Las Tres Escobas
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¡NEW! 35 Inesperados Compañeros de Cama PM 18 - Dr/Herm
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roma




Registrado: 14 Nov 2007
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MensajePublicado: Mie Nov 14, 2007 7:42 am    Asunto: ¡NEW! 35 Inesperados Compañeros de Cama PM 18 - Dr/Herm Responder citando

Hola,

aquí va un fic que en otras paginas está muy avanzado... espero que lean y comenten

Un abrazo

Roma

...........................

Inesperados Compañeros de Cama
Dramione PM 18


La primera cosa que Draco notó , esa mañana, fue que su cabeza latía dolorosamente, como si un globo muy grande hubiera estado a punto de explotar en su craneo. Dolía como el diablo.

::::: ¿Que diablos hice la noche pasada? ::::::::::::

No podía recordar nada. Esa no podía ser una buena señal...,

Un rayó de sol entró por la ventana y él jaló fuertemente el cubrecama rojo que lo cubría hasta esconderse por completo debajo de él.

::::::: Hoy no me levantaré:::::::: se repitió.... aun adormilado

¡Espera un momento!

::::: ¿Cubrecama rojo? :::::::::

Una pequeña luz de alarma se encendió en la mente de Draco.

::::::::::: ¡Oh Merlín! ¿qué rayos pasó anoche? ::::::::::

En ese instante – a sus espaldas - escuchó el inconfundible sonido de alguien respirando junto a él.

El miedo lo atravesó. Ese no era su cuarto y – cosa mas importante aún – esa cama y ese cuarto no podian pertenecer a su torre ¿Qué diablos hizo?”

Lentamente, bajó el resto de las cobijas de su cara y entreabrió los ojos.

Una mujer se encontraba ahí. Dormía recostada boca abajo, tenia el brazo levantado y el rostro escondido debajo del hombro, los rizos castaños esparcidos desordenadamente sobre la almohada.

Draco reaccionó ante la visión de esos rizos como lo hubiera hecho cualquier ser humano al ver una tarántula en su cama.

Se alejó con un brinco, no dándose cuenta de lo que acababa de hacer hasta que se encontró asaltado por el frío aire matutino en todas sus muy expuestas partes privadas.

Estaba desnudo y – por muy increible que pareciera – Hermione también... y dormía placidamente a su lado.

¿Como diablos terminó en la cama de la Sangre Sucia?, peor aún, como *pudo* terminar ahí y no recordarlo?

Draco se acercó para taparse con el cubre cama, pero luego lo pensó mejor. No quería arriesgarse a que ella pudiera despertar y sorprenderlo ahí. Debía tratarse de una especie de broma ¡eso debía ser! No podía imaginar que clase de hechizo pudo hacer que él se trepara hasta la torre de Gryffindor para revolcarse con esa... esa...

Ella se estiró cuando él tocó la sábana. Draco solo atinó a tomar la almohada que usó para dormir, tratando desesperadamente de cubrirse con ella.

Hermione volteo hacia él y gritó, con todas las fuerzas de sus pulmones.

"Malfoy!"

Tomó la sabana y trató de cubrirse."Que diablos estás haciendo aquí?!" - Preguntó Hermione, su voz llena de pánico y confusión. Draco, a pesar de las circunstancias, no pudo evitar percatarse de que ella estaba mirando *justo* hacia la almohada.

"Yo...espera....Granger...puedo explicarlo..."

"¡No quiero que lo expliques, Malfoy! ¡Fuera de aquí!"

Ella agarró un enorme libro de su mesita de noche y se preparó para aventárselo.

"No, espera!"

Repentinamente, Draco se dio cuenta de que lo único que cubría su cuerpo era una pequeña almohada blanca. Y su orgullo le impidió detenerse a pensar en el hecho de que acababa de sonrojarse como un idiota frente a ella.

"¿Entonces?" - Dijo Hermione - "Explícalo..

"¡Quiero vestirme primero!" Expetó, tratando de defenderse la dueña del libro volador de la muerte.

"No, Malfoy, quiero una explicación y la quiero ahora, y será mejor que sea buena, no me digas que fuiste victima de un “Imperius” y no tienes idea de como llegaste aquí.”

El abrió su boca para explicar, y luego la cerro cuando recordó que no sabia como llego ahí. ¿Como se le pudo olvidar? ::::::: Ahora SI estoy en aprietos, pensó::::::::::

"Um..." el dijo, mirando al suelo. " yo no..."

"Tu no que?"

"Yo no se..". dijo con una nerviosa sonrisa cando se dió cuenta de que la mano de ella acababa de alcanzar la varita que tenía en el cajón de su mesita de noche. "No tengo una explicación... no tengo idea de como llegue aquí"

Hermione estaba nerviosa por que ella tampoco podía recordar nada del viernes. Pasó una mano entre sus rizos y ese gesto, sin que ella se diera cuenta, hizo que la sabana que la cubría resbalara hasta su cintura. Ella se cubrió, sonrojandose hasta el nacimiento del pelo.

La mirada gris de Draco se encendió y una imperceptible sonrisa se formó en su cara. Siguieron algunos instantes de palpable silencio, hasta que él encontró nuevamente la voz. "No recuerdas nada, verdad?" -El pregunto después de lo que pareció una eternidad.

"Estoy segura de que lo recordaré en un segundo. – Dijo ella rehusándo encontrar su mirada,concentrandose en el libro que hace unos instantes estaba a punto de lanzarle.

“Lo ves" -Draco dijo triunfante, esperando que ella no lo matara por eso. - "Tu tampoco recuerdas nada, puedes decírmelo, yo tampoco recuerdo ni una maldita cosa de lo que pasó ayer.”

A Hermione Granger no le gustaba estar confundida, ella prefería morir que admitir que no sabia algo, e incluso ahora, no podía admitir que no recordaba nada del día anterior, pero no hizo falta.

"Tienes dolor de cabeza?" Preguntó él.

Hermione pensó por un momento."Si -respondió- un poco."

"Un sabor raro en la boca?"

Ella hizo una mueca de disgusto al darse cuenta que era verdad.

"Yo también" el dijo.

"Entonces, despertamos juntos en la cama sin saber como llegamos aquí." - dijo Hermione, su voz llena de sarcasmo... la mano de ella aun apretaba firmemente la varita que por alguna razón – en ese preciso instante - desprendia chispas de color rojo.

Draco tragó duramente, no le gustaba encontrarse en esas circunstancias a la completa merced de alguien que bien podría transformarlo en sapo en un raptus de furia. Si tenía almenos un poco a su vida, mas le valía mantenerse callado. Pero aun asi, preguntó.- "Piensas que algo pasó ?"

"Algo... como qué?"

¡Maldita sea Sangre Sucia, no te hagas la tonta! -Gritó Draco- “Sabes a que me refiero!"

"De veras espero que no" Respondió ella, displicente.

El examinó el cuarto, y lo que encontró fue perturbador. La ropa de Hermione estaba regada por todo el piso, su blusa, sus zapatos, la falda y la chaqueta hacían un lindo sendero desde la puerta hasta la alfombra.

¿Lo que colgaba en la cabecera de la cama era un sostén?

La curiosidad de Draco estaba mas que encendida.
"
Hermione no decía nada, tenía el ceño fruncido, aun estaba pensando, y Draco se moría por saber lo que pasaba por su cabeza.

Consideró que ese era un buen momento para deslizarse fuera de la cama, mientras esperaba que ella le dijera algo, él deslizó un pie dentro de sus jeans. Fue una mala idea... porque en la prisa de bajar de la cama se encontró tirado en el piso.

"Mierda!" dijo, en voz baja renunciando a la idea de levantarse. El piso era tan buen lugar para sentarse como cualquier otro... por fin no se sentía tan idiota, al estar totalmente desnudo y apenas cubierto por una almohada. El piso de piedra grabaría una embarazosa imprenta en su trasero... pero de alguna manera, medio escondido detrás de la cama, él se sintió mas a salvo.

"Tal vez alguien puso una poción de amor en nuestras bebidas" bromeó Draco.

Esa fue la gota que derramó el vaso. Los ojos de Hermione brillaron peligrosamente y ella agarró la varita y empezó a moverla, amenazadoramente. Draco se hizo a un lado, pero en su vulnerable estado, fue incapaz de movilizarse fuera de su alcance tan agilmente como hubiera querido. Las chispas de la varíta rozaron su cara y golpearon una estantería en la pared de enfrente.

Aun enfadada, ella levantó el libro que trató de lanzarle minutos antes..

"No Granger!, el libro no!!" Draco suplicó, evaluando alarmado la dura cubierta del objeto en cuestión.

Demasiado tarde, ella lanzó con fuerza el libro en dirección de Draco, que alzó sus brazos para cubrirse la cara, olvidando totalmente retener la almohada en su sitio. Él recuperó sus pantalones mirándola con odio y se masajeó el brazo adolorido, cubriendose como buenamente pudo. - "Diablos Granger, al menos déjame ponerme los pantalones" gritó.

Ella dejó que la varita colgara en su mano, esa señal bastó para Draco, agarró sus jeans y logró ponérselos en un solo y rápido movimiento. Se paro ahí por un instante, preguntándose que haría. Ella lo miró de pie a cabeza, estudiando descaradamente su torso desnudo, con sorna. – “¿No te parece un buen momento para usar nuestros nombres de pila?”

Él - de repente - se sintió mas desnudo de lo que había estado sin ropa. El cuarto se volvió demasiado *tibio* y Draco se sintió incomodo, acaso sus jeans se estaban encogiendo? - "yo... eh... "

Ella lo miro con superioridad. – “Estás en mi cuarto, Malfoy. Un solo grito y todos los miembros de mi casa llegarán aquí en un segundo. Solo tengo que llamarlos. Entonces tendrás que dar muuuchas explicaciones, y la mas importante será ¿por qué despertaste desnudo en la cama de la prefecta de Gryffindor?”

Él pareció considerar la posibilidad, pero por alguna razón, la idea no lo horrorizó como creía...“Tendría que inventar una buena excusa... y tu tambíen.” – Siguió él, dedicandole una extraña, maliciosa mirada. “Por ejemplo algo que explique el porque a pesar de poder usar una varita para poder recuperar tu ropa aun sigues desnuda.”

Hermione se ruborizó hasta el nacimiento del pelo. – “No me levantaré de esta cama antes de que te hayas ido, Malfoy.”

El sonrió. - “No veo porque. No puedes esconder nada que ya no haya visto. No olvides que desperté antes que tu.. tuve todo el tiempo de evaluar la situación y hacerme una idea bastante detallada de lo que ahora te empeñas en esconder.”

Ella se rubórizó – si cabía – aun mas cuando Malfoy tomó el sostén con la punta de los dedos y lo balanceó delante de sus narices. – Ahora que nos conocemos... tan bien.” – Dijo guiñandole un ojo para enfatizar mas sus palabras “... tal vez te miraré con ojos diferentes... a partir de hoy.”

“¡Callate! ¡Te odio!”

Draco se llevó una mano al corazón asumiendo un aire falsamente herido. – “ ¿De verdad? Nunca lo habría entendido... escondes muy bien tus sentimientos.”

“No uses palabrotas que no conoces, Malfoy. No sabes QUE son los sentimientos.”

“De todas formas a partir de hoy no podré separar la imagen que tenía de ti con lo que vi esta mañana entre las sabanas... Granger. Debajo de toda esa fachada de monja sabelotodo – en el fondo estás hecha de carne y hueso... muy bien repartidos... tengo que añadir.”

Hermione abrió la boca para rebatir, pero se quedó sin palabras ¿lo que acababa de escuchar de la boca de Malfoy era acaso un cumplido? una parte de ella se sintió secretamente halagada.

Draco continuó. - “También quiero descubrir por obra de cual extraño hechizo desperté aquí. Y lo único que se me ocurre es que fuimos victimas de una broma de pésimo gusto.”

La parte analitica en el cerebro de Hermione se activó, ante esa afirmación. - “Claro... el sabor raro en la boca... el hecho de que los dos presentamos los mismos sintomas... el dolor de cabeza. Tal vez alguien hizo que los dos tomaramos una poción que anuló nuestras inibiciones.” Él la miró, suspicaz. - “ ¿Y? ¿No tienes nada que decir, Granger?”

Ella abrió la boca, indignada. – “No estarás insinuando que yo.... que yo. ¡Ni lo sueñes!”

“No... ya se. No hubieras tenido la oportunidad de poner nada en mi copa ya que jamás podrías acercarte a la mesa de slyterin sin ser notada. Pero... piensalo bien. La única vez que pudimos haber estado en el mismo cuarto fue en la clase de pociones, ayer por la tarde. Tu te quedaste en el salón de clases para hablar con el profesor... yo volví para recoger mi mochila. Las pociones que acababamos de hacer aun estaban calientes... recien hechas... pero ninguno de los dos pudo tocarlas.” El rubio se interrumpió, llevandose una mano al a frente. - ¡ESPERA UN MALDITO MOMENTO! ¡PEEVES!”

Ella abrió muchos los ojos. - “¡Es cierto! Él estaba ahi cuando el profesor Snape dijo que la mexcla de esas dos diferentes pociones podría originar una tercera pócima totalmente diferente a las originales... y el vapor que desprenderían... ¡OH MERLÍN! PEEVES siguió las instrucciones al pie de la letra ¡FUE ÉL!”

“¡Tenemos un culpable! ¡Y lo peor es que no podemos matarlo porque ya es un fantasma!”

Hermione se cubrió la cara con las manos. - “Lo peor – Malfoy - es que él no sabe mantener la boca cerrada. Serémos la comidilla de toda la escuela. Él no perderá la ocasión para gritarlo a los cuatro vientos.”

Los dos se miraron por un instante, en pánico. En el preciso instante en que se percataron de un ruido de pasos acercandose a la puerta del cuarto. Instintivamente, Hermione hechó un hechizo sellador a la puerta y gritó: “Accio” – La ropa voló hacia ella y la castaña se vistió, con movimientos frenéticos. Se detuvo cuando se dió cuenta que el rubio tenía una extraña sonrisa estampada en la cara.

“Granger...”

“ ¡QUÉ!” – Contestó ella, histerica.

“Tal vez deba culpar los efectos colaterales de la poción si no puedo resistir a la necesidad de decir eso.. pero sinceramente...”

“Malfoy.” Lo interrumpió ella. “Espero recuerdes que tengo una varíta en la mano ¡y se muy bien como usarla! ¡Desaparece!”

Él miró a su alrededor, tratando una manera de salir de ahí sin que todos los alumnos de Gryffindor lo despellajaran vivo... pero ambos sabían que no había manera de hacerlo.

¿O tal vez si?

Hermione sonrió perfidamente, apretando una vez mas la varita entre sus manos. Draco solo tuvo el tiempo de abrir los ojos con estupor antes que el rayo anaranjado lo golpeara en pleno pecho. Algunos segundos mas, sobre la cama deshecha no quedaba mas que una joven con el pelo castaño acariciando a un precioso gato con el pelo rojizo.

La puerta se abrió con gran estruendo y Parvati, Ginny y Padma ingresaron con la gracia de un huracan en el cuarto de Hermione. “Hermione ¿estás bien? Peeves está gritando a los cuatro vientos que tu...”

“ ¿Qué... Ginny?” – Preguntó ella con aire inocente. – “ ¿Por qué entras así en mi habitación?”

La pelliroja se sonrojó. – “Yo... escuché... bueno.. no importa.”

El gato bajó de la cama y se acercó lentamente a la puerta, antes de salir, sin embargo, dedicó una perezosa mirada a la muchacha en la cama, y dejó el cuarto.

Hermione bostezó como si acabara de despertar de un largo sueño y les dedicó una radiante sonrisa.

Nadie se preguntó porque el gato de Hermione Granger, en lugar de salir al jardin como era su costumbre se deslizó fuera del retrato de la señora gorda, corrió hacia la torre de slyterin y desapareció mas allá del retrato de su fundador.

Un gato de ojos grices.



FIN[IMG]http://s1.subirimagenes.com/phpbb/previo/thump_1668240Draco Herm estación.jpg[/IMG]




Ultima edición por roma el Mie Dic 03, 2008 6:02 pm, editado 30 veces
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Aira Manna




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MensajePublicado: Mie Nov 14, 2007 1:49 pm    Asunto: Responder citando

Ooooooooh!!!!...

Vaya..está realmente bien...tengo intriga...jejeje

¿UN gato de ojos grises?...mmmm..vaya, no se quien pueda ser...

Sigelo pronto...

Besos:Aira


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Beatrixe Elfina




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MensajePublicado: Jue Nov 15, 2007 12:33 pm    Asunto: Responder citando

Huummmm...compañeros de cama eh?? jajja

Me encanta la pareja de Draco y Hermione

siguelo pronto porfavorrrrrrrrrrr!!!!!



_________________
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roma




Registrado: 14 Nov 2007
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MensajePublicado: Lun Nov 19, 2007 1:39 pm    Asunto: Responder citando

Hola,

muchas gracias por comentar... aquí les dejo el segundo capitulo del fic

Un besote

Roma

CAP 2
La Poción Scissum Feles


Logró entrar sin mayores problemas en la mazmorra de slyterin esa noche. Se deslizó – inobservado – por la puerta aprovechando el instante en que algunas niñas de primero salían de la sala común. Entró discretamente a su habitación, subió a su cama y se acurrucó entre las sabanas observando sus extremidades peludas y preguntandose – perplejo – cuando retomaría su aspecto normal.

Aun sacudido por los recientes acontecimientos, y vencido por los primarios instintos de gato, trató de sacarse de encima las inquietantes sensaciones que ese extraño encuentro despertó en él. Aun no se explicaba como pudo despertar en en cuarto de la prefecta de Griffindor y no recordarlo

¿Como diablos se suponía que llegó hasta su cuarto, si las habitaciones de las chicas estaban protejidas por poderosos hechizos anti-hombres?

Tal vez tuvo mucho que ver el hecho de que ella misma lo condujo ahi bajo el efecto de la poción.... Peeves debió encontrar muy divertida la idea de tender una trampa a dos personas que – en condiciones normales – eran incapaces de intercambiar mas de dos palabras sin insultarse.

Era más que evidente que él debió reasumir su forma humana en cuanto llegó a esa habitación... aun que no la cordura y el pleno contról de sus sentimientos. Su perfume aun permanecía sobre su piel, mezclado con el de Hermione. Eso implicaba que debieron permanecer abrazados – piel contra piel . por mucho, mucho tiempo ¿Que diablos pudo haber hecho que esa maldita poción venciera los prejuicios y las inibiciones de ambos?

Se sentía raro.... tenía la inquietante sensación de que los efectos de esa broma no hubieran pasado del todo....como si no tuviera el total control de su cuerpo, ni de sus sentimientos. Como si una parte de él acabara de perderse para siempre convertiendolo en alguien en el que no podía reconocerse.

No tener el control sobre lo que pasaba lo asustaba mas que qualquier otra cosa.

Asi como lo asustaba la idea de que ella – esa noche – pudo leer en sus ojos cosas que él no le dió el permiso de ver.

Aun se sentía desnudo. Perturbado.

Su mente – aun en contra de su voluntad - trató de reconstruir lo que pudo haber ocurrido en ese cuarto – Algo pasó entre ellos... y aun que la idea lo horrorizara e inquietara a la vez, no podía dejar de sentir... curiosidad.

No pudo evitar que las sensaciónes lo invadieran sin ninguna reserva.. todos sus pensamientos se canalizaron en el recuerdo, el olor y el aspecto que Hermione tenía esa mañana, como si esa poción acabara de crear un vinculo inquebrantable entre los dos, un lazo invisible... inquietante.

Fue en ese instante que retomó su aspecto normal. Tocó su piel, hundió la cara entre sus rodillas aspirando fuerte... El perfume de ella seguía ahi.

Su mente divagó por un instante perdiendo el sentido de la realidad, rechazando cualquier contacto con el sentido común.

No existía nada, antes de eso.... Todo podría ser... después de eso.

Y en ese instante, recordó.

Recordó haberse acercado a Hermione aún en su forma animal, rozándola y acurrucandose a su lado.
Como si eso fuera parte de un ritual que aun no conocía.

Estaba ahi, tendida entre las sábanas, él la contemplaba.

Esa noche, en la oscuridad, le pareció que no existía poder mas grande de ese inexplicable lazo que los amarraba, y que desde esa noche lo empujaría a regresar en ese cuarto, y en esa cama contra cada destino o razón.

Él se vio nuevamente arrodillado a su lado, banado en la luz fantasmal de la luna, y transformado nuevamente en hombre. Recordó una caricia, leve como un murmullo, rozarle la frente.

Recordó el sonido de su nombre. Los brazos de ella levantando las mantas, exponiendo la cama, caliente, acogedora.

Sin palabras, el respondió a su llamado, apretando las mantas alrededor de ellos dos, dejando afuera el frío de la noche y todo lo que podía separarlos.

Su piel era tan tibia, que él se acercó más, la cara enterrada en la base del cuello de Hermione.

Sus brazos lo recibieron, y dejó caer miles de besos sobre él, hasta que fue Draco el que buscó sus labios.

Después, él rozó su piel, permitiendo que sus dedos leyeran el Braille de su piel cuando, absurdamente regresó a su memoria, un brano de una obra de Shakespeare: “Let lips do what hands do.”. (N.d.a. >Deja que los labios hagan lo que hacen las manos. – Romeo y Julieta)

Draco sintió que su rostro se iluminaba una sonrisa idiota, y un sonido inclasificable brotó de su garganta seca. Se volteó y sepultó su cara en la almohada aspirando fuerte el perfume que aun desprendía su piel...
sus labios se encorvaron en una sonrisa.

Esa imposible mexcla de perfumes... ese olor a ellos.

El recuerdo de esa noche permanecería en su memoria por muchos años más, cuando los años y la vejez – al final - ganarían la batalla contra el orgullo y la arrogancia.

El olor golpeó sus sentidos una vez mas.

:::::::::::::::: Eau de sex :::::::::::::::::

Draco rió. Fuerte.



...............................................................



Hermione estaba muy orgullosa de su objetividad emocional, de su autocontrol y capacidad de mantener todos a distancia. Los efectos de esa poción la descolocaron por completo. Especialmente considerando el hecho que – en circunstancias normales, jamás se hubiera relacionado con Draco Malfoy.

No hacía falta tener un diploma en psicología para saber que esa relación no era sana..

"Intimidad a través de la co-dependencia".

El problema es que no podía hacer nada para cambiar las cosas. Aun que la aterrorizara a simple idea de que existiera ese tipo de dependencia en otra persona. Es solamente una más de las rarezas de esa relación... o lo que fuera que tenían en ese instante.

Hermione se dio cuenta que no lograba definir lo que ellos dos tenían. Cuando pensaba en amigos... pensaba en Harry, Ron, Neville.

Cuando pensaba en la definición de amante, compañero u cualquier otro término, pensaba en un modelo de relación que fuer acorde con esa palabra... pero inutilmente.

Draco y ella nunca encajarían en ningún tipo de definición.

Eran lo que eran, y nunca serían mas o menos de lo que ya representaban el uno para el otro.

Y todo eso gracias a los efectos de una poción que - por lo que sabían – podía durar por varios dias, tal vez por algunas semanas.

Curiosamente pero, ninguno de los dos pareció tomar la interferencia de Peeves como un peligro real, ni considerar el hecho de que el fantasma tenía libre acceso a cualquier parte del castillo y hubiera aprovechado de cada ocasión para verter un poco más de esa poción... hoy en el jugo de calabaza... mañana en la taza de té.

Ambos dejaron que eso ocurriera ya que algo - en el intimo del slyterin y de la gryffindor – desde esa noche cambió para siempre.

Agua y aceite podrían mexclarse, después de todo.



......................................................



Draco entró en el salón de clases esa mañana, con una extraña inquietud en la boca del estomago. No tenía idea de como enfrentar su mirada. Ni tampoco que actitud asumir. Casi todos los Gryffindors y Slyterin se encontraban sentados en los pupitres del salón de clases de Transformaciones.

Casi.

La bilis en el estomago de Draco decidió dar un paseo haciá su garganta cuando vio que Ronald Weasley estaba comodamente sentado sobre la silla de Hermione y ella... con las caderas apoyadas sobre él pupitre, le sonreía. Parecían totalmente entratenidos en su charla, tanto que no se percataron de la llegada de Draco.

Charlaban amigablemente... Solo hablaban... ¿Entonces porque sintió que sus jugos gastricos le quemaban el estomago? ¿Como podía explicar esa repentina urgencia de transformar a la Comadreja en papilla? Luchó contra el impulso de derribarlo con un puño y se concentró en Hermione para tener un panorama completo de su cabeza...Ella – almenos en apariencia- estaba concentrada en examinar los detalles de sus zapatos nuevos.

Apretó los puños con fuerza, tratando de controlarse.

La observó mejor, notando algunos cambios en su apariencia. Hermione no llevaba corbata, y debajo del cuello abierto de su camisa pudo entrever sus claviculas.Nunca creyó que un par huesos pudieran ser tan sensuales.... Antes de esa noche.

Aguantó la respiración. Hermione se balanceó un poco mas sobre el pupitre y el pudo apreciar que su falda, esa mañana, lucía mas corta de lo acostumbrado.

Él sonrió, experimentando una ola de orgullo masculino al saber que parte de ese cambio se debía a él. Pero duró solo unos segundos. El tiempo de darse cuenta de que no era el único varón en el salón en haberlo notado. Absurdamente, sintió el irrefrenable, perruno impulso de orinar sobre el piso para marcar su territorio.

Hermione bajó del pupitre y Draco se quedó hipnotizado por el movimiento de sus caderas..Desde cuando se movía de manera tan... ¿Sexy?¿Siempre lo hizo, o se daba cuenta solo ahora? Estaba nervioso, muy nervioso... Nunca se sintió tan fuera de control en toda su vida.

Tal vez fue por eso que hizo lo que hizo.

Dió un paso hacía adelante, después otro... y otro más, hasta quedar frente a Ron, y obstentatamente, lo empujó, para alcanzar su propio pupitre.

Al hacerlo, la miró directamente a la cara. Descaradamente. Solo ella pudo ver en esos ojos una chispa de picardía.

Ron reaccionó, sacando su varita y Harry, que llegaba en ese instante, hizo lo mismo.

Draco ladeó la cabeza sonriendo, tanteó su capa y muuuy lentamente, sacó algo de su bolsillo: un delgado... rojizo... suave pelo de gato.

Una imperceptible sonrisa iluminó la cara de Hermione y nadie – mas que Draco – pudo percatarse de ella. La prefecta de gryffindor se sonrojó hacía el nacimiento del pelo, volviendo a la secreta inspección de sus zapatos.

Ron explotó. – “¿Que diablos significa, Malfoy?” – Se le acercó, moviendo amenazadoramente la varita.

“Nada que alguien como tu pueda entender, Comadreja.”

Harry guardó su varita y se le acercó en dos zancadas, intencionado partirle la cara, cuando alguien detuvo su intento. Hermione lo abrazó en un intento para detener la agresión.

Los ojos de Draco brillaron peligrosamente cuando Harry se detuvo apretando la mano de Hermione, aun firmemente agarrada a su torax. Ella le sussurró al oido. – “Dejalo.”

“Si.... San Potter. Puedes conservar tus muestras de caballerosidad para otro dia.”

Harry giró la cabeza y la miró. - “¿Sabes qué significa, Hermione?”

“¿Para qué preguntas... Potter? Ella sabe siempre todo. ¿Verdad... Sangresucia?”

Hermione dejó de sonreir, y lo miró a la cara con su expresión mas dura, por algunos interminables segundos. Él contuvo la respiración.

No fue prudente - de parte de Draco - poner a prueba su suerte de esta manera. Debió entender la diferencia entre un simple, excitante juego de dos y la complicada mentalidad de una mujer tan compleja y orgullosa como Hermione.

¡Jamás le permitiría cruzar el limite ni marcar el territorio que creyó haber conquistado. Él acabó pensando que lo que recordaba – de esa noche - fuera sólo el producto de su hiperactiva imaginación.

Un inexplicable sentimiento de privación lo embistió. Supo que la perdería sin remedio, si no hacía lo correcto.

Fue en ese instante, que todo dejó de ser un juego.................




Continuará.................


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Beatrixe Elfina




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MensajePublicado: Lun Nov 19, 2007 6:06 pm    Asunto: Responder citando

Vaya

esta muy bien de verdad


siguelo pronto por favor!!

besotesssss



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Pandora




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MensajePublicado: Mie Nov 21, 2007 12:10 am    Asunto: Responder citando

Oh... te encontré aquí...
Maravillosos, mi hermosa Roma!!


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roma




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MensajePublicado: Mie Nov 21, 2007 12:14 pm    Asunto: Responder citando

Hola Pandora,

también me da muchisimo gusto leerte por aquí... Gracias a ti también Beatrixe... aquí les v otro cachito del fic

un besote

Roma

.......................

CAP 3
Confesiones en La Oscuridad



Él llegó, como cada noche, en la torre de Gryffindor. Estaba más inquieto y nervioso que nunca. Las emociones del Slyterin parecían una bludger sin frenos en esos dias, siempre listas a desbordarse cuando menos se lo esperaba. Para alguien como él, acostumbrado a considerar los sentimientos como soberanas perdidas de tiempo, era algo inconcebible.

El gato pellirojo – inesperadamente - se paralizó en el acto, apretando los ojos grices, como si estuviera a punto de cazar un ratón. Se acercó al pequeño monticulo de ropa que ella usó ese día y lo percibió de inmediato... con despiedada claridad. El olor que la tela desprendía no era el mismo que su ahora refinado olfato animál reconocía entre miles. Pudo oler claramente los rastros de una colonia masculina mexclada con el suave perfume de ella.

Ella dejó que su amigo se acarcara más de lo que normalmente sería juzgado politicamente correcto. Presenciar esa escena, en en salón de clases, despertó en él reacciones totalmente nuevas.... y por dos razónes.

Lo paralizó la idea que desde ese momento estarían condenados al silencio. Las diferencias que hasta entonces los mantuvieron separados seguían ahi, almenos lejos de esa cama... frente a los demás. Las reglas de ese juego eran claras: se encontrarían en ese cuarto y en esa cama cada noche, libres de susurrarse al oido todo lo que sentian el uno para el otro, de satisfacer de todas las maneras posibles la necesidad de estar juntos, pero jamás hablarían de eso fuera de esas paredes... por nada en el mundo.

Él subió tantos cambios desde esa fatidica noche que no lograba recordar que tipo de persona era antes de que todo eso empezara. ¿Como podía dejarse arrastrar por ese carrusel de sentimientos si aun no entendia en que acababa de transformarse?

Era un gato peludo y patético hurgando entre la ropa de una sangresucia ¡Por Merlín!

Draco – en el pasado – supo despertar en ella muchos sentimientos de diferente naturaleza. Desprecio, fascinación, tal vez una vaga sensación de lástima, pero jamás antes de esa noche - logró asustarla... en ese instante ella trató de convencerse de que no había una razón sensata para que le temblaran las rodillas.

“¿Q..quieres dejar de jugar con mi ropa?” Susurró ella arqueando las cejas.... un leve temblor en la voz.

Él apareció, entonces, reconquistando su apariencia humana y su arrolladora presencia llenó - por un instante – toda la habitación. Estaba tan asombrosamente guapo que ella demoró algunos segundos en encontrar su estomago.

Sus labios parecían mas suaves y carnosos que de costumbre, como si los hubiera mordido en un gesto de nerviosismo. Había una furia nuclear hirviendo en sus ojos grices. Su rostro era una mascara de piedra.

Hermione tragó duramente al ver un peligroso destello en su mirada. Ella intuyó a que se debía toda esa furia. Draco se movió acercandose, las manos atormentando la rubia melena insolitamente despeinada. Ella se encogió instintivamente... por un instante el tiempo se detuvo... su corazón perdió un latido.

Dos.

Draco decidió rehuir el contacto con sus ojos y – en el fondo – ella agradeció que asi fuera, porque esa mirada tan encendida de ira despertó en ella sensaciones inquietantes. Le dieron ganas de llorar sin saber porque, y por un instante ella se debatió entre la inexplicable necesidad de huir o hecharle una maldición.

Cuando él habló, su voz sonó baja y escalofriante como la de una serpiente, una desgarga de excitación le peinó la espalda. Por primera vez, ella sintió hasta que punto podía ser peligroso – en especial para ella - despertar el lado oscuro del slyterin. Por las noches, el rubio sabía demostrarse irresistible, tierno, hasta romántico a veces. Pero Hermione sabía que en su sangre, muy en el fondo, hervían los terribles, oscuros rastros de su detestable estirpe.

Con un rápido movimiento, él la atrapó contra la cabecera de la cama. - "¿Todo eso te excita, Hermione?" Susurró el slyterin, tan cerca de su boca que ella pudo sentir el aire escapar de sus labios.

Ella se dio cuenta, con un estremecimiento de secreta emoción que así era. Cerró los ojos para no contestar, pero no hizo falta. Un roce se sus labios y ella empezó a temblar como si tuviera malaria... Draco sonrió, percibiendo exactamente esas sensaciones... muy pronto la boca de ella rozó la suya.

Pero él, a la orilla de ese beso, murmuró. "Es... un buen momento... para que expliques cual es tu juego.”

“¿Mi... juego?” – Repitió ella con un puchero.

Dime... todo esto te divierte, verdad?." Le mordisqueó el cuello y se estrujó contra ella, que abrió los ojos lo miró con aire inocente:

"¿De qué hablas?" – Preguntó.

"De esta mañana.. en el maldito salón de clases.... frente a mis narices... ¿Crees que no noté cómo Potter te tocaba los brazos, estrujándose sobre ti?... No me pareció que te desagradara.."

¡Una bombilla se encendió entonces en la mente de Hermione! Él seguía enfadado por lo que pasó en el salón de clases con Harry. Por mucho que se esforzara no podía imaginar porque Draco llegó a la absurda conclusión que su mejor amigo y ella tuvieran algo que ver. Hermione lo miró, totalmente desorientada. - “¡Harry es mi amigo desde los once años, nos queremos como hermanos!”

Él expetó. - “¡Seguramente no lucías como esta mañana, cuando tenías once años! Cada varón con dos dedos de frente se dio cuenta de eso! ¡Él incluído!”

Hermione abrió los ojos como platos. “¡Estás celoso! ¿DE HARRY?”

Él cerró los ojos, pero no contestó. Aun no estaba listo para dejar que ella viera su vulnerabilidad. El tampoco podía explicarse en que momento dejó de considerarla una enfrenta para la humanidad y empezó a verla como una fuente de vida nueva, como una salvación para su alma destinada a la oscuridad y a la condena.

Fue para decirle eso que esperó a que llegara la noche para cubrir la distancia que lo separaba de la torre de Griffindor con la velocidad de un bludger, colarse en su cuarto y exigir una explicación.



........................................................



:::::Es un slyterin y me odia :::::::: -

...se repitió ella una y otra vez. Necesitaba procesar esa información y acabar con esa relación enfermiza antes de que fuera demasiado tarde. Necesitaba memorizarlo.

::::: Debería odiarte:::: debería odiarte :::::: Debería salir de eso antes de que sea tarde para todo.

El era demasiado alto, demasiado salvaje y de una belleza cruel sin prededentes.

Necesitaba odiarlo... pero no sabía como. Era indispensable poner una barrera fisica y emocional entre ellos, pero supo con aterradora certeza que él no le daría alguna posibilidad de construirla.

“Será mejor que te vayas. Ahora.”

Él ladeó la cabeza. - “No seas hipocrita, Hermione. Tu no quieres que me vaya.” – Siseó él.

:::: ¡Uh.. oh! ::::: - pensó ella - ::::::: ¿Acaso se me lee en la cara? ::::::::::

Bajó la voz aun mas y ella se vio obligada a estirar el cuello para escuchar mejor. - “Ya se lo que intentabas hacer hoy, exibiendote frente a mi con Potter. Quisiste probocarme... me costó un poco pero al final lo entendí. Quieres aparentar que tienes el control en cada ocasión pero en el fondo... tu ambición mas grande es encontrar alguien que haga que lo pierdas!”

Ella se sonrojó hasta el borde del pelo.

Draco la miró maliciosamente. - “¿Te gustan los chicos malos, Hermione?”

Ella tal vez quiso decir que no, pero todo lo que salió de su garganta fue un largo, lastimoso suspiro ahogado.

Sonrió diabolicamente -“Eso no fue un no. Lo tomaré como un si.”

Si.

No.

No se.

¡Oh... por Merlín!

Draco se le acercó con la agilidad de una pantera y la presionó un poco mas contra la cabecera de la cama. El termino *chico malo* repicó por un instante en su cabeza y ella se descubrió incapaz de moverse.

Inconciamente, ella se lamió los labios. Y fue premiada con una mordida en el cuello cuando él decidió estirarse como un felino sobre ella. Hermione reaccionó al contacto como si fuera a punto de perder el control, con las uñas rasgándole la espalda.

A pesar de estár tan cerca, ella se dio cuenta que aun no se habían besado, esa noche. Mojó sus labios y buscó los suyos. Draco respondió a ese beso como si quisiera acabar con ella... como si no hubiera un mañana. Ella hundió los dedos en su pelo.

Lo que los dedos de Draco supieron hacer – en ese instante – fue más que suficiente para hacerle olvidar al instante el numerito que le armó esa noche. Toda su prepotencia y sus defectos parecían tonterias si se comparaban con el talento de esas manos.



........................................................



Así, envuelto en la oscuridad, él sintió que podría recrear los contornos de su cuerpo con la precisión de un ciego. Hundiéndose en un extraña sensación de irrealidad y rabia, advirtió el roce de la tela resbalando por sus piernas, el contacto con su piel desnuda es terriblemente excitante y pulverizó instantáneamente hasta el último residuo de control que logró conservar hasta ese instante. – "Maldita sangresucia tramposa."

Ella sonrió, radiante, como si Draco acabara de murmurarle al oido el mas dulce de los poemas de amor. Ella sonrió, triunfante.

La piyama, ahora totalmente desabotonada, resbaló por sus hombros bajo el toque de sus manos. "Podría matarte por lo que hiciste conmigo.." – Susurró él
.
"Cuento con eso... Draco... Mátame."

"¿Quieres dejar de jugar?" – Dijo él mirándola severamente. La sonrisa de ella desapareció y de pronto, la vela en la mesita de luz se apagó... Tanteó como un ciego buscándola. Sus brazos la encontraron y la aprisionaron fuerte.

"¡No! No cierres los ojos" – Ordenó.

Hermione pensó – con esos dos gramos de lucidez que aun le quedaban – que algun dia se vengaría de ese Draco mandón y prepotente... pero no sería esa noche. Buscó su mirada y sonrió. - "Deberé hacer algo para que te acostumbres a decir si..." Susurró maliciosamente. "Me pregunto como podría lograrlo... ¿así?" – Canturreó con fingida inocencia serpenteando sobre él... abrazándolo más fuerte... jugando a ser irresistible y lográndolo por completo.

Su voz lo hipnotizó, enloqueciéndolo. Era suya... y no la dejaría ir hasta que quedara marcada a sangre y fuego... por su boca, por sus manos, por cada poro de su piel hasta que no quedara nada sin ser acariciado.... explorado.

Voló... quemándose contra su piel, consumiéndose en el fuego de su vientre, reviviendo con sus besos... cayendo en un abismo que se hacía más y más profundo a cada suspiro... Sofocó un grito contra su hombro y tembló rindiéndose en sus brazos y ella se abandonó también... la apretó fuerte... acunándola contra su pecho, temblando.

Draco se dejó hipnotizar por la vena pulsante en ese cuello blanco como la leche, tratando de calmar los latidos su corazón, decidió buscar otro lugar donde dejar su marca... que solo un amante podría ver... El punto exacto entre sus senos, debajo del lunar donde deseó quedarse a descansar por el resto de la noche.... Se apoderó de la pequeña porción de piel, aprisionándolo delicadamente entre los dientes... como si bebiera de ella.

En respuesta, Hermione acarició su cabeza mientras hundia las uñas entre los mechones rubios... la cara de él hundida entre sus pechos, sus manos acariciandole la espalda.

“¿No sabes que eres el único?” Murmuró ella.

Draco cerró los ojos, creyéndole totalmente por primera vez... relajandose en sus brazos. Dejó que los minutos transcurrieran lentos, aspirando el perfume de su piel para después dejarla ir con un suspiro... aunque no quería, tendría que irse.

Sonrío con anticipación saboreando el momento en el que ella entraría nuevamente en el salón de clases llevando su sello de apartenencia bien escondido debajo de la impecable blusa azul. Hermione bajó la mirada, contemplando la prueba visible de esa travesura. En ese instante, él la besó, despidiendose con una sonrisa.

Mas tarde, desperezandose entre las sábanas ella le preguntó: - “¿Desde hoy en adelante deberé esperar que huelas mi ropa todos los dias?”

“¿Te molestó lo que hice?”

“¿Molestarme? Ella rió... fuerte. “ ¿Crees que esté molesta? Dios... No lo estoy.”

Él levantó una ceja, y Hermione continuó. – “Si quieres saber la verdad. Tu actitud fue bastante divertida.”

“ ¿Divertida?” – Preguntó él, sorprendido.

“ Dios. Me encantó lo que hiciste....” Rió. “ Fuiste muuuuuy impulsivo esta noche..” – Continuó, y él rió más fuerte.

Ella lo besó, picaramente. - “ Salvaje.”

Draco estalló en una carcajada mientras Hermione razgaba ligeramente su piel, con una mirada felina y probocadora.

“ Territorial..” Continuó ella.

Él se escondió la cara con las manos, incomodo. Los hombros sacudidos por la risa.

“ Celoso.” – Concluyó Hermione.

Draco se paralizó, quitó sus manos de la cara muy despacio y la miró, serio. “ Celoso.” - Confirmó.

Ella contuvo la respiración. Debió costarle mucho admitir esto, ella lo sabia. - “ Draco..”

“ NO. Hermione, no tenía derecho a hacer eso.”

“ Claro que tienes este derecho.” - Lo corrijó imediatamente.

“ Dios. Te hice una escena de celos... Nunca lo hice antes. Para nadie” - Sonrió .

“ Bueno... Si lo que quieres es seguirme a todos lados, podria lanzarte un hechizo de transformación permanente y elegirte como tu nueva mascota... un perrito, tal vez.”

“Hermione...” - La reprochó sonriendo.

“De esa manera, te pondría un hermoso collar con hebillas y una trailla de cuero y te llevaría a pasear por los jardines de Hogwarts, para que puedas ladrar y mordisquear las pantorrillas de todos los chicos que se me acerquen.”

“ Ya basta...” - Rió.

“ Ya te veo.. haciendo pila por todos los rincones.” – Siguió ella, con expresión soñadora.

“ Esta bien, esta bien, recibí el mensaje fuerte y claro... aun que... no lo se, Hermione... Me estoy acostumbrando a la idea de dar un mordisco a un par de amigos tuyos.” - Dijo él, matándose de risa.



Continuará........................


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Pandora




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MensajePublicado: Jue Nov 22, 2007 1:32 am    Asunto: Responder citando

El estilo y la picardía con que escribist este capitulo me fascino desde el primer moemnto... Draco celoso.... es un espectáculo que bien valdría la pena mirar.

Besos


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Beatrixe Elfina




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MensajePublicado: Jue Nov 22, 2007 12:07 pm    Asunto: Responder citando

Ay mi draquito.........................

m encanta cuando se pone asi jajajaja

Muy bueno roma!!

sigueloooooooooo



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roma




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MensajePublicado: Vie Nov 23, 2007 3:28 am    Asunto: Responder citando

Hola de nuevo,

Muchas gracias por leer, Bea... aqupi te va oro rozo del fic

Un besote

Roma


CAP 4
La Pesadilla



Las criaturas que poblaban el Bosque Prohibido amanecieron con un estremecimiento de terror. Un escalofriante acontecimiento tuvo lugar entre los árboles... Gritos desgarradores se escucharon a lo largo de toda la noche sin que ninguna criatura – humana o no – pudiera acudir en su ayuda.

La Marca Tenebrosa estaba ahi... como escupida por la misma tierra que – esa noche – fue testigo de esacto de infamia. Muchas huellas humanas rodeaban ese símbolo de muerte... como único vestigio del mas cobarde de los crímenes.

La euforia por la victoria de Hufflepluff se vio opacada por los rostros preocupados de Ginny, Harry y Ron... los primeros en darse cuenta de que – Hermione – que solía cumplir con sus compromisos con una dedicación casi maniacal – desapareció en las primeras horas de la tarde sin dejar rastro.

Fue evidente desde el principio que algo grave debió haberle ocurrido. La voz se esparció como la polvora: Hermione Granger no asisitió a ninguna de las clases, no estaba en su cuarto, ni en la biblioteca. Nadie la vió regresar al castillo. La buscaron por horas por todas partes sin resultado... era como si la hubiera tragado la tierra.

Nadie notó que uno de los alumnos de slyterin merodaba por los alrededores del jardin pálido como un cadaver.

No podía confesarle a nadie que no podía recordar que diablos hizo en las últimas horas, que despertó en las proximidades de las ruinas con un horrible vacío en la cabeza y profundos rasguños en su torax... brazos y vientre.

Una vez más, algo o alguien le quitó el control sobre lo que pasaba... y tenía la certeza de que en esa ocasión no podía tratarse de nada bueno. El transcurrir de las horas sin noticias no hacía más que reforzar los que todos sabían: solo una espantosa catástrofe haría que la Prefecta de Gryffindor desapareciera de esa manera. La única ocasión en la que Hermione Granger faltó a clases se encontraba petrificada por los ojos del basilisco.

Los alumnos y profesores la buscaron por todo el castillo llamandola a voz en cuellos sin ningun resultado. Harry y Ron sacaron la mapa del merodeador intentando frenéticamente obtener un indicio... pero en ninguna de las motas de tinta que se movían frenéticamente a lo largo de todo el castillo, encontraron rastros de su presencia.

Ella parecía haberse esfumado en el aire...

Pero Draco no se rindió. En esos dias parecía haber desarrollado la capacidad de dar con ella en cualquier lugar se encontrara... como un cachorro que siempre lograba rastrear el olor de su dueño.

Esa idea lo paralizó.

Él “sentía” que Hermione estaba cerca, podía rastrear su olor aun que no podía verla... Y el viento le llevaba rastros de su aroma soplando siniestramente desde el Bosque Prohibido.Esa no podía ser una buena señal.

Giró la cabeza y vio a Harry Potter saliendo apresuradamente de la cabaña de Hagrid. El moreno también notó sus presencia y se le acercó, más que dispuesto a encontrar la menor excusa para pegarle. – “¿Que haces aquí, Malfoy?”

“Hermione está escondida en algun lugar en el bosque...

Harry lo agarró lor las solapas. - “¿Y tu como... diablos sabes eso?”

“¡No preguntes como lo se, Potter!”

“No me molestaré en hacerlo, mentirías como siempre.” Siseó Harry. – “Apuesto a que tendrías una hermosa explicación en el caso de que tu “intuición”fuera cierta.”

Draco no contestó. No le interesaba en lo más minimo lo que San Potter pudiera pensar. Hermione estaba en peligro y era necesario que uno de sus amigos – y no él - la encontrara y la llevara en salvo. No podría salir del Bosque Prohibido sin que todo el mundo sospechara de lo que verdaderamente había entre ellos... sin delatar sus sentimientos frente a todo el mundo.

Ningun Malfoy se rebajaría jamás a salvar una damisela en peligro... en especial si era una sangresucia. Este era sin duda un trabajo para San Potter.

Nada - sin embargo – pudo prepararlo para ver lo que vio.

Nada.

Sintió un horrible escalofrío bajando por su espina dorsal cuando percibió el olor a sangre, mezclado con el perfume de duraznos y vainilla que pertenecía a Hermione.

Se detuvo. Instintivamente, extendió la mano para detener a Harry. Por un instante los dos se quedaron parados ahi, en espera de una señal.

Hasta que lo escucharon.

Un quejido... Débil. Agonizante. Inequivocablemente humano.

Los dos dieron algunos pasos más, dejándose guiar por ese lamento. Y fue entonces que la vieron.

Draco observó el cuerpo atado al tronco del árbol...... Y olvidó por un momento como respirar. La tez clara...... El pelo rizado y revuelto, las facciones delicadas, los labios carnosos y perfectos. Aun antes de saber lo que estaba haciendo levantó el mentón de ella entre sus dedos.. percibió un débil latido.

Hermione entreabrió los ojos y pareció no reconocerlo, devolviéndole una mirada vacía. Draco se quedó inmóvil, en shock. No lograba moverse, estaba completamente paralizado.

Harry se acercó corriendo, empujándolo a un lado con violencia. – “¡NO! ¡NO TE ATREVAS A TOCARLA, MALFOY!”

Él cayó al suelo y se quedó ahí, hipnotizado por las gotas de sangre que manchaban la blusa de ella. Harry desató las sogas que la amarraban y la recibió en sus brazos, levantándola como si fuera hecha de cristál. El moreno miró sus dedos empapados de sangre, horrorizado. Lo miró con profundo odio... y casi escupiendo las palabras preguntó: – “¡Que le hicieron!!!”

Draco lo miró sin entender. – “¿Quienes?”

Harry depositó delicadamente el cuerpo inherte de Hermione sobre el pasto y agarró al slyterin por la solapa. – “Los otros sangrepura y tu. Nadie más que ustedes podrían hacerle daño a Hermione. Nadie sería tan cobarde como para arrastrarla en ese lugar aislado y atacarla con esta ferocidad. -¡Y TU... ERES UNO DE ELLOS... SABÍAS DONDE ENCONTRARLA! ”

Draco respondió. – “Yo no...no le hice nada...”

Harry – como era de prevér, no le creyó. El moreno levantó la varita y por un momento Draco creyó que lo mataría ahi mismo, en lugar de eso gritó – “PERICULUM.” Un chorro de chispas rojas y doradas iluminó el cielo por un instante. Después murmuró en los oidos de ella – “Tranquila... todo estará bien.” - levantó Hermione en sus brazos y la llevó hacía el castillo.

Draco se quedó mirando fijamente ese árbol, esas sogas... como si pudieran explicarle el porque acababan de abrirse – para él – las puertas del infierno.

Las palabras de Harry repicaban una y otra vez en su cabeza. Un presentimiento zumbaba en sus oidos, como una molesta interferencia en su cerebro que no podía ignorar. Algo sobre Hermione que despertaba en él un profundo sentido de angustia. Pero no pudo recordar que era. Le estallaba la cabeza.

Él sintió que las rodillas no lo sostenían y la cabeza le dolía terriblemente. En una esquina de su cerebro resonó una advertencia imposible de ignorar: una oleada de dolor… miedo y verguenza que tenía que ver con ella... pero se esforzó de no pensar en eso.

Sabía que no la lastimó ¿entonces por qué se sentía culpable? Draco respiró profundamente, tratando de vencer la sensación de ahogamiento.



.................................................................



Draco tuvo una percepción borrosa de lo que pasó después. Todo ocurrió como en cámara lenta. Los gritos de alumnos y profesores, los magos del ministerio revoloteando a su alrededor como buitres sobre un cadáver.

Pudo sentir sus miradas clavarse como puñales sobre la sangre seca que intentó limpiar de su ropa y de sus manos. Todo el mundo parecía muy ansioso de no perder detalle del triste espectáculo que ofrecía. Lo sacaron de Hogwarts como si fuera un delincuente.

Lo ultimo que vio, antes de que lo encerraran en Azkaban, fue el rostro de Dumbledore. La expresión esculpida en su rostro marmóreo fue todo lo que necesitó para saber que no tenia escapatoria. Ninguna varita mágica lo salvaría de lo que lo esperaba de ahí en adelante.

Si cerraba los ojos, todavía podía ver la sangre de ella diluyéndose bajo el chorro de agua helada. El repugnante olor a polvo y moho del catre donde pasó la primera noche.

Después de su encarcelamiento nada mas tuvo importancia. Draco sabia perfectamente que no existía ni la mas remota posibilidad de que algun dia saliera de Azkaban, puesto que aun se le consideraba como el sospechoso numero uno. No tenia... nadie a quien confesar la verdad sobre su relación con ella.

Ya no tenia nada..... Y sobre todo.... No tenia a Hermione.

Las mismas fuerzas oscuras que lograron lastimarla de esa manera, lo arrastrarían por el mismo camino oscuro. La noche llegó rápidamente. Draco sabia que las pesadillas regresarían... y así fue: - “Draco...”

“¿Hermione?...”

“¡Draco, despierta!”

Draco se movió y el catre crujió bajo su peso. – “¿Hermione?” – Extendió los brazos hacia ella en el sueño. – “¿Dios, Hermione, que pasó? ¿Que te pasó?”

“¿No lo recuerdas? – Murmuró ella, levantando el rostro ensangrentado y pálido.

Decidieron encontrarse en el bosque... el cuarto de ella dejó de ser seguro y esa noche decidieron citarse ahí, confiando en el hecho de que nadie se atrevería a aventurarse en las profundidades del bosque a esas horas de la noche. Pero esa noche estaba nerviosa. Tal vez la preocupaban los extraños ruidos que serpenteaban en el bosque... como si tuviera un extraño presentimiento. - “Draco, dejame ir. Estoy cansada y este no es ni el momento ni el lugar para...”

Él no quiso escucharla. Y la abrazó mas fuerte, estirandos cuan largo era sobre ella. - “No... Hermione. No tengo ganas de quedarme solo. Nadie puede vernos.”

“Es tarde, estoy cansada y mañana tendremos clases.” – El vio algo de aprensión en su mirada, aun así decidió no dar importancia a su nerviosismo. En esos dias - por ratos - veía chispas de la antigua Hermione intentar salir a flote... pero bastaba un roce, o una caricia para hacerle olvidar que existían cosas como el deber y el estudio. Él conocía mil maneras para convencerla...

Esa noche no fue la excepción. En sus brazos ella se tranformaba totalmente.. sorprendiendolo de mil maneras diferentes... respondiendo a su toque en maneras que jamás hubiera esperado.. ni en sus sueños mas salvajes.

Él respiro contra su cuello. No tenía ganas de dejarla ir. - “Draco... vete. Por favor.”

“¡NO!!!!”

Ella lo empujó hacia atrás con firmeza. - “¡Te dije que me sueltes!Mis amigos me esperan en la Sala Común... notarán mi ausencia!”

“¡No, tienes que quedarte aquí conmigo!!!”

“¡Draco, me estas lastimando!!!” – Repentinamente, la escena cambiaba, y corria trás ella en el Bosque Prohibido. Persiguiéndola a través de los árboles. Cuando la alcanzó, ella tenía el rostro y los brazos rasgados por las ramas que tuvo que esquivar mientras corría lejos de él.

Por alguna razón – pareció enfadarse aun más al ver la sangre bajar por su frente y sus brazos. Hermione trató de empujarlo hacia atrás, pero el era mas fuerte y más alto. Draco – en el sueño – sacó la daga de su capa y la interpuso entre los dos... cuando la hoja plateada brilló a la luz de la luna él escuchó su propia voz que decía:- “¡No tan de prisa, sangresucia! ¡ENCARCERUS!”

Hermione trató de empujar las cuerdas mágicas con ambas manos, intentando liberarse “¿Que estás haciendo?” – Preguntó, mirándolo suplicante.

Él Draco del sueño perdió el contról cuando la hoja rozó la garganta de Hermione, sintiendo una extraña excitación cuando la primera gota de sangre mojó sus dedos.

La mirada de Hermione, llena de decepción y dolor, lo perseguiría en todas sus pesadillas por muchos años más.

“¿Por qué?” – Preguntó, antes de acariciarle la cara. - “¿Por qué me hiciste eso?”

Después él despertó, empapado en sudor. Temblando a causa de un frío que nada tenía que ver con la temperatura de la celda donde se encontraba - “¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!”

Estaba aterrorizado.Nunca se sintió tan asustado en su vida. . Cerró los ojos por un instante mientras las imágenes del sueño se repetían en su mente una y otra vez. Eran nítidas y claras, tanto que el “recordó” nuevos detalles. Sabia que podían ser solo fruto de su fértil imaginación y del cansancio que sentía, pero en el fondo de su alma temía que todo fuera verdad. Se apretó la almohada en el rostro hasta que sintió que se le cortaba la respiración. Después la dejó a una lado y volvió a sentarse en la cama.

¿Por qué diablos no lograba acordarse de nada? En algun momento entre la noche anterior y las primeras horas de la madrugada – y segun todas las evidencias - atacó a Hermione.

Y ahora estaba ahi... consumiendose en el infierno de sus pesadillas....

... ardiendo.



Continuará………………………..



Nota de la autora: Si si... ya se que no me envian un paco bomba a casa nada más porque no saben donde vivo... pero hay una muy buena razón para todo esto... lo prometo.

No pude resistir a la tentación de crear un poco más de intriga y tensión... había demasiado azucar en esta historia... y ninguna sangresucia puede relacionarse con Malfoy sin alguna consecuencia...

Confien en mi... tengo un buen plan.... les prometo que todo eso valdrá la pena

Un abrazo Roma


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Aira Manna




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MensajePublicado: Vie Nov 23, 2007 12:26 pm    Asunto: Responder citando

Aún voy por el capítulo dos

Prometo acabar de leerlo pronto...

una cosa¿ Draco es un animago?..vaya...jeje

Besitos...


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Beatrixe Elfina




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MensajePublicado: Vie Nov 23, 2007 8:31 pm    Asunto: Responder citando

Wow!!

m encanto el capitulo roma!!

pobre hermione.....

sigue pronto!



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roma




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MensajePublicado: Dom Nov 25, 2007 3:47 am    Asunto: Responder citando

HOla Beatrixe,

muchas gracias por postear aquí tienes otro trozo del fic

Un besote

Roma


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CAP 5
La Noche Del Alma



Hermione fue internada en el San Mungo en graves condiciones. Su cuarto fue vigilado dia y noche por todos los miembros de la Orden y cualquier visita, incluyendo la de sus compañeros de curso, tenía que ocurrir en presencia de los Aurores. Harry y Ron obtuvieron el permiso de quedarse con ella, vigilando como águilas sobre todos aquellos que entraban y salían... con una energía aspera y desesperante que no conocía descanso ni consuelo.

Harry deseó desquitarse con Malfoy por cada herida,por cada rasguño que marcaba la piel de ella. Estaba absolutamente convencido de su culpabilidad, hervía de rabia e impotencia.

Pasó horas y horas en ese cuarto, sin permitir que nadie le llevara palabras de consuelo. Se reprochó una y otra vez por no haberse percatado de que algo malo pasaba... Hermione desapareció casi todas las noches en las últimas semanas sin dar muchas explicaciones... eso debió ser la primera avertencia... pero ¿por qué demonios no le preguntó? debió espiarla para saber donde iba ¡o con quien se veía!

Y Malfoy.... merodeando siempre a tres metros de donde ella se encontraba, vigilando sus movimientos como un maldito buitre.... debió esperar el momento más oportuno para atacar.

Debió ser él ¿de lo contrario como explicar el hecho de que solo el slyterin pudo encontrarla?

Nunca llegó a desear lastimar a alguien antes de esa noche... pero todo eso estaba a punto de cambiar. Lo frustraba aun más el hecho de que todos los miembros de la Orden – Dumbledore incluido – le denegaran el permiso de visitar a Malfoy en su celda... Remus decía que era para su bien... temía que los dementores pudieran afectarlo... y también que intentara matar a Malfoy con sus propias manos.

En estos dias Remus parecía leerle el pensamiento.



.................................................



La noche transcurrió entre pesadillas, atormentada y llena de visiones más espantosas que la realidad. El soñó ver a Hermione, atada al tronco del árbol... veía la sangre de ella mojando sus dedos... él despertaba...

Otras veces la veía luchar contra un desconocido..... Dándose cuenta que el no tenia la varita, intentaba golpear al agresor, y cuando el hombre giraba la cabeza para mirarlo... Se veía a si mismo....

Entonces eran sus mismos gritos de terror que lo despertaban.....

El sol aun no aparecía cuando la última pesadilla hizo que se arrastrara hasta el borde del colchón a vomitar el alma. Nadie parecía escucharlo y Draco rogó estar muerto...... Volvió a quedarse dormido, pero esta vez no soñó, lo despertó una voz conocida.

Abrió los ojos lentamente, dándose cuenta que estaba todavía tendido en el piso.
Draco se agarró del catre para levantarse, pero Alastor Moody y Remus llegaron inesperadamente en su ayuda, levantándolo y llevandolo hacia su catre. Draco se sentó apoyándose en la pared, tapándose el rostro con las manos.

Ojo Loco empezó, sin muchas ceremonias. - “Malfoy... te lo preguntaré por la última vez... ¿Que pasó? Probablemente fuiste la ultima persona que la vio esa noche... y no puedo imaginar que hacía una chica como ella con alguien como tu.”

El rubio no recogió la probocación.

El hombre continuó. - “A lo mejor no estabas en tus cabales... ¿Ella respondió a uno más de tus insultos y no lo toleraste... Nunca superaste el hecho de que ella fuera mejor que tu como persona y como alumna ¿Verdad? Su sola presencia era una amenaza constante para tu vanidad... Para los mediocres... cualquiera es una amenaza. ¿No es así, Malfoy? Nadie la odiaba más... nadie se ensañó tanto contra ella como tu lo hiciste desde que la conoces.”-Moody lo agarró de la solapa y lo sacudió como un muñeco de trapo.

"¿Como está ella?" - Preguntó el rubio.

Draco pensó que lo molería a golpes, para hacer que confesara. Pero el hombre – inexplicablemente – pareció considerar esta simple pregunta un indicio más que suficiente. Debió ver – en esos ojos grices – algo que logró calmar su furia.

Remus también lo miró fijamente, como si pudiera leerle en el alma por primera vez.

“No es posible...” – Murmuró Remus... para si mismo.

Con un gesto tanto repentino como inesperado, los dos hombres abandonaron la celda en silencio, dejándolo solo.



GRINMAULD PLACE


La noche en que los miembros de la Orden del Fenix decidiieron reunirse, Remus se preparó a hablar con Harry.En un principio Harry y Ron rechazaron abandonar el hospital, solo cuando Dumbledore se ofreció para quedarse con Hermione hasta que volvieran se dejaron convencer.

Tal vez la que tuvo lugar en la antigua mansión de los Black fue una de las conversaciones más dificiles que el licántropo tuvo que enfrentar en muchos años. Harry – en esos dias – parecía una bomba lista para estallar.

El moreno se sentó sobre el sillón mirandolo, con ojos febriles. Tenía el rostro desencajado por la angustia y la tensión. Estaba más delgado y pálido que de costumbre. – “¿Qué descubriste, Remus?”

“Hablé con Draco hoy por la tarde.”

Ante ese nombre, Harry reaccionó con furia. – “No menciones a ese...”

“¡Escucha antes de juzgar, Harry! No pierdas tu objetividad... no dejes que los prejuicios cierren tu mente. No sería digno de ti.” Remus sostuvo su mirada hasta que Harry, con un suspiro, lo invitó a continuar.

“Está bien, Remus. Te escucharé.”

Remus continuó: - “Dumbledore pidió y obtuvo el permiso para que los miembros de la Orden hablaran con él. Lo miré a la cara, Harry. Este muchacho parece destrozado y estoy convencido de que no recuerda nada de lo que aparentemente hizo.

Ron lo interrumpió, rugiendo. - “¡Si... claro! ¡COMO NO!”

“Escucha, Ron. Se que es dificil de creer eso tratandose de un Malfoy, pero los dementores no parecen afectarlo... ¿Recuerdas? Le pasó lo mismo a Sirius.”

La simple alusión a su padrino hizo que Harry cerrara los ojos, resoplando. – “No querrás comparar...”

“Lo único que digo es que es la inocencia lo que – al parecer – hace la diferencia entre todos aquellos que se encuentran en Azkaban. Es esto lo que me hace dudar que Draco Malfoy sea culpable. Lo peor es que él mismo no quiere cooperar... ¿Deberemos dejar que se pudra en Azkaban por un crimen que a lo mejor no cometió?”

“Es un Malfoy... es culpable desde la concepción.” Siseó Ron, tétrico.

“¿Como lo es Hermione por ser una Sangresucia?” – Contestó Remus.

Ron sacudió la cabeza. - “Sabes a que me refiero, Remus. No confío en Draco, y tampoco tu deberías.”

“Confío en los hechos, Ron. Creo que alguien haya conspirado para que él aparezca culpable. Lo que no entiendo es el porque.”



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Sentado y encorvado tristemente, encima del incomodo catre de su celda, con los codos apoyados sobre las rodillas y las palmas de las manos cubriendo sus ojos , Draco se preguntaba si sus sueños sobre Hermione no eran otra cosa que recuerdos guardados en su subconsciente. ¿Esto significaba que él la lastimó?

Esa idea producía en él un dolor tan hondo que sobrepasaba el llanto, y lo dejaba temblando de horror... y de miedo. Estaba asustado porque, por primera vez en su vida, no podía encontrar ninguna salida, sus pensamientos estaban totalmente revueltos.

En ese instante el pasaje en la pared de su celda se abrió y una voz conocida murmuró: - “Hijo...”

El rubio se sentó lentamente, escuchó el ruido de la puerta que se cerraba a sus espaldas, y supo que acababan de dejarlo solo con Albus Dumbledore - “Draco, no puedo imaginar que te pudo llevar a hacer algo así. Remus no cree que seas culpable y honestamente.. yo tampoco. Pero necesitamos tu ayuda para entender lo que pasó. ¿Qué es lo que escondes?”

El slyterin no levantó la mirada, pero el silencio del anciano fue tan prolongado que obligó a Draco a mirarlo a la cara por primera vez. Dumbledore vio en su mirada un abismo de desesperación por el que no existía ni remedio ni consuelo.

Dumbledore suspiró profundamente, hurgó entre los pliegues de su túnica y Draco acarició por un momento la esperanza de que sacaría una varita para acabar con él de una vez por todas.

“Se que hay algo más, en esta historia, que no quieres contarnos... espero que sepas que siempre tendrás mi ayuda, cuando decidirás buscarla.”

Draco se frotó las manos, nerviosamente. - “No tengo las respuestas que busca, señor.”

“Tal vez estén más cerca de lo crees, solo necesitas recoger el valor para encontrarlas.” - Dumbledore abandonó la celda dejandolo solo. Con más preguntas que respuestas...
Draco se quedó mirando la puerta de piedra, desorientado. :::::: ¿Qué diablos quiso decir con eso? ¿Acaso se refería a sus compañeros... o a su padre? :::::

Se acurrucó en el catre, confundido y desorientado. Cayó rápidamente en un sueño profundo poblado de sombras..... sin esperanzas

..... y sin Hermione



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Draco no escuchó el ruido sordo del pasaje que se abría ua vez más... peró reconoció de inmediato los pasos del hombre que ingresó en la celda.

Lucius lo miró fijamente por algunos segundos. – “Tenemos que hablar.”

Draco bajó de nuevo la mirada. – “Se que fuiste tu el que conspiró e mi contra.. tu la atacaste.”

Lo que su padre contestó, entonces, acabó con los únicos fragmentos de inocencia que aun quedaban en su alma: - “Te equivocas... fuiste tu... con mi ayuda.” – Dijo él, friamente.

Draco lo miró por algunos minutos sin entender, y después, una horrorosa sospecha se abrió camino en su mente. – “¿Qué me hiciste?”

“Digamos que aporté mi granito de arena para que actuaras según lo que todos – incluyendo el Señor Oscuro se esperarían de un hijo mio. No creas que no me hayas dado cuenta. Eres un débil... un cobarde sin espina dorsal... tarde o temprano tu determinación estaba destinada a quebrarse... no podía permitir que cubrieras de verguenza el buen nombre de los Malfoy. Tenía que obligarte a demostrar al mundo que eras mi digno heredero y lastimosamente sabía que – al contrario de Harry Potter, jamás tendrías la voluntad y la determinación para resistir a un “Imperius!”

Él miró a su padre como si acabaran de brotarle dos cabezas. Se alejó de él como si respirar el mismo aire le resultara repulsivo. No podía hablar... No podía...

“La sangresucia pasó la noche amarrada a un arbol esperando a que las criaturas del bosque banquetaran con ella. Nott hechó sobre ella un hechizo desiusionador par que solo otro slyterin pudiera dar con ella.”

“Por esto pude encontrarla. Estoy seguro que a los de la Orden le encantará esta explicación.” – Comentó él, amargo.

Pero el hombre ignoró el tono en la voz de su hijo y trató de mostrarse condescendiente. - “ Draco.... ¿Aun no entiendes que solo quise ayudarte? El Señor Oscuro volverá al poder, tarde o temprano, y es necesario estar preparados, para cuando eso ocurra. Todos tus compañeros de curso se iniciaron como mortifagos. Ponte en mi lugar: mi hijo, el leader de la casa de Slyterin era el único que aun no se decidía a dar el paso definitivo hacía su Señor y ocupaba sus noches revolcándose en la cama con ve-tu-a-saber-quien. Tenía un solo camino para convencer el Amo que te unirías a él. Estaba en juego tu vida. ¡TU FUTURO!”

Draco temblaba, la cabeza entre las manos. Él lo obligó... él hizo que deslizara la daga por la piel de Hermione... No podía aceptar que ella creyera que la odiaba... que fue capaz de torturarla deliberadamente Que la última cosa que vió antes de desmayarse fueran sus ojos de hielo mirándola sin el menor rastro de emoción... vacíos de vida o voluntad.

¡Él la lastimó! Y no podía entender porque a pesar de todo seguía respirando... no entendía como su propio padre podía estar parado ahi... estallando de orgullo por haberlo transformado en un monstruo sin su consentimiento. No entendió porque el mundo no dejaba de dar vueltas... moverse... respirar? – “Sabes, padre, siempre te creí capaz de muchas cosas, menos que de arruinar deliberadamente la vida de tu único hijo... Me equivoqué... estuve equivocado por toda mi vida.”

Lucius continuó. - “No se porque lo tomas tan a pecho... solo es una sangresucia, después de todo. Tarde o temprano tendrías que iniciarte entre las filas de los mortifagos para seguir llevando con orgullo el apellido de los Malfoy... para transformarte...”

“¿... en un monstruo como tu?” Lo interrumpió Draco. -“¡No! ¡No puedo y no quiero perdonarte, padre!”

Lucius perdió el control y lo agarró del cuello, levantandolo cruelmente hasta aplastarlo contra la sucia pared de piedra.

Draco sintió un dolor lancinante en los pulmones y abrió la boca para respirar... sumergido en una neblina de aturdimiento y dolor, escuchó las palabras d su padre. - “Quiero creer que te ofenda solo el hecho de que usé el imperius para lograr mi proposito ¡no quiero ni pensar que sientas pena por ella! ¡solo era basura! ¡UNA DEL MONTÓN!”

Draco cerró los ojos. Se moría por revelar la verdadera naturaleza de su relación con Hermione, pero se contuvo. Sabía que diciendo la verdad la expondría a un peligro aun mayor. La única proridad era protegerla... no tenía nada más que perder.... No tenia a nadie más que perder. - “ ¿Porque no te vas? ¿Es aquí que querías verme... no es así? Puedes quedarte tranquilo. El infierno me seguirá donde quiera que vaya desde ahora en adelante... pero me consuela el hecho de que tendrás que estar lejos de mi.”

“¿Como te atreves?”

Draco pronunció las siguientes palabras en tono bajo... frío, lleno de rencor. - “No lo se, padre. Jamás me rebelé ante ti ¿sempre fui un cobarde, no es así? A pesar de eso se que no tendría tanto asco de mi mismo si no me pareciera tanto a ti.”

La cachetada llegó violenta. - “Gracias. Creo que eso ponga fin a nuestra agradable charla... No te molestes en regresar.. ni en hacerme ningun otro favor.”

“Cuidado, Draco... Si no quieres que...”

“¿...me mates? Adelante, padre... acaba conmigo de una buena vez... Después de todo ni tu podrías hacer que cayera más bajo...”

Dicho eso, Draco estrelló el puño contra el mugriento espejo que se encontraba a sus espaldas. El cristál se quebró en mil pedazos cortandole la piel, haciendo que la sangre salpicara sobre el piso y sobre la cara atónita de Lucius que – instintivamente - dió un paso hacia adelante para detener el sangrado.

“¡NOOOO!”

“¡NO TE ATREVAS A TOCARME! Si pudiera sangrar hasta liberarme de la última gota de tu sangre lo haría.”

La mascara de indiferencia de Lucius se quebró en ese instante sacó su varita y – con manos temblorosas, gritó un encantamiento. - “!CONVALESCO!”

Las heridas en la piel de su hijo se cerraron... pero la sangre se quedó ahi, manchando su piel y su conciencia hasta el dia de su muerte. Sus ojos se encontraron en ese istante por última vez y algo se quebró entre ellos... apagandose para siempre.

“Recuerda bien el color de mi sangre... padre... porque será lo último que verás de mi.”




Continuará...........................


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Beatrixe Elfina




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