| Ver tema anterior :: Ver tema siguiente |
| Autor |
Mensaje |
Mademoiselle L. Malfoy

Registrado: 07 Jun 2008 Mensajes: 18 Ubicación: Sala Común de Slytherin.  
|
Publicado: Dom Jun 22, 2008 5:39 pm Asunto: |
|
|
quee buenaa historiaa!!
D:
esperoo le siguaas prontooo!!
:D:D:D
n_n
cuidateee*
*Besos*
_________________ "Es evidente que hay en él, o en mi, o en ambos a la vez, alguna imposibilidad, algún prejuicio que nos estropea el amor." ;;* Malfoy ;;*
|
|
| Volver arriba |
|
roma
Registrado: 14 Nov 2007 Mensajes: 44
  
|
Publicado: Lun Jun 23, 2008 2:03 am Asunto: |
|
|
Hola chicas,
cuanto tiempo que no actualizo... Mademoiselle L. Malfoy: gracias por asomarte a leer y comentar, me encanta tener otra lectora más
Para festejar... aquí va el capitulo 30. Espero que lo disfruten y sobre todo que comenten
Un abrazo
Roma
CAP 30
Omnia Corrumptur in Tempore
Todo se consume con el tiempo
Desde la mañana, Draco merodeó por la antigua mansión como si estuviese en otro mundo, sus movimientos eran automáticos, sus ojos ensombrecidos estaban surcados por profundas ojeras. Era una clase de inconfesable vacío, un callado horror dentro del alma.
La noche fue larga y dramática. No existía un anestético que ahogara el dolor... vivir como si estuviera constantemente anestetizado ERA el dolor. Draco vivió esas interminables, agonizantes horas sintiendo como ese horrible vacío lo carcomía por dentro.... como un progresivo e inexorable alejarse de si mismos.
Esa vez, después del hechizo activado por el cristál, ella se quedó sin reaccionar por dos dias enteros. Por todo ese tiempo Draco no probó bocado ni durmió, incapaz de desprenderse de la sensación que la sombra de su padre no dejaría de amenazarla ni por un instante.
Narcissa trató de convencerlo a descansar pero el rubio no podía desprenderse de la idea que su padre aprovecharía del menor descuido de su parte para torturarla o asesinarla, la súplica en la garganta de su madre para alejarlo del cuarto muríó en el mismo instante en que vió la desesperación en sus ojos.
Conocer tan a fondo a su progenitor era al mismo tiempo una ventaja y una continua fuente de tortura sicologica para él. Se preguntó como pudo aceptar tan facilmente que ella se expusiera a un peligro tan grande. Recordó cuanto le pareció frágil y asustada esa noche en que le permitió embarcarse en esa locura.
Después al final de la tercera e interminable noche, algo ocurrió: ella yacía en la penumbra del cuarto iluminado solo por la luz de las velas. Su piel lucía pálida y translúcida como la de un fantasma.
Esa noche él se encontraba acurrucado sobre el piso, a los pies de la cama de ella, la espalda apoyada sobre el colchón. Extendió una mano y acarició algunos rizos esparcidos desordenadamente sobre la almohada. Sintió la necesidad de quedarse cerca de ella con la ansiedad de un cachorro desvalido, acunado solo por el sonido de su respiración.
.....................................
Sintió el corazón martillarle desbocadamente en el pecho. parpadeó algunas veces intentando acostumbrarse a la oscuridad que reinaba en el lugar. Ella - que en ese lugar perdido en alguna burbuja de la memoria era solo una presencia incorpórea e invisible – presintió el porque el encantamiento acabó enseñándole precisamente ese instante en la vida de Amanda Kostner y Regulus Black.
“Él acabará destruyéndonos.” Murmuró él. En su voz se percibía claramente la desesperación, la impotencia. Lucius acabaría muy pronto con Amanda y su bebé. La perspectiva de la muerte nunca debió parecerle tan injusta.
El miró a su amante con tanta intensidad que Hermione probó el impulso de esconderse en algun parte, sintiéndose abochornada por presenciar algo tan intimo. A pesar de sus buenos propositos fue incapaz de hacerlo. Sus ojos se agrandaron cuando vió las manos de él deslizarse por el cuerpo de ella. Amanda ansimó contra su boca cuando los dedos de él se deslizaron sobre su vientre.
Sus cuerpos formaban un dibujo imperfecto debajo la capa de Regulus. El ansimó cerca del oido de ella, disfrutando la agonía de ese instante robado al destino.
La voz de él tenía un poder hipnótico, seductora y dulce cono chocolate derretido. Tal vez, esa noche, esos dos se convencieron realmente que todo podía ser posible.
Encontrarse en ese infierno, rodeados por la nada, respirando miedo e inseguridad fue algo natural como respirar, fue responder a un deseo inexplicable, prohibido y ancestral.
La razón tal vez no la conocían... deseo de calor tal vez... o el deseo de sentir que la nada que los rodeaba aun no podía derrotarlos.
Tal vez fue la necesidad de saber que la oscuridad no la envolvió del todo... deseaban sentir que no estaban muertos. Y lo lograron.
Después la escena cambió.
……………………………………………….
El hombre - recostado en el frío suelo de la celda - se enderezó de inmediato cuando el grito de Amanda Kostner rompió el silencio de la noche. Los ojos de Regulus se ensancharon enormemente al ver el humedo y gelatinoso charco abrirse silenciosamente entre las piernas de ella.
“La fuente se me rompió.... él bebé..”
“¡Oh... Merlín!” – Gimió él, sintiendo como toda la sangre abandonaba su cara.
Palidísima, ella agarró su mano sintiendo que otra contracción la alcanzaba. – “¡Ayudame!”
Hermione sintió pena por ese joven al ver como su cara atravesaba diferentes niveles de pánico en el espacio de pocos segundos. Él recogió todo su valor intentando no dejarse llevar por el pánico. La levantó con toda la delicadeza de la que fue capaz ayudándola a recostarse contra la pared. Le acarició la frente empapada acompasando su propia respiración con la de ella. – “Tranquilizate... estoy aquí... no te dejaré sola.”
Ella abrió los ojos y lo miró, súplicante. - “Reg... Tengo miedo.... d..duele....”
Las manos de Hermione se posaron protectoramente sobre su mismo vientre cuando vió la cara de Amanda contraerse en una mueca de dolor...
Regulus, por su parte se sorprendió a rezar a un Dios en el que nunca creyó para que todo eso pasara pronto. Dejó que élla apretara convulsivamente sus manos acariciándola suavemente, haciéndo que sus caricias y el ritmo de su respiración la tranquilizaran...
Una nueva contracción la embistió, arrancándole un desgarrador lamento. – “¡Merlín! ¡Está a punto de nacer!”
Los minutos parecíeron convertirse en horas para los dos, que vivieron esos instantes debatiéndose entre diferentes niveles de pánico. Sacándo valor de donde no lo tenían para enfrentar el inevitable instante en que el bebé de amanda vería a luz en ese lugar infernal.
Él la levantó una vez más haciéndo que se sentara. Amanda se arrodilló y se agarró a su cuello respirando convulsivamente.... Trascurrieron tres largas horas en esa celda, intercaladas por las contracciones que la enbestiban cada dos minutos como una oleada. Hasta que ella abrió los ojos, como una mujer alcanzada por un rayo. – “Reg...”
Él tomó su cara entre las manos. - “Respira, Mandy.. Puja.”
Ella lo hizo, emitiendo un lamento que Hermione no recordaba haber escuchado en ningun ser humano. Mientras una sustancia humeda y resbalosa se deslizaba debajo de ella, algo se asomó por un instante fuera de su cuerpo y después retrocedió.
“Está naciendo...Una vez más... pequeña.” – Murmuró él mientras ella lo abrazaba con todas sus fuerzas.
“No puedo..”
“Puedes, Mandy ¡Solo una vez más, te lo prometo!”
La cabeza de Amanda cayó hacía atrás y ella gritó. La vio apretar los dientes mientras luchaba para pujar con todas sus fuerzas. La cabeza del bebé empezó a asomarse entre sus piernas. Regulus extendió las manos y recibió la cabecita... tenía los ojos cerrados y la cara roja y lúcida... Era perfecto. El cuerpecito estaba totalmente cubierto por una sustancia pegajosa. Abrió la boquita y regaló el primer grito a su incrédulo y adorante público, los minúsculos puños cerrados.
Amanda se dejó caer sobre el piso cuando sintió salir el bebé... apenas conciente de que alguien la llamaba. Después de lo que le pareció una eternidad - un bultito caliente y suave fue apoyado sobre su pecho.
Ella abrió los ojos sobre el rostro de su hijo. La cabeza del bebé era suave, cubierta por una leve peluria rubia. Las pequeñas manos apoyadas sobre la boca perfecta.
………………………………
Más tarde, cuando Severus Snape entró al cuarto de ellos, encontró a su pupilo acurrucado sobre la alfombra con la cara pálida y el rostro desencajado, y decidió que era suficiente. Lo arrastró casi a la fuerza fuera del cuarto después de haberlo convencido que Harry y Ron se quedarían cuidandola.
Los ojos de Draco estaban más brillantes que de costumbre, la mandíbula estrechamente cerrada. Lo miró con rencor: - “Quiero hacer algo.”
Severus lo miró sin inmutarse y preguntó, con voz queda – “¿Qué quieres decir?”
“No puedo quedarme sentado a esperar que las cosas sucedan.” – Murmuró, hundiendo las manos en su pelo.
Severus levantó las manos. - “Necesitas calmarte.”
El rubio lo miró con ojos febriles. Profundas ojeras azuladas marcaban los ojos del joven slyterin.. por un instante todo lo que hizo fue mirarlo en silencio, después su rabia explotó... las palabras salieron de su boca con un sonido bajo, escalofriante. - “¡NO QUIERO! ¡TODO ESTÁ CAYENDO A PEDAZOS Y USTED SOLO ES CAPAZ DE QUEDARSE AHÍ EXAMINÁNDOLA COMO SI FUERA UN COMPLICADO ENIGMA MÁGICO POR RESOLVER!”
“Draco!” – Trató de calmarlo el hombre.
Los dedos de Draco temblaban visiblemente, como si no pudiera controlarlos. Se acercó a un de las repisas - “No volvió a abrir los ojos, no dejó ni un solo instante de quejarse. Puedo ver lo que la persigue en sueños... puedo sentir su terror... ella siente el dolor de Amanda como di fuera el suyo proprio. Mi padre le está haciendo eso... usted mismó pronunció el encantamiento: Quod tu ego fui, quod ego sum et tu eris. (Lo que tu eres, yo también lo fui, lo que yo soy, tu también lo serás). Y usted sabe lo que significa.”
Draco notó que el hombre hacía cada esfuerzo posible para no mirarlo a los ojos.
“Draco, escucha – ”
“En su pesadilla, en el mundo de oscuridad que mi padre eligió para Hermione ¡ En sus pesadillas ES Amanda! ¿Sabes lo que siento viéndola así... sintiendo lo mismo que ella?”
“Sì” – Murmuró el ex profesor.
“Yo soy su maldición.” – Concluyó el joven slyterin.
“No, Draco. Tu padre... -”
“¡No!” – Lo interrumpió el rubio. - “Usted no entiende. Es algo que está en mis genes.” Sonrió, una sonrisa atroz, que heló las entrañas de su antiguo profesor de pociones - “Nunca podré borrarlos totalmente de mi sangre.”.
“No es cierto.”.
“Sì. Hace algunos años era solo un niño engreido que lo veneraba como un Dios... Ahora quiero solo que todo eso se detenga, antes de verme obligado a hacer algo que me horroriza.”
“Harás lo que es correcto. Tu eres diferente.”
“¿Como puede saberlo?” – Su cuerpo empezo a temblar... la sensación de vacío se hacía a cada instante más oprimente. – “No puedo dejar que pase otro día fingiendo que todo se arreglará cuando se que...”
El hombre le cubrió la boca con la mano. - “¡DRACO!” Escucha lo que estás diciendo. Dices que harás cualquier cosa para sacarla de este infierno pero suena como si acabaras de rendirte!”
Draco se mordió el labio inferior. - “¿Por qué no se recupera del último encantamiento? ¿Por cuanto tiempo más deberá vivir en este infierno?”
“No conozco las repuestas a tus preguntas, pero eso no significa que nos rendiremos. No lo haremos.”
El rubio se sintió terriblemente cansado. “Solo quiero que todo eso se detenga, no puedo soportarlo. Solo quiero llevarl conmigo... lejos... donde no deberemos luchar… o matar... para seguir viviendo. ” Escupió la última palabra como si le quemara los labios.
“Draco... estás haciendo todo lo que puedes... y lo sabes. Hermione sigue contigo gracias a tus esfuerzos, y a los de Harry y Ron. Tienes que mantenterte fuerte como lo hiciste hasta ahora.” – Murmuró Snape, trató de evitar la mirada del rubio y pretendió no haber notado las arrugas de preocupación que surcaban la frente de su protegido, clara señal de las emociones que lo embargaban. Sabía que el muchacho se sentía agotado por las largas semanas de angustia y sobresaltos.
Por su parte. el rubio deseó intensamente arancarse la piel hasta borrar casa rastro de lo que era.... de su nombre, de sus memorias, de todas las cosas que marcaron su vida. Hubiera deseado arrancarse ese sentimiento que lo amarraba a ella... porque el no amarla tanto le hubiera permitido mantenerla a salvo... si solo hubier podido hacerlo.
Aun que lo hubiera intentado, jamás lograría hacerlo... y lo sabía. En su cabeza una voz seguía gritando ¿por qué?
En ese instante un grito aterrador rompió el silencio.
...........................................
Hermione sintió un mareo y un segundo después se encontró proyectada en otro instante... en otra burbuja de recuerdos ajenos.
Muchas veces trató de imaginar la agonía que Regulus probó en el instante en que Lucius Malfoy entró por la puerta de esa celda para asesinar a Amanda si que pudiera hacer algo para evitarlo éro cualquier cosa pudo haber imaginado no se acercaba minimamente a la cruda realidad.
Lucius entró a la celda, esa noche, determinado a acabar con ella. Decidido a humiliarla más – si cabía – de lo que hizo hasta ese instante. Necesitaba eliminar la tentación que representaba a cualquier precio. Lo que sentía por ella lo debilitaba, lo distraía de lo que más importaba.
Y Lucius Malfoy no podía darse el lujo de ser débil.
Ella tenía un extraño poder sobre él. Tal vez no se dio cuenta hasta que punto Amanda lograba perturbarlo... no pudo evitar desearla... dejarse perturbar con su cercanía. Lucius la consideró un error... un peligroso obstaculo hacía su brillante futuro... tenía que eliminarla... borrarla de su vida y de su memoria.
Lucius se le acercó mirándola como si fuera un insecto ponzoñoso. Ella levantó la cara y lo enfrentó... no tenía más lágrimas.
Inevitablemente, ese instante llegó. Amanda cerró los ojos. Se sentía tan cansada. Solo deseaba dejar de tener tanto frío.
Regulus no tuvo ningun posiblilidad de defenderla. Fue el primero en caer desmayado contra la sucia pared de la celda... lo que pasó después quedaría en sus pesadillas por todo lo que le quedó de vida.
Fue el desesperado llanto del bebé lo que lo devolvió a la realidad esa horrible noche. Apretó convulsivamente el cuerpo inherte de Amanda en sus brazos, maldiciéndose mil veces por no haber logrado sacarla de ese infierno. La amó desde esa primera noche en que la encontró y ella le entró en la sangre como un veleno para el que no existía antídoto.
Ella se fue para siempre y con ella una parte de Regulus. El alma del hijo menor de los Black no era tan negra como todos – él incluido – siempre pensaron. Esa noche entendió que existía una manera de salir del camino que la voluntad de sus padres trazó para él.
Desde esa noche vivió con ese nuevo propósito de vida y muerte en el corazón.
Vengarla.
..............................................................
Draco sintió como toda la sangre se helaba en sus venas y por un instante se quedó ahí, paralizado. Como en trance, sintió que alguien lo jalaba escaleras arriba, un instante despues se encontraba parado frente a su cama, sintiendo como el corazón amenazaba de escaparsele por la garganta.
Ella emitió un lamento y abrió los ojos, observándolo en silencio. La apretó fuertemente contra él y Hermione sollozó por algunos instantes contra su hombro y después cerró nuevamente los ojos, la respiración finalmente regular y tranquila.
El rubio se quedó ahí, dejando que ella sintiera su ceranía y poco a poco se deslizara nuevamente en la niebla de sueño. Sabia que esas experiencias la dejaban agotada... se sintió impotente por no poder ayudarla de otra manera.
Draco se despegó lentamente de ella, sintiendo como la cabeza le latía dolorosamente, la visión totalmente nublada. Alcanzó la puerta casi arrastrandose y la cerró trás él. No vio siquiera el pequeño grupo de gente que se encontraba en el pasillo, a pocos metros de él. Se dejó caer contra el marco de la puerta
“¿Que diabl—Draco! Merlín!”
Narcissa sintió que la sangre abandonaba su rostro cuando vió a su hijo recargarse contra la puerta, con la mirada perdida en el vacío. Draco parecía apenas conciente. Respiraba con dificultad y una leve capa de sudor iluminaba su piel, aun más pálida de lo usual.
“¿Qué pasó?” - Snape lo tomó por los hombros arrastrándolo en el primer cuarto disponible y lo obligó a sentarse sobre un sillón. El rubio se acurrucó sobre si mismo, la frente apoyada contra su torax, tratando de respirar con normalidad.
“Por Merlín, Draco ¡respira!”
Draco cerró los ojos. “Ella...”
Draco.... escuchame. Ella despertó y es todo lo que importa por ahora. Estará bien.”
El rubio lo miró, casi burlándose. - “¿En serio? Honestamente, me siento aterrado. A duras penas puedo mantener a raya el pánico sabiendo que ahí está mi padre, una maquina asesina impulsada solo por el odio... listo a acabar con lo que más amo. Tengo el horrible presentimiento que tarde o temprano ese hombre y yo lucharemos para establecer quien será el lobo dominante del branco.”
La cara de Snape se torció en una mueca - “Él es él... tu eres tu. Punto final. Demostraste ser totalmente diferente a tu padre.”
“Tal vez no… quiero decir…. A veces es como si me observara en un espejo... como si la barrera que separa mi manera de ser de la suya acabara de alcanzar el punto de quiebre... y eso me aterra más que nada en el mundo.” – Muurmuró, sintiendo nuevamente la oscura desesperación, la impotencia, la frustración, y un invencible sentido de culpa.
Draco empezaba a convencerse de que lo suyo con Hermione era solamente un sueño dal que tarde o temprano ambos despertarían. Los sueños se desvanecerían y la cruda realidad los golpearía a la cara. Esa fue la dura lección que aprendió.
Una y otra vez, con cada nuevo giro del destino.
Continuará............................
|
|
| Volver arriba |
|
Mademoiselle L. Malfoy

Registrado: 07 Jun 2008 Mensajes: 18 Ubicación: Sala Común de Slytherin.  
|
Publicado: Vie Jul 18, 2008 3:20 am Asunto: |
|
|
Hola roma (:
realmente estoy ansiosa de leer mas Fic!
n_n esperoo que continuees pronto pronto!!
OK.
:D:D:D
Besos*
-L.
_________________ "Es evidente que hay en él, o en mi, o en ambos a la vez, alguna imposibilidad, algún prejuicio que nos estropea el amor." ;;* Malfoy ;;*
|
|
| Volver arriba |
|
roma
Registrado: 14 Nov 2007 Mensajes: 44
  
|
Publicado: Vie Jul 18, 2008 3:23 am Asunto: |
|
|
Cap 31
Sanguis Draconis
El más hermoso de los mares es el que no navegamos. El más hermoso de nuestros hijos aun no creció, el más hermoso de nuestros días aun no los vivimos.... y las cosas más hermosas que quisiera decirte aun no te las dije.
(Nazim Hikmet)
Cazaba presas fáciles... el hombre que eligió transformarse en su peor enemigo. Cobarde.... ciego…. perdido en el negro oceano del rencor… Lucius Malfoy buscaba destruir lo que Draco ahora consideraba más sagrado.
Cuando todo se convierte en una pesadilla se necesita valor para luchar. Parece algo obvio... pero puedes solo contar los latidos de la sangre retumbando en tu pecho...
uno....
dos...
tres
Cuando la realidad hunde las garras en lo más profundo de tu ser puedes solo apretar los dientes y seguir adelante.
¿Hasta que punto llega el limite de la resistencia humana? ¿Cuanto puede resistir alguien sin ceder a la desesperación... quebrándose en mil pedazos? El único sentimiento que Draco sabía distinguir en la helada niebla de sus emociones era dolor intenso que se deslizaba a través de su piel, se escurría por su venas contaminándole la sangre... envenenando cada célula de su cuerpo.
Se pasó una mano por el pelo. Los ojos secos, almenos en superficie. Cada vez que pensaba al hecho de que ella pudo ser asesinada en más de una ocasión por manos del hombre que alguna vez el llamó padre deseaba morir.
Como la noche en que la vio despertar de ese último hechizo. Cuando ella abrió los ojos y gritó con toda la fuerza de sus pulmones, él simplemente perdió el contról. Corrió hacía los pies de la cama donde en ese instante Harry trataba desesperadamente de calmarla. La vio aflojarse contra el pecho del moreno como si acabara de desmayarse.
Cuando vió la mano de ella caer inanimada sobre las sábanas, en la cabeza del rubio retumbaban solo frases inconexas… la única cosa que podía pensar era: Por favor.... Merlín... por favor... por favor… por favor. Solo eso.
Siguieron interminables minutos de espera, y a lo largo de ese espacio de tiempo cada uno de ellos pasó por diferentes estadios de angustia recorriendo histericamente esa habitación, en espera de algun tipo de reacción de parte de ella. El ambiente estaba iluminado por las llamas fluctuantes de la chimenea que proporcionaban al cuarto una atmosfera de nebulosa irrealidad.
Cuando ella movió los parpados tratando de salir de la miebla de la inconciencia la boca de Draco se abrió... pero ni un sonido salió de ella. El fuego que chispeaba en el cuarto y las sombras proyectadas contra las paredes parecieron inmóvilizarse. Las manos de ella se crisparon sobre las sábanas.
Apenas conciente de lo que pasaba a su alrededor... del murmullo que llenaba poco a poco el pequeño espacio, Draco la abrazó, escondiendo sus propias lágrimas en el cuello de ella. Harry se acercó también para abrazarla y Ron, aun tenso y preocupado, se alejó de algunos pasos sin dejar de mirarla, como si temiera que la castaña pudiera desvanecerse de un momento a otro.
Hablar de pánico al estado puro no era suficiente para describir lo que Draco sentía. Era demasiado para sus fuerzas. No se dio cuenta siquiera de haber empezado a jadear por la falta de aire hasta que Severus Snape lo tomó de un brazo y lo obligó a salir de la habitación.
A algunos metros de distancia, Hermione sollozaba quedamente contra el pecho de Harry. Ël moreno la acunó suavemente hasta que – despues de lo que le pareció una eternidad – Hermione retomó el control de sus emociones. Entonces se despegó suavemente del pecho firme de su amigo, que la miraba ansiosamente, como si fuera un calderón a punto de explotar.
Ella abrió los ojos y por un instante Harry y Ron dejaron de existir... pensar... de respirar. Despacio, ella se recostó nuevamente sobre la cama y empezó a temblar...abrazada a sus rodillas, tapándose y temblando aun mas fuerte. “Tengo muchísimo frío.”
Harry se acercó al armario y sacó dos... tres mantas, las desplegó acomodándolas sobre ella, tratando de construirle un refugio donde pudiera sentirse segura.
“Dejenme sola... por favor.”
Todos – incluuyendo el moreno - obedecieron aun que de mala gana, y salieron del cuarto. Solo el rubio se asomó nuevamente en el marco de la puerta y apagó las velas, acercandose silenciosamente hasta la cama. La abrazó con fuerza a través de la espesa barrera de lana, acunándola como una niña. Ninguno de los dos se preguntó quien estaba consolando a quien, solo permanecieron ahí, llorando abrazados en la oscuridad.
..................................
Horas después, ahí, en la oscuridad de ese cuarto, Hermione pensó nuevamente a lo que presenció en esa celda oscura. Observó el perfil de Draco que yacía profundamente dormido a su lado, agotado por los útimos acontecimientos. Se levantó de la cama y movió algunos pasos hacía la puerta, como si necesitara comprobar que estaba libre de hacerlo. Cruzó la puerta y salió al pasillo. Acarició su abultado vientre, deseando creer que para ella y su bebé aun no nacido todo sería diferente.
No era prisionera. Podía contar con Draco... con sus amigos.
Casi sonrió al darse cuenta de que uno de ellos se encontraba acurrucado sobre un sofá demasiado pequeño para su estatura. Se le acercó para abrigarlo con la manta que se encontraba en el piso.
Intuyó lo que que debió sentir el pellirojo tratando de acomodar su humanidad en un sofá tan pequeño. Lo imaginó en el intento de doblar las rodillas, sin lograr acomodar sus largas piernas en ninguna posición que pudiera ayudarlo a conciliar el sueño.
...............................................
Esa noche pareció no terminar nunca. Ron pasó muchas horas observando la puerta de ella, incapaz de quedarse tranquilo en su propio cuarto.
Cuando la vió salir guiada por la débil luz de una varita creyó que se trataba de una broma de su imaginación, pero al entreabrir los ojos vio una silueta acercarse en la penumbra del pasillo. Se le cortó la respiración y los puños se le cerraron instintivamente, en tensión. Respondiendo a un impulso casi infantil, decidió cerrar los ojos, para que ella creyera que seguía durmiendo.
Para no arruinar el momento, trató de concentrarse únicamente en controlar el ritmo de su respiración, tanto que los pulmones empezaron a dolerle. Pero todos sus esfuerzos estuvieron a punto de irse al agua cuando rozó su mejilla con la yema de los dedos por poquísimos, preciosos segundos.
A través de los parpados cerrados, le pareció entrever una leve chispa de luz tomar forma frente a sus ojos, entreabrió una ceja, intrigado. Acto seguido, para su sorpresa, percibió que una especie de temblor acababa de sacudir su improvisada cama. Hermione acababa de hechizar el sofá agrandándolo hasta que cada parte de su cuerpo pudo finalmente encontrar su respectivo lugar.... Solo ella era capaz de encontrar la manera de agrandar el sofá sin que el hechizo afectara también su ocupante.
Estaba tan agradecido por su atención que estuvo a punto de abrir la boca pero.... casi le dio un infarto cuando sintió que ella levantaba la manta que lo recubría hasta la cintura y la acomodó a la altura de su mentón. Al hacerlo, Hermione se agachó hasta casi rozar su cuello, al punto que pudo sentir el calor de su aliento sobre la cara.
Entonces el corazón del pelirrojo se detuvo en seco en la espera de un beso... que nunca llegó.
En lugar de eso, sintió el sabor salado de una lagrima resbalando en el borde inferior de su boca, entreabrió los labios y la bebió, con reverencia.
Sintió frío, cuando ella terminó de abrigarlo con la manta y se alejó. Entonces abrió los ojos y se rozó los labios aun húmedos, siguiendo su silueta con la mirada, hasta verla desaparecer mas allá de la puerta. Cerró los ojos imaginando el instante en que Hermione regresaría a su cuarto, se tumbaría en la cama y se envolvería en las sabanas... a lado de otro.
Ron pasó el resto de la noche con los ojos abiertos, contemplando el cuarto en penumbra, con los puños cerrados y un montón de mariposas en el estomago... con una sensación de calor por todo el cuerpo que no tenía nada que ver con la tibieza de las mantas de lana... cuando..... escuchó un gemido proveniente del otro lado de la puerta. – “Oww...”
Ron reconoció la voz de ella, y antes de pensar en lo que estaba haciendo abrió presurosamente la puerta de la habitación, convencido de que alguien la estaría lastimando.
Pero nada pudo prepararlo para lo que vio en ese instante: un líquido brillante, viscoso, bajaba por las piernas de Hermione, mojando las sábanas como una fuente irrefrenable, goteando sobre el piso en un silencio ensordecedor.
El corazón de Ron se paralizó. Levantó la cabeza hacía Draco que en ese momento tenía una expresión de estupor y pánico idéntica a la suya ¡fue ahi que se dio cuenta que ella acababa de romper fuentes!
Ron abrió y cerró la boca varias veces, antes de lograr que algún sonido coherente saliera de su boca
Draco, por su parte, trataba de retomar el contról.... sin mucho exito, por la verdad. - “¿Eh......?”
Ella le agarró la mano. - “No te quedes ahí, mi amor – haz algo!” gimió ella, agarrándose el vientre.
“¿Qué…tengo que hacer?” No tenía la menor idea de como actuar… no conocía ningun encantamiento que sirviera para ese tipo de cosas ¡nunca existió un curso para futuros padres a Hogwarts!
El siguiente gemido de Hermione resonó tan fuerte en la noche silenciosa que más de una puerta se abrió y de ahí a unos segundos Molly y Narcissa aparecieron el la habitación, despeinadas y envueltas en sus batas.
“¿Que hacen aquí?” – Preguntó estupidamente Ron
"Es posible que me equiboque, hijo, pero – por lo que sé - Cissa y yo somos las únicas que dieron a luz alguna vez.” – Contestó Molly, sarcástica.
Hermione agarró repentinamente la mano de Draco, mientras otra contracción la atravesaba, y el rubio temió seriamente por la integridad de los huesos de su mano.
“¡Merlín... duele!” – Gimió ella.
“¿Es posible que estés punto de dar a luz?” – Preguntó Molly. – “Tuviste una perdida de liquidos?”
Hermione sacudió la cabeza - “No noté na....” – Antes de acabar lo que estaba diciendo abrió los ojos como platos y cayó hacia atrás como si alguien la hubiera golpeado con un hechizo aturdidor.
“¿E...estás segura que sea c..conveniente dara luz ahora?” – Preguntó Draco, cada vez más pálido.
Ella lo miró. - “No creo que sea algo que yo pueda controlar a este punto.” – Ella le apretó la mano aun más fuerte.
La castaña se llevó las manos al vientre y Draco se sobresaltó, viendo como su vientre cambiaba rapidamente de forma.
Molly se le acercó. – “Las primerizas se demoran más en dar a luz, pero al parecer este bebé tiene mucha prisa por nacer, Hermione.” – Con dulzura, levantó las sábanas y miró hacia abajo.
Hermione gritó a todo pulmón como confirmando sus palabras.
Sin tantas ceremonias, Molly corrió a todo el mundo del cuarto. Consideró la posibilidad de hacer lo mismo con Draco, que parecía a punto de desmayarse, pero cambió de opinion cuando vio la intensidad y la desesperación con la que Hermione apretaba su brazo.
.................................................
Trascurrieron muchas horas desde el instante en que Cissa cerró la puerta de ese cuarto, entrecortadas por dolorosas contracciones. – “C...creo que....Awwwww. Ohhh... ohhhh... oh Merlín... ohhh... duele." Gimió Hermione.
"Vamos, Hermione, puedes hacerlo, puedes soportarlo" – Murmuró Draco a su oido, sintiendo que su corazón latía desbocadamente. Tenía las manos heladas y estaba totalmente aterrado, pero hizo esfuerzos sobrehumanos para sonreirle.
La siguiente contracción fue especialmente intensa y Hermione tendió una mano, buscando la de Draco. Los dedos de él temblaban visiblemente. Hermione trató desesperadamente de mantener el contról, estaba totalmente empapada de sudor.
"Estás lista?" – Preguntó Molly.
El rostro de Hermione era pálido. Ella le sonrió antes de asentir con la cabeza.
Cissa le sonrió. - "Está todo bien, Hermione, debes solo pujar. Uno, dos, tres..."
Hermione pujó con todas sus fuerzas, después gritó y cayó hacía atrás.
Draco quitó las sábanas y ahí estaba... Una redonda forma rosada que se asomaba entre sus piernas.
"¡Muy bien, Hermione!" gritó Molly. "Un poco más."
Era... aterrador.
Y maravilloso.
Maravilloso y aterrador.
"¡Puja, Hermione!" ¡Ahí estaba la cabeza! Redonda y mojada. Hermione gritó.
“La cabeza está afuera. ¡Puja!”
Hermione emitió un lamento que ninguno de los presentes recordaba haber escuchado jamás en algún ser humano. Molly destrabó primero un hombro, y después el otro.
Fue así que la pequeña hizo su entrada triunfal en el mundo. Los ojos cerrados y la cara roja por la sangre. El cuerpecito cubierto por una substancia cremosa. Abrió los ojos y lloró ¡tenía buenos pulmones!
Draco observó la manera en que las dos mujeres se encargaron de la bebé. Cissa la tomó en brazos con una emoción indescriptible, la limpió y la envolvió en una manta, después se acercó y puso la creatura en los brazos de su hijo.
Los brazos del rubio se paralizaron por un instante y él experimentó por primera vez la emoción de ser padre. Fue amor a primera vista. La pequeña dejó de llorar en cuanto Draco lo tomó en brazos. En ese instante el rubio no habló, no respiró... no perteneció más ni a ese cuarto... ni a ese planeta.
Era el ser más hermoso de la tierra. Y también el más pequeño. La sostuvo como si fuera hecha de cristál... era perfecta.
Miró a Hermione que yacía - totalmente agotada – entre las sábanas. Él apoyó la criatura entre los brazos de su madre, que abrió la manta de lana que la recubría y observó cuidadosamente los pequeños piés y las manos que la pequeña agitaba.
Hermione sonrió y después miró a Draco. – “¿Es perfecta, verdad?”
“Es preciosa... como tu.” - Draco se agachó sobre la cama y acarició dulcemente el rostro de su hija. Ella abrió primero un ojito, después el otro. Al rubio se le cortó la respiración... lo estaba mirando.
“Te amo.” Murmuró él, besándola en la frente.
La niña gorgojeó suavemente y movió los dedos hacía él, agarrando algunas hebras de su cabello en el preciso instante en que él se acercaba para besar a su mamá.
Mientras trataba de liberar algunas hebras de su pelo de los deditos de su hija, sintió un inconfundible ruido de pasos resonando más allá de la puerta. - “Mi amor.... tenemos público ahí afuera... y todos están esperando para conocer a nuestra princesa.”
Cissa sonrió, enternecida. – “Encargate de presentar a la niña... mientras... Molly y yo nos encargaremos de Hermione.”
Draco levantó la pequeña entre sus brazos. Era – con creces – la criatura más suave y tierna que alguna vez pudo imaginar... y era suya. Un sentimiento de ansiedad empezó a nacer en su alma... por primera vez experimentó el temor... la responsabilidad hacía esa creatura que – de ese dia en adelante – dependería totalmente de él.
Nunca se sintió, tan agobiado, atemorizado y esperanzado en su vida.
Fue en ese instante que supo cual sería el nombre de su promogénita. Levantó la bebé para que Hermione pudiera verla y sonrió, apoyando el rostro de la criatura contra la suya. – “Hope.” – Murmuró.
Las tres mujeres se miraron, y después de un instante Hermione movió la cabeza en señal de aprobación. La cara de Draco se iluminó como un árbol de Navidad. Apoyó la niña contra su pecho y abrió la puerta del cuarto, cerrándola detrás de él.
...................................................
Cuando Draco Malfoy salió de esa puerta. Despeinado y pálido todos se quedaron sin palabras por un momento. Obseraron sin hablar el pequeño bulto de mantas que se movía entre sus brazos. El silencio que reinaba más allá de la puerta los inquietaba. Después la bebé se agitó nerviosamente en sus brazos y eso de alguna manera hizo que todos reaccionaran.
Las preguntas partieron desde todas las direcciones... y entre todas.. él pudo registrar una sola.
“¿Como está Hermione?”
“Cansada... peró se repondrá.” – Murmuró Draco. Como si quisiera reclamar un poco de atención, la niña se movió inquieta en sus brazos.
“Shhhh... pequeña... Todos esos tios y tias están aquí para conocerte.” – Susurró el rubio, con una voz ta aterciopelada que no parecía la suya.
El rubio acarició la cabecita de su hija y sintió que en ese instante nadie podría borrarle la sonrisa de la cara...experimentó una sensación de paz muy parecida a la felicidad absoluta.... Felicidad.
Esa palabra tan increíble lo asustaba porque era un sentimiento tan ajeno a los de su estirpe... tanto que en raras ocasiones aprendió a reconocerla.. El sentimiento que lo amarraba a Hermione siempre fue entremezclado con el dolor.. y el miedo a perderla.Porque parecía que la felicidad y él eran incompatibles.
Sin embargo... con la pequeña Hope entre los brazos... ese extraño cosquilleo en la boca del estómago se negaba a desaparecer. Todo era tan nuevo.... increíble.... y aterrador....
............................................
Lucius usaría el lazo de sangre que los mantenía amarrados para encontrar el paradero de su hijo. Deseaba con todas su fuerzas que él pagara por haberlo traicionado. Solo existia algo que Draco temía por sobre todas las cosas: perder a los que amaba. Y la llegada de ese hijo los haría tremendamente, deliciosamente vulnerables. Ahh... esa maravillosa debilidad humana... capaz de transformar el mas valiente guerrero en una perfecta, amoldable masa de barro.
Draco era demasiado parecido a su madre. Débil, asustadizo. A pesar de eso, Lucius fue un implacable maestro para él, enseñándole desde la niñez el fino arte de manipular a su antojo la voluntad de todos aquellos que los rodeaban.
Cuando era un niño, Draco era un muchacho muy prometedor, con inquietantes talentos, el alma de un leader y un encanto personal que muy pocos poseían.... pero, para su desgracia... decidió finalmente usar sus talentos para unirse al bando equibocado.
Lo traicionó.... deshonrando su estirpe... mezclando su sangre con una impura. Solo existía un final, para el fruto de esa relación.
Dejaría que Draco cultivara la ilusión de haber salvado esa criatura de su destino... Pero pronto aprendería que la vida a veces puede ser injusta.
Injusta para él.... pero perfecta para el siniestro diseño que se delineaba en la mente de su padre.
Continuará.....................
|
|
| Volver arriba |
|
roma
Registrado: 14 Nov 2007 Mensajes: 44
  
|
Publicado: Vie Jul 18, 2008 3:24 am Asunto: |
|
|
Hola Mademosielle Malfoy
Cap 31
Sanguis Draconis
El más hermoso de los mares es el que no navegamos. El más hermoso de nuestros hijos aun no creció, el más hermoso de nuestros días aun no los vivimos.... y las cosas más hermosas que quisiera decirte aun no te las dije.
(Nazim Hikmet)
Cazaba presas fáciles... el hombre que eligió transformarse en su peor enemigo. Cobarde.... ciego…. perdido en el negro oceano del rencor… Lucius Malfoy buscaba destruir lo que Draco ahora consideraba más sagrado.
Cuando todo se convierte en una pesadilla se necesita valor para luchar. Parece algo obvio... pero puedes solo contar los latidos de la sangre retumbando en tu pecho...
uno....
dos...
tres
Cuando la realidad hunde las garras en lo más profundo de tu ser puedes solo apretar los dientes y seguir adelante.
¿Hasta que punto llega el limite de la resistencia humana? ¿Cuanto puede resistir alguien sin ceder a la desesperación... quebrándose en mil pedazos? El único sentimiento que Draco sabía distinguir en la helada niebla de sus emociones era dolor intenso que se deslizaba a través de su piel, se escurría por su venas contaminándole la sangre... envenenando cada célula de su cuerpo.
Se pasó una mano por el pelo. Los ojos secos, almenos en superficie. Cada vez que pensaba al hecho de que ella pudo ser asesinada en más de una ocasión por manos del hombre que alguna vez el llamó padre deseaba morir.
Como la noche en que la vio despertar de ese último hechizo. Cuando ella abrió los ojos y gritó con toda la fuerza de sus pulmones, él simplemente perdió el contról. Corrió hacía los pies de la cama donde en ese instante Harry trataba desesperadamente de calmarla. La vio aflojarse contra el pecho del moreno como si acabara de desmayarse.
Cuando vió la mano de ella caer inanimada sobre las sábanas, en la cabeza del rubio retumbaban solo frases inconexas… la única cosa que podía pensar era: Por favor.... Merlín... por favor... por favor… por favor. Solo eso.
Siguieron interminables minutos de espera, y a lo largo de ese espacio de tiempo cada uno de ellos pasó por diferentes estadios de angustia recorriendo histericamente esa habitación, en espera de algun tipo de reacción de parte de ella. El ambiente estaba iluminado por las llamas fluctuantes de la chimenea que proporcionaban al cuarto una atmosfera de nebulosa irrealidad.
Cuando ella movió los parpados tratando de salir de la miebla de la inconciencia la boca de Draco se abrió... pero ni un sonido salió de ella. El fuego que chispeaba en el cuarto y las sombras proyectadas contra las paredes parecieron inmóvilizarse. Las manos de ella se crisparon sobre las sábanas.
Apenas conciente de lo que pasaba a su alrededor... del murmullo que llenaba poco a poco el pequeño espacio, Draco la abrazó, escondiendo sus propias lágrimas en el cuello de ella. Harry se acercó también para abrazarla y Ron, aun tenso y preocupado, se alejó de algunos pasos sin dejar de mirarla, como si temiera que la castaña pudiera desvanecerse de un momento a otro.
Hablar de pánico al estado puro no era suficiente para describir lo que Draco sentía. Era demasiado para sus fuerzas. No se dio cuenta siquiera de haber empezado a jadear por la falta de aire hasta que Severus Snape lo tomó de un brazo y lo obligó a salir de la habitación.
A algunos metros de distancia, Hermione sollozaba quedamente contra el pecho de Harry. Ël moreno la acunó suavemente hasta que – despues de lo que le pareció una eternidad – Hermione retomó el control de sus emociones. Entonces se despegó suavemente del pecho firme de su amigo, que la miraba ansiosamente, como si fuera un calderón a punto de explotar.
Ella abrió los ojos y por un instante Harry y Ron dejaron de existir... pensar... de respirar. Despacio, ella se recostó nuevamente sobre la cama y empezó a temblar...abrazada a sus rodillas, tapándose y temblando aun mas fuerte. “Tengo muchísimo frío.”
Harry se acercó al armario y sacó dos... tres mantas, las desplegó acomodándolas sobre ella, tratando de construirle un refugio donde pudiera sentirse segura.
“Dejenme sola... por favor.”
Todos – incluuyendo el moreno - obedecieron aun que de mala gana, y salieron del cuarto. Solo el rubio se asomó nuevamente en el marco de la puerta y apagó las velas, acercandose silenciosamente hasta la cama. La abrazó con fuerza a través de la espesa barrera de lana, acunándola como una niña. Ninguno de los dos se preguntó quien estaba consolando a quien, solo permanecieron ahí, llorando abrazados en la oscuridad.
..................................
Horas después, ahí, en la oscuridad de ese cuarto, Hermione pensó nuevamente a lo que presenció en esa celda oscura. Observó el perfil de Draco que yacía profundamente dormido a su lado, agotado por los útimos acontecimientos. Se levantó de la cama y movió algunos pasos hacía la puerta, como si necesitara comprobar que estaba libre de hacerlo. Cruzó la puerta y salió al pasillo. Acarició su abultado vientre, deseando creer que para ella y su bebé aun no nacido todo sería diferente.
No era prisionera. Podía contar con Draco... con sus amigos.
Casi sonrió al darse cuenta de que uno de ellos se encontraba acurrucado sobre un sofá demasiado pequeño para su estatura. Se le acercó para abrigarlo con la manta que se encontraba en el piso.
Intuyó lo que que debió sentir el pellirojo tratando de acomodar su humanidad en un sofá tan pequeño. Lo imaginó en el intento de doblar las rodillas, sin lograr acomodar sus largas piernas en ninguna posición que pudiera ayudarlo a conciliar el sueño.
...............................................
Esa noche pareció no terminar nunca. Ron pasó muchas horas observando la puerta de ella, incapaz de quedarse tranquilo en su propio cuarto.
Cuando la vió salir guiada por la débil luz de una varita creyó que se trataba de una broma de su imaginación, pero al entreabrir los ojos vio una silueta acercarse en la penumbra del pasillo. Se le cortó la respiración y los puños se le cerraron instintivamente, en tensión. Respondiendo a un impulso casi infantil, decidió cerrar los ojos, para que ella creyera que seguía durmiendo.
Para no arruinar el momento, trató de concentrarse únicamente en controlar el ritmo de su respiración, tanto que los pulmones empezaron a dolerle. Pero todos sus esfuerzos estuvieron a punto de irse al agua cuando rozó su mejilla con la yema de los dedos por poquísimos, preciosos segundos.
A través de los parpados cerrados, le pareció entrever una leve chispa de luz tomar forma frente a sus ojos, entreabrió una ceja, intrigado. Acto seguido, para su sorpresa, percibió que una especie de temblor acababa de sacudir su improvisada cama. Hermione acababa de hechizar el sofá agrandándolo hasta que cada parte de su cuerpo pudo finalmente encontrar su respectivo lugar.... Solo ella era capaz de encontrar la manera de agrandar el sofá sin que el hechizo afectara también su ocupante.
Estaba tan agradecido por su atención que estuvo a punto de abrir la boca pero.... casi le dio un infarto cuando sintió que ella levantaba la manta que lo recubría hasta la cintura y la acomodó a la altura de su mentón. Al hacerlo, Hermione se agachó hasta casi rozar su cuello, al punto que pudo sentir el calor de su aliento sobre la cara.
Entonces el corazón del pelirrojo se detuvo en seco en la espera de un beso... que nunca llegó.
En lugar de eso, sintió el sabor salado de una lagrima resbalando en el borde inferior de su boca, entreabrió los labios y la bebió, con reverencia.
Sintió frío, cuando ella terminó de abrigarlo con la manta y se alejó. Entonces abrió los ojos y se rozó los labios aun húmedos, siguiendo su silueta con la mirada, hasta verla desaparecer mas allá de la puerta. Cerró los ojos imaginando el instante en que Hermione regresaría a su cuarto, se tumbaría en la cama y se envolvería en las sabanas... a lado de otro.
Ron pasó el resto de la noche con los ojos abiertos, contemplando el cuarto en penumbra, con los puños cerrados y un montón de mariposas en el estomago... con una sensación de calor por todo el cuerpo que no tenía nada que ver con la tibieza de las mantas de lana... cuando..... escuchó un gemido proveniente del otro lado de la puerta. – “Oww...”
Ron reconoció la voz de ella, y antes de pensar en lo que estaba haciendo abrió presurosamente la puerta de la habitación, convencido de que alguien la estaría lastimando.
Pero nada pudo prepararlo para lo que vio en ese instante: un líquido brillante, viscoso, bajaba por las piernas de Hermione, mojando las sábanas como una fuente irrefrenable, goteando sobre el piso en un silencio ensordecedor.
El corazón de Ron se paralizó. Levantó la cabeza hacía Draco que en ese momento tenía una expresión de estupor y pánico idéntica a la suya ¡fue ahi que se dio cuenta que ella acababa de romper fuentes!
Ron abrió y cerró la boca varias veces, antes de lograr que algún sonido coherente saliera de su boca
Draco, por su parte, trataba de retomar el contról.... sin mucho exito, por la verdad. - “¿Eh......?”
Ella le agarró la mano. - “No te quedes ahí, mi amor – haz algo!” gimió ella, agarrándose el vientre.
“¿Qué…tengo que hacer?” No tenía la menor idea de como actuar… no conocía ningun encantamiento que sirviera para ese tipo de cosas ¡nunca existió un curso para futuros padres a Hogwarts!
El siguiente gemido de Hermione resonó tan fuerte en la noche silenciosa que más de una puerta se abrió y de ahí a unos segundos Molly y Narcissa aparecieron el la habitación, despeinadas y envueltas en sus batas.
“¿Que hacen aquí?” – Preguntó estupidamente Ron
"Es posible que me equiboque, hijo, pero – por lo que sé - Cissa y yo somos las únicas que dieron a luz alguna vez.” – Contestó Molly, sarcástica.
Hermione agarró repentinamente la mano de Draco, mientras otra contracción la atravesaba, y el rubio temió seriamente por la integridad de los huesos de su mano.
“¡Merlín... duele!” – Gimió ella.
“¿Es posible que estés punto de dar a luz?” – Preguntó Molly. – “Tuviste una perdida de liquidos?”
Hermione sacudió la cabeza - “No noté na....” – Antes de acabar lo que estaba diciendo abrió los ojos como platos y cayó hacia atrás como si alguien la hubiera golpeado con un hechizo aturdidor.
“¿E...estás segura que sea c..conveniente dara luz ahora?” – Preguntó Draco, cada vez más pálido.
Ella lo miró. - “No creo que sea algo que yo pueda controlar a este punto.” – Ella le apretó la mano aun más fuerte.
La castaña se llevó las manos al vientre y Draco se sobresaltó, viendo como su vientre cambiaba rapidamente de forma.
Molly se le acercó. – “Las primerizas se demoran más en dar a luz, pero al parecer este bebé tiene mucha prisa por nacer, Hermione.” – Con dulzura, levantó las sábanas y miró hacia abajo.
Hermione gritó a todo pulmón como confirmando sus palabras.
Sin tantas ceremonias, Molly corrió a todo el mundo del cuarto. Consideró la posibilidad de hacer lo mismo con Draco, que parecía a punto de desmayarse, pero cambió de opinion cuando vio la intensidad y la desesperación con la que Hermione apretaba su brazo.
.................................................
Trascurrieron muchas horas desde el instante en que Cissa cerró la puerta de ese cuarto, entrecortadas por dolorosas contracciones. – “C...creo que....Awwwww. Ohhh... ohhhh... oh Merlín... ohhh... duele." Gimió Hermione.
"Vamos, Hermione, puedes hacerlo, puedes soportarlo" – Murmuró Draco a su oido, sintiendo que su corazón latía desbocadamente. Tenía las manos heladas y estaba totalmente aterrado, pero hizo esfuerzos sobrehumanos para sonreirle.
La siguiente contracción fue especialmente intensa y Hermione tendió una mano, buscando la de Draco. Los dedos de él temblaban visiblemente. Hermione trató desesperadamente de mantener el contról, estaba totalmente empapada de sudor.
"Estás lista?" – Preguntó Molly.
El rostro de Hermione era pálido. Ella le sonrió antes de asentir con la cabeza.
Cissa le sonrió. - "Está todo bien, Hermione, debes solo pujar. Uno, dos, tres..."
Hermione pujó con todas sus fuerzas, después gritó y cayó hacía atrás.
Draco quitó las sábanas y ahí estaba... Una redonda forma rosada que se asomaba entre sus piernas.
"¡Muy bien, Hermione!" gritó Molly. "Un poco más."
Era... aterrador.
Y maravilloso.
Maravilloso y aterrador.
"¡Puja, Hermione!" ¡Ahí estaba la cabeza! Redonda y mojada. Hermione gritó.
“La cabeza está afuera. ¡Puja!”
Hermione emitió un lamento que ninguno de los presentes recordaba haber escuchado jamás en algún ser humano. Molly destrabó primero un hombro, y después el otro.
Fue así que la pequeña hizo su entrada triunfal en el mundo. Los ojos cerrados y la cara roja por la sangre. El cuerpecito cubierto por una substancia cremosa. Abrió los ojos y lloró ¡tenía buenos pulmones!
Draco observó la manera en que las dos mujeres se encargaron de la bebé. Cissa la tomó en brazos con una emoción indescriptible, la limpió y la envolvió en una manta, después se acercó y puso la creatura en los brazos de su hijo.
Los brazos del rubio se paralizaron por un instante y él experimentó por primera vez la emoción de ser padre. Fue amor a primera vista. La pequeña dejó de llorar en cuanto Draco lo tomó en brazos. En ese instante el rubio no habló, no respiró... no perteneció más ni a ese cuarto... ni a ese planeta.
Era el ser más hermoso de la tierra. Y también el más pequeño. La sostuvo como si fuera hecha de cristál... era perfecta.
Miró a Hermione que yacía - totalmente agotada – entre las sábanas. Él apoyó la criatura entre los brazos de su madre, que abrió la manta de lana que la recubría y observó cuidadosamente los pequeños piés y las manos que la pequeña agitaba.
Hermione sonrió y después miró a Draco. – “¿Es perfecta, verdad?”
“Es preciosa... como tu.” - Draco se agachó sobre la cama y acarició dulcemente el rostro de su hija. Ella abrió primero un ojito, después el otro. Al rubio se le cortó la respiración... lo estaba mirando.
“Te amo.” Murmuró él, besándola en la frente.
La niña gorgojeó suavemente y movió los dedos hacía él, agarrando algunas hebras de su cabello en el preciso instante en que él se acercaba para besar a su mamá.
Mientras trataba de liberar algunas hebras de su pelo de los deditos de su hija, sintió un inconfundible ruido de pasos resonando más allá de la puerta. - “Mi amor.... tenemos público ahí afuera... y todos están esperando para conocer a nuestra princesa.”
Cissa sonrió, enternecida. – “Encargate de presentar a la niña... mientras... Molly y yo nos encargaremos de Hermione.”
Draco levantó la pequeña entre sus brazos. Era – con creces – la criatura más suave y tierna que alguna vez pudo imaginar... y era suya. Un sentimiento de ansiedad empezó a nacer en su alma... por primera vez experimentó el temor... la responsabilidad hacía esa creatura que – de ese dia en adelante – dependería totalmente de él.
Nunca se sintió, tan agobiado, atemorizado y esperanzado en su vida.
Fue en ese instante que supo cual sería el nombre de su promogénita. Levantó la bebé para que Hermione pudiera verla y sonrió, apoyando el rostro de la criatura contra la suya. – “Hope.” – Murmuró.
Las tres mujeres se miraron, y después de un instante Hermione movió la cabeza en señal de aprobación. La cara de Draco se iluminó como un árbol de Navidad. Apoyó la niña contra su pecho y abrió la puerta del cuarto, cerrándola detrás de él.
...................................................
Cuando Draco Malfoy salió de esa puerta. Despeinado y pálido todos se quedaron sin palabras por un momento. Obseraron sin hablar el pequeño bulto de mantas que se movía entre sus brazos. El silencio que reinaba más allá de la puerta los inquietaba. Después la bebé se agitó nerviosamente en sus brazos y eso de alguna manera hizo que todos reaccionaran.
Las preguntas partieron desde todas las direcciones... y entre todas.. él pudo registrar una sola.
“¿Como está Hermione?”
“Cansada... peró se repondrá.” – Murmuró Draco. Como si quisiera reclamar un poco de atención, la niña se movió inquieta en sus brazos.
“Shhhh... pequeña... Todos esos tios y tias están aquí para conocerte.” – Susurró el rubio, con una voz ta aterciopelada que no parecía la suya.
El rubio acarició la cabecita de su hija y sintió que en ese instante nadie podría borrarle la sonrisa de la cara...experimentó una sensación de paz muy parecida a la felicidad absoluta.... Felicidad.
Esa palabra tan increíble lo asustaba porque era un sentimiento tan ajeno a los de su estirpe... tanto que en raras ocasiones aprendió a reconocerla.. El sentimiento que lo amarraba a Hermione siempre fue entremezclado con el dolor.. y el miedo a perderla.Porque parecía que la felicidad y él eran incompatibles.
Sin embargo... con la pequeña Hope entre los brazos... ese extraño cosquilleo en la boca del estómago se negaba a desaparecer. Todo era tan nuevo.... increíble.... y aterrador....
............................................
Lucius usaría el lazo de sangre que los mantenía amarrados para encontrar el paradero de su hijo. Deseaba con todas su fuerzas que él pagara por haberlo traicionado. Solo existia algo que Draco temía por sobre todas las cosas: perder a los que amaba. Y la llegada de ese hijo los haría tremendamente, deliciosamente vulnerables. Ahh... esa maravillosa debilidad humana... capaz de transformar el mas valiente guerrero en una perfecta, amoldable masa de barro.
Draco era demasiado parecido a su madre. Débil, asustadizo. A pesar de eso, Lucius fue un implacable maestro para él, enseñándole desde la niñez el fino arte de manipular a su antojo la voluntad de todos aquellos que los rodeaban.
Cuando era un niño, Draco era un muchacho muy prometedor, con inquietantes talentos, el alma de un leader y un encanto personal que muy pocos poseían.... pero, para su desgracia... decidió finalmente usar sus talentos para unirse al bando equibocado.
Lo traicionó.... deshonrando su estirpe... mezclando su sangre con una impura. Solo existía un final, para el fruto de esa relación.
Dejaría que Draco cultivara la ilusión de haber salvado esa criatura de su destino... Pero pronto aprendería que la vida a veces puede ser injusta.
Injusta para él.... pero perfecta para el siniestro diseño que se delineaba en la mente de su padre.
Continuará.....................
|
|
| Volver arriba |
|
roma
Registrado: 14 Nov 2007 Mensajes: 44
  
|
Publicado: Vie Jul 18, 2008 3:24 am Asunto: |
|
|
Hola Mademosielle Malfoy
Aquí tienes más fic... y yo espero recibir más comentarios
Un abrazo
Roma
Cap 31
Sanguis Draconis
El más hermoso de los mares es el que no navegamos. El más hermoso de nuestros hijos aun no creció, el más hermoso de nuestros días aun no los vivimos.... y las cosas más hermosas que quisiera decirte aun no te las dije.
(Nazim Hikmet)
Cazaba presas fáciles... el hombre que eligió transformarse en su peor enemigo. Cobarde.... ciego…. perdido en el negro oceano del rencor… Lucius Malfoy buscaba destruir lo que Draco ahora consideraba más sagrado.
Cuando todo se convierte en una pesadilla se necesita valor para luchar. Parece algo obvio... pero puedes solo contar los latidos de la sangre retumbando en tu pecho...
uno....
dos...
tres
Cuando la realidad hunde las garras en lo más profundo de tu ser puedes solo apretar los dientes y seguir adelante.
¿Hasta que punto llega el limite de la resistencia humana? ¿Cuanto puede resistir alguien sin ceder a la desesperación... quebrándose en mil pedazos? El único sentimiento que Draco sabía distinguir en la helada niebla de sus emociones era dolor intenso que se deslizaba a través de su piel, se escurría por su venas contaminándole la sangre... envenenando cada célula de su cuerpo.
Se pasó una mano por el pelo. Los ojos secos, almenos en superficie. Cada vez que pensaba al hecho de que ella pudo ser asesinada en más de una ocasión por manos del hombre que alguna vez el llamó padre deseaba morir.
Como la noche en que la vio despertar de ese último hechizo. Cuando ella abrió los ojos y gritó con toda la fuerza de sus pulmones, él simplemente perdió el contról. Corrió hacía los pies de la cama donde en ese instante Harry trataba desesperadamente de calmarla. La vio aflojarse contra el pecho del moreno como si acabara de desmayarse.
Cuando vió la mano de ella caer inanimada sobre las sábanas, en la cabeza del rubio retumbaban solo frases inconexas… la única cosa que podía pensar era: Por favor.... Merlín... por favor... por favor… por favor. Solo eso.
Siguieron interminables minutos de espera, y a lo largo de ese espacio de tiempo cada uno de ellos pasó por diferentes estadios de angustia recorriendo histericamente esa habitación, en espera de algun tipo de reacción de parte de ella. El ambiente estaba iluminado por las llamas fluctuantes de la chimenea que proporcionaban al cuarto una atmosfera de nebulosa irrealidad.
Cuando ella movió los parpados tratando de salir de la miebla de la inconciencia la boca de Draco se abrió... pero ni un sonido salió de ella. El fuego que chispeaba en el cuarto y las sombras proyectadas contra las paredes parecieron inmóvilizarse. Las manos de ella se crisparon sobre las sábanas.
Apenas conciente de lo que pasaba a su alrededor... del murmullo que llenaba poco a poco el pequeño espacio, Draco la abrazó, escondiendo sus propias lágrimas en el cuello de ella. Harry se acercó también para abrazarla y Ron, aun tenso y preocupado, se alejó de algunos pasos sin dejar de mirarla, como si temiera que la castaña pudiera desvanecerse de un momento a otro.
Hablar de pánico al estado puro no era suficiente para describir lo que Draco sentía. Era demasiado para sus fuerzas. No se dio cuenta siquiera de haber empezado a jadear por la falta de aire hasta que Severus Snape lo tomó de un brazo y lo obligó a salir de la habitación.
A algunos metros de distancia, Hermione sollozaba quedamente contra el pecho de Harry. Ël moreno la acunó suavemente hasta que – despues de lo que le pareció una eternidad – Hermione retomó el control de sus emociones. Entonces se despegó suavemente del pecho firme de su amigo, que la miraba ansiosamente, como si fuera un calderón a punto de explotar.
Ella abrió los ojos y por un instante Harry y Ron dejaron de existir... pensar... de respirar. Despacio, ella se recostó nuevamente sobre la cama y empezó a temblar...abrazada a sus rodillas, tapándose y temblando aun mas fuerte. “Tengo muchísimo frío.”
Harry se acercó al armario y sacó dos... tres mantas, las desplegó acomodándolas sobre ella, tratando de construirle un refugio donde pudiera sentirse segura.
“Dejenme sola... por favor.”
Todos – incluuyendo el moreno - obedecieron aun que de mala gana, y salieron del cuarto. Solo el rubio se asomó nuevamente en el marco de la puerta y apagó las velas, acercandose silenciosamente hasta la cama. La abrazó con fuerza a través de la espesa barrera de lana, acunándola como una niña. Ninguno de los dos se preguntó quien estaba consolando a quien, solo permanecieron ahí, llorando abrazados en la oscuridad.
..................................
Horas después, ahí, en la oscuridad de ese cuarto, Hermione pensó nuevamente a lo que presenció en esa celda oscura. Observó el perfil de Draco que yacía profundamente dormido a su lado, agotado por los útimos acontecimientos. Se levantó de la cama y movió algunos pasos hacía la puerta, como si necesitara comprobar que estaba libre de hacerlo. Cruzó la puerta y salió al pasillo. Acarició su abultado vientre, deseando creer que para ella y su bebé aun no nacido todo sería diferente.
No era prisionera. Podía contar con Draco... con sus amigos.
Casi sonrió al darse cuenta de que uno de ellos se encontraba acurrucado sobre un sofá demasiado pequeño para su estatura. Se le acercó para abrigarlo con la manta que se encontraba en el piso.
Intuyó lo que que debió sentir el pellirojo tratando de acomodar su humanidad en un sofá tan pequeño. Lo imaginó en el intento de doblar las rodillas, sin lograr acomodar sus largas piernas en ninguna posición que pudiera ayudarlo a conciliar el sueño.
...............................................
Esa noche pareció no terminar nunca. Ron pasó muchas horas observando la puerta de ella, incapaz de quedarse tranquilo en su propio cuarto.
Cuando la vió salir guiada por la débil luz de una varita creyó que se trataba de una broma de su imaginación, pero al entreabrir los ojos vio una silueta acercarse en la penumbra del pasillo. Se le cortó la respiración y los puños se le cerraron instintivamente, en tensión. Respondiendo a un impulso casi infantil, decidió cerrar los ojos, para que ella creyera que seguía durmiendo.
Para no arruinar el momento, trató de concentrarse únicamente en controlar el ritmo de su respiración, tanto que los pulmones empezaron a dolerle. Pero todos sus esfuerzos estuvieron a punto de irse al agua cuando rozó su mejilla con la yema de los dedos por poquísimos, preciosos segundos.
A través de los parpados cerrados, le pareció entrever una leve chispa de luz tomar forma frente a sus ojos, entreabrió una ceja, intrigado. Acto seguido, para su sorpresa, percibió que una especie de temblor acababa de sacudir su improvisada cama. Hermione acababa de hechizar el sofá agrandándolo hasta que cada parte de su cuerpo pudo finalmente encontrar su respectivo lugar.... Solo ella era capaz de encontrar la manera de agrandar el sofá sin que el hechizo afectara también su ocupante.
Estaba tan agradecido por su atención que estuvo a punto de abrir la boca pero.... casi le dio un infarto cuando sintió que ella levantaba la manta que lo recubría hasta la cintura y la acomodó a la altura de su mentón. Al hacerlo, Hermione se agachó hasta casi rozar su cuello, al punto que pudo sentir el calor de su aliento sobre la cara.
Entonces el corazón del pelirrojo se detuvo en seco en la espera de un beso... que nunca llegó.
En lugar de eso, sintió el sabor salado de una lagrima resbalando en el borde inferior de su boca, entreabrió los labios y la bebió, con reverencia.
Sintió frío, cuando ella terminó de abrigarlo con la manta y se alejó. Entonces abrió los ojos y se rozó los labios aun húmedos, siguiendo su silueta con la mirada, hasta verla desaparecer mas allá de la puerta. Cerró los ojos imaginando el instante en que Hermione regresaría a su cuarto, se tumbaría en la cama y se envolvería en las sabanas... a lado de otro.
Ron pasó el resto de la noche con los ojos abiertos, contemplando el cuarto en penumbra, con los puños cerrados y un montón de mariposas en el estomago... con una sensación de calor por todo el cuerpo que no tenía nada que ver con la tibieza de las mantas de lana... cuando..... escuchó un gemido proveniente del otro lado de la puerta. – “Oww...”
Ron reconoció la voz de ella, y antes de pensar en lo que estaba haciendo abrió presurosamente la puerta de la habitación, convencido de que alguien la estaría lastimando.
Pero nada pudo prepararlo para lo que vio en ese instante: un líquido brillante, viscoso, bajaba por las piernas de Hermione, mojando las sábanas como una fuente irrefrenable, goteando sobre el piso en un silencio ensordecedor.
El corazón de Ron se paralizó. Levantó la cabeza hacía Draco que en ese momento tenía una expresión de estupor y pánico idéntica a la suya ¡fue ahi que se dio cuenta que ella acababa de romper fuentes!
Ron abrió y cerró la boca varias veces, antes de lograr que algún sonido coherente saliera de su boca
Draco, por su parte, trataba de retomar el contról.... sin mucho exito, por la verdad. - “¿Eh......?”
Ella le agarró la mano. - “No te quedes ahí, mi amor – haz algo!” gimió ella, agarrándose el vientre.
“¿Qué…tengo que hacer?” No tenía la menor idea de como actuar… no conocía ningun encantamiento que sirviera para ese tipo de cosas ¡nunca existió un curso para futuros padres a Hogwarts!
El siguiente gemido de Hermione resonó tan fuerte en la noche silenciosa que más de una puerta se abrió y de ahí a unos segundos Molly y Narcissa aparecieron el la habitación, despeinadas y envueltas en sus batas.
“¿Que hacen aquí?” – Preguntó estupidamente Ron
"Es posible que me equiboque, hijo, pero – por lo que sé - Cissa y yo somos las únicas que dieron a luz alguna vez.” – Contestó Molly, sarcástica.
Hermione agarró repentinamente la mano de Draco, mientras otra contracción la atravesaba, y el rubio temió seriamente por la integridad de los huesos de su mano.
“¡Merlín... duele!” – Gimió ella.
“¿Es posible que estés punto de dar a luz?” – Preguntó Molly. – “Tuviste una perdida de liquidos?”
Hermione sacudió la cabeza - “No noté na....” – Antes de acabar lo que estaba diciendo abrió los ojos como platos y cayó hacia atrás como si alguien la hubiera golpeado con un hechizo aturdidor.
“¿E...estás segura que sea c..conveniente dara luz ahora?” – Preguntó Draco, cada vez más pálido.
Ella lo miró. - “No creo que sea algo que yo pueda controlar a este punto.” – Ella le apretó la mano aun más fuerte.
La castaña se llevó las manos al vientre y Draco se sobresaltó, viendo como su vientre cambiaba rapidamente de forma.
Molly se le acercó. – “Las primerizas se demoran más en dar a luz, pero al parecer este bebé tiene mucha prisa por nacer, Hermione.” – Con dulzura, levantó las sábanas y miró hacia abajo.
Hermione gritó a todo pulmón como confirmando sus palabras.
Sin tantas ceremonias, Molly corrió a todo el mundo del cuarto. Consideró la posibilidad de hacer lo mismo con Draco, que parecía a punto de desmayarse, pero cambió de opinion cuando vio la intensidad y la desesperación con la que Hermione apretaba su brazo.
.................................................
Trascurrieron muchas horas desde el instante en que Cissa cerró la puerta de ese cuarto, entrecortadas por dolorosas contracciones. – “C...creo que....Awwwww. Ohhh... ohhhh... oh Merlín... ohhh... duele." Gimió Hermione.
"Vamos, Hermione, puedes hacerlo, puedes soportarlo" – Murmuró Draco a su oido, sintiendo que su corazón latía desbocadamente. Tenía las manos heladas y estaba totalmente aterrado, pero hizo esfuerzos sobrehumanos para sonreirle.
La siguiente contracción fue especialmente intensa y Hermione tendió una mano, buscando la de Draco. Los dedos de él temblaban visiblemente. Hermione trató desesperadamente de mantener el contról, estaba totalmente empapada de sudor.
"Estás lista?" – Preguntó Molly.
El rostro de Hermione era pálido. Ella le sonrió antes de asentir con la cabeza.
Cissa le sonrió. - "Está todo bien, Hermione, debes solo pujar. Uno, dos, tres..."
Hermione pujó con todas sus fuerzas, después gritó y cayó hacía atrás.
Draco quitó las sábanas y ahí estaba... Una redonda forma rosada que se asomaba entre sus piernas.
"¡Muy bien, Hermione!" gritó Molly. "Un poco más."
Era... aterrador.
Y maravilloso.
Maravilloso y aterrador.
"¡Puja, Hermione!" ¡Ahí estaba la cabeza! Redonda y mojada. Hermione gritó.
“La cabeza está afuera. ¡Puja!”
Hermione emitió un lamento que ninguno de los presentes recordaba haber escuchado jamás en algún ser humano. Molly destrabó primero un hombro, y después el otro.
Fue así que la pequeña hizo su entrada triunfal en el mundo. Los ojos cerrados y la cara roja por la sangre. El cuerpecito cubierto por una substancia cremosa. Abrió los ojos y lloró ¡tenía buenos pulmones!
Draco observó la manera en que las dos mujeres se encargaron de la bebé. Cissa la tomó en brazos con una emoción indescriptible, la limpió y la envolvió en una manta, después se acercó y puso la creatura en los brazos de su hijo.
Los brazos del rubio se paralizaron por un instante y él experimentó por primera vez la emoción de ser padre. Fue amor a primera vista. La pequeña dejó de llorar en cuanto Draco lo tomó en brazos. En ese instante el rubio no habló, no respiró... no perteneció más ni a ese cuarto... ni a ese planeta.
Era el ser más hermoso de la tierra. Y también el más pequeño. La sostuvo como si fuera hecha de cristál... era perfecta.
Miró a Hermione que yacía - totalmente agotada – entre las sábanas. Él apoyó la criatura entre los brazos de su madre, que abrió la manta de lana que la recubría y observó cuidadosamente los pequeños piés y las manos que la pequeña agitaba.
Hermione sonrió y después miró a Draco. – “¿Es perfecta, verdad?”
“Es preciosa... como tu.” - Draco se agachó sobre la cama y acarició dulcemente el rostro de su hija. Ella abrió primero un ojito, después el otro. Al rubio se le cortó la respiración... lo estaba mirando.
“Te amo.” Murmuró él, besándola en la frente.
La niña gorgojeó suavemente y movió los dedos hacía él, agarrando algunas hebras de su cabello en el preciso instante en que él se acercaba para besar a su mamá.
Mientras trataba de liberar algunas hebras de su pelo de los deditos de su hija, sintió un inconfundible ruido de pasos resonando más allá de la puerta. - “Mi amor.... tenemos público ahí afuera... y todos están esperando para conocer a nuestra princesa.”
Cissa sonrió, enternecida. – “Encargate de presentar a la niña... mientras... Molly y yo nos encargaremos de Hermione.”
Draco levantó la pequeña entre sus brazos. Era – con creces – la criatura más suave y tierna que alguna vez pudo imaginar... y era suya. Un sentimiento de ansiedad empezó a nacer en su alma... por primera vez experimentó el temor... la responsabilidad hacía esa creatura que – de ese dia en adelante – dependería totalmente de él.
Nunca se sintió, tan agobiado, atemorizado y esperanzado en su vida.
Fue en ese instante que supo cual sería el nombre de su promogénita. Levantó la bebé para que Hermione pudiera verla y sonrió, apoyando el rostro de la criatura contra la suya. – “Hope.” – Murmuró.
Las tres mujeres se miraron, y después de un instante Hermione movió la cabeza en señal de aprobación. La cara de Draco se iluminó como un árbol de Navidad. Apoyó la niña contra su pecho y abrió la puerta del cuarto, cerrándola detrás de él.
...................................................
Cuando Draco Malfoy salió de esa puerta. Despeinado y pálido todos se quedaron sin palabras por un momento. Obseraron sin hablar el pequeño bulto de mantas que se movía entre sus brazos. El silencio que reinaba más allá de la puerta los inquietaba. Después la bebé se agitó nerviosamente en sus brazos y eso de alguna manera hizo que todos reaccionaran.
Las preguntas partieron desde todas las direcciones... y entre todas.. él pudo registrar una sola.
“¿Como está Hermione?”
“Cansada... peró se repondrá.” – Murmuró Draco. Como si quisiera reclamar un poco de atención, la niña se movió inquieta en sus brazos.
“Shhhh... pequeña... Todos esos tios y tias están aquí para conocerte.” – Susurró el rubio, con una voz ta aterciopelada que no parecía la suya.
El rubio acarició la cabecita de su hija y sintió que en ese instante nadie podría borrarle la sonrisa de la cara...experimentó una sensación de paz muy parecida a la felicidad absoluta.... Felicidad.
Esa palabra tan increíble lo asustaba porque era un sentimiento tan ajeno a los de su estirpe... tanto que en raras ocasiones aprendió a reconocerla.. El sentimiento que lo amarraba a Hermione siempre fue entremezclado con el dolor.. y el miedo a perderla.Porque parecía que la felicidad y él eran incompatibles.
Sin embargo... con la pequeña Hope entre los brazos... ese extraño cosquilleo en la boca del estómago se negaba a desaparecer. Todo era tan nuevo.... increíble.... y aterrador....
............................................
Lucius usaría el lazo de sangre que los mantenía amarrados para encontrar el paradero de su hijo. Deseaba con todas su fuerzas que él pagara por haberlo traicionado. Solo existia algo que Draco temía por sobre todas las cosas: perder a los que amaba. Y la llegada de ese hijo los haría tremendamente, deliciosamente vulnerables. Ahh... esa maravillosa debilidad humana... capaz de transformar el mas valiente guerrero en una perfecta, amoldable masa de barro.
Draco era demasiado parecido a su madre. Débil, asustadizo. A pesar de eso, Lucius fue un implacable maestro para él, enseñándole desde la niñez el fino arte de manipular a su antojo la voluntad de todos aquellos que los rodeaban.
Cuando era un niño, Draco era un muchacho muy prometedor, con inquietantes talentos, el alma de un leader y un encanto personal que muy pocos poseían.... pero, para su desgracia... decidió finalmente usar sus talentos para unirse al bando equibocado.
Lo traicionó.... deshonrando su estirpe... mezclando su sangre con una impura. Solo existía un final, para el fruto de esa relación.
Dejaría que Draco cultivara la ilusión de haber salvado esa criatura de su destino... Pero pronto aprendería que la vida a veces puede ser injusta.
Injusta para él.... pero perfecta para el siniestro diseño que se delineaba en la mente de su padre.
Continuará.....................
|
|
| Volver arriba |
|
Mademoiselle L. Malfoy

Registrado: 07 Jun 2008 Mensajes: 18 Ubicación: Sala Común de Slytherin.  
|
Publicado: Vie Jul 18, 2008 3:35 pm Asunto: |
|
|
Hola roma (:
ree/bien que allas actualizado *u*
verdaderamente tu historia... me deja sin palabras :D!
espero leer un poco mas luego :D:D!
Saludos!!
♥
-L.
_________________ "Es evidente que hay en él, o en mi, o en ambos a la vez, alguna imposibilidad, algún prejuicio que nos estropea el amor." ;;* Malfoy ;;*
|
|
| Volver arriba |
|
Mademoiselle L. Malfoy

Registrado: 07 Jun 2008 Mensajes: 18 Ubicación: Sala Común de Slytherin.  
|
Publicado: Vie Jul 25, 2008 4:08 am Asunto: |
|
|
actualizaaaaaaa por favor *o*!!!
waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
x
-L.
_________________ "Es evidente que hay en él, o en mi, o en ambos a la vez, alguna imposibilidad, algún prejuicio que nos estropea el amor." ;;* Malfoy ;;*
|
|
| Volver arriba |
|
roma
Registrado: 14 Nov 2007 Mensajes: 44
  
|
Publicado: Mar Ago 12, 2008 2:55 am Asunto: |
|
|
Hola,
muchas gracias por comentar, aquí va otro capitulo del fic
Un besote
Roma
CAP 32
Clamor Oritur
¿Qué es el sueño si no la imagen de una helada muerte?
(Ovidio)
Las lenguas de fuego que chispeaban en la chimenea esculpían líneas profundas en ese rostro enmarcado por largos cabellos plateados. El rostro excavado, los ojos oscuros y profundos como el mismo infierno.
El pelo caía desordenadamente sobre los hombros. Cuando habló, un escalofriante silbído...gélido y maligno resonó en el aire inmóvil... La piel lucía blanca como la espuma. Los ojos de acero brillaron en la oscuridad... penetrantes como puñales.
Esa voz, resonando en las nieblas del sueño, hizo que Hermione se removiera entre las sábanas, intentando huir de esas palabras:- “Dejaré que vivas ese sueño dorado... permitiré que esa niña crezca y de sus primeros pasos.... pero prometo que los últimos que dará la conducirán hacía el destino que cada impuro merece.”
Hermione despertó violentamente en el cuarto oscuro, la respiración entrecortada y... la mirada desencajada por el terror. El grito quedó atascado en su garganta.
El miedo permaneció pegado a su piel como agua helada. Los ojos color avellana observaron ausentes las penumbra del cuarto. Sabía que no podría librarse de esa amenza latente… sabía que él la alcanzaría en qualquier lugar. Hermione abrazó sus rodillas, temblando.
Sacudió el horror de su cabeza, respirando profundamente. Se deslizó fuera de la cama. Draco gimió apenas abrazando su almohada, pero no abrió los ojos. La castaña se quedó mirándolo buscando conforto en ese precioso instante de íntima serenidad. Los dias que siguieron el nacimiento de Hope fueron aterradores y maravillosos a la vez... instantes de extraordinaria normalidad que parecían robados a la vida de alguien más.
El balbuceo de Hope, a lado de la cama, le preanunció que la pequeña estaba despierta. La minúscula mano agarró fuertemente su dedo índice y ella sonrió: era tan asombrosamente minúscula comparada con la suya.
Tomó la niña en brazos y la acercó a su pecho para amamantarla, deseando borrar el recuerdo de ese hombre y esas palabras. Recordó el triste destino de Amanda y sintió nuevamente esa desesperación cerrarle la garganta.
Aun que pasaron algunos dias desde la horrible noche en que el encantamiento la obligó a vivir sobre su propia piel la horrible agonía de Amanda Kostner, todos los dias Hermione revivió ese terror profundo, doloroso como un puñal clavado imborrablemente en su memoria.
......................................
El silencio del bosque prohibido lo envolvió como una manta helada. El unico sonído apreciable era el de sus pasos, rápidos y ligeros, quebrando las ramitas que pisaba a su pasaje. El cielo era una inmensa manta rojiza, pesadas nubes se cruzaban entre ellas formando informes manchas grises. Se detuvo para recuperar el aliento.
Su ropa estaba empapada. El pelo le caía pesadamente sobre los ojos. Corrió como un loco entre una gran cantidad de cuerpos tendidos en el campo de batalla... buscándola.
No lograba encontrarla ¿que podían haberle hecho? Trepó sobre un árbol intentando tener una mejor visual de ese siniestro campo de muerte. Tropezó y cayó en el suelo, agotado. Una lágrima surcó su rostro pero se levantó, como impulsado por una fuerza superior.
Debía seguir buscando.
Interminables minutos después, entrevió una forma. Un escalofrío de terror le peinó la espalda. La silueta de Ginny estaba tendida debajo de otro cuerpo. Aterrado, empujó el cadaver que se encontraba sobre ella y la tendió delicadamente en el suelo.
La acarició el rostro. Apoyó una oreja sobre su corazón, intentando percibir un latido. El miedo empezó a ahogarlo... gruesas lágrimas le bañaron el rostro.
Apoyó los dedos contra la yugular de Ginny y fue entonces que percibió un latido... La jaló hacia él, y se dio cuenta de que estaba totalmente helada. La abrazó fuerte, embargado por el sentimiento de terror mas grande de su vida.... - “Por favor, no te vayas ahora.... No me hagas esto ¡vuelve conmigo!” La abrazó fuerte y toco su cuello buscando la yugular, tratando de comprobar que aun estaba viva.... no respiraba.
"No te rindas... LUCHA... LUCHA!!! ESTOY AQUÍ.... DESPIERTA!!!" La sacudió violentamente, y ella se movió entre sus brazos como si fuera una muñeca de trapo... La acomodó de nuevo en el suelo, levantándole la cabeza y empezó a darle respiración boca a boca...
“Por favor... por favor..” Harry apoyó la cabeza sobre su vientre y empezó a llorar como un niño. Y en ese momento, ahogado por la desesperación¡gritó!
“¿Por qué lloras?”
Su voz pareció llegarle desde un lugar lejano. Abrió los ojos y contempló la muchacha. Tenía una triste sonrisa en el rostro, los ojos llenos de dolor. Pequeñas ramas se encontraban enredadas en su pelo cobrizo. Sus brazos y su rostro estaban marcados por rasguños y sangre seca.
“¿G...Ginny?” Susurró ese nombre casi con hesitación ¿era el producto de su imaginación?
“Así me llamo.” Se burló Ginny, intentando sonreir a pesar de las heridas.
“¿Estás bien?”
“No... Harry.” Contestó ella, con sencillez.
La certeza de perderla lo alcanzó como un puño en el estomago. – “Yo puedo ayudarte.... debe haber algo que...” – Pero él sabía que no existía una manera de salvarla.
“No.”
“Intentaré igualmente.” – Insistió él.
“No” -Ella aceptó la idea de morir.
“Pe... pero..”
“Shhhh.... callate, Harry.” - Ella apoyó un dedo sobre los labios y él besó su mano, sucia de tierra.
Desesperado, él trató de encontrar las palabras. - “Yo necesito decirte... yo...”
“Lo se, Harry.”
No lo sorprendió su respuesta. En el fondo siempre lo supo. Se tendio a su lado, la envolvió en un abrazo fuerte y desesperado.Ahora podía inhalar su perfume. Lloró de nuevo.
Ella no. Estaba segua de su destino. - “No llores.”
Ella estaba a punto de morir... y trataba de confortarlo. La besó suavemente por última vez, mientras seguía cariciándole el pelo. “¿Ginny?”
No hubo respuesta. Harry entendió que ella no contestaría. La angustia lo ahogó, deseó morirse y todo a su alrededor pareció quebrarse. Abrió los ojos, con ese ciego dolor quebrándole el alma.
Ron lo miró preocupado desde la otra cama y Harry escondió la cara entre las manos, con el corazón aun latiéndo desbocadamente.
Quiso decir al pelirrojo que lo dejar en paz... pero no habló, aterrado ante la idea que sus miedos pudieran hacerse reales. Incapaz de convencerse de sacudirse de encima ese horror que le cerraba la garganta.
Ron, acostumbrado como estaba a verlo luchar contra las pesadillas con las que El Que No Debe Ser Nombrado lo atormentaba casi a diario, no lo no dejó solo.... aun sin comprender lo que acababa de pasar. Necesitaba arrancarlo de la pesadilla. Intentó preguntarle algo. Pero Harry siguió paralizado.
La cara del moreno se torció en una mueca de confusión y bochorno... no podía entender.Harry tuvo muchas pesadillas en su vida... Estaba despierto.... y no lograba salir de ese bosque... liberarse de esa sensación de desesperación y muerte pegada a su piel como agua helada.
.............................................
Draco despertó una hora más tarde. La buscó en la oscuridad y sus dedos, escurriendose traviesos... la buscaron entre las sábanas... Extendió los brazos hasta sentir el calor y la suavidad de Hermione y la tibia piel de su hija, apretándolas contra su propio pecho.
Hope era maravillosa. El pelo castaño enmarcaba una carita perfecta. Los ojos, de un inquietante color azul plateado, eran idénticos a los suyos. La minúscula mano, apoyada contra el pecho de su madre, parecía frágil como una mariposa.
Bajó la mirada hacía Hermione y sonrió al ver como la niña cerraba los ojos, somnolienta y satisfecha. Se sintió increiblemente bendecido. Hasta el simple hecho de respirar le resultaba asombrosamente agradable.
Felicidad completa... esa era la definición correcta…. Pasó tanto tempo desde la última vez que experimentó esa sensación... era algo tan real y sencillo, dificil de definir y al mismo tiempo imposible de obtener.
No estaba acostubrado a ser feliz.
....................................................
Horas más tarde, en el salón de Grinmauld Place Harry se recargó contra el marco de la puerta, la cara pálida como la cera. Ron lo miró preocupado – “¿Estás bien?”
“Yo...Si, solo fue un mareo.”
“Será mejor que te tomes una poción. Te ves mal ¿Volviste a soñar con Tu Sabes Quien ayer por la noche, verdad?”
El moreno lo miró con ojos velados, como meditando la respuesta. La pesadilla que tuvo la noche anterior no se parecía en nada a las que tuvo en pasado bajo la influencia de Lord Voldemort. Percibía algo diferente, esa vez, como si algo desconocido, monstruoso y dotado de voluntad propia acabara de generarse en su interior. Se llevó las manos al pecho - “¡Merlín!!!”
¿Qué te pasa?
Él se tocó el pecho - Es...ex...traño....tengo ...ta...quicardia
Ron lo arrastró hacía el viejo sillón y rató de calmarlo. “Recuesta la cabeza...tranquilo...trata de respirar despacio, no te descontroles...” - Trató de calmarlo para contrarrestar el malestar, pero su respiración era pesada. Él empezó a quejarse de dolor en la cabeza y se acurrucó más estrechamente en el sofá, el dolor era intenso y abrió la boca por falta de aire.
DespuésHarry sintió que precipitaba en un pozo sin fondo del que nadie podría sacarlo.
Era una pesadilla y no lo era. Parecía que nadie pudiera sacarlo del abismo en el que acababa de caer. Escuchó voces. No en su cabeza ¡en todas partes! Vio siluetas a su alrededor cambiando continuamente. Temblaban, se estremecían, curvaban, s | |