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Princesa Cydalima
Registrado: 20 Ago 2006 Mensajes: 768 Ubicación: A quién le importa????  
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Publicado: Lun May 14, 2007 7:02 pm Asunto: La Pequeña Hermione (DM/HG) |
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Espero que sea de su agrado ^^
*.*.*LA PEQUEÑA HERMIONE*.*.*
Nota: Draco NO es pedófilo ^^
- Agregas un poco de hielo para que se espese rápidamente – decía una castaña mientras ayudaba a su pelirrojo amigo con algo que quería lograr desde hacía mucho tiempo.
- ¿Ya? – Ron nunca había podido preparar poción rejuvenecedora, y era algo que necesitaba lograr para que Snape no le hiciera quedar mal de nuevo ese año que venía.
Era la segunda semana de vacaciones, Harry y Hermione habían ido a la Madriguera para pasar todas las vacaciones. Ron le había pedido a Hermione su ayuda para elaborar tan... básica poción, y ella, como buena amiga, le ayudaba.
- Espera un poco... ahora – Ron lanzó el hielo en la poción – ahora, coloca la raíz de... – en ese momento, Ron, en un descuido, agitó la varita. Un resplandor de color azul intenso salió de esta dándole al caldero donde se preparaba la poción, esta comenzó a brillar extraño – QUE HICISTE PEDAZO DE... – el caldero comenzó a temblar – QUITATE DE AHÍ!!! – alcanzó a gritar Hermione mientras empujaba a Ron antes de que el caldero explotase.
- ¡¡¡Hermione!!! – una luz cegadora inundó todo el lugar... Ron no veía nada, se escuchó un grito por parte de la chica - HERMIONEEEEEEEEEE
Abría lentamente los ojos, estaba recostada en una cama, miró a ambos lados. Reconoció aquel lugar como la habitación de Ginny, se intentó levantar, pero estaba muy cansada... “Recuerdo que estaba con Ron en una habitación” pensaba ella “estábamos preparando una poción... Ron hizo una estupidez y el caldero explotó, de ahí ya no recuerdo nada”
- Hermione, qué bueno que despiertas – dijo Molly que en ese momento iba entrando a la habitación.
- ¿Qué... qué me pasó? – preguntó Hermione, pero... ¡oh sorpresa!, su voz era diferente.
- Verás, linda – comenzó a decir la sra. Weasley – no quiero que te asustes¿de acuerdo?- Hermione no entendía nada – ¿cómo explicarlo?
- Señora Weasley, no es por ser grosera, pero... HABLE YA!! – dijo Hermione, Molly tomó un espejo y se lo dio a Hermione, ella lo tomó y se miró en el...
3...2...1...
- ¡¡¡¡¡¡¡PERO QUE ME SUCEDIOOOOO!!!!!!!! – gritó antes de desmayarse nuevamente.
Al día siguiente
Hermione despertó, se sentó en la cama mientras recordaba lo sucedido el día anterior...
- Ahhh – tomó el espejo nuevamente y... – no fue un sueño – dijo con tristeza.
Si, ahí estaba ella, Hermione Jane Granger, transformada en... una linda niña de 5 años. Era una niña muy bonita, sus ojos eran más grandes y tiernos, su cabello caía graciosamente por su frente, unas cuantas pecas se podían observar más que antes. Tomó el espejo nuevamente y miró sus dientes... que habían regresado a como eran hacía unos años.
- Sniff... ¿por qué me pasa eso? – se preguntaba la pequeña Hermione – sniff sniff... BUAAAAAAAAAAAAAA
- ¿Hermione? – Ron entraba en la habitación, llevaba una bandeja con comida, la pequeña lo volteó a ver...
- TUUUUU – se levantó de la cama – TU ERES EL CULPABLE DE TODO ESTOOOOOOOOOOO – si, era una niña o todo lo que quisiera la gente, pero seguía siendo la misma Hermione de siempre – ¡¡RONALD TE VAS A ENTERAR QUIEN ES HERMIONE JANE GRANGER!! – se dirigió hasta donde estaba Ron, y al llegar, se detuvo en seco...
Miró hacia arriba... Ron ahora era mucho más alto que antes, y ella le llegaba al chico hasta poco más arriba de la cintura, el pelirrojo sonrió al ver que Hermione estaba tan pequeña. Dejó la bandeja de comida en una mesita.
- ¡¡No te rías!! – ordenó ella al escuchar una carcajada por parte de Ronald – que todo esto es tu culpa.
- Jajaja, no... no lo puedo evitar – Ron se acercó y la tomó de la cintura con ambas manos, para después levantó – te ves tan linda – dijo en un tono algo... gay.
- Bájame... bájame... – Hermione comenzó a reír, hacía mucho que no la cargaban y jugaban con ella de esa forma, que ya había olvidado lo bien que se sentía... – wiuuuuuuuu – llevaban así unos cinco minutos - ¡ahora como un avión! – dijo ella emocionada, abrió los brazos y simuló ser un avión.
- Ejem...(Na. Y no, no era Umbridge) – se escuchó detrás de ellos, Ron bajó bruscamente a Hermione, quien hizo pucheros y regresó a la cama.
- Hola Harry – dijo Ron algo apenado, el ojiverde entró en la habitación.
- Hola, lamento haberlos interrumpido – dijo sonriente – parecía que se divertían mucho – se sentó junto a Hermione – hola Herm¿cómo estás?
- Bien Harry – respondió la castaña mientras comía un poco de lo que Ron había traído para comer – ¿y tu?
- Pues sobrevivo, que ya es mucho para mí – dijo él, Hermione lo miró y dejó lo que comía de lado, lo abrazó, Harry respondió el abrazo.
- No digas esas cosas – dijo ella – mírame a mí... con un cuerpo de una niña de 5 años – miró por la ventana - ¿y ahora qué haré? – en eso, Ron y Harry comenzaron a hacerle cosquillas y mimos a Hermione, parecían sus padres.
- No digas eso castañita – dijo Harry en un tono paternal, Hermione arrugó la nariz en señal de que no le gustaba que le tratasen así, la abrazaron y Hermione se dio por vencida.
- Todo esto es culpa tuya Ronald – dijo mientras le daba un suave golpe en la cabeza, Ron sonrió.
- Es muy gracioso ver a una niña comportarse como una adulta – dijo y Harry rió.
- Es verdad...
- YO NO SOY UNA NIÑA – dijo Herm, pero luego se miró en el espejo – bueno... olvídenlo si parezco una niña... u.u
***********************************
Bien, aquí está... jejeje, dejen posts!!! recuerden...
UN FIC CON POSTS ES UN FIC FELIZ! ^^ |
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Elvena Lovegood
Registrado: 13 Abr 2007 Mensajes: 134 Ubicación: En el silencio  
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Princesa Cydalima
Registrado: 20 Ago 2006 Mensajes: 768 Ubicación: A quién le importa????  
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Publicado: Sab May 26, 2007 8:26 pm Asunto: |
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Pasaron los días y Hermione no regresaba a la normalidad. Molly y Arthur estaban ya preocupados por ello, pues mientras Hermione estuviese en su casa, estaba bajo su responsabilidad.
En cuanto a Hermione, ella estaba algo deprimida, no le agradaba nada la situación por la que pasaba. Su actitud había cambiado mucho. Ahora era sarcástica y grosera, en especial con Ron; ya no sonreía, y cuando lo hacía eran sonrisas irónicas.
La ropa que ahora usaba, eran vestidos que Ginny utilizaba de pequeña, realmente parecía una muñeca... una muñeca amargada.
Harry y Ron habían cambiado mucho su actitud para con ella, se comportaban como si fuesen sus... ¿padres? Si, eran muy protectores y cariñosos con ella, en especial Harry, ya que Ron se veía afectado por la actitud de ella para con él.
Aquel día, Hermione estaba leyendo un libro recostada en la cama, de la que no se había separado más que para bañarse y hacer sus necesidades.
− Hermy, ¿podemos pasar? – preguntó Harry desde la entrada, Ron estaba a su lado.
− Ya están dentro, ¿no? – dijo la castaña mientras dejaba el libro sobre su regazo - ¿y qué quieren? – preguntó bruscamente.
− Decirte que...
− Vine a visitarte – dijo una voz tranquila desde la puerta. Dumbledore la observaba sonriente, entró en la habitación.
− Hola profesor – saludó ella.
− Hola Hermione – dijo él tranquilamente – ¿cómo te encuentras?
− Pues... dentro de lo que cabe, bien – respondió la castañita.
− Hermione – Dumbledore se sentó en una silla que hizo aparecer - ¿exactamente, qué sucedió?
− Pues...
*.*Flash Back*.*
− Hermione – decía Ron - ¿me ayudas con la poción rejuvenecedora?
− Ronald, eso es básico... deberías ya saber cómo es que se hace – respondió la castaña con voz cansina.
− ¡Por favor Hermione! – rogó el pelirrojo.
− Hará falta mucho más que súplicas para convencerme, Ron – Hermione tomó una de las revistas de Ginny y comenzó a hojearla.
− Anda, di que sí... haré lo que digas, te daré lo que quieras – dijo el pelirrojo.
− ¿Lo que diga?
− Si
− ¿Lo que quiera?
− Si, si...
− De acuerdo, te ayudo – dijo Hermione mientras se ponía de pie, Ron la abrazó.
− Gracias, gracias, gracias, gracias...
− Si, si, como sea.
Pronto tuvieron listo todo lo que usarían para preparar la poción. Se dirigieron a una clase de habitación que había en el sótano de la Madriguera.
Pasaron los minutos, todo iba perfecto, por primera vez, Ron hacía todo correctamente...
− Agregas un poco de hielo para que se espese rápidamente – dijo Hermione mientras examinaba la poción.
− ¿Ya? – el pelirrojo estaba algo nervioso y emocionado a la vez.
− Espera un poco... ahora – Ron lanzó el hielo en la poción – ahora, coloca la raíz de... – Ron, en un descuido, agitó la varita.
Un resplandor de color azul intenso salió de esta dándole al caldero donde se preparaba la poción, esta comenzó a brillar extraño. Hermione abrió los ojos asombrada, para luego mirar a Ron.
− QUÉ HICISTE PEDAZO DE... – el caldero comenzó a temblar y a burbujear demasiado... y Ronald seguía ahí parado.
Hermione sabía, por experiencia propia, que cuando un caldero hacía esa clase de cosas, era mejor guardar distancia y esperar a que pasara lo peor mientras se mantenía protegido por algo.
− QUITATE DE AHÍ!!! – alcanzó a gritar Hermione mientras empujaba a su amigo.
Una luz cegadora inundó el lugar, Hermione giró para ver hacia el caldero antes de la explosión. La poción comenzó a derramarse, un poco cayó sobre ella, era algo que quemaba la piel, soltó un grito antes de que el caldero explotara por completo...
− HERMIONEEEEEEEEEE - escuchó gritar a Ron antes de perder el conocimiento.
*.*Fin Flash Back*.*
− Y eso fue lo que pasó – dijo ella.
− Mmm – Dumbledore parecía estar meditando las cosas, miró a Ron – así que hizo algo con la varita, sr. Weasley.
− Eh... pues... – Ron estaba casi tan rojo como su cabello.
− Si, toda la culpa la tuvo el – dijo Hermione mirando a Ron con enfado – si no fueras tan estúpido, esto no hubiera pasado.
Ron se sentía mal, mal consigo mismo por saber que si no hubiera pedido la ayuda de Hermione, nada hubiera pasado; y mal por las palabras de Hermione para con él. Harry puso una mano en el hombro de su amigo, éste lo miró y Harry esbozó una sonrisa de comprensión que Ron le regresó.
− No, Hermione, no culpes a tu amigo – dijo Dumbledore tranquilamente.
Hermione miró a Ron por primera vez en esos días. El pelirrojo claramente se veía triste, estaba cabizbajo, Hermione comprendió su error y se acercó a él.
− Perdóname Ron – dijo mientras lo abrazaba, Ron sonrió ligeramente – es solo que no me gusta estar así – su voz comenzó a quebrarse.
− Tranquila Hermy – dijo Ron abrazándola más fuerte.
− BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA – ella finalmente comenzó a llorar – QUIERO REGRESAR A LA NORMALIDAD... YAAAAAAAA!!!!
− Hermione, tranquilízate – le reprendió Harry con tono autoritario, algo muy extraño en él – todo tiene solución, menos la muerte – dijo finalmente.
Hermione, que ya estaba separada de Ron, se limpió las lágrimas.
− Sniff... sniff – estaba sentada en la orilla de la cama con sus pies colgando.
− Hermione... – dijo Dumbledore - ¿vendrías conmigo para investigar más a fondo eso?
− Aja...
− Bueno, pues te esperaré abajo, voy con Arthur y Molly.
− Sip...
Dumbledore se levantó de la silla y salió de la habitación. Pronto, Hermione estaba lista para irse. Llevaba un vestido de color verde seco y una boina que le hacía juego (Ginny era la que se encargaba de la ropa), sus zapatos eran de color marfil.
Estaba ya en la entrada junto a Dumbledore. Molly, Arthur, Ron, Harry y Ginny estaban ahí también.
− Molly, Arthur, chicos – dijo Dumbledore – partimos ya, no se preocupen, la verán en el colegio.
− Harry, Ron – dijo Hermione antes de irse – gracias por ser mis amigos – alzó los brazos en señal de que quería un abrazo, y sus amigos ni tardos ni perezosos, se lo dieron.
− Suerte, Hermione – dijeron ambos, ella les dio un beso en la mejilla a cada uno, se despidió de los demás, tomó la mano de Dumbledore y desaparecieron.
− Espero que encuentre rápido una solución – dijo Harry.
− Yo no – dijo Ron, Harry lo miró inquisitivamente – me gusta más así de pequeña.
− Jajaja, que no te oiga decirlo – dijo Arthur mientras todos iban a la cocina. |
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Yedra_Phoenix

Registrado: 27 Ene 2007 Mensajes: 372
   
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Princesa Cydalima
Registrado: 20 Ago 2006 Mensajes: 768 Ubicación: A quién le importa????  
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Publicado: Mie May 30, 2007 11:46 pm Asunto: |
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gracias por leer!!! jijijij me haces feliz!!
1° de Septiembre... nuevamente
- Harry, Ron, Ginny... apresúrense – decía la sra. Weasley mientras entraba en la cocina.
- Si mamá – dijo Ginny, se levantó, tomó su plato y lo llevó al fregadero. Subió a su habitación
- ¿Y ustedes dos?
- ¿Ah? Vamos – dijo Ron sin mucho interés, en ese momento, Ginny entró en la cocina.
- ¿Por qué están así? – estaba de espaldas a ellos – si hoy la verán nuevamente – Harry y Ron parecieron recordar ese detalle y automáticamente esbozaron unas sonrisas - ¿y qué opinan? – les enseñó algo...
- Oh, Ginny... es precioso – dijo su madre mientras lo veía...
Un bello vestido de tonalidades rosadas, con un GRAN moño en la parte del pecho, otros moños más en la parte inferior y con unos cuantos olanes blancos.
- Gracias, lo hice en la noche – respondió la pelirroja mientras con un movimiento de su varita, dejaba el vestido perfectamente bien envuelto.
- Está lindo – dijo Harry, provocando un sonrojo por parte de Ginny.
- ¿Es para Hermione? – preguntó Ron.
- No, es para mí – ironizó su hermana.
- Ja-ja-ja que graciosa...
- Chicos, apresúrense... – dijo la sra. Weasley finalmente.
- VAMOS – dijeron Ron y Harry al mismo tiempo mientras se levantaban como alma que lleva el diablo, y en menos de un minuto, estaba más que listos para partir...
Pronto llegaron al andén 9 ¾, Harry y Ron, tan pronto como entraron, se dedicaron a buscar por todos lados algún indicio de su amiga, buscaron y buscaron, pero no había ninguna señal de ella... nada, nada de nada...
- ¿No la ves? – preguntó Ron a Harry.
- No, no hay rastro de ella, es como si se la hubiera trabado la tierra.
- Mmm... pues eso quiere decir – intervino Ginny – que estará ya en el colegio
- Si...
Tranquilos, cualquiera que los viera diría que es su hija – dijo mientras entraba en el tren – y Ronnie sería la mamá...
- ¡¡¡GINEVRA!!!
- Jajaja, tranquilo “mamá” mejor entremos – dijo Harry, y ambos entraron en el tren.
Encontraron un compartimiento vacío casi al final del tren, entraron en el. Ginny se había ido con sus amigas a otro compartimiento, dejando a los dos chicos completamente solos.
- ¡ME ABURRO!! – exclamó Ron mientras se recostaba en el asiento – no es lo mismo sin ella.
- Lo sé, pero tu tranquilo – respondió Harry – Ginny tiene razón, ya debe de estar en el...
En ese momento, la puerta se abrió de golpe, dejando ver a cierto chico rubio, sexy, hermoso, un Adonis, un ángel caído del cielo, la criatura más hermosa que haya.. ¬¬ ejem... jejeje n.nU ... a Draco Malfoy.
- Vaya, vaya, Cara-Rajada y la Comadreja – dijo despectivamente, mientras entraba en el compartimiento con aires de superioridad - ¿y la sangre sucia? Ja, no me digan que mis plegarias fueron escuchadas y se murió...
- Malfoy... – Ron estaba a punto de lanzársele con unos cuantos puñetazos, pero Harry lo tomó del hombro.
- Déjalo Ron, no vale la pena...
- ¿Miedo, Potter?
- No, lástima – dijo Harry, Draco apretó los puños y los miró con odio – ahora, si no te molesta... – lo empujó fuera del compartimiento – tu hedor nos molesta.
Y le cerró las puertas en las narices. Draco, Ron, y los que pasaban por ahí, se quedaron boquiabiertos, pues no era común ver a Harry comportarse así, generalmente la que decía cosas como esas, era Hermione.
- ¿Quién hubiera dicho que te comportarías como un adulto? – dijo Ron mientras se volvía a sentar.
- Ahora que Hermione es una niña, alguien tenía que ser el maduro del grupo.
- ¿Qué me estás insinuando?
- Nada, ten – le dio unos caramelos – come y calla – y Ron, no tardo ni perezoso, aceptó los caramelos gustosamente.
Llegaron a la estación de Hogsmeade, los alumnos bajaron lentamente. Harry y Ron se dirigieron rápidamente hasta uno de los carruajes, para ser exactos, al primero... entre más pronto llegaran al colegio, más pronto verían a su amiga, de quien no habían tenido noticia alguna, más que cuando Harry recibió su regalo de cumpleaños junto con una carta diciendo que estaba bien.
- Rápido, rápido – decía Ron impaciente mientras avanzaban, nunca había estado tan desesperado por llegar al colegio.
- Tranquilo Ron – decía Harry mientras intentaba calmarlo – ella está bien, no te preocupes...
- Si, lo sé, pero es que... ¡ay! Nunca lo entenderías.
- ¿Qué? – Harry miró a su amigo - ¿Qué te gusta Hermione? – Ron lo miró confundido.
- ¿De qué hablas? – entonces finalmente captó la situación – NO claro que no, Harry tu bien sabes que no siento nada más que amistad por Hermione, es solo que desde que se hizo pequeña, siento una responsabilidad extraña que jamás había sentido por nadie¿me entiendes? Ni siquiera por Ginevra...
- Ronald... lo que sientes posiblemente sea – comenzó a decir Harry, pero comenzó a reír.
- ¿Qué¿qué es? – Harry lo miró sonriente.
- A mi me pasa lo mismo – dijo cambiando de tema – solo que yo no siento tal desesperación por saber si ella está o no bien, si me preocupa, porque no supimos casi nada sobre ella, pero creo que no estoy tan alterado como tu.
- Lo que sucede es que se les despertaron sus instintos paternales – dijo una voz desde el otro lado, Harry y Ron se sobresaltaron al escucharla, en eso, Ginny salió de entre las sombras.
- Ginny¿qué¿cómo¿cuándo¿cuánto tiempo llevas ahí? – preguntó Ron aún alterado.
- Lo suficiente como para poder concluir lo que les dije – respondió ella, que en ese momento le daba algo a Harry.
- ¡¡Mi capa de invisibilidad!! – exclamó el moreno - ¿por qué la tenías tú?
- Pregunta fuera de lugar – dijo la pelirroja mientras evadía hábilmente la pregunta de Harry – lo que importa es... que ustedes han despertado sus instintos paternales.
- ¿Pero por qué yo estoy más alterado? – preguntó Ron.
- ¿No es obvio? – ninguno de los dos dijo nada, Ginny se golpeó ligeramente la frente – Merlín, dame paciencia – se dijo a sí misma – dicen que todo hombre tiene instintos femeninos escondidos en lo más profundo de su ser – dijo mirando fijamente a los dos, ellos asintieron – creo que en este caso, Ronald despertó esa parte... femenina de él.
Ron empalideció repentinamente, Harry estaba con los ojos como platos, ninguno reaccionó en segundos, hasta que el pelirrojo se sonrojó de sobremanera, a tal grado, que su no se veía donde comenzaba su cabello, Harry comenzó a reír.
- HARRY NO TE RIAS – dijo Ron, pero Harry no podía parar.
- Jajajaja... lo... lo siento... jajaja... es... es que... jajajaja... tu... tu... jajaja... TU VENDRIAS SIENDO LA MADRE EN TODO ESTE ASUNTO – y ya no pudo más, literalmente, se cayó del asiento por la risa...
- Tranquilo Ron – dijo Ginny – el hecho de que esto te pase a ti, no quiere decir que seas... ya sabes... del otro lado...
- GINNY NO TE ATREVAS A INSINUAR SIQUIERA QUE SOY GAY
- Ok, ok, no lo insinúo – dijo ella – pero bueno, fin de la conversación, finalmente hemos llegado...
Harry paró de reír y Ron se tranquilizó, para ver desde la ventana, la imagen del castillo frente a ellos, ambos sonrieron levemente, la puerta del carruaje se abrió, Ginny salió y desde fuera dijo:
- Los veré después, iré con Luna – y se fue hacia donde se veía la rubia cabellera de Lovegood.
Harry y Ron bajaron y se unieron a los demás alumnos para ingresar al castillo. Caminaban apresuradamente, sintiendo que si hacían eso, ella estaría esperándolos sonriente en la entrada. Pero no fue así.
Algo desanimados, entraron en el Comedor, en la entrada estaba Dumbledore, quien les sonrió al verlos, ellos se acercaron al anciano.
- ¿Dónde está? – preguntó Ron impaciente.
- En su habitación – respondió Albus, los tres entraron tranquilamente en el comedor.
- ¿Está bien? – preguntó Harry preocupado.
- Digamos que no quiere que la vean en su estado – dijo Albus, ambos amigos se quedaron ahí – la torre del ala oeste, la contraseña es “dulce de limón”, cuando ustedes salgan de la torre, la contraseña que les acabo de dar, quedará inactiva, y a menos que alguien se las de, no podrán volver a entrar nunca¿entienden? – dijo, ambos amigos sonrieron, asintieron y salieron del comedor ante al mirada interrogante de varios que los vieron, Dumbledore se dirigió a la mesa principal.
La selección de casas para los de nuevo ingreso transcurrió lenta y tranquilamente, en total, más de 10 alumnos se fueron a cada una de las casas. Una vez que terminó, Dumbledore se puso de pie.
- Sean bienvenidos a un nuevo curso en Hogwarts – dijo tranquilamente – es un gusto tener a rostros nuevos y no tan nuevos entre nosotros nuevamente – se aclaró la garganta – bien, pues antes de que el banquete comience, me gustaría dar algunos anuncios...
- Está estrictamente prohibido internarse en el bosque, salvo que sea por cuestiones necesarias, pues por algo es eso, un Bosque Prohibido – miró a la mesa de Gryffindor y luego a la Slytherin – también es en contra de las reglas pasearse por los pasillos pasadas las 9:00 p.m. y finalmente... – dijo aumentando el tono ve voz – quisiera agregar que este año, los premios anuales son el señor Draco Malfoy de Slytherin – muchos aplaudieron, otros sonrieron levemente... algunos más, lo insultaron por lo bajo.
- Si, si, muchas felicidades al señor Malfoy, pues no cualquiera logra ser Premio Anual – continuó el anciano – y como cada año, se eligen a dos premios anuales, la persona con la que el señor Malfoy comparte su título con la señorita Hermione Granger – hubo un murmullo general, pues ella no estaba presente – QUIEN por razones mayores, no ha podido asistir esta noche.
Más murmullos por parte del alumnado, Malfoy miró a la mesa de Gryffindor y esbozó una sonrisa al comprobar nuevamente, que Granger no estaba presente.
- Tranquilos – dijo Dumbledore – la señorita Granger se encuentra ya en el castillo, pero bueno, sus asuntos no nos interesan...
- ¡Claro que sí! – exclamó alguien en la mesa de Ravenclaw, Dumbledore pasó por alto el comentario y continuó:
- Ambos compartirán una torre en el ala oeste del castillo – Draco hizo una mueca de desagrado – bien, así que sin más preámbulos, que comience el banquete – y en seguida, la deliciosa comida apareció en las mesas y todos comieron gustosos.
La cena pasó tranquila, además de que Hermione no estuvo presente y de que ella y Draco compartirían una torre, no hubo ninguna otra novedad o cosa relevante que relatar.
Cuando la cena hubo terminado, Dumbledore se aclaró la garganta, se puso de pie y dijo:
Pasen una muy buena noche, y duerman bien, ya que mañana comienzan las clases – y habiendo dicho esto, todos se retiraron del comedor.
- Señor Malfoy – llamó Dumbledore, el rubio se giró y dejando a sus amigos, se acercó a él.
- Si profesor – dijo el sin mucho interés.
- La contraseña de su torre es “chispas de chocolate” – Draco levantó una ceja y asintió – detrás del cuadro de la madre con sus hijos, ahí está la entrada.
- De acuerdo – Draco estaba dispuesto a irse.
- Señor Malfoy – llamó nuevamente Dumbledore – no la haga sentir mal – y diciendo esto, se alejó dejando a Draco muy confundido.
Caminó lentamente por los pasillos, deseando llegar pronto a la que sería su nueva sala común. Justo cuando dobló la esquina, escuchó las voces de Ron y Harry provenientes del cuadro de la madre con sus hijos.
- Pobre, este asunto la ha deprimido mucho – dijo Harry, Ron asintió mientras el cuadro se cerraba tras de ellos.
- Si... pero es un alivio tenerla nuevamente con nosotros – agregó el pelirrojo – y no te atrevas a decir nada... – dijo al ver que Harry sonreía maliciosamente y abría la boca para decir algo.
- Jajaja, lo siento – se alejaban por el pasillo – pero... jajaja... aún me da risa tu expresión cuando Ginny dijo que tu eras... jajajaja...
- Cállate si quieres experimentar la alegría de ser padre de un hijo propio – ante estas palabras, Harry se serenó.
- Creo, amigo, que ya se lo que se siente ser padre – y ambos se alejaron por el pasillo dejando a Draco confundido. |
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Yedra_Phoenix

Registrado: 27 Ene 2007 Mensajes: 372
   
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Princesa Cydalima
Registrado: 20 Ago 2006 Mensajes: 768 Ubicación: A quién le importa????  
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Publicado: Mie Jun 06, 2007 10:30 pm Asunto: |
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gracias por leer
... Mientras se llevaba a cabo la cena en el Comedor...
Harry y Ron corrían por el pasillo... subieron una escalera, siguieron corriendo, bajaron, subieron otra vez y finalmente llegaron... se miraron y Harry se dirigió al cuadro de la madre...
- Dulce de Limón – dijo el moreno, la mujer, quien en ese momento abrazaba a sus dos hijos, un niño y una niña, lo miró.
- Bienvenidos – dijo con su tono maternal y siguió jugando con sus hijos mientras les daba el paso a los dos chicos.
Ellos entraron, en uno de los sillones estaba ella... leyendo un libro y parecía tan interesada en su lectura, que no se dio cuenta de que ambos se acercaban (N.A: Qué lindo... ya me imagino a una Hermy pequeñita leyendo... ). Cada uno llegó por un lado...
- ¡Hola! – exclamaron ambos al mismo tiempo... Hermione dio un brinco al escucharlos, dejando caer el libro.
- Chicos, me asustaron – dijo mientras recogía el libro.
- Qué... ¿ya no saludas? – preguntó Harry haciéndose el ofendido.
- Lo siento – dijo ella, se volteó, su mirada era triste, a pesar de la sonrisa que esbozaba en ese momento... abrazó a sus amigos – hola, qué bueno que los veo de nuevo... ¿cómo están?
- Bien – respondió Ron mientras se sentaba a su lado - ¿y tú?
- No me quejo...
- ¿Descubrieron algo? – preguntó Harry.
- Pues, si y no... – en ese momento, Dobby entró en la habitación.
- ¡Dobby! – exclamaron los tres al verlo, el elfo hizo una marcada reverencia y se acercó a ellos.
- Dobby tiene órdenes de parte de Dumbledore – se colocó frente a Harry – Dobby debe traerles la cena hasta acá.
- Gracias Dobby – dijo Ron, el elfo chasqueó los dedos y la comida apareció frente a ellos – realmente gracias, ya me moría de hambre – comenzó a comer.
- Ronald Weasley no debe agradecer a Dobby, Dobby hace su trabajo.
- Y te mereces un pago por ello – dijo Hermione mientras le daba una cajita. El elfo dejó escapar unas lágrimas.
- La niñita es muy buena – dijo y abrió la cajita – ¡oh!... Dobby no puede aceptar esto... no, no puede...
- Por favor, es un regalo – dijo Hermione mientras acompañaba a Ron, Harry se acercó y vio lo que Herm le había dado a la criatura: una placa hecha de plata que decía:
“Dobby you’re the best”
- Pero...
- Si no lo aceptas, me enojaré – dijo ella y Dobby finalmente sonrió.
- Gra... gracias – dijo entre sollozos, guardó la cajita – Dobby se retira, pero si necesitan algo, solo llámenme – y desapareció de la habitación.
Los tres amigos se concentraron en comer y bromear un poco, cuando finalmente terminaron, llamaron a Dobby, quien limpió todo, y dando otra reverencia se marchó.
- Ahora sí – dijo Harry – dinos qué descubrieron...
- Pues...
- ¿Pues...?
- Simplemente que ya descubrimos la causa principal de esta situación.
- ¡Qué bien! – exclamó el pelirrojo – pero parece que no te alegra.
- No es eso... es solo que al mirar en el pensadero el recuerdo de aquel día, Dumbledore me dijo que el movimiento que hiciste con la varita fue el de un complicado hechizo...
- ¿Yo hice eso?
- Si, el hechizo solo funciona si quien lo realiza está realmente muy feliz o emocionado, y creo que en ese momento estabas eufórico.
- Jejeje... es que era la primera vez que me salía sin errores... – se excusó el chico.
- Bueno, el punto es – continuó ella – que el hechizo se llama “infantis verita” (la verdad del niño N.A: Según yo), sirve para regresar al niño interior de cada persona, no es muy común... sus efectos son lentos, comienzan con el cambio de personalidad del sujeto hechizado, pero en mi caso, al tener la “ayuda”, por decirlo de alguna manera, de la poción rejuvenecedora, pues el proceso se adelantó.
- ¿Pero hay solución? – preguntó Ron sintiéndose nuevamente culpable.
- No lo sé...
- ¿Cómo que no sabes?
- Pues si... como no es un hechizo común, no se conoce la forma de contrarrestar su efecto, no hay registros de que alguien haya encontrado la “cura”
- ¿Pero y qué tal con un finite incantatem? – preguntó Harry.
- Harry, Dumbledore no es tonto... y mucho menos yo – dijo ella mirándolo fijamente - ¿crees que no lo intentamos? – dijo enojada.
- Yo solo preguntaba...
- Lo siento... es solo que es desesperante esta situación – dijo mientras abrazaba sus rodillas.
- En ese momento, miró a los chicos... su mirada ya no era triste, al contrario, tenía un brillo especial y parecía muy feliz... sonrió. Se levantó del sillón y con una voz alegre dijo:
- ¿Jugamos?
- ¿Qué? – preguntaron ambos al unisono.
- ¡¡Si!! – ella se subió a un sillón y comenzó a saltar – juguemos, juguemos, juguemos...
- ¿Te sientes bien? – ella siguió saltando. En eso, los miró y se abalanzó sobre ellos, provocando que cayeran al piso.
- OTRA VEZ – se levantó, pero justo en ese momento, cerró los ojos y miró a sus amigos.
- ¿Hermione?...
- Lo siento – su mirada era triste nuevamente – es uno de los efectos del hechizo...
- ¿Te refieres a la actitud infantil? – preguntó Harry mientras se ponía de pie.
- Si... cada vez podré controlarme menos...
- Tranquila – dijo Ron mientras la abrazaba – todo va a estar bien.
- Si... – Harry miró su reloj.
- Oh, el banquete ya debió de haber terminado – Ron se separó de Hermione – debemos regresar Hermione.
- Si, los veré mañana – dijo, y sus amigos salieron de la torre.
Tomó el libro que había estado leyendo y lo regresó a su lugar.
- Ahora... lo peor – dijo y espero tranquilamente...
Draco miró alejarse a los Gryffindorianos, se acercó al cuadro, la madre arrullaba a sus hijos amorosamente, por un momento Draco sintió nostalgia al recordar a su madre, pero luego regresó a esa personalidad fría que lo caracterizaba.
- Chispas de Chocolate – dijo, la mujer del cuadro lo miró y sonrió.
- Se bienvenido – y le dio el paso.
Draco entró en la sala, hasta el se impresionó por cómo era el lugar. Los colores verdes y rojos predominaban, una enorme ventana que daba al bosque y por la cual se metía la luz de la luna, le daba el toque especial a ese lugar.
Una mesa grande y un librero enorme también formaban parte de la decoración. La chimenea era lo suficientemente grande como para que entraran dos personas perfectamente. Los sillones eran sumamente cómodos, se notaba con tan solo mirarlos.
Finalmente, un piano blanco a mitad del salón completaba todo.
- Vaya... quien haya decorado esto – se dijo el a si mismo – tenía buen gusto.
En eso escuchó un ruido proveniente de algún lado de la sala. Se escucharon pasos.
- ¿Granger?
Nadie contestó, la luz de la luna permitía ver las sombras, y había la sombra de alguien más. A pesar de no haber otra luz en el lugar, Draco se percató de ello.
- ¿Qué pretendes? Sangre sucia asquerosa...
- Cállate hurón – respondió una voz a sus espaldas, el se giró, pero ahí no había nadie.
- ¿Qué sucede Granger? – quería hacerla enojar... cómo le gustaba verla rabiar - ¿tienes miedo de salir?
- ¿Yo¿miedo hacia... ti? – Hermione hacía un esfuerzo por imitar su voz “adulta”
Pero desde que se convirtió en niña, su personalidad cambiaba poco a poco... ya casi no tenía control sobre sus impulsos infantiles. Era como si toda su infancia estuviese regresando a ella... justo como en ese instante...
Dicen que todos tenemos un niño interior, y en el caso de Hermione, su niña interior, peleaba más que nunca por salir finalmente.
- Jajaja – comenzó a reír - ¿viniste a jugar conmigo? – dijo perdiendo aquel tono de adulta y dando paso a su voz de niña pequeña.
- ¿Qué? – la voz de Hermione se escuchaba de todas partes, era imposible saber dónde estaba exactamente.
- Anda, vamos a jugar... hace mucho tiempo que no juego... Harry y Ron no saben cómo es que me gusta jugar.
- ¿Jugar? – Draco intentaba encontrarla – jugar... ¿en qué aspecto?
- Pues solo cómo alguien como yo sabe jugar.
Hermione no pretendía eso, pero sus palabras sonaban como si su “juego” fuera mucho más allá de la inocencia con la que lo pensaba y decía... o al menos, la mente pervertida de Draco fue la que malinterpretó todas las cosas.
- Juguemos, anda ¿si?
- ¿Qué demonios es lo que quieres Granger?
- ¡Jugar! – y comenzó a reír, Draco sacó la varita, Hermione nunca se dio cuenta de ello.
- Muéstrame su escondite – susurró y una lucecita apuntó a un lugar... justo debajo del piano – Granger... eso que tu quieres, no te lo daré nunca...
- ¿De qué hablas? – era ahora ella la que no comprendía.
- Con esta ilustrativa conversación – Draco caminó hasta el piano tranquilamente – llego a la conclusión de que eres como las demás ZORRAS de este colegio.
Hermione, con la personalidad infantil e inocente, no entendía las palabras de Draco para con ella; pero algo le decía que él no debía decir esas cosas. Su parte racional reaccionó, dejando de lado la actitud de niña inocente.
- Por eso estuvieron aquí tus “amigos”¿verdad? – Hermione ya había comprendido qué fue lo que Draco entendió en sus palabras – jajaja¿quién lo hubiera dicho? Granger la sabelotodo haciendo “trío” con Weasley y Potter... y al parecer no te dejaron satisfecha... – ella se reprendía mentalmente por dejar salir su personalidad infantil justo en ese momento – espera a que todo el colegio sepa que Cara-rajada y la Comadreja no son lo suficiente buenos en la cama como para satisfacer a Granger “virgen de la caridad” – y rompió en una risa cruel.
- Malfoy...
- ¿Por eso no fuiste al banquete?... jajaja... Granger eres, aparte de impura, una pu...
Hermione salió de su escondite roja de ira, encaró al rubio. Draco, al verla, se quedó impactado. Hubiera esperado todo, menos tener a una pequeña Hermione frente a él.
- Pe...pe... – él no sabía que decir...
- ¿Qué¿te quedaste sin palabras? – Hermione hizo un movimiento con la varita, y el salón de iluminó, dejando verla a la perfección. Llevaba una falda de color azul intenso y una blusita de un color más tenue, estaba descalza y su cabello recogido en una media cola.
- Maldito hurón pervertido... no sé, ni quiero saber, qué demonios fue lo que pensaste y/o te imaginaste con esa mente sucia que te vienes cargando desde el día en que desgraciadamente tu madre dio a luz – si, definitivamente la personalidad de niña tierna desapareció.
- ... – él seguía completamente estupefacto.
De pronto, ella sacudió la cabeza, y lo miró, su mirada antes acecina cambió completamente por una tierna, sonrió cariñosamente. Lo que le sucedía eran cambios de personalidad realmente extraños, pues una parte de ella deseaba comportarse “normalmente”, pero la otra quería todo lo contrario. En pocas palabras, se había vuelto bipolar xD
- Ya jugaremos otro día – dijo ella mientras subía las escaleras muy feliz.
Draco se dejó caer en el sofá, pasó una mano por su rubio cabello y cerró los ojos aún sin poder creer lo que había visto. Así pasaron unos minutos, se levantó y caminó hasta las escaleras. Subió lentamente. Al pasar frente a la habitación que decía “Hermione J. Granger” con letras doradas, se detuvo.
- Por favor – decía la voz de la castañita desde dentro – ayúdame a regresar a mi forma original – Draco escuchó sollozos, pero se pasó de largo y llegó a su habitación.
Se dio una ducha y cuando salió, se dirigió a la suave cama para así, caer en los brazos de Morfeo. |
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Yedra_Phoenix

Registrado: 27 Ene 2007 Mensajes: 372
   
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Princesa Cydalima
Registrado: 20 Ago 2006 Mensajes: 768 Ubicación: A quién le importa????  
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Publicado: Dom Jun 24, 2007 10:32 pm Asunto: |
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Al día siguiente, Draco se levantó justo cuando el sol salía, algo común en él. Como cada mañana, despertó aún medio dormido, el “bello durmiente” se espabiló y salió de la cama.
Todo iba perfecto, hasta que recordó lo de la noche anterior... aún seguía sorprendido, ver a Hermione “Doña perfección” Granger transformada en una niña pequeña, era algo... extraño.
Decidió no darle importancia y se dirigió al baño. Cuando entró, vio que estaba mojado, señal de que la castaña ya se había duchado.
Draco se quitó el pantalón de fina seda que utilizaba como prenda de noche, no acostumbraba dormir con la parte superior, por lo que su torso desnudo hubiera sido el deleite de cualquier mujer que lo viera en ese momento. Entró en la “pequeña” (nótese la ironía) bañera, disfrutando pausadamente el contacto del agua tibia sobre su perfecto cuerpo. Miró su antebrazo derecho, que aún no había tenido contacto con el agua, y suspiró.
¿Cuánto tiempo más podré ocultarlo? – se preguntó a si mismo, sumergió el brazo que permanecía aún seco, unos momentos después, lo sacó... dejando ver la Marca Tenebrosa, estaba tan escalofriantemente perfecta, como si hubiese estado ahí siempre.
Salió del agua y rodeó su cuerpo con una pequeña toalla que a penas cubría lo necesario.
Se arregló. La camisa estaba de fuera, su corbata verde con gris estaba aún sin anudar, mientras que su cabello aún mojado caía libremente por su perfecto rostro, antes su cabello estaba muy bien peinado, pero desde hacía un tiempo, prefería dejar que éste cayera por donde le diera la gana, lo que lo hacía simplemente más atractivo e irresistible.
Se miró en el gran espejo elíptico que había ahí. Metió la mano en uno de los bolsillos de su pantalón, y sacó una pequeña caja dorada. La abrió y tomó lo que en ella había: un arete de plata en forma de una pequeña serpiente con los ojos hechos de dos pequeñas y relucientes esmeraldas.
Lo tomó delicadamente y lo colocó en su oreja izquierda. La perforación se la había hecho unos meses atrás, pero su madre decía que eso era poco masculino, así que, a pesar de que a él le gustaba cómo se le veía, dejó de usarlo en su mansión, pero ahora que no estaba ahí, haría lo que quisiera. O al menos lo haría mientras tuviera oportunidad.
Dedicó una última mirada a su reflejo, tan inexpresivo como él, tomó la túnica negra sobre la cual estaba finamente bordado el escudo de Slytherin, y salió de la torre sin pensar que ese sería el último día que podría dedicar para él al 100
Llegó hasta el comedor, tranquilo y sin prisa, entró el él. Se extrañó un poco, pues la mesa de los leones estaba casi llena (algo que nunca sucedía) y había mucho alboroto, además de que la mayoría, si no es que todos, estaban concentrados en un solo punto en el centro de la mesa.
Aún mirando de reojo a aquella mesa, se dirigió a la suya, se sentó y simplemente asintió en forma de saludo cuando vio al único de los ahí presentes al que realmente podía considerar su ‘amigo’.
- Buenos días Draco – saludó Blaise cuando el rubio se hubo sentado frente a él.
- Igualmente – dijo el aludido por mera cortesía - ¿qué sucede en la mesa de los Gryffindor?
- Ni idea – respondió el moreno – desde hace una hora están todos ahí, pero la verdad no me importa mucho lo que hagan o no los leones.
- Si, aunque sabes que cuando quiero saber algo, lo consigo – dijo Draco mientras esbozaba una sonrisa algo maliciosa, cosa que Blaise notó y devolvió de la misma forma.
Draco se acomodó en su asiento y miró entre los de su casa. Finalmente volvió a esbozar otra de esas sonrisas con las que se entendía perfectamente que tenía algo en mente.
- ¡Pansy! – llamó, una chica lo miró y sonrió tontamente, se acercó hasta él.
- Si Draky – dijo con voz melosa - ¿qué sucede?
- Necesito que me hagas un favor – dijo el rubio, Pansy se sentó en sus piernas y sonrió.
- Lo que sea por ti – dijo, y se acercó para darle un beso, pero Draco ladeó el rostro.
- No esa clase de favor, tonta – dijo fríamente.
- ¿Entonces?
- Necesito que vayas a la mesa de Gryffindor – Pansy hizo una mueca de asco, pero Draco no le hizo caso –, metas tus narices donde no debes, como es tu costumbre, y me digas por qué hay tanto revuelo en ese lugar.
- Jamás haría algo así – dijo mientras se levantaba indignada – yo no me acerco a más de dos metros y medio de un Gryffindor – se disponía a marcharse, pero Draco la tomó de la muñeca, obligándola a verlo.
- Parkinson... – dijo mientras le apretaba la muñeca – vas a ir a la mesa de Gryffindor, verás lo que sucede, regresarás a decirme lo que viste – su voz era amenazante, daba miedo, digamos que tenía cara de asesino serial – y te va a gustar¿entendiste?
- S...si – dijo ella con temor, Draco la soltó y ella caminó hasta el “terreno enemigo” como ella decía.
- Veo que la tienes controlada – dijo Blaise, Draco simplemente sonrió, o al menos la mueca hecha por sus delgados labios parecía una sonrisa.
- No por nada me dicen en Príncipe de Slytherin – Blaise simplemente sonrió de lado.
Hermione había procurado despertar antes que cierto chico rubio con el que compartía título y torre, o como ella solía decir: “lamentablemente, por unos años más, he de respirar del mismo aire que él”
Salió rápidamente de su habitación y se dirigió al baño. Se dio una rápida ducha, pues no quería ver a Draco, entre menos tiempo lo viera, mejor para ella. Se vistió con un uniforme hecho a su medida, y peinando su cabello, salió de la torre.
Caminó por el largo pasillo y llegó hasta la torre de Gryffindor.
- Hola – saludó a la Dama Gorda, ésta la miró extraño – esto... se que me veo rara, pero soy yo... Hermione Granger.
- Oh, querida... ¿pero qué te pasó?
- Es una larga historia – la Dama Gorda le sonrió comprensivamente, Hermione suspiró – voy a entrar... si no me equivoco, la contraseña es caleumi lumen
- Adelante – y la puerta se abrió.
Hermione entró en la sala, como era de esperarse, estaba vacía a aquellas horas de la mañana, se sentó en uno de los sillones con la intención de esperar a sus amigos, pero...
- Tardan mucho – se dijo a sí misma... en eso, se levantó del sillón – iré a buscarlooooooooooooooooos – dijo con su voz infantil.
Si, nuevamente los instintos infantiles la traicionaron, y la parte racional tuvo que ceder...
Entró en la habitación que Harry y Ron compartían con Neville, Dean y Seamus. Caminó de puntitas hasta la cama de uno de ellos, se asomó... Ronald dormía a pierna suelta, intentó despertarlo, pero todos sus intentos fueron en vano.
- Está más dormido que una roca – dijo sonriente – ¿y Harry?
Miró en la cama continua, en ella estaba su amigo, durmiendo tranquilamente, a diferencia de Ronald, el parecía un ángel perfectamente dormidito. Sonrió y se subió en la cama, quedando a su lado, se acercó hasta su oreja u cerró los ojos como su fuera a susurrar algo, tomó aire y...
- HARRY DESPIERTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA – gritó en la oreja del moreno.
- AAAAAAHHH – Harry dio un brinco al escucharla... mientras que sus compañeros de habitación despertaban sobresaltados, Hermione comenzó a saltar sobre su cama.
- DESPIERTA, DESPIERTA, DESPIERTA, DESPIERTA, DESPIERTA, DESPIERTAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
- Her... Hermione, ya desperté – dijo el mientras la obligaba a sentarse - ¿por qué hiciste eso? – preguntó algo enojado, Hermione percibió su enfado y poniendo cara de niña buena, dijo:
- Es que estuve esperándolos en la sala, pero no bajaban... y Ron no despertó por más que lo movía y le pegaba... – lo miró con los ojos llorosos – no te enojes... sniff... no lo volveré a hacer... BUAAAAAAAAAAAAAAAAA
- Hermione, tranquila – dijo Harry mientras la abrazaba, ella se tranquilizó.
En ese momento, los doseles de la cama de Harry se abrieron, dejando ver a cuatro chicos: uno que sonriente abrazó a Hermione, y tres que estaban en shock total.
- ¿Her...Hermione, eres tú? – se aventuró a preguntar Neville.
- Sip, soy yo, de carne y hueso – respondió ella justo después de quitarse a Ronald de encima, ya que le hacía cosquillas – en persona, sólida y lista para un nuevo año...
- ¿Pero qué te sucedió? – preguntó ahora Seamus.
- Es una muy laaaaaaaaaaaaaaaaaarga historia – dijo ella.
- Se las contaremos después – dijo Harry – Hermy, nos vamos a cambiar¿por qué no vas a ver a Ginny?
- Sip – dijo ella y salió de la habitación.
Fue a la parte que era de las chicas, entró cuidadosamente en la habitación que Ginny compartía ahora con Lavender y Parvati. Se acercó a la pelirroja.
- Ginny... Ginny – decía mientras la movía un poquito, al ver que ésta no reaccionaba, decidió usar la misma táctica que con Harry: se subió a brincar a la cama – DESPIERTA PELIRROJA, DESPIERTA, DESPIERTA, DESPIERTA.
- ¡¿PERO QUE?! – Ginny había despertado, y no solo ella, Lavender y Parvati también lo habían hecho – ah, Hermione, no hagas eso... baja de la cama – Hermione se sentó a su lado.
- ¿Qué sucede Ginny, qué fue todo eso? – preguntó Lavender, pero al ver a Hermione, la miró muy sorprendida – ¿Hermione? – la castaña sonrió.
- ¿Qué pasa? – ahora Parvati vio a la castañita.
- Hola chicas – saludó ella... la Hermione normal regresó a tener el control.
- KYAAAAAAAA (grito de emoción)... PERO QUE MONADA – exclamaron ambas a la vez mientras se sentaban junto a Hermione.
- Jejeje...
- ¿Qué pasó Hermy? – preguntó Parvati - ¿por qué estás así?
- Pues... – y Hermione les contó la historia.
- Oh... ya veo – dijo Lavender - ¿y hay cura?
- No lo se... – Hermione se levantó de la cama – pero miren qué tarde es, Harry y Ron deben de estar... un momento, son Harry y Ron, no tengo por qué apurarme...
- HERMIONEEEEEEEEEEEEEEEEEE – se escuchó gritar a alguien.
- Ups... creo que mejor bajo ya – y salió de la habitación mientras las otras tres chicas se alistaban para las clases.
Al llegar abajo, miró a Harry y a Ron, los cuales ya la esperaban impacientes.
- Lo siento, me entretuve con las chicas – se disculpó mientras se sentaba en el sillón.
- Ya me di cuenta – ironizó Harry.
- Bueno, bueno... no saben qué noche tan horrible pasé – dijo ella.
- ¿Qué pasó? – preguntó Ron.
- ¿Pues qué más pudo haber pasado? – ella se sentó en posición india, colocándose un cojín en las piernas para evitar que su ropa interior se viese – Malfoy al ataque...
- ¡¿Qué?! – exclamaron ambos chicos.
- Si, cuando ustedes se fueron, pensé en enfrentar a Malfoy antes que a nadie, una vez pasado lo peor, nada malo podría pasar...
- Aja... ¿y...?
- Pues...
..Flash Back..
Harry y Ron salieron de la torre de los premios anuales, dejando sola a Hermione.
- Ahora... lo peor – se dijo ella a sí misma...
Tic...toc...tic...toc...tic...toc... tic...toc..., se escuchaba el reloj de la sala...
- NOOOOOOOOO – Hermione se levantó del sillón – AUN NO ESTOY LISTAAAAAAAAAAAA.
Se escuchó un ruido proveniente de la entrada.
- ¡Ay no!... ¿qué hago¿qué hago?... ahhh ya sé – sacó su varita y apagó toda luz de la habitación... corrió y se escondió debajo de una mesa.
La puesta se abrió y se escucharon pasos.
- Vaya... quien haya decorado esto – escuchó decir a Draco – tenía buen gusto.
Hermione comenzó a gatear por debajo de la mesa... tenía que llegar a las escaleras antes de que Draco la viese así... se levantó despacito y caminó un poco... sus pies se atoraron entre ellos y casi cae, se sujetó de algo, pero hizo ruido... caminó, no, más bien corrió más rápido, pero sus pasos sonaron por toda la habitación.
- ¿Granger? – preguntó Draco, ella se dejó caer bajo el piano, no contestó se quedó ahí como un conejito asustado sin saber qué decir.
- ¿Qué pretendes? Sangre sucia asquerosa...
- Cállate hurón – respondió ella... hizo un hechizo para que su voz sonara por todos lados y por ninguno a la vez.
- ¿Qué sucede Granger? – preguntó Draco - ¿tienes miedo de salir?
- ¿Yo¿miedo hacia... ti?
..Fin del Flash Back..
- Después de eso... – ella les contó la discusión con Draco – es un pervertido... – miró a Ron y a Harry, Ron apretaba los puños, mientras que Harry tenía el ceño fruncido.
- Ese Malfoy... – dijo Harry – cómo se atreve a insinuar que...
- AAAAAAAAAAARGHHH – gritó Ron – QUE ALGUIEN ME AGARRE PORQUE EN ESTE MISMO INSTANTE VOY A MATARLO, VOY A MATARLO...
- Ron, tranquilo – Hermione y Harry se habían levantado para sujetar a Ron – tranquilízate – decía Harry.
- ¿Por qué tanto alboroto? – se escuchó una voz femenina desde las escaleras, ellos voltearon y vieron a un grupo de chicas de 5° ahí mirándolos sorprendidas.
- Eh... – Hermione, Harry y Ron se habían quedado ahí parados sin saber que decir.
- Pe... pe... ¿pero y esa niña? – preguntó una de ellas.
- Ehh... – los otros tres no decían ni ‘pio’.
- Soy Hermione, Hermione Granger – dijo la castaña.
- AAAAAAAAY PERO QUE LINDURA – y todas las chicas se abalanzaron sobre ella.
Tantos gritos desde el inicio de ese día, habían despertado a todos en la torre. Al poco rato, todos estaban alrededor de Hermione, y lo mismo sucedía: primero la veían raro y luego las chicas la abrazaban y jugaban con ella, y los chicos simplemente preguntaban sobre lo sucedido.
- Vamos al comedor – dijo ella con voz infantil – tengo hambre... me voy a comer unos pastelillos... yomi, yomi.
- No Hermione – dijo Harry con seriedad – nada de azúcar por la mañana.
- Ayyyy... no seas así – dijo ella mientras salían de la torre de los leones, seguidos de todos los de su casa.
Llegaron hasta el comedor, el sol a penas salía... no había nadie en el comedor. Entraron tranquilamente.
- ¿Si? – decía Hermione.
- No... – respondía Harry.
- Anda, no seas malito...
- Dije que no...
- Solo un pastelillo chiquito... muy peque, así como yo.
- No Hermione... ya lo dije, nada de azúcar.
- Malo – dijo ella y le sacó la lengua mientras se iba a sentar en la mesa.
- Déjala comer uno si quiera – dijo la misma chica de 5° que vio a Hermy por primera vez.
- No.
- Déjala, es una niña – se unieron otras chicas... y a los pocos minutos, todas las chicas de Gryffindor le suplicaban a Harry que dejara comer pastelillos a Hermione.
- Ahhh... está bien, pero ya cállense que me desesperan sus voces...
- GRACIAS – dijo Hermione desde la mesa, tomó un pastelillo y se lo comió – mmm... yomi... shapen muy fien... yomi, yomi.
Algunos se sentaron a comer, los que llegaron hasta el final, se amontonaron alrededor de Hermione, y así estuvieron por lo menos una hora.
Pansy caminó hasta la mesa de Gryffindor como si nada fuera de lo común estuviera sucediendo. Al llegar, detuvo a dos pequeños, quizá de 1° o de 2°, quienes estaban a punto de salir del comedor.
- Hey mocosos – les dijo y ellos con miedo se acercaron a ella - ¿qué sucede para que haya tanto alboroto?
- Eh... – respondió uno de ellos.
- Pues... – dijo el otro. En ese momento, la mesa de Gryffindor estalló en carcajadas, Pansy empujó a los dos niños y caminó hasta donde provenía la risa más fuerte. Se abrió paso entre tantos leones.
Al llegar a un lugar donde fácilmente podía ver todo, se quedó sorprendida.
Hermione, Ron, Ginny y todos los demás, exceptuando a Harry, reían escandalosamente, ya que el moreno ojiverde tenía avena sobre el cabello y rostro, aunque ese no fue el motivo de la sorpresa de Pansy, sino que lo era cierta pequeña que en ese momento sacó su varita y apuntóla hacía Harry, limpiando, en el acto, la avena.
- Lo siento Harry – dijo ella recobrando la seriedad – pero debía callarte de algún modo...
- Ja-ja-ja – rió Harry falsamente – pues pudiste haberlo dicho, pero no... Hermione J. Granger se va siempre a la agresividad.
- Qué bueno que lo entiendes cuatro ojos – dijo Hermione... todos se callaron... pero entonces, Harry y Hermione comenzaron a reír.
- Solo ustedes se entienden – dijo Ronald.
- Exactamente – dijo Hermy y Ron sonrió.
- Hey... ¿qué haces aquí Parkinson? – dijo Lavender en cuanto notó a la morena
- Vete de aquí serpiente – dijo Seamus despectivamente.
- No pintas nada en este lugar – agregó Ronald.
- Parkinson, si no te importa – dijo Hermione y todos la miraron, pues ella era famosa por sus comentarios para con las serpientes de Slytherin – tu sola presencia nos molesta, así que haznos el grandísimo favor de largarte de aquí.
- ... – Pansy no contestó, como que su cerebro aún no procesaba el hecho de que la castaña fuese una niña y todo lo que le decía en ese momento.
- ¿Qué sucede Parkinson? – continuó la castaña, pasados unos segundos suspiró – Merlín, ya había escuchado que eras estúpida pero no creí que era para tanto... o qué¿sin Malfoy no eres capaz de articular palabra? – Pansy simplemente la miró con ira y asco mezclados, dio media y se alejó de ahí.
- Qué rara es esa tipa... – comentó Harry, y todos estuvieron de acuerdo con esa observación.
La morena se apresuró a regresar a su mesa, se sentó junto a Blaise y sonrió en forma burlona.
- ¿Por qué sonríes como tonta? – preguntó Draco despectivamente – oh, lo siento, olvidé que tú ya eras tonta – Pansy lo fulminó con la mirada - ¿Y...?
- ¿Qué? – dijo Pansy con visible enfado.
- No te permito que me hables en ese tono Parkinson – dijo el rubio de ojos como el mercurio fríamente – así que ahora dime... ¿qué sucede en la mesa de Gryffindor?
- Saberlo te costará – dijo ella seductoramente – una noche¿de acuerdo?
- Si, si, lo que quieras, HABLA – Pansy volvió a esbozar esa risa burlona.
- Es Granger... está convertida en una patética niña – Blaise, quien en ese momento intentaba entablar una conversación con los gorilas con cerebro microscópico de Crabbe y Goyle, se volteó al escuchar esto último.
- ¿Qué Granger está cómo? – preguntó.
- Así como escuchaste, es una niña... si antes daba pena ajena, ahora da risa – y comenzó a reír.
- Eso tengo que verlo – dijo Blaise, pero Draco lo miró dándole a entender que no era momento de hacerlo, él asintió y se quedó ahí – vaya, que maravillosa noticia, eso ya me alegró el día...
- Bien... esto no es novedad para mí – dijo el rubio captando las miradas de las otras dos serpientes – yo ya sabía la condición de la sangre sucia, pero no pensé que los leones fueran tan imbéciles como para emocionarse por “pequeñeces” como esa – Blaise y Pansy captaron la indirecta y se rieron, mientras que el rubio a penas si esbozó una débil sonrisa – ¿así que por qué no la humillamos luego?
- No tengo objeción alguna – dijo Blaise, Pansy asintió y miró a la mesa de Gryffindor (N.A: Nótese que Pansy y Blaise estaban de frente a la mesa de Gry, mientras que Draco lo estaba de espaldas).
- Tengo ya pensados un par de insultos para ella – dijo.
“Vaya, espero que no se le haya calentado demasiando el cerebro y ahora no sepa como llegar al aula” pensó Draco y esbozó una ‘sonrisa’ más marcada. “No sería una sorpresa que un día de estos no recordase su propio nombre”
- Pues solo espero que sean lo suficientemente buenos, pero sobre todo INTELIGENTES – dijo Draco finalmente, Pansy esbozó una sonrisa y simplemente dijo:
- No tienes idea de cuánto me voy a divertir...
Terminaron de desayunar, además de uno que otro grito o risa proveniente de la mesa de los leones, no hubo nada que interrumpiera aquella tranquila mañana.
Los alumnos salieron del comedor, pues la hora de dar comienzo a las clases se acercaba, así que poco a poco el lugar se fue vaciando, claro, muchos se detenían para ver a Hermione, quien se estaba comenzando a hartar por el modo en el que la miraban, trataban e incluso hablaban (entiéndase como una retrasada mental ¬¬).
- Pero que linda niña – decía una chica de Hufflepuff mientras le pellizcaba las mejillas a Hermione (N.A: Mmmm... ese gesto me recordó a mi abuela... jajajaja) – estás bien mona – dijo antes de irse.
- ¡¡¡Ahhhhhhhh!!! – gritó Hermione mientras caminaban por el pasillo, Harry y Ron le miraron extrañados - ¡estoy harta de que me traten como una niña!... ok, si lo entiendo, PARESCO una niña, pero NO SOY UNA NIÑA...
- Tranquila Herm – intentó calmarla Ron – mejor apresurémonos o no llegamos a la clase... por cierto... ¿qué clase nos toca? – los tres se miraron y comenzaron a buscar en sus respectivas mochilas, sacaron sus horarios (Hermione había estado tan ocupada por su condición, que no memorizó su horario).
- NOOOOOOOO – exclamaron los tres al mismo tiempo.
- No... por favor, debe de hacer un error... esto es simplemente imposible – dijo la castaña.
- Mierda... TODAS las clases son con Slytherin... – dijo Harry.
- Dumbledore nos odia¿verdad? – dijo Ron y los otros tres asintieron – juro que su no fuese un anciano, ya lo hubiera golpeado desde hace mucho tiempo.
- Y yo te hubiera ayudado – dijo Harry.
- Eso no es lo peor – dijo Hermione con voz entrecortada – este año será el más horrible de todos – dijo y sus ojitos se humedecieron. Sus amigos la miraron tristemente, ella se secó las lágrimas – ya vamos tarde.
- Pues vámonos entonces – dijo Harry, Hermione tenía toda la intención de correr, pero sintió como alguien la tomaba en brazos.
- Harry no es necesario... puedo correr, mis piernas funcionan muy bien – dijo ella, pero el moreno comenzó a correr y Ron iba junto a ellos.
- Lo se, pero ya es tarde y tienes las piernas muy cortas – dijo entre risas.
Finalmente llegaron al aula en la que deberían entrar, Hermione miró el reloj y comprobó que habían llegado 5 minutos antes de que lo hiciera McGonagall. Entraron en el aula, y para su desgracia, esta estaba llena de serpientes...
- Vaya, vaya... pero si son Weasley, Potter y la mocosa de Granger – dijo Blaise – ¿dónde está tu biberón niña?
- Cállate Zabinni – amenazó Harry mientras bajaba a Hermione.
- ¿Ahora te protegen papi Potter y mami Weasley? – dijo Pansy y todos los Sly comenzaron a reír. Draco observaba todo sin decir nada.
- Dumbledore nos mintió – atacó nuevamente Blaise – dijo que faltaste al comedor por “razones mayores”, pero más bien, fueron RAZONES MENORES.
- Zabinni... – Ron apretaba los puños.
- ¿Qué Weasley? – dijo Draco hablando finalmente - ¿enojado de que insulten a tu bebé?... porque ahora saben lo que es ser padres¿o acaso me equivoco?... la verdad, me compadezco de ustedes... Granger ya era insoportable siendo una... no, lo siento, pero ella no podría ser considerada una chica... digo que ya era insoportable, pero ahora lo ha de ser más...
- Malfoy... – Hermione permanecía en silencio.
- ¿No dices nada niña? – ella simplemente sonrió.
- Malfoy... me das tanta pena... tu y tus achichincles (esclavos) – Hermione caminó hasta Draco – podré tener el cuerpo de una niña... ¿pero sabes qué?... prefiero esto a ser un imbécil sin vida ni decisiones propias, narcisista, apático, altanero, presumido, y demás calificativos que te describan perfectamente.
- ¿En serio? – Draco ni se inmutó ante tales palabras – no decías eso ayer en la noche... ‘¿Quieres jugar conmigo?’ – imitó la voz de la castaña.
- Cállate...
- ‘Vamos a jugar juntos’ – Draco la miraba fijamente, Hermione mientras tanto, tenía una lucha interna... pues se esforzaba por reprimir el impulso infantil en ese momento.
- Dije que... te...
- ‘¿Quieres jugar?’– dijo el rubio, ella simplemente no lo soportó más, comenzó a reír.
- ¡¡Si!! Vamos a Jugar... – sacó su varita y convirtió el aula en una sala de juegos – Draco... ¡¡¡juguemos!!! – dijo inocentemente, Draco no sabía qué era eso que sentía... ¿acaso era alegría? Si bien era cierto que de niño nunca tuvo alguien con quien jugar y divertirse, esa era una idea absurda... no... tal vez era... era... ¿qué era ese sentimiento?
- Estás loca Granger – dijo y en ese momento, el aula regresó a la normalidad, Hermione miró todo...
- Uuuuuuu... aaaaaa – exclamó mirando a todos lados.
- Todos a sus lugares – dijo la voz de Minerva – no quiero escuchar nada más...
Todos obedecieron y se sentaron al instante... después de una muy aburrida clase en la que tuvieron que transformar unas copas de oro en una planta, la clase finalmente terminó.
- Por hoy será todo, no habrá deberes, pero deberán ir practicando pues en este curso, soy muy propensa a hacer exámenes sorpresa – dijo McGonagall – pueden retirarse.
Los alumnos comenzaron a salir.
- Srita. Granger, Sr. Malfoy – ambos la miraron – el profesor Dumbledore los llama a su despacho en este mismo instante – Draco iba a protestar – es para hoy, no para mañana.
Ambos salieron del aula, Hermione se acercó a sus amigos.
- Dumbledore me necesita, los veré después – dijo y se fue seguida de un no tan contento rubio. |
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Yedra_Phoenix

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