambos brazos en cada uno de sus costados.
De pronto las cosas parecían más serias. Sabían que pronto llegarían a un punto en el que no habría marcha atrás. En el que su amor se sellaría con más de lo mismo.
Severus miró a Ana a los ojos, y vio en ellos un tinte de miedo, tan imperceptible que casi no se notaba.
Pero no era miedo a lo que estaba a punto de pasar. Era miedo a un dolor que confiaba no se produjese.
-Ana-la voz de Severus se había tornado ronca.-Si de pronto quieres parar… dímelo cuanto antes… antes de que no sea capaz de detenerme.
-Severus… pase lo que pasé-lo tomó de las mejillas y lo miró a los ojos-No quiero que te detengas-dijo.
Severus asintió en silencio. Se había quedado sin palabras, y la besó, con dulzura, mientras se inclinaba sobre ella, lleno de anhelo y pasión contenida.
Sus besos bajaron por su barbilla lentamente, mientras sus manos recorrían su blanco torso; pero Ana no lograba estarse quieta, y dejaba que sus manos volasen por la espalda de Severus, arrancando suaves gemidos de su garganta.
Los labios de Severus siguieron bajando, hasta sus pechos, haciendo que Ana suspirase.
Empezó por el derecho, besándolo con suavidad, en pequeños círculos, cada vez más reducidos, hasta que llegó al pezón, pequeño y rosado, el cual, bajo el aliento de Severus, se estremeció por completo, al igual que el resto del cuerpo de Ana.
A duras penas pudo contener un gemido cuando Severus lo acarició suavemente con la lengua.
Las manos del profesor siguieron su recorrido, llegando a las caderas de Ana, que adivinando sus intenciones se sentó en la cama y lo miró con determinación.
-¿Quieres parar?-preguntó. No había decepción en su voz, sólo ternura.
Ana negó lentamente con la cabeza y sonrió.
-Quiero que te sientes un momento.
Severus obedeció, y Ana se puso de rodillas en la cama, mirándolo con una sonrisa.
Le acarició una mejilla con ternura, dejando que sus blancos y cálidos dedos resbalasen por el cuello de Severus, trazasen una curva en su pecho y siguiesen descendiendo por su abdomen, haciendo que su expresión de sorpresa aumentase; mientras que la sonrisa de Ana se ensanchaba.
De pronto, la delicada mano de Ana se posó sobre su miembro erecto y Severus entero se estremeció.
La chica alzó una ceja mirando a su profesor, que la observaba con expresión embobada.
Comenzó a mover la mano, a un ritmo lento e inseguro, que provocó que Severus contuviese la respiración.
La mano de Ana aumentó la presión y el ritmo, cada vez más, mientras que Severus cerraba los ojos.
El chico permanecía con los ojos cerrados, respirando entrecortadamente, mientras que Ana se inclinaba lentamente, sin perderse detalle de Severus.
Acercó su boca al miembro del chico y le pasó la lengua por la punta.
Severus ahogó un gemido.
La chica siguió moviendo su mano, mientras se introducía la punta en la boca, succionando con cuidado de no hacerle daño; provocando que Severus abriese los ojos y la mirase anonadado.
-Ana… Ana… por favor… para… por favor…
Ana alzó una ceja y miró a Severus a los ojos, sin cejar en su labor. El moreno se estremeció notablemente cuando Ana lo miró a los ojos.
Suavemente, tomó a Ana de la barbilla y la obligó a apartarse de su intimidad, tomándola de la mano y poniéndose de rodillas delante de ella.
La sentó sobre sus piernas, mientras la acariciaba lentamente en su intimidad, haciendo que se estremeciese.
-Ana… princesa… sabes que ahora… ya no hay marcha atrás-le dijo en un susurro.
-Pues adelante-dijo ella con una sonrisa.
Severus tragó saliva y se inclinó lentamente sobre ella, dejándola suavemente acostada en la cama.
Besos tiernos en esta ocasión. Mientras sus manos bajaban una vez más de sus caderas a sus muslos.
En una suave caricia le indicó que abriese la pierna.
La otra la abrió por instinto.
Severus se inclinó sobre ella y apoyó los codos a ambos lados de la cabeza de Ana.
Le acarició la mejilla dulcemente, mientras le apartaba el cabello del rostro.
-Any… –susurró mientras sus intimidades se rozaban.
-Dime-contuvo a duras penas un gemido. Adoraba que pronunciase su apodo de aquella forma.
-¿Sabes que te quiero?-preguntó mientras sus sexos se rozaban más profundamente.
-Mucho-suspiró ella.
De pronto Severus detuvo el roce de su cuerpo contra Ana y la miró a los ojos, como pidiéndole permiso para empezar.
-Severus-de pronto la voz de Ana parecía más ahogada y suave que antes.-No me hagas daño, por favor…
Severus tragó saliva.
-No, mi niña, no lo haré.
Suavemente, con los codos a cada lado de Ana, mirándola a los ojos, le dio un suave beso en la nariz.
Le dio un suave beso en los labios y siguió, por sus comisuras, haciendo que Ana suspirase su nombre y se rozase contra él.
Como si esa fuese la señal que había estado esperando, se hizo dueño de sus labios, con ternura, mientras que su erección entraba en el cuerpo de Ana, con cuidado reverencial. Con una suavidad inexorable, mientras sus labios luchaban por dejarse respirar, se halló por completo dentro de ella; quien de pronto rompió el beso y escondió el rostro en el cuello de Severus.
-¿Estás bien, Any?-preguntó con la voz ronca.
Notó como le daba un suave beso en una clavícula, como volvía la cabeza y lo miraba a los ojos, mientras le pasaba las manos por la espalda.
-Mejor que nunca-le aseguró en un susurro.
La miró fijamente a los ojos, y ella sonrió.
Apartándole un mechón rubio que le caía sobre la frente, la embistió con suavidad.
Ana cerró los ojos, conteniendo un suspiro.
El hombre la embistió nuevamente, con un poco más de fuerza, y ella creyó que se partiría por la mitad de placer.
-Severus… más rápido…-jadeó en su oído.
El chico obedeció, mientras Ana le clavaba los dedos en la musculosa espalda.
Los labios de Severus recorrían su cuello, su hombro, su clavícula…
De vez en cuando, susurros ahogados se escapaban de sus labios, haciendo que Ana se excitase más.
-Severus… oh, Severus… no… no pares-jadeó.
A cada veloz y brusca embestida Ana se contraía con fuerza, mientras luchaba por respirar ya no le preocupaba tener conciencia de sí misma, sólo deseaba que llegar al cielo con Severus, llegar al cenit de aquel placer que se adueñaba de su cuerpo.
Severus no tenía ya fuerzas para sostenerse, por lo que se dejó caer sobre Ana, que lo abrazó con fuerza, arañándolo suavemente en la espalda cuando necesitaba más fuerza o velocidad.
No pudo aguantar más aquel placer que nuevamente la obligaba a gritar si no quería ahogarse.
-AAAH, Severus… no pares… por favor…
Severus por toda respuesta le dio un beso en la frente, mientras sus manos volaban por el torso de Ana, haciendo que se estremeciese entre gritos de placer.
-Severus… no… no…
De repente notó como se contraía con más fuerza de la que era normal y se sentía invadida por cientos de chispazos de placer. Mientras su cuerpo vibraba en torno al de Severus.
El profesor sentía como el placer se escapaba de su cuerpo, viajaba a todas y cada una de las células de su ser y con un ronco gruñido, lo dejaba exhausto sobre Ana.
La chica notaba como su profesor intentaba recuperar la respiración, con el rostro oculto en su cuello; dándole de vez en cuando tiernos besos en la delicada piel de la garganta.
Mientras los dedos de Ana lo acariciaban con suavidad, Severus intentó despejarse, diciéndose a sí mismo que no podía aplastar a Ana eternamente; por lo que con suavidad, salió de ella y se tendió a su lado.
La chica abrió los ojos lentamente y miró a Severus, que tenía el rostro relajado y sonriente.
De pronto fue consciente de que ella exhibía una sonrisa similar, y emitió un suave suspiro.
Debido a ello, Severus abrió los ojos y la miró.
-Mi niña… pensé que te habías dormido-le susurró rodeándole la cintura con el brazo y atrayéndola hacia él con ternura.
Con dificultad, se sentó en la cama y apartó las mantas, para luego mirar a Ana con ternura en la mirada.
Ella, con una sonrisa, se escurrió bajo las mantas y se recostó contra el pecho de Severus, suspirando.
-Severus… ¿sabes algo?
El la miró interrogante.
-Me arrepiento de no haberlo hecho antes-musitó.
Severus sonrió con ternura.
-No podíamos, no teníamos excusa para estar a solas. No estábamos preparados… además, yo creo que la espera valió la pena-susurró.
Ana esbozó una sonrisa.
-Lo sé.
-Buenas noches, princesa.
-Buenas noches, profesor…
Dejenme opiniones, porfa!!!
y que conste,k no soy una depravadita!!!
besos, Os kiero!
Narcisa Snape
(Cissy) |
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Narcisa Snape (Cissy)

Registrado: 07 Sep 2006 Mensajes: 168 Ubicación: Mortifaga
 
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Publicado: Lun Nov 26, 2007 1:19 pm Asunto: |
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Hola mis queridas depravadillas, jiji, he vuelo con un nuevo one-shot para vosotras, pero como bien se, queen nuestra querida web, no a todas os gusta Sevy, esta vez vamos a cambiar al Draco/Hermione ^^
fans de esta pareja, espero que os guste.
Por favor, dejar vuestras opiniones
Deseos Ocultos
Es tan extraño... este sentimiento, es demasiado extraño viniendo de mi... aunque lo que mas me perturba es que sea por ti, que tú lo provoques. Llevo viajando a tu lado mucho tiempo, aun así no es natural que sienta algún tipo de aprecio por ti y sin embargo... lo que siento por ti es mas que eso. Mucho mas. Y no puedo decírtelo, ¿por qué? Es demasiado extraño, aun para lo extraña que eres tú.
Te veo, te escucho... en ocasiones incluso llego a rozar tu piel... cada movimiento que haces provoca que mi cuerpo reaccione... ¿Puedes creer eso? !Draco Malfoy deseando a una Sangre Sucia! Y TÚ, tú pequeña niña eres la que provoca que cada día me sienta mas humano de lo que jamás he sido.
Desde hace un tiempo que por tu culpa estoy alimentándome con mis propios sentimientos, con mi propia envidia, mi odio, mis deseos... quiero que seas mía. Pero no puedo acercarme a ti, no mas de lo que ya estoy. No puedo por mi Señor, todos tus estupidos amigos me disteis la oportunidad aquella noche en la Torre; la noche en que Snape mató al viejo Dambledore, el muy estupido quiso confiar en mi, y ahora me habeis dado la oportinidad de ser uno mas de vosotros, ahora soy un miembro de la Orden del Fenix, pero no os dais cuenta de que soy un Malfoy, y seguiré al Señor Oscuro hasta el final, pero demomento, solo quiere que informe de todos los pasos que dais.
Pero no solo no puedo hacercarme a ti por el, no puedo por tu estúpido guardián, tu maldita comadreja. Como deseo que desaparezca de una vez... pero no puedo ser yo quien lo aparte así de tu lado, no me perdonarías, no me dejarías mostrarte en lo que me has convertido... pobre y patético... dispuesto a hacer lo que sea por estar a tu lado...
Tengo el valor, la fuerza me sobra... solo me falta encontrar el momento y la forma adecuada y créeme que serás mía. Comenzaré con tu pelirrojo para la cena y luego... tú serás mi postre, primero... te haré mía... aunque no quieras, y si ofreces resistencia, tanto mejor para mi. Después, después devoraré tu alma, poco a poco, saboreando cada fragmento de ella, hasta que quedes vacía y entonces, tomarte nuevamente.
Pensándolo bien, sigo siendo un Sangre Limpia, un mortífago, uno de los mas crueles si me permites decirlo. Aun cuando éste deseo me está comiendo por dentro, aun cuando no logro entender estos sentimientos hacia ti... con todo, sigo pensando en destruirte.
Al fin y al cabo es el destino de todo mortífago, destruir aquellas cosas hermosas, destrozar las esperanzas de los impuros... ¿por qué habría de ser diferente?
Por eso mi querida castaña, acabaré con todo lo que has conseguido; te quitaré todo y te convertiré en lo que mas desprecias… en mi esclava.
Una vez mas se me ha encomendado la misión de seguirte de cerca, a ti y a toda la Orden, vigilar que los objetivos del Señor Oscuro se cumplan. Una vez mas tengo la oportunidad de acompañarte en tus viajes, de observarte de cerca, disfrutar de tu compañía... solo hay algo que me molesta... lo siento por ti Weasley, pero tu presencia me incomoda cada día mas. Ya casi no puedo esperar para deshacerme de ti y quizás aproveche esta oportunidad para hacerlo...
Seria muy fácil para mi aguardar hasta que vuetros enemigos os ataquen, interceptar a uno de ellos y darle la orden de matarlo, si llega a fallar al menos creará la distracción suficiente para que yo, desde la sombras, termine el trabajo. Estarías tan preocupada por él, que te descuidarías, ni siquiera te darías cuenta que otro mortífago te acecha por la espalda. Entonces, entraría yo. Te salvaría de una muerte segura, mas aun seguirías llorando sobre el cuerpo sin vida de ese pobretón. Me acercaría a ti con la mejor expresión de tristeza que jamás hayas visto, pondría mi mano en tu hombro para consolarte, seguramente ni siquiera lo notarias, nos quedaríamos así unos cuantos minutos, eternos para ambos. Yo queriendo dejar de una vez ese lugar, tu queriendo permanecer ahí para siempre.
El atardecer llegaría lentamente, sin darte cuenta te dormirás sobre el cuerpo de tu amado. Entonces me tomaré la molestia de darle sepultura. Mas tarde te tomaré en mis brazos y te llevaré de vuelta a Grimmoul Place, te dejaré en una camade las muchas habitaciones de la casa, asegurandome de que la puerta queda bien cerrada, y el hechizo de insonorización esta puesto; despertaras unas horas después sin estar muy segura de que ha pasado, me preguntaras por él y te contestaré de la forma mas tierna y directa que está muerto, que ya no volverá. Tus ojos volverán a llenarse de lagrimas y me pedirás que salga de la habitación. Sin embargo, no lo haré.
Me sentaré junto a ti, acariciaré tu rostro con ternura y sentirás la necesidad de esconder tu rostro en mi pecho, sentir la calidez de un cuerpo anhelando el del pelirrojo... Me mostraré sorprendido al mismo tiempo que corresponderé tu abrazo. “Has caído”. Será lo único en lo que pueda pensar.
Anhelo poder sentir tu dolor, hacerlo parte de mi, fortalecerme con el. Ahora te deseo aun mas... intensifico mi abrazo sorprendiéndote, te obligo a alzar tu rostro, te ves tan hermosa... tu angustia te hace hermosa... totalmente apetecible... no puedo resistirlo mas y dejándome llevar por el momento, te beso.
Tu respuesta es como yo esperaba, intentas soltarte a toda costa, pero no tienes tu varita, estás débil, cansada y angustiada. No eres rival para mi, nunca lo has sido. Forcejeas con todas tus fuerzas, mas solamente haces que mi excitación aumente.
Me basta sólo una mano para sujetar tus delgados brazos. Tus gritos son apaciguados por mi boca que aun permanece sobre la tuya. Con mi mano libre, desgarraré tu ropa, deseo sentir tu suave y cálida piel, llenarme la vista con ella...
Tu mirada se llenará de terror, sabes lo que pasará, sabes que es lo que querías que pasara con Weasley, pero que ya no podrá ser. Te aterra que sea yo el primero que posea tu cuerpo, tanto así que ya ni siquiera podrás gritar. Mi querida niña, te quedaras petrificada y entonces podré moverme libremente por tu cuerpo, hacer lo que desee con el, porque me pertenecerá desde ese momento y para siempre...
Una explosión me trae de vuelta a la realidad, recuerdo los pensamientos que he tenido hace solo unos segundos... deseo que sean verdad, cada uno de ellos... sin embargo, mis ordenes en esta ocasión son muy especificas, debeis seguir vivos y a salvo. Mala suerte para mi esta vez, pero habrá otras, muchas otras... algún día mis deseos se cumplirán. Por ahora no me queda mas que observarte de cerca y esperar mi tan anhelada oportunidad.
Os ha gustado
Espero que si, jeje
un beso para todas, depravadillas
a postear todas!! |
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